Wojciech Swida

By | 6 diciembre, 2013

por Alfredo Garrido

Cari Swida Final color

“Yo aprendí a hablar el español a los 6 años cuando fui a la escuela y mis relaciones se daban más con la colectividad que con el mundo argentino.
Era aquella una comunidad muy dinámica que a diferencia de otras colectividades estaba compuesta por personas de alta preparación intelectual (profesores universitarios, artistas, escritores, periodistas y políticos) todos ellos contribuyeron a darme una preparación especial en todos los ámbitos de la cultura, la que hasta ahora sigue siendo rectora de mi vida.”

Ud. Tiene una historia muy particular. Nos la puede contar?
Vine a la Argentina cuando tenía 1 año. Mis padres eran emigrantes de post-guerra y como pertenecientes a las fuerzas armadas polacas que luchaban junto a los aliados. Por razones políticas (en Polonia la Unión Soviética instaló el sistema comunista por la fuerza) no podían volver a su patria.
Entre otras posibilidades de emigrar estaba la Argentina y esa fue la que eligieron.
Como todos los emigrantes de esa clase (políticos) vivieron siempre con la esperanza de volver a su patria y podría decirse que nunca echaron raíces. Yo aprendí a hablar el español a los 6 años cuando fui a la escuela y mis relaciones se daban más con la colectividad que con el mundo argentino. Era aquella una comunidad muy dinámica que a diferencia de otras colectividades estaba compuesta por personas de alta preparación intelectual (profesores universitarios, artistas, escritores, periodistas y políticos) todos ellos contribuyeron a darme una preparación especial en todos los ámbitos de la cultura, la que hasta ahora sigue siendo rectora de mi vida.

Cuéntenos su trayectoria y su relación con el Derecho del Trabajo
Cuando terminé el secundario mi padre me llevaba a su trabajo en la construcción y allí tomé contacto con los obreros argentinos, descubrí su idiosincrasia y aprendí a apreciarlos y a hacer mías sus preocupaciones. Fue entonces cuando me inscribí en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata ya con el claro propósito de dedicarme al derecho laboral.
Mientras tanto mi padre que fue Mayor del Segundo Cuerpo del Ejército Polaco en la batalla de Monte Casino quedó inválido por un accidente y unos años más tarde emigró junto a toda mi familia a los Estados Unidos. Yo sin embargo decidí quedarme por el afecto que me ligaba con la Argentina. Para mantenerme económicamente trabajé en el montaje de la Destilería de Campana. Allí conocí de los primeros ataques que, plan liberal de Onganía mediante, estaban sufriendo los trabajadores. Fue la época en que se creó la famosa Libreta de Fondo de Desempleo de los trabajadores de la construcción por acuerdo espurios entre el gobierno y el sindicato. Esta nueva ley la 22.250 producía el desarraigo familiar de los trabajadores de la construcción que ante la finalización de una obra eran despedidos y retomados por las mismas empresas en otros lugares del país debiendo de esta manera separarse de su familia, de sus amigos, de su provincia, etc.
Simultáneamente los obreros calificados argentinos que ganaban aproximadamente 200 dólares por mes eran tentados por empresas multinacionales para emigrar a Brasil donde se les pagaba 1000 dólares con casa y comida incluidos. Esto fue el comienzo de desaparición paulatina de todos los obreros más calificados, la que finalmente se completó en los años 90 del siglo pasado.
Me recibí conociendo la problemática del trabajador, su idiosincrasia y su forma de pensar, lo que me permitió comprender inmediatamente cada uno de sus problemas y buscar la adecuada solución jurídica poniendo mucho de creatividad en aquella práctica que ya estaba demasiado estandarizada.

¿Como se vincula con Julio Grisolia?
A Julio lo conocí cuando en el Juzgado 66 me atendió un mocoso de 29 años para notificarme la sentencia N° 1 de dicho juzgado que pertenecía a un expediente mío; era Julio que me la quería notificar personalmente. Después de la lectura de la sentencia me di cuenta que el juez había comprendido en profundidad la problemática planteada en el expediente que era tan difícil que en el juzgado de origen del expediente la jueza interviniente lo retuvo 2 años con autos para sentencia. En lo que siguió del trámite advertí que este juez, a diferencia de muchos otros, aplicaba rigurosamente la ley, lo que debió significarle algunos conflictos, sobre todo con los auxiliares de justicia a los que jamás permitía extralimitarse en sus plazos y atribuciones.
Por bastante tiempo, después de terminado mi expediente, no tuve oportunidad de tomar contacto con él, hasta que en el año 2001 asistí al Primer Congreso de Derecho de Trabajo de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral del cual Julio era organizador.
En este Congreso me encontré con colegas quienes pensaban igual que yo con referencia al gran desastre que sufrió el derecho de trabajo durante los años 90 e inmediatamente me inscribí en la sociedad con voluntad de participar activamente.

¿Como se genera su vínculo con la SADL, la Maestría y con ARTRA?
Desde el comienzo mi participación fue en la SADL. Se estaba pensando en la creación de un curso de post-grado multidisciplinario para enfocar la problemática laboral. Un tiempo después fue rescatada ARTRA por acción directa de Pedro Nuñez en la que cumplí la función de vicepresidente y la idea de una Maestría de Derecho de Trabajo fue tomando cuerpo a partir de las conversaciones con la UNTREF.
Mientras tanto a mí se me ocurrió la idea de vincular esa futura carrera de post-grado con las Universidades de Polonia y como era asesor de la Embajada de la República de Polonia en la Argentina conseguí que el embajador me vinculara con varias universidades de su país. En un viaje muy atareado tuve conversaciones con el Ministerio de Educación Polaco y finalmente se celebró un convenio con la Universidad de los Jagiellones por el cual los estudiantes de post-grado de ambas universidades podían acceder a la posibilidad de tener una doble titulación. Sin embargo esto no se limitó a esta única universidad, pronto se celebró un nuevo convenio con la Universidad de Danzing y actualmente se está avanzando en importantes proyectos con la Universidad de Varsovia.Profesores polacos vienen todos los años para dar clases en la maestría y a mí me toca viajar a Polonia para dar clases tanto en la Universidad de los Jagiellones como en la Universidad de Danzing.
También tuve la oportunidad de participar de varios congresos en Polonia donde tomé contacto directo con el derecho social europeo, obteniendo conocimientos que pude volcar en mis clases de Relaciones Laborales Internacionales en la maestría.

¿Cómo se relaciona con Eleonora Peliza?
Eleonora fue primero mi alumna, luego mi compañera en la docencia, pero sobre todo, es una amiga digna de admiración. Su capacidad de trabajo y el sacrificio con el que lo hace la destaca de los demás. La considero merecedora de los mayores avances profesionales que le corresponde por su capacidad intelectual y jurídica de la que da muestras en todas sus actividades.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?
Mas que admirar a personas determinadas, admiro a algunas de sus obras, por ejemplo del Papa Juan Pablo II reconozco su gran aporte a la problemática social en sus encíclicas tales como la Laborem Exelsers.
De Julio Grisolía admiro su gran capacidad de convocatoria y la dedicación que aporta a cualquier actividad a la que se dedique. Su falta de mezquindad es un componente especial de su personalidad que le permite crear oportunidades para todos los que lo rodean.
Tuve en mi adolescencia algunos referentes que me introdujeron en la problemática social dentro de la colectividad polaca, me enseñaron a razonar más que a memorizar lo jurídico, lo que me permite siempre guiarme por los principios fundamentales más que por la ley o la doctrina. Entre otros tuve un profesor de derecho romano que como viejito y jubilado me daba una mano con esa materia, se destacaba porque en su juventud fue galardonado con un anillo de oro que le entregó el emperador Francisco José del imperio austro-hungaro. Se destacaba porque en sus ratos libres me citaba poesías en latín o el discurso de las Catelinarias de Cicerón.

¿Cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?
Después de los embates contra el derecho laboral a fines del siglo XX, el derecho del trabajo se fue recuperando volviendo a regir los principios fundamentales que le son rectores, así lo han establecido los jueces en su jurisprudencia y muchas de las nuevas leyes derogatorias de las leyes del neoliberalismo. La base fundamental de la defensa del trabajador se encuentra en la sensibilidad de los jueces, el crecimiento del sistema sindical peo sobre todo por la acción constante y profusa de los abogados laboralistas quienes nunca nos dejamos vencer por la avalancha pseudocientífica con que se atacaban los derechos de los trabajadores desde todos los ángulos.
Podemos decir que la Argentina está en este momento adelantada con respecto al derecho social europeo que se encuentra en franco retroceso, tanto por las nuevas directivas como por la entrampada falta de controles.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?
Sí, me gustaría expresar mi admiración y agradecimiento hacia todos aquellos que han dedicado su tiempo y su sabiduría para darme una formación de la que me siento orgulloso. La inmensa mayoría de ellos ya no están con nosotros, va entonces en memoria de ellos mi agradecimiento.

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