Ricardo D. Hierrezuelo

By | 8 agosto, 2013

por: Alfredo Garrido

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“Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho, atiendo las consultas que día a día se generan y trato de solucionar los problemas en el momento”.

El Dr. Hierrezuelo nos recibe en su despacho en el after hours del horario tribunalicio, momento en el que –como tantos otros empleados y funcionarios del fuero laboral–  trabaja con ahínco. En su biblioteca hay fotos familiares y con amigos, lo que da cuenta de quien me toca entrevistar: una persona que ama a los suyos, con fuerte anclaje en sus relaciones personales. También es asombrosa la cantidad de libros, y el estado en que se encuentran (bueno, pero con varias “horas de vuelo”); da cuenta que es un hombre estudioso.Me dice amablemente que la entrevista será corta porque tiene poco tiempo, alega que tiene que ir a dar una clase en la Maestría. Así es la vida de Ricardo, el joven funcionario vocal de la Comisión Directiva de la SADL.

¿Cómo ha sido su carrera judicial hasta llegar a su cargo actual?

Comencé a trabajar en la Secretaría General de la CNAT en 1988 armando los expedientes recién iniciados, luego que se les asignaba el juzgado correspondiente. A los pocos meses pasé a trabajar en la Mesa de Entradas de Diagonal 760, donde estaba bajo las órdenes del Sr. Sosa, de quien tengo un gran recuerdo porque compartía toda la jornada laboral en una sola habitación y teníamos una relación muy fluida. Después pasé a la Mesa de Entradas del Juzgado 21, siendo ascendido en ese juzgado a la categoría que le seguía. Si bien había mucho trabajo, ya que he ido a trabajar a las 6 de la mañana cuando todavía no había amanecido y me he retirado a las 21 hs. cuando ya era de noche, la relación con mis superiores (la Dra. Spinelli era la jueza y la Dra. Bellicchi de Grigoni, la Secretaria) y mis compañeros (Martín Torres, Ro-berto Aduriz, Doris Valentini, Susana y Alejandra Parrinello, entre otros) era muy cordial y  hacía que la extensa jornada se pasara rápido. Después pasé por los Juzgados  7 y 28, en esos momentos dirigidos por los Dres. Cineto y Pesino. En este último juzgado tengo excelentes recuerdos ya que además de aprender mucho con uno de los mejores jueces con quien tuve el honor de trabajar, la relación con mis compañeros trascendía (al igual que en el juzgado 21) la jornada laboral y muchas veces nos encontrábamos los fines de semana en una casa (muchas veces las del propio juez o la mía) para hacer un asado o simplemente para estar juntos. Después me nombraron secretario privado del Juzgado Nº 56, donde estuve más de 12 años. No puedo olvidarme de los cafés que compartía a la mañana con la Dra. Nilda Fullana a quien cariñosamente llamaba Doctorcita, quien también, junto a la Dra. Dora González y el Dr. Julio García Torre incidieron mucho en mi formación profesional. Finalmente, en el año 2004 concursé para Secretario y al año siguiente la Dra. Graciela Lucía Craig me nombró Secretario del Juzgado Nº 55, cargo que detento de ese entonces. No puedo dejar de destacar (y no me lo perdonarían si no lo hago) el personal que integra el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 55, quien me ha apoyado desde el comienzo de mi designación, y al cual aprovecho para agradecer mediante la presente entrevista.

No hay persona con la que no haya hablado que no lo haya calificado como un técnico del derecho laboral ¿Cuáles son sus temas favoritos?

La verdad es que todo el Derecho del Trabajo, sobre todo el Derecho Individual, me apasiona y lo he estudiado detenidamente desde que era estudiante. Los temas que más me gustan además de la Solidaridad Laboral que es mi especialidad, son Deberes y Derechos de las Partes, Remuneración, Jornada y Descansos, e Indemnizaciones.  El Derecho Colectivo lo he tenido que estudiar más por cuestiones académicas que laborales. Finalmente, la Seguridad Social, con excepción de la Ley de Riesgos del Trabajo (tema que no considero propio de esa disciplina pero que históricamente se lo ha estudiado como tema integrante de esa materia), trato de eludirla salvo que se relacione con el trabajo.

Su actuación como secretario es bien vista por el abogado litigante. ¿Cuáles son las claves de su gestión?

Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho y atendiendo las consultas que día a día se generan. Muchas veces voy a la mesa de entradas para escuchar los problemas e inquietudes de los  profesionales y tratar de solucionarlos en el momento, evitando así que se presenten escritos innecesarios que lo único que hacen es obstruir o dilatar el procedimiento.

¿Cómo se genera su vínculo con el Dr. Julio Grisolia?

Aunque resulte sorprendente, mi relación con Julio no se inició  por cuestiones laborales, jurídicas, o académicas. Además del derecho, tengo pasión por el fútbol, deporte que practiqué desde que tengo uso de razón y hasta mi tercera fractura. Así, empecé a jugar con algunos amigos del Juzgado 21 en unas canchas que estaban a una cuadra del Cid Campeador, enfrente a la YPF que está en Gaona (en ese lugar, para  variar, hoy se está construyendo un edificio), y uno de ellos el Dr. Perugini al cual haré referencia posteriormente, me invitó a jugar en el campeonato judicial, en el equipo que se llamaba “Trabajo”. En ese entonces tenía 19 años y era la mitad de lo que soy ahora, por eso el tano Furfaro me puso “Cuchuflito”, que derivó después en “Cuchu” y finalmente en “Cuchi” como hoy me conocen. En ese equipo conocí a grandes amigos como Jorge Martínez (el arquero), Jorge Ferrer, Federico Agüero Urquiza, Hugo Allocati, entre otros,  y especialmente a Julio Grisolia (el capitán), con quien hoy mantengo una amistad que trasciende el ámbito laboral y académico.

 

¿Y los amigos del Fuero?

Tengo muchos amigos en el Fuero. Creo que soy una persona, no sé si querida, pero al menos no odiada, lo cual en estos ámbitos ya es mucho. No quiero efectuar una enumeración que seguramente será parcial y dejará heridas, sino que prefiero concentrarme en tres personas que han resultado muy importante en mi vida laboral y personal. Uno es el Dr. Grisolia, a quien debo gran parte de mi carrera, ya que me apoyó, me incentivó para escribir y perfeccionarme. Gracias a eso hoy soy Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos y Magister en Derecho de Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales, tengo escritos 3 libros en coautoría y más de 80 artículos. El segundo es Alejandro Perugini quien me brindó su amistad desde el comienzo. Lo conozco desde que trabajaba en el Juzgado 21 y él venía a visitar a otro amigo en común. Ahí nos hicimos amigos y esa amistad lleva más de 20 años. Además es el padrino de mi hijo mayor, y una de las personas que más respeto por su formación jurídica. El tercero es mi “amigo TEG” Ernesto Ahuad. A él lo conocí en el Juzgado 56 y comenzamos a compartir otras cosas que exceden el ámbito laboral. Lo llevé por primera vez a dar clases a Dolores, cuando teníamos un curso (junto con Julio) de Derecho Laboral. Jugamos por más de diez años al TEG, junto a otros tres amigos que no son del Fuero (Juan, que hoy es Secretario de una Fiscalía Penal, Fernando y Mariano que son contadores). Nos reuníamos una vez por semana en la casa de Fernando (principalmente), en la Mariano, o en la mía y hacíamos campeonatos de TEG con copa y todo (conservo algunos trofeos en mi casa). Además hemos escrito varios artículos juntos, sobre todo en materia de Riesgos del Trabajo.

Con tantas actividades, el apoyo de la familia es fundamental ¿O no?

El apoyo de mi mujer Sandra es invaluable, ya que ha sido paciente y me ha aguantado todo, desde volver a mi casa a las 23 hs. (cuando voy a dar clases a la UADE) hasta directamente no pasar la noche junto a mi familia (lo cual sucede cada vez que tengo que dar clases en el interior del país en las Maestría de Mendoza de la SADL o en las Diplomaturas de ARTRA). La verdad es que no sé como todavía no cambió la cerradura. Además hace 10 meses tuvimos una hija hermosa que se llama Victoria, quien es mi debilidad (aunque también la causante de que no pueda dormir por las noches). No puedo dejar de señalar el apoyo que he recibido de Rodrigo, mi hijo mayor, quien ha soportado no poder concurrir a alguna competencia de natación o partido de tenis, o asistir a alguna reunión de padres en el colegio debido a mis ocupaciones. Finalmente, no puedo dejar de mencionar a mi madre, quien siempre me ha guiado en mi profesión y a quien tengo muy descuidada debido a mis compromisos laborales. Sin embargo, como buena madre, ella lo sabe entender.

¿Le queda tiempo libre? ¿Cómo lo utiliza?

El tiempo libre, que no es mucho,  trato de ocuparlo con mi familia, ir al gimnasio (aunque hace al menos un mes que no voy), dormir (cada vez menos) y también en profundizar mis conocimientos sobre los temas que más me gustan. Me gustaría poder leer más, sobre todo libros que nada tengan que ver con el Derecho de Trabajo. Por suerte he leído mucho cuando no tenía tantas ocupaciones y espero poder relegar algunas de éstas para volver a ese grato pasatiempo.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

No puedo dejar de mencionar a algunas personas que dentro y fuera del Fuero me han servido de guía en mi carrera profesional. La primera es la Dra. Ferreirós, quien me aceptó en su comisión hace casi veinte años, cuando era adjunta en la cátedra del Dr. Sardegna, y a partir  de ahí comencé la carrera docente, hasta llegar al cargo de adjunto interino que ocupo en la actualidad en la cátedra de la Dra. Ferreirós. En segundo lugar, quiero mencionar al Dr. Núñez, con quien tuve el honor de escribir el libro de solidaridad del que acaba de publicarse la tercera edición. Finalmente, quiero destacar al Dr. Rubinstein eximio presidente honorario de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral, por sus invalorables aportes.

Conclusiones

El Dr. Ricardo Hierrezuelo es un apasionado del derecho laboral, al que dedica muchas horas de estudio y análisis; y luego lleva lo aprendido a la práctica, a través de la docencia, la Maestría y otros cursos de posgrado, y la doctrina judicial. Es un hombre de metas claras, que ha sabido transitar la carrera judicial sin dejar de lado sus valores guía: la honestidad, la fidelidad, y el honrar la amistad de los que lo quieren. Ha sido y es básicamente un personaje querido en el fuero, acaso también envidiado por sus logros (algo inevitable en el competitivo ambiente jurídico  académico), pero todo lo ha construido con los mejores materiales que cualquiera podría encontrar: su capacidad y la ayuda férrea de aquellos que lo quieren y lo aprecian.También es casi un obsesivo de su trabajo, lo que le garantiza muy buenos resultados. Su familia es su apoyo y su contención, y cada logro lo dedica a ella. Ricardo no ha olvidado de donde viene, y conoce hacia donde se dirige. Y tiene una estrella especial que lo guía a todo lo que se merece.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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