Eleonora Peliza

Por Alfredo Garrido

Eleo final color

“El Dr. Julio Grisolia es un gran generador, siempre con propuestas y nuevas ideas. Es una de las personas más especiales y generosas … sentimos por él, la admiración que se le reconoce a un maestro, el cariño que se le tiene a un amigo y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas.”

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho?

Desde pequeña quise ser abogada. Pero también me gustaba la docencia. Luego del secundario ingresé a la Pontificia Univesidad Católica Argentina, donde me recibí de abogada. Antes de ingresar en la Justicia trabajé en un estudio jurídico, donde mayormente se dedicaban al derecho civil. Sin embargo, siempre me gustó estar “del otro lado del mostrador”, ingresar a la justicia, y hacer la carrera judicial.

Cuéntenos como se desarrolló su carrera en la Justicia

Cuando cursaba el tercer año de la carrera surgió la posibilidad de ingresar al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, como meritoria. Luego de poco más de un año tuve mi nombramiento en el  Tribunal de Trabajo Nº 3 del Departamento Judicial de Morón, allá por febrero de 1998. Puede decirse entonces que fue el destino que me puso en el camino del Derecho del Trabajo. Mi ingreso en la justicia coincidió con mi primer contacto con el Derecho del Trabajo o mas bien con la realidad tribunalicia de los distintos conflictos que pueden plantear las relaciones que se dan en el marco de un contrato de trabajo. Tuve la suerte que mis “jefes” de aquel entonces fueran verdaderos docentes, con vocación de “enseñar” a todo aquel que quisiera aprender. Allí hice mis primeros pasos en la justicia y fue donde aprendí tanto las cuestiones de “hecho” (el “oficio tribunalicio”) como las de derecho, (no solo conocer la ley, sino el saber como aplicarla, interpretarla, que no es lo mismo, y que suele ser, precisamente lo mas difícil de aprender). Cuando ingresé a la justicia tenia 21 años recién cumplidos y lo que más me impactó fue ver la necesidad de aquellos trabajadores que habían sufrido accidentes de trabajo con secuelas incapacitantes de importancia. En esas circunstancias uno va entendiendo,  y viviendo directamente, la necesidad de tener una justicia “a tiempo y en tiempo”. Siempre recuerdo que desde ese momento la frase de Séneca, “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”, que solía repetir uno de mis  profesores de la UCA, cobró otra entidad, significado para mi. Hoy me desempeño como Secretaria del Tribunal de Trabajo Nº 4 del Departamento Judicial de Morón. Me siento muy afortunada porque me gusta mucho lo que hago, creo que se llama vocación.

Pero usted además es una académica. Es magister, es doctora…

En el año 2003 comencé la Maestría en Derecho del Trabajo. Para mi fue una gran experiencia desde lo académico y lo humano. Desde lo académico por el nivel de profesores que tuvimos oportunidad de escuchar, Julio Grisolia, Estela Ferreirós, Pedro Núñez, Carlos Aldao Zapiola, Julián De Diego, Héctor Recalde, Alberto Chartzman Birenbaum, entre otros. Después seguimos juntos en el doctorado, que finalizamos en el 2010. Dentro del Derecho del Trabajo me gusta el Derecho comparado. Me parece muy interesante conocer como funcionan las distintas instituciones del derecho del trabajo en otros países, siempre teniendo presente sus contextos y realidades. Es también bueno conocerlo, para comprender que nuestro sistema no tiene mucho que envidiarle a otros que se consideran más avanzados, por el contrario. Creo que el problema de nuestra región es, al decir de G. Bensusan, las distancias entre las normas y la realidad, la efectividad de nuestras normas.

¿Cómo llegó a esa emblemática Maestría?

Por invitación del Dr. Grisolia, quien integraba la cátedra del  Dr. José María Baños, en la U.C.A., me anoté en la Maestría. Fui parte de la primera promoción. Tuve la suerte de tener de compañeros a gente tanto o más apasionada que yo por lo que hacen y sobre todo por el Derecho del Trabajo. Fue una suerte y una especie de “upgrade” desde lo académico y humano tener como compañeros a Liliana Garmendia, María Elena López, Alan Lirman, Ernesto Ahuad, Ricardo Hierrezuelo, Adriana Terlizzi, Oscar Kindzersky, Norma Marella, Graciela Bozzo y Claudia Priore, entre otros. Hoy son todos destacados profesionales y por sobre todo personas con valores dedicadas al Derecho del Trabajo. Yo había hecho otros posgrados con anterioridad pero en ninguno se había estimulado a participar en las diferentes actividades que se proponían, a invitarnos a ser parte de esa comunidad y sobre todo, a crecer, a tener un lugar y sentirse parte de un equipo. Tanto Julio Grisolia,  como  el peripatético e incansable Pedro Núñez,  son personas generosas que estimulan a participar y a formar parte de las actividades.  A lo largo de todos estos años ambos han formado un gran equipo, y a su vez son mentores y formadores de equipos de trabajo. Han logrado formar un equipo donde si bien no todos pensamos del mismo modo, todos tenemos claro nuestra pertenencia, nuestro “norte” y respeto por lo que cada uno puede aportar.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Swida y Polonia?

También una de las personas más generosas y afables que conozco, el Dr. Wojciech Swida me invitó a formar parte de su cátedra de Derecho de las Relaciones Laborales Comparadas.  Fue con el Dr. Swida que en el año 2006 viajamos a Polonia, iniciando el curso conjunto que se dicta anualmente y en espejo con la Universidad de los Jagellliones en Cracovia. Fue una experiencia muy interesante. Luego vendrían otros viajes. Otra experiencia inolvidable fue la del 2012 en la  oficina de la OIT en Roma, donde fuimos invitados por el Prof. M. Tiraboschi con Pedro Núñez y el Profesor Ojeda Avilés.

¿Cómo llegó a la SADL y a ARTRA?

En cuanto a la SADL, me incorporé a  ella simultáneamente al ingresar a la maestría. Lo que destaco de  la organización es que se integra con distintas voces, distintas formas de pensar, que precisamente es lo que la enriquece y enriquece a sus miembros, ya que lo monocorde lleva inevitablemente a la mediocridad y el  aburrimiento. En ARTRA estuve desde su comienzo.  Para mi es una entidad de nueva generación ya que aborda la realidad del mundo del trabajo de manera interdisciplinaria, no exclusivamente desde el derecho. Actualmente me desempeño como Secretaria Adjunta de la entidad.  ARTRA es miembro de ILERA que a su vez forma parte de la OIT. Ello nos genera vínculos interesantes con destacados académicos del exterior que siempre nos visitan en los congresos que anualmente organizan la Maestría, la SADL y ARTRA. Para mí fue muy significativa la organización que tuvo a cargo ARTRA del Congreso Regional Americano de 2008, que fue récord de asistencia para un congreso regional. Con más de 100 expositores extranjeros. Ese evento fue organizado a pulmón, bajo la dirección del Dr. Grisolia y Pedro Núñez.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De gran cariño, sincera admiración y respeto. El cariño que se le tiene a un amigo, la admiración que se le reconoce a un maestro y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas. El Dr. Julio Grisolia es una de las personas más especiales y generosas que he conocido.  Es especial, porque a diferencia de muchos que ocupan lugares destacados como él, es una persona despojada de toda forma “barroca” en sus modos, en su hablar y en su trato. Y siendo sencillo y humilde no es demagogo. Abraham Lincoln decía que la  demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras mayores. Grisolia es todo lo contrario, con aparentes palabras menores, trato sencillo, revela su gran capacidad para transmitir ideas mayores. Es una persona directa llana y sin egoísmos, porque entiendo, está muy seguro de quién es y qué quiere, lo cuál es una ventaja para todos lo que trabajamos con él. Es generoso, porque nos ha dado a muchos un lugar que en otras organizaciones no hubiéramos tenido, porque piensa en función del equipo y porque sabe ver en cada uno de los que lo acompañamos, lo mejor que tenemos para dar.  Es la generosidad del que está seguro, los egoístas suelen ser inseguros. Si lo lleváramos al plano futbolístico, sería como un gran DT, sacaría lo mejor de cada jugador, aunque no tenga a los mejores, ja, ja. Uno nunca “se aburre” con él y siempre está con ideas nuevas o cosas para proponer. Es un gran generador. No da descanso pero es el primero que trabaja, otra de las grandes diferencias.

¿Le gusta la docencia?

Sí, me gusta mucho. Desde el secundario seguí el bachillerato con orientación docente. Di clases de inglés durante varios años para ayudar con los gastos que implicaba la universidad. Uno de esos jueces del Tribunal de Trabajo Nº 3 de Morón, Dr. Baños, me invitó a que formara parte de su cátedras de la Pontificia Universidad Católica Argentina y en la Universidad de Morón. Allí inicié la carrera docente en 2002. Actualmente dicto clases en grado,  en la Maestría en el Borges, en el C.A.S.I.,C.P.A.C.F., en el interior del país. Colaboro en el Doctorado de la Universidad del Museo Social y en el Posgrado de la Función Judicial de la Universidad de Morón. He tenido oportunidad de dar clases en la Universidad de los Jagelliones en Cracovia y en la Universidad de Gdansk, ambas de Polonia. También en la Universidad de Bérgamo, en Italia. Fueron experiencias muy gratificantes. En primer lugar porque nos permite conocer y entender otras problemáticas y sobre todo porque nos hace encontrar con los estudiantes y otros docentes a medio camino entre las diferencias y las convergencias de las realidades sociolaborales de cada uno de nuestros países. Otra experiencia interesante desde la docencia es la Maestría, bajo la modalidad virtual. Nos ha dado la oportunidad de ver la docencia desde otro ámbito, virtual si, pero tan afable como la modalidad presencial. Me ha permitido conocer mucha gente valiosa del interior de nuestro país, con distintas realidades y con mucho para dar. Aprendo mucho más de lo que enseño, si se permite la expresión.

¿Quiénes la han apoyado en su vida y sus proyectos?

Mucha gente, gracias de Dios; mis padres que siempre me han apoyado y guiado con su ejemplo. Soy la primera generación en mi familia que ha tenido la posibilidad de estudiar y eso siempre me invita a valorar las oportunidades y lo que he logrado hasta ahora, con la ayuda de mucha gente buena con la que me he topado, que ha confiado en mi, tanto en lo académico como en mi desempeño en la justicia. Todos necesitamos la confianza de quien nos puede ayudar y enseña. Siempre pienso que a veces Dios generosamente nos pone en el camino de otras personas, de las cuales si uno está atento puede aprender y aprehender muchas cosas. Obviamente el apoyo fundamental es mi marido, y ahora mi pequeña hija, en los buenos y no tan buenos momentos. Sobre todo mi marido es quien comprende y en algún modo tolera mi cuasi obsesión por el trabajo y el estudio, que en muchas ocasiones implican ausencias.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

A mi familia, hoy por hoy a mi hija…soy “nueva” en esto y bastante inexperta. Me gusta la música, estudié piano, pero mayormente me dedico a escuchar buena música, Beethoven y Chopin son mis preferidos. También me gusta mucho ir al cine y leer. Puede sorprender pero me gusta el futbol. Durante mi adolescencia fui estudiante de intercambio en USA; aprendí e integré un equipo de futbol, pero eso es otra historia.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Creo que nunca se ha tenido en el mundo tanta conciencia sobre los derechos que tiene el hombre que trabaja. En los albores del siglo XX donde comenzó a desarrollarse nuestra disciplina a protección que se daba al hombre que trabaja se brindaba desde la noción de hiposuficiencia. Hoy y sin perder de vista esa realidad la protección se aborda desde una óptica dignificante como es el concebir al trabajo como un derecho humano. Para mi la visión que aportan los derechos humanos perfecciona toda esa protección y la dignifican.  La noción de trabajo decente, el derecho a la estabilidad, a calidad de empleo, a una retribución justa cobra otra dimensión. Sin embargo, queda mucho por lograr y hacer, sobre todo lograr revertir mediante nuestra disciplina y las que la asisten, lo que la OIT denomina la paradoja del crecimiento sin bienestar. Ello es, no basta con que un país crezca es necesario que ese crecimiento trasunte en sus trabajadores en mejor y mas empleo, no solo cantidad sino calidad, eso es un pendiente aún. No basta con tener trabajo, éste debe ser de calidad, para evitar lo que se denomina como fragilidad laboral. Si logramos empleo de calidad habrá prestaciones de seguridad social de calidad. Mucho se ha hecho, y todos debemos seguir trabajando para mejorar esta problemática que no solo en la Argentina sino en nuestra región.

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Liliana Garmendia

por Alfredo Garrido

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Cuéntenos un poco de su trayectoria…

Mi trayectoria laboral se remonta al año 1973, cuando ingresé con 16 años, como cadete en una Obra Social sindical. Allí fue aprendiendo y progresando: permanecí durante 23 años culminando mi carrera en esa empresa como apoderada de la Gerencia de Asuntos Legales. Cuando me recibí de abogada realizaba mi tarea en la Obra Social y atendía además clientes particulares. Cuando irrumpen en Argentina los métodos de Resolución Alternativa de Conflictos, supe que eso era lo que venía. Y así fue. Entonces, comienzo mi capacitación en mediación en el país y paralelamente efectúo dos entrenamientos en Estados Unidos Unidos. A la finalización del último, concursé para conciliadora laboral y desde entonces ejerzo esta profesión en el SECLO y en el SECOSE . En realidad nunca supe si tener pocos empleos está bien o está mal, o si significa que uno es bueno en lo que hace o en realidad tranquiliza su espíritu no moviéndose de donde está. Lo que si sé es que de ambos trabajos he recibido mucho y ello me lleva todos los días a proponerme dar lo mejor de mí. A veces lo logro y a veces no, pero al día siguiente renuevo mi compromiso y sin dudas.

¿Y su decisión por el derecho del trabajo?

Mi decisión por el Derecho del Trabajo reconoce algunas circunstancias familiares y sociales, que me llevaron finalmente a inclinarme por esta ciencia. La primera de ellas fue haber conocido, a través de los relatos de mi abuelo, las espantosas condiciones en las que había tenido que trabajar la mayor parte de su vida, condiciones éstas que le generaron una enfermedad que afectó su sistema respiratorio para siempre. En verdad mi abuelo no era el único que había trabajado en circunstancias verdaderamente penosas, también había vecinos a los que les había pasado lo mismo y que morían jóvenes por enfermedades contraídas en sus trabajos. Por entonces, la ecuación “trabajo, enfermedad y muerte”, en mi cabeza, era inevitable.

Pero a veces la historia se contaba diferente…

Seguro. Mi padre trabajó durante cuarenta años en una empresa que en alguna forma devolvía con beneficios el esfuerzo que hacían sus empleados. Tal vez asombre a más de uno, pero los trabajadores más mayores habían prestado servicios por cincuenta años y la mayoría dejaba de trabajar porque tenia que jubilarse. Yo siempre dije que era una empresa llena de parientes y los que no lo eran pasaban a formar parte de la familia casi sin saberlo. Mi padre hasta sus últimos días recordó con alegría su paso por esa empresa, lo que demostraba el fuerte sentido de pertenencia que se había generado en él. Esta historia contrastaba con la de mi abuelo y me hacía saber que la vida laboral de las personas se podía escribir de otra manera. No había duda que el trabajo servía para algo más que para mantener a la familia y progresar, servía para sentirse digno de pertenecer al mundo de los que trabajan.

Ese mundo es tan distinto al que se vive hoy en las relaciones laborales…

Efectivamente, afirmada en el hoy, sé con seguridad que no ya no es la regla mantenerse en un empleo por tanto tiempo, y que es habitual el establecimiento de relaciones precarias y fugaces, como así también que se considere al trabajador un objeto descartable cuando llega a determinada etapa de la vida. La verdad es que no sé qué es lo que nos pasó, ni porque muchos jóvenes eligieron no trabajar convencidos de que no vale la pena. Por estas razones, la cuestión laboral provocó siempre en mí, una reflexión constante y la certeza de que yo sola no puedo cambiar el mundo, tengo la obligación de hacer, desde mi lugar, lo que pueda para ayudar a mejorar esta historia. Es por todas estas cosas que elegí el Derecho del Trabajo. Sin dudas hasta el final no sabré si sirvió o no, pero tengo la ilusión que sí.

¿Cómo se genera su vínculo con ARTRA?

Hace bastante tiempo ya, el Dr. Pedro Núñez me cuenta la historia de la Asociación de Relaciones Industriales de Argentina. Me dijo que había sido una asociación dedicada al estudio de las relaciones laborales, que había sido fundada en el año 1967, por académicos del Derecho del Trabajo, que había funcionado a la par de la OIT en la Argentina y por circunstancias que desconocía no funcionaba en forma activa. También me contó que era la intención de uno de sus miembros fundadores, el Dr. Jorge Ricardo Macri, reflotar la Institución, en el convencimiento de la necesidad de contar nuevamente con una Asociación dedicada plenamente a la investigación de la relaciones laborales, entendiendo que el camino a seguir se extendería mas allá del Derecho del Trabajo y que transitaría por todas las manifestaciones de la vida laboral , como la economía , la sociología laboral , la resolución de conflictos y los Recursos Humanos, entre otras.

¿Y cómo comenzó su resurgimiento?

Por esa razón nos reunimos el Dr. Jorge Ricardo Macri, Pedro Núñez, Julio Grisolia, Wojciech Swida, Oscar Rodríguez, Liliana Cubino, entre otros, y yo. El primer gran esfuerzo lo hizo el Dr. Jorge R Macri, que partió a Ginebra para ratificarel vínculo con la Organización Internacional denominada IIRA, hoy ILERA (Labour and Employment Relations Association). Así fue que en poco tiempo se refundó con su nueva denominación: ARTRA, Asociación de Relaciones del Trabajo de la Republica Argentina. Con la dirección de Pedro Núñez y Julio Grisolia, nos pusimos en marcha y todos sus integrantes estamos hoy comprometidos en una tarea de investigación científica y de capacitción en Relaciones Laborales. Desde su fundación ARTRA ha firmado una mucho convenios de capacitación y de cooperación con Universidades e instituciones de distintas provincias argentinas y con varias institutos de investigación de Universidades extranjeras como la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Universidad de Módena, la Universidad de Sevilla, entre otras. Sin duda todos los esfuerzos que se hicieron desde entonces son importantes, pero el que para mí resultará inolvidable será el haber sido electos por el comité internacional de la ILERA, como sede del Congreso Regional de las Américas en 2008. Ese evento quedará en mí, como el ejemplo más cabal, de que con el esfuerzo de muchos y con la conducción de los que saben, lo bueno es posible.

¿Cuál es su función actual en ARTRA? 

Cuando comenzamos, mi función fue la de Secretaria Adjunta de Pedro Núñez, que era el Secretario Ejecutivo. Luego, cuando Pedro asumió la presidencia, pasé a desempeñarme como Secretaria Ejecutiva; en la actualidad soy la Tesorera de la institución.

¿Cómo se vincula con Julio Grisolia? 

Mi vinculación con Julio Grisolia, fue a través de Pedro Núñez y Viviana Díaz. Hace unos cuantos años ya, el Secose decide la realización las primeras jornadas de capacitación en Resolución Alternativa de Conflictos,en la Ciudad de Mendoza. Era nuestra primera experiencia y nuestros mecanismos de organización de este tipo eventos estaba en realidad, visto a la distancia, muy poco aceitados. En ese entonces, acudimos a la generosidad de Pedro Núñez para que nos ayudara en el armado de las jornadas y él fue él quien me presentó a Julio Grisolia, que junto con Pedro nos brindaron su apoyo incondicional, como siempre. Luego vinieron las jornadas del SECOSE de Mar del Plata, que contó con la participación del Ministro de Trabajo Dr. Carlos Tomada y la Ministro de la CSJN Helena Highton de Nolasco, entre otras personalidades. A partir de allí fueron surgiendo distintos proyectos, que se fueron concretando uno a uno. De Julio he aprendido mucho, pero lo más importante es que su estilo de vida vino a confirmar las enseñanza de mis mayores: que “el trabajo y la honradez” son la única senda por la que se transita en paz. De Julio especialmente aprendí que la sabiduría es patrimonio de quien trabaja incansablemente, vive y se relaciona con el mundo sencillamente, bajando a las arenas de la tierra constantemente.

¿Cómo se relaciona con Pedro Núñez, María Elena López y Eleonora Peliza?

Tal como conté, a Pedro lo conocí a través de Viviana Díaz, un día me contó el proyecto de Julio Grisolia de organizar una Maestría con una entidad en la que él estaba a cargo de las actividades académicas. Esa entidad, de la cual Pedro era miembro de la comisión directiva, era la SADL. Creí en ese entonces que era algo a largo plazo, sorpresa la mía fue cuando en pocos meses ya estaba en marcha el proyecto. Si tenía asignado el cargo de Secretaria Adjunta de ARTRA, y conociendo a mi amigo Pedro, tenía que incorporarme a la Maestría de manera irremediable. Pedro es sin duda un ejemplo a seguir, es un docente que logra hacer comprender al alumno hasta lo incomprensible, es un hombre que a pesar de toda su trayectoria laboral, hoy aborda un avión para dar clases en Mendoza, vuelve y sin prácticamente descanso vuelve a subir a otro avión para representar a ARTRA en Ginebra, Italia o donde sea. Pedro es “un gran remador” y como dicen los chicos, aunque el agua sea dulce de leche, ahí está Pedro, remando sin cesar y enseñando diariamente a remar a los demás.

¿Cómo se vincula a María Elena López y Eleonora Peliza?

A María Elena y a Eleonora las conocí en la Maestría, allá por 2003. Con ellas compartí dos años de estudio. Si tengo que decir una frase que identifique la relación, lo que hago es recordar a un autor de sociología de mi primer año de la carrera de Derecho, Ely Chinoy , que decía que “pájaros de la misma pluma se tienden a juntar” y es verdaderamente así. Ellas se parecen mucho, son esposas y madres maravillosas, estudiosas y trabajadoras sin descanso, pero lo que más admiro es la honradez, la rectitud que rige sus vidas y el compromiso diariamente renovado con el mundo del trabajo. Para ellas, en cuestiones de honorabilidad, no hay medias tintas, o es blanco o es negro; y la verdad es que yo comparto con ellas ese modo de ver las cosas. Siempre digo que agradezco a la vida que me haya puesto en el camino a toda esta buena gente.

¿A quién admira?

La verdad es que admiro a aquel que todos días se levanta, toma un tren, viaja hacinado, se topa con piquetes y embotellamientos hasta que por fin llega a su empleo, da lo mejor de sí y luego vuelve a su hogar para hacerse cargo de la vida familiar. También a aquellos que deciden capacitarse y que luego de haber trabajado varias horas parten para las escuelas y las universidades porque apuestan al conocimiento con la certeza que ello les permitirá obtener un mejor trabajo y que también los ayudará a ser mejores personas. También admiro a quienes a pesar de todas las contingencias e incertidumbres, mantienen las puertas de su empresa abierta y tiene absoluta conciencia que en sus espaldas no sólo llevan a su familia sino que además cargan de alguna manera con la familia de todos sus empleados. Esos que han elegido el trabajo como medio de vida, esos son mis héroes, silenciosos, anónimos y dignos de admiración.

¿Cómo es ser conciliadora laboral?

Ser conciliadora es un desafío, y no es para cualquiera. Implica enfrentarse diariamente con realidades que no se cuentan ni a través de medios gráficos,televisivos, internet, etc. Son aquellas realidades que no dan rating como para ser tenidas en cuenta. Es aprender a reemplazar la desazón por esperanza, de aquel que sufrió un accidente de trabajo y llega a la conciliación con la expectativa de que alguien le pague lo que le corresponde, de obtener una pequeña suma que sea capaz de paliar su sufrimiento (económico, moral, anímico, físico) y se encuentra con alguien de traje que,en lenguaje difícil, le dice que la política de la empresa es “no conciliar en esta instancia”. En verdad el tema no es “conciliar en esta instancia”, sino no haber pagado en su momento lo que corresponde, y pretender que el damnificado se aguante hasta –al menos– la realización de una pericia. Es hacer lo que uno puede para que cada cual se vaya de la mesa negociadora de la mejor manera, sea cual fuere el resultado de la negociación. Si se concilió y hemos resuelto el problema, albricias; sino es buena la oportunidad para establecer vínculos respetuosos entre colegas, que negociarán nuevamente en la etapa judicial, o seguirán hasta el final “a suerte y verdad”. Por otro lado, he recolectado un sinnúmero de anécdotas divertidas de por sí, que nos permiten establecer relaciones más afables con todas las partes.

¿Como conciliadora y Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?  

Si comparo la situación actual con el momento en el que empecé a ejercer como conciliadora, puedo decir que estamos mejor. En ese entonces estaban en vigencia los “contratos basura”, se instauró esta Ley de Riesgos del Trabajo tan cuestionada constitucionalmente, y el régimen de indemnizaciones era diferente. Los años 90 dejaron sin trabajo y sin protección a gran cantidad de trabajadores, y fueron –en parte– el germen de mucho de lo que vino después: el 2001 con el corte de las cadenas de pago, el aluvión de concursos, quiebras tornaban ilusoria la posibilidad de cobrar una indemnización o un resarcimiento por accidente, el “corralito”, etc. Actualmente, en materia laboral, si bien la cuestión económica nunca deja de ser preocupante, no es lo peor que nos pasa. Lo más terrible, a mi entender, y tal vez le sorprenda la respuesta porque es un tema muy soslayado y tabú, es la penosa extensión del consumo de estupefacientes en el mundo laboral, que expone a cada vez más trabajadores a las peores situaciones de degradación personal. Y con esto vuelvo al principio, no sé qué nos pasó y tampoco sé como se arregla esto. Lo que seguro sé, es que este tema no lo resuelve uno solo: se necesita del compromiso de la sociedad en pleno.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

En mis tiempos libres me gusta leer historia argentina y entre mis hobbies se encuentra el repintar cuadros viejos, no restaurar porque para eso hay que saber (por favor, no me comparen con la restauradora del Cristo de Borja). Solamente les levanto el color a los oleos y por decirlo de alguna manera, les hago una suerte de “lifting” y los rejuvenezco.

Conclusiones

Liliana Garmendia –Tesorera de ARTRA, Magister, Socia de la SADL– es una persona amable, que es capaz de comprender la situación de los otros, y –si son de su círculo de afectos– no duda en apoyarlos y estar presente en sus buenos y malos momentos. Es además una “laburante” del derecho, que se  ha preocupado por capacitarse para trabajar en lo que le más le gusta. Es extravertida y un tanto ácida, pero con el equilibrio suficiente para no ser el centro de atención, o para que su utilización del sarcasmo deje de ser entretenida. Impresiona como una persona muy responsable y competente, amante del orden y de la disciplina, le gusta llegar siempre puntual. No es una improvisada, ni le gusta improvisar: es una persona ambiciosa y competente, que siempre aspira a ser lo más eficiente posible, que destaca por sus habilidades organizativas y su minuciosidad a veces obsesiva. En la amistad y en el trabajo marca límites a través de sus “códigos” de barrio, sus propias reglas morales, y fiel a la costumbre y lo familiar, tomando el ejemplo de sus mayores y de  aquellos que  considera un ejemplo a seguir. No por ello deja de estar abierta a las nuevas ideas, y encuentra interesante la posibilidad de cambiar para mejorar.

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Alberto Chartzman Birenbaum

por: Alfredo Garrido

Biren color Final

 

Cuéntenos su trayectoria y su relación con el derecho del trabajo

Uyyyy!!! si el flequillo se ha caído ha sido por algo…. Comencé como docente en la UBA allá por el año 1988, de la mano del recordado Dr. Julio Martínez Vivot, compartiendo la epopeya con el Dr. Roberto Izquierdo y el Dr. Carlos Aldao Zapiola. Como pareció que el hombre tenía hilo en el carretel (todavía tengo y de sobra) luego fui convocado para integrar el claustro de la Universidad de Belgrano. Allí, con la impronta de los “paquetudos de entonces” y de la mano de Avelino Porto recorrí varios años la Ciudad universitaria de la calle Zabala y luego vinieron otros contactos: Rodriguez Mancini quien me nombra su adjunto interino en la UBA, mi carrera docente también en la UBA que me permitió escalar posiciones e investigar sobre lo que me apasionaba, este derecho creado para posicionar al hombre como centro del sistema.

Tengo entendido que es profesor de la Universidad Kennedy

Sí, luego vino la Universidad John F. Kennedy, donde actualmente revisto, y donde desde 1999 soy adjunto titular. Tal vez lo más notable fue cuando me convocaron desde esta Universidad para representar a la Argentina en el año 2000 en el XVI Congreso Mundial de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en un panel donde mi ponencia fue elegida oficialmente. El tema era “La huelga en los servicios esenciales”. Una experiencia inolvidable, no sólo por el lugar donde tuvo su sede- Jerusalen- sino por los contactos con Jean M. Servais, Pla Rodríguez, etc. Y así fueron sucediendo cosas maravillosas en distintos eventos, mi cada vez mayor dedicación a la docencia y también a escribir en revistas especializadas.

¿Como se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF y la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Bueno, esto ha sido una anécdota que la voy a hacer corta. En la Kennedy conocí a Julio Grisolía, nos hicimos amigos rápidamente, cuando compartimos mesas de exámenes finales. Al poco tiempo me invita a disertar en la Maestría, y lo digo francamente, no le daba mucha bolilla- es decir le contestaba que lo vería, etc. El hombre probo, si los hay, insistía y Birenbaum ni aflojaba. Hasta que finalmente, porque a tenacidad nadie le gana a mi querido Julio, vuelve a insistir y me captura para una fecha allá por el 2003/2004 y según sus dichos fue tal el éxito de mi clase que no me dejó partir. Me capturó, lisa y llanamente, pero en un sostenido crecimiento que es lo más deseado que le puede ocurrir a quien tiene pasión, como en mi caso por lo que hace. Eso fue abriendo paso a las sedes de la Maestría en el interior y las Diplomaturas de ARTRA, donde era número puesto en todos lados, con el privilegio de disfrutar mis clases y ver cómo la gente me brindaba su afecto y admiración. Hasta hoy, sigo felíz con este privilegio.

¿Que lo une a Julio Grisolia?

Qué puedo decir. Además de la corta anécdota de paso por la Kennedy. Hoy con Julio, siento que es mi hermano, el que no tuve y quise tenerlo. Porque Julito está presente en todo. Es generoso, se pone feliz viendo cuando uno es feliz, y si nos va bien lo disfrutamos. Tenemos una química que hemos conservado a través del tiempo. Me tiene presente en todos sus proyectos. Siempre apuesta conmigo y compartimos un vínculo formidable. La verdad, Julio “es lo más”, lo quiero muchísimo. Le debo a Julio todo lo que soy académicamente, porque me ha brindado el espacio para expresarme y continuar en esta, como decía, pasión por la enseñanza.

¿Todos comentan que es un docente de alma. ¿De dónde surge ese gusto?

Si es cierto, no sé surge cuando me fui redescubriendo a mí mismo y me fui dando cuenta de todo lo que podía dar. Siempre buceo para estar actualizado. Soy hiperresponsable y no me permito dar una clase si no tengo el material al toque de lo último que debo transmitir. La gente lo agradece permanentemente. A esta altura es mi VIDA.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Además de Julio Grisolía, puedo citar a Barbagelata, Cabanillas, Carcavallo, Sarthou; entre otros.

¿Cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?

Tenemos un grado de conflictividadalto. Hay cruces, inereses contrapuestos entre el sindicalismo y el poder político. Hay asignaturas pendientes muy importantes, sobre todo en materia de trabajo decente, donde creo que aún es un paradigma de búsqueda. Leyes que el parlamento va sancionando en los últimos tiempos, no siempre responden al momento histórico que vivimos y produce efectos adversos. Aspiro a que tengamos paz social en un futuro mediato por el bien de los trabajadores, los empleadores y todos los actores sociales involucrados.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

Me gusta leer, escuchar música. Me gustaría hacer deporte pero no siempre tengo tiempo. Me encanta estar con amigos -compartir una cena- un espectáculo. Soy muy sociable. Colecciono corbatas ( cuando puedo comprarlas obvio); tengo 178 en uso ( 1/2 hora por día para elegir cual combino) y 39 en proceso de pedido del beneficio jubilatorio.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

Por supuesto; se han olvidado que me han asignado el rol de gran bailarín, “bien ganado”. Congresos, fiestas de fin de año, etc, allí hacemos saltar los zapatos al compás de cualquier ritmo frenético, compartiendo con alegría, con mis queridos maestrandos y diplomandos a otro momento, donde la formalidad del docente da paso a esto que también es parte de la vida. Y que también a pesar de todo, tengo mi carácter; porque si algo no me gusta lo digo. Pobre Julito, a veces le llevo alguna pálida, pero como es amigo, siempre lo toma con onda.

Conclusiones

Bajo su fachada apacible, el Dr. Alberto Chartzman Birenbaum esconde una personalidad fuerte pero sincera. Sociable y amigo de sus amigos, este docente de alma no sólo enseña sino que es tutor de sus alumnos, y el vínculo que crea con cada grupo de estudiantes es su motor. Ese feedback con los educandos lo llena de satisfacción, dado que su pasión es la enseñanza, a tal punto que desde su incorporación es uno de los profesores mejor conceptuados por los alumnos de la Maestría de todas las sedes y las Diplomaturas. Memorioso y agradecido, recuerda a sus maestros con cariño y guarda un afecto especial con el Dr. Julio Grisolia. Aunque se toma sus responsabilidades muy a pecho, es una persona que también sabe hacerse un espacio para disfrutar del tiempo libre y los placeres de la vida.

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María Elena López

por Alfredo Garrido

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La síntesis del éxito de la Maestría, de la SADL y de ARTRA es el pensamiento de Julio Grisolia, que cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Julio me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….”.

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho? 

Desde chica quise ser abogada. A los 17 años ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata donde me recibí de abogada en octubre de 1983 y un año después de escribana. Con la recuperación del sistema democrático, siendo abogada, ingresé a trabajar en la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Tengo una anécdota al respecto, y es que yo quería trabajar en temas de minoridad y una equivocación en mi designación me llevó al área de trabajo. Ahora, a la distancia creo que en realidad fue el destino quien tenía preparado para mí ese camino en el Derecho del Trabajo ya que a medida que incursionaba en él mas interesante me resultaba. Lo que mas me impactó fue trabajar en el área de inspección laboral. Encontrar en pleno siglo XX gente trabajando en condiciones infrahumanas a minutos de la Ciudad de La Plata, ver de sus necesidades,  fue quizá lo que despertó en mí el deseo de profundizar en esa rama del derecho. En ese organismo pude practicar en diferentes áreas, derecho individual, colectivo, negociación, e incluso policía del trabajo. Fueron absolutamente formativos esos primeros años. Luego, tuve oportunidad de trabajar en diferentes procesos electorales sindicales, lo cual fue una experiencia nueva, sobre todo porque luego de muchos años se normalizaba el proceso de elección dentro de lo sindicatos y aparecieron nuevas listas que compitieron con las existentes en ese momento. Ese proceso electoral trajo aparejados cambios y mucha actividad de los profesionales que asesorábamos a las diversas listas. Fue muy interesante. Luego, más o menos en 1989 el Dr. Sardegna me invitó a participar en su cátedra, hice la carrera docente en la UBA y ejercí la docencia durante algunos años allí. Interrumpí la labor para disfrutar de mis hijos en épocas que no se repiten y luego retomé, siempre vinculada a esta rama del derecho, que me gusta realmente. Es así que luego de 2 o 3 años retomé la profesión, me asocié a Ulrich abogados quedando a mi cargo el área de derecho del trabajo individual, y compartiendo con mi socio y marido el área de derecho colectivo. También tuve el honor de participar en la redacción de proyectos de contrarreformas que se presentaron en el Congreso de la Nación como un intento de freno a las propuestas flexibilizadoras de la década de los 90. En el año 1996 fui electa Convencional Estatuyente por la Ciudad de Buenos Aires. En esa función, fui vicepresidente de la Comisión de Políticas Especiales donde se redactaron los capítulos de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires vinculadas al Trabajo y la Seguridad Social, la incorporación de principios, etc. Paralelamente, la continuidad de la vida académica, la obtención del título de Magister vino acompañada con el orgullo de haber tenido como tutor de tesis a un ex Presidente de la Nación, el Dr Raúl Alfonsín, el tema elegido fue a la democracia sindical, al que concibo como una cuestión que aún nos debemos los argentinos. Luego, me recibí de Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos, y ahora, en unos días viajo a España con la idea de hacer una nueva carrera en la Universidad de Sevilla, la de Experto Universitario. Me gusta mucho estudiar, pero para poder aplicarlo luego a la realidad. En fin, desde los 23 años vinculada al derecho, y al derecho del trabajo especialmente.

¿Se han cumplido sus objetivos?

Podría decirse que me siento totalmente plena con el trayecto recorrido hasta el momento. Estoy disfrutando mucho de esta etapa de mi vida, en lo profesional y en lo personal. Por un lado he acumulado mucha experiencia y a la vez me siento activa y con mucha fuerza para enfrentar nuevos desafíos. Soy una persona inquieta, que siempre intenta nuevos desafíos. La designación en el poder judicial es un nuevo desafío, un camino nuevo, cuyo inicio aguardo con inquietud y con el objetivo de poder realizar un buen trabajo.

¿Quiénes la han apoyado en su carrera y sus proyectos?

Muchísima gente, buenos amigos, la familia, los compañeros en el ámbito académico, mis amigos de la vida. Toda gente que ha creído en mí, que ha confiado en que podía cumplir con lo propuesto. Debo agradecer a la vida esto que ha sucedido, sobre todo en el último tramo de mi carrera, donde recibí apoyo de personas inesperado para mi, realmente me he sentido muy acompañada por gente de bien, que con mucha generosidad me han acompañado.

¿La familia la apoya en todo esto?

Mi marido, sus hijas, nuestros hijos, son una compañía vital en este trayecto. Tanto en los buenos momentos como en los malos. Estimulan y festejan mis logros, y me acompañan en los momentos difíciles. Toleran y comprenden mi obsesión por el trabajo y el estudio que en algún momento implica ausencias, en fin, están a mi lado siempre. Es el núcleo donde me recluyo, donde encuentro fortaleza, contención y amor, el motor podría decirse.

¿Cómo llegó a la Maestría, a la SADL y a ARTRA? 

Integré la primer promoción de la maestría, casi de casualidad vi los anuncios y me tentó la propuesta. A eso había que agregar que nuestro estudio estaba ubicado frente al Centro Cultural Borges, lugar donde se dicta. Fue así que me inscribí sin conocer a nadie. Para esa época yo había hecho un largo recorrido en la profesión y asistido a diferentes convocatorias de grupos de estudio, pero me atrapó la apertura ideológica de quienes estaban al frente de la misma. Encontré en Julio Grisolia y Pedro Nuñez a dos personas abiertas, receptivas, que estimulaban la participación sin exigir credencial o ideología alguna para incorporarse y participar en las diferentes actividades que permanentemente generaban. Para mi esto fue nuevo, no es lo común, y creo que fue lo que más me atrapó. La Maestría es un lugar de puertas abiertas, donde se estimula la participación, el estudio, la investigación, para todos aquellos que tengan interés en hacerlo. Con el tiempo, podría decirse que terminamos formando un equipo, donde todos tiramos para adelante, cada uno desde lo que puede aportar. Es muy ameno trabajar así. También hice buenos amigos a partir de esa actividad, amigos muy queridos. Luego, me incorporé a la SADL, donde pude conocer mejor a Estela Ferreirós, quién, más allá de sus calidades académicas e intelectuales que todos conocemos, demostró su calidez y generosidad en momentos difíciles, no voy a olvidar esto, ha sido importante para mí. La SALD cubre un espacio importante en el ámbito del derecho del trabajo, ya que, con igual impronta que la Maestría, integra diferentes voces, hace que convivan pensamientos diferentes, eso enriquece, suma, hace que las discusiones no sean monocordes como suele suceder a veces en otros ámbitos. Este nivel de apertura es necesario no solo para nuestra materia sino para la convivencia en nuestro país. Es ejemplificador ver muestras de buena convivencia entre personas que no siempre piensan igual, y sin embargo pueden llegar a acuerdos, pueden debatir y sentarse a una mesa. Esos hacen los encuentros de la SALD, proporcionan diferentes visiones sobre una situación, todos los pensamientos, es muy rico eso para un profesional. En ARTRA estuve desde su nacimiento, en la actualidad, es una entidad que se adapta a los nuevos tiempos, donde prima lo interdisciplinario. Nuestra disciplina no puede abordarse en estos tiempos exclusivamente desde el derecho, debe integrarse con otras disciplinas, y a eso tiende esta entidad. Posee el valor agregado de estar referenciada con un organismo internacional (ILERA), que a su vez depende de OIT, esto la torna más interesante aún. Los cursos que esta entidad dicta son de los más variados y también comprenden la formación de los especialistas en recursos humanos, coaches, médicos, contadores. El intercambio que se produce entre las diferentes disciplinas es verdaderamente enriquecedor.

¿Cual es su participación en ellas?

En la SADL integro la Comisión de Revisión y estoy presente en sus convocatorias. En cuanto a ARTRA, soy la secretaria ejecutiva. Respecto de ésta última, me gustaría trabajar para intensificar los lazos con las organizaciones hermanas pertenecientes a otros países, también afiliadas a ILERA, sobre todo las de origen latinoamericano y también las de habla hispana. Mi viaje de estudios a España será además una buena oportunidad para establecer vínculos con otras organizaciones, no solo de abogados, sino de graduados en recursos humanos, especialistas de la seguridad social, riesgos del trabajo, etc. El intercambio de información es importante, sobre procesos que tienden a repetirse en los diferentes países, en materia de relaciones individuales y colectivas del trabajo.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De respeto y confianza. Julio Grisolia es una persona especial, generosa, que cuando piensa un proyecto, lo piensa en función de un equipo de trabajo, donde siempre habrá un lugar para cada uno. Es gratificante trabajar con él pues cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….” bueno, algo así es el pensamiento de Julio. En mi caso particular, representó un estímulo y a la vez una exigencia para llegar a los objetivos. Trabajando con Grisolía es imposible quedarse quieto, siempre hay nuevos proyectos, nuevas creaciones, la docencia, la escritura, la investigación, algo novedoso.

¿Le gusta la docencia?

Si, me gusta mucho. Durante 1989-1990 hice la carrera docente en la UBA, y durante muchos años fui profesora de grado. Actualmente dicto clases en la maestría en el Borges y también en el interior del país en las diferentes diplomaturas. Me gusta hacerlo, me permite conocer otros profesionales, otras realidades, siempre aprendo algo además de enseñar. Es un ida y vuelta. Nuestro país es enorme, y las realidades en cada provincia son diferentes. Siento que enseñando aprendo.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Fundamentalmente a mi familia, pero también lo dedico a escribir y a estudiar. Mi marido tiene una intensa vida social, trato de acompañarlo bastante, aunque no soy tan sociable como él y a veces me cuesta. Además, me gusta la música, soy profesora de piano y me sirve como cable a tierra de vez en cuando. De vez en cuando viajo al campo, tenemos alli una pequeña chacra con animales y alguna siembra. En fin, aburrirme jamás.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Desde el plano de los profesionales lo veo en gran auge, sobre todo para quienes asesoran a la parte actora. Esto ha influido además en el ámbito académico, ya que ahora los abogados están dispuestos a asistir a  convocatorias de la especialidad con el objeto de formarse. 10 años atrás, solo la SALD, ARTRA y la Maestria convocaban a eventos en ésta especialidad, lo recuerdo muy bien. Hace algunos años comenzaron a aparecer convocatorias desde entidades diferentes, tendientes a la formación de profesionales en el derecho del trabajo, aunque no con el nivel de convocatoria masiva con el que cuentan nuestras entidades. De todos modos, pienso que todo lo que podamos estudiar, va dirigido a la protección de una parte de la clase trabajadora, ya que hay mas de un 40% de la población trabajadora que continua trabajando en negro y al margen de toda protección social. Creo que es esa la gran deuda que mantiene el derecho del trabajo con los trabajadores.

Conclusiones

La Dra. María Elena López es una mujer culta y refinada. Tiene un hondo espíritu democrático, y ama su profesión. Las vueltas de la vida –el sincrodestino, diría Chopra- la llevaron al mundo de las relaciones laborales, y allí encontró su vocación y una veta para desarrollar su sensibilidad social. Es también una enamorada de su familia, a quienes destina todos sus logros, pues son ellos su motor de fortaleza y contención. Hoy la vida encuentra a la Dra. López en un gran momento, como profesional exitosa y recuperando su pasión por el estudio y la docencia, que supo abrazar en su momento junto a un doctrinario de la talla del Dr. Sardegna, y ahora junto a Julio Grisolia en la Maestría y las Diplomaturas, con el cual está unida por sentimientos de amistad, respeto y confianza.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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Ricardo D. Hierrezuelo

por: Alfredo Garrido

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“Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho, atiendo las consultas que día a día se generan y trato de solucionar los problemas en el momento”.

El Dr. Hierrezuelo nos recibe en su despacho en el after hours del horario tribunalicio, momento en el que –como tantos otros empleados y funcionarios del fuero laboral–  trabaja con ahínco. En su biblioteca hay fotos familiares y con amigos, lo que da cuenta de quien me toca entrevistar: una persona que ama a los suyos, con fuerte anclaje en sus relaciones personales. También es asombrosa la cantidad de libros, y el estado en que se encuentran (bueno, pero con varias “horas de vuelo”); da cuenta que es un hombre estudioso.Me dice amablemente que la entrevista será corta porque tiene poco tiempo, alega que tiene que ir a dar una clase en la Maestría. Así es la vida de Ricardo, el joven funcionario vocal de la Comisión Directiva de la SADL.

¿Cómo ha sido su carrera judicial hasta llegar a su cargo actual?

Comencé a trabajar en la Secretaría General de la CNAT en 1988 armando los expedientes recién iniciados, luego que se les asignaba el juzgado correspondiente. A los pocos meses pasé a trabajar en la Mesa de Entradas de Diagonal 760, donde estaba bajo las órdenes del Sr. Sosa, de quien tengo un gran recuerdo porque compartía toda la jornada laboral en una sola habitación y teníamos una relación muy fluida. Después pasé a la Mesa de Entradas del Juzgado 21, siendo ascendido en ese juzgado a la categoría que le seguía. Si bien había mucho trabajo, ya que he ido a trabajar a las 6 de la mañana cuando todavía no había amanecido y me he retirado a las 21 hs. cuando ya era de noche, la relación con mis superiores (la Dra. Spinelli era la jueza y la Dra. Bellicchi de Grigoni, la Secretaria) y mis compañeros (Martín Torres, Ro-berto Aduriz, Doris Valentini, Susana y Alejandra Parrinello, entre otros) era muy cordial y  hacía que la extensa jornada se pasara rápido. Después pasé por los Juzgados  7 y 28, en esos momentos dirigidos por los Dres. Cineto y Pesino. En este último juzgado tengo excelentes recuerdos ya que además de aprender mucho con uno de los mejores jueces con quien tuve el honor de trabajar, la relación con mis compañeros trascendía (al igual que en el juzgado 21) la jornada laboral y muchas veces nos encontrábamos los fines de semana en una casa (muchas veces las del propio juez o la mía) para hacer un asado o simplemente para estar juntos. Después me nombraron secretario privado del Juzgado Nº 56, donde estuve más de 12 años. No puedo olvidarme de los cafés que compartía a la mañana con la Dra. Nilda Fullana a quien cariñosamente llamaba Doctorcita, quien también, junto a la Dra. Dora González y el Dr. Julio García Torre incidieron mucho en mi formación profesional. Finalmente, en el año 2004 concursé para Secretario y al año siguiente la Dra. Graciela Lucía Craig me nombró Secretario del Juzgado Nº 55, cargo que detento de ese entonces. No puedo dejar de destacar (y no me lo perdonarían si no lo hago) el personal que integra el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 55, quien me ha apoyado desde el comienzo de mi designación, y al cual aprovecho para agradecer mediante la presente entrevista.

No hay persona con la que no haya hablado que no lo haya calificado como un técnico del derecho laboral ¿Cuáles son sus temas favoritos?

La verdad es que todo el Derecho del Trabajo, sobre todo el Derecho Individual, me apasiona y lo he estudiado detenidamente desde que era estudiante. Los temas que más me gustan además de la Solidaridad Laboral que es mi especialidad, son Deberes y Derechos de las Partes, Remuneración, Jornada y Descansos, e Indemnizaciones.  El Derecho Colectivo lo he tenido que estudiar más por cuestiones académicas que laborales. Finalmente, la Seguridad Social, con excepción de la Ley de Riesgos del Trabajo (tema que no considero propio de esa disciplina pero que históricamente se lo ha estudiado como tema integrante de esa materia), trato de eludirla salvo que se relacione con el trabajo.

Su actuación como secretario es bien vista por el abogado litigante. ¿Cuáles son las claves de su gestión?

Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho y atendiendo las consultas que día a día se generan. Muchas veces voy a la mesa de entradas para escuchar los problemas e inquietudes de los  profesionales y tratar de solucionarlos en el momento, evitando así que se presenten escritos innecesarios que lo único que hacen es obstruir o dilatar el procedimiento.

¿Cómo se genera su vínculo con el Dr. Julio Grisolia?

Aunque resulte sorprendente, mi relación con Julio no se inició  por cuestiones laborales, jurídicas, o académicas. Además del derecho, tengo pasión por el fútbol, deporte que practiqué desde que tengo uso de razón y hasta mi tercera fractura. Así, empecé a jugar con algunos amigos del Juzgado 21 en unas canchas que estaban a una cuadra del Cid Campeador, enfrente a la YPF que está en Gaona (en ese lugar, para  variar, hoy se está construyendo un edificio), y uno de ellos el Dr. Perugini al cual haré referencia posteriormente, me invitó a jugar en el campeonato judicial, en el equipo que se llamaba “Trabajo”. En ese entonces tenía 19 años y era la mitad de lo que soy ahora, por eso el tano Furfaro me puso “Cuchuflito”, que derivó después en “Cuchu” y finalmente en “Cuchi” como hoy me conocen. En ese equipo conocí a grandes amigos como Jorge Martínez (el arquero), Jorge Ferrer, Federico Agüero Urquiza, Hugo Allocati, entre otros,  y especialmente a Julio Grisolia (el capitán), con quien hoy mantengo una amistad que trasciende el ámbito laboral y académico.

 

¿Y los amigos del Fuero?

Tengo muchos amigos en el Fuero. Creo que soy una persona, no sé si querida, pero al menos no odiada, lo cual en estos ámbitos ya es mucho. No quiero efectuar una enumeración que seguramente será parcial y dejará heridas, sino que prefiero concentrarme en tres personas que han resultado muy importante en mi vida laboral y personal. Uno es el Dr. Grisolia, a quien debo gran parte de mi carrera, ya que me apoyó, me incentivó para escribir y perfeccionarme. Gracias a eso hoy soy Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos y Magister en Derecho de Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales, tengo escritos 3 libros en coautoría y más de 80 artículos. El segundo es Alejandro Perugini quien me brindó su amistad desde el comienzo. Lo conozco desde que trabajaba en el Juzgado 21 y él venía a visitar a otro amigo en común. Ahí nos hicimos amigos y esa amistad lleva más de 20 años. Además es el padrino de mi hijo mayor, y una de las personas que más respeto por su formación jurídica. El tercero es mi “amigo TEG” Ernesto Ahuad. A él lo conocí en el Juzgado 56 y comenzamos a compartir otras cosas que exceden el ámbito laboral. Lo llevé por primera vez a dar clases a Dolores, cuando teníamos un curso (junto con Julio) de Derecho Laboral. Jugamos por más de diez años al TEG, junto a otros tres amigos que no son del Fuero (Juan, que hoy es Secretario de una Fiscalía Penal, Fernando y Mariano que son contadores). Nos reuníamos una vez por semana en la casa de Fernando (principalmente), en la Mariano, o en la mía y hacíamos campeonatos de TEG con copa y todo (conservo algunos trofeos en mi casa). Además hemos escrito varios artículos juntos, sobre todo en materia de Riesgos del Trabajo.

Con tantas actividades, el apoyo de la familia es fundamental ¿O no?

El apoyo de mi mujer Sandra es invaluable, ya que ha sido paciente y me ha aguantado todo, desde volver a mi casa a las 23 hs. (cuando voy a dar clases a la UADE) hasta directamente no pasar la noche junto a mi familia (lo cual sucede cada vez que tengo que dar clases en el interior del país en las Maestría de Mendoza de la SADL o en las Diplomaturas de ARTRA). La verdad es que no sé como todavía no cambió la cerradura. Además hace 10 meses tuvimos una hija hermosa que se llama Victoria, quien es mi debilidad (aunque también la causante de que no pueda dormir por las noches). No puedo dejar de señalar el apoyo que he recibido de Rodrigo, mi hijo mayor, quien ha soportado no poder concurrir a alguna competencia de natación o partido de tenis, o asistir a alguna reunión de padres en el colegio debido a mis ocupaciones. Finalmente, no puedo dejar de mencionar a mi madre, quien siempre me ha guiado en mi profesión y a quien tengo muy descuidada debido a mis compromisos laborales. Sin embargo, como buena madre, ella lo sabe entender.

¿Le queda tiempo libre? ¿Cómo lo utiliza?

El tiempo libre, que no es mucho,  trato de ocuparlo con mi familia, ir al gimnasio (aunque hace al menos un mes que no voy), dormir (cada vez menos) y también en profundizar mis conocimientos sobre los temas que más me gustan. Me gustaría poder leer más, sobre todo libros que nada tengan que ver con el Derecho de Trabajo. Por suerte he leído mucho cuando no tenía tantas ocupaciones y espero poder relegar algunas de éstas para volver a ese grato pasatiempo.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

No puedo dejar de mencionar a algunas personas que dentro y fuera del Fuero me han servido de guía en mi carrera profesional. La primera es la Dra. Ferreirós, quien me aceptó en su comisión hace casi veinte años, cuando era adjunta en la cátedra del Dr. Sardegna, y a partir  de ahí comencé la carrera docente, hasta llegar al cargo de adjunto interino que ocupo en la actualidad en la cátedra de la Dra. Ferreirós. En segundo lugar, quiero mencionar al Dr. Núñez, con quien tuve el honor de escribir el libro de solidaridad del que acaba de publicarse la tercera edición. Finalmente, quiero destacar al Dr. Rubinstein eximio presidente honorario de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral, por sus invalorables aportes.

Conclusiones

El Dr. Ricardo Hierrezuelo es un apasionado del derecho laboral, al que dedica muchas horas de estudio y análisis; y luego lleva lo aprendido a la práctica, a través de la docencia, la Maestría y otros cursos de posgrado, y la doctrina judicial. Es un hombre de metas claras, que ha sabido transitar la carrera judicial sin dejar de lado sus valores guía: la honestidad, la fidelidad, y el honrar la amistad de los que lo quieren. Ha sido y es básicamente un personaje querido en el fuero, acaso también envidiado por sus logros (algo inevitable en el competitivo ambiente jurídico  académico), pero todo lo ha construido con los mejores materiales que cualquiera podría encontrar: su capacidad y la ayuda férrea de aquellos que lo quieren y lo aprecian.También es casi un obsesivo de su trabajo, lo que le garantiza muy buenos resultados. Su familia es su apoyo y su contención, y cada logro lo dedica a ella. Ricardo no ha olvidado de donde viene, y conoce hacia donde se dirige. Y tiene una estrella especial que lo guía a todo lo que se merece.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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Mario Fera

Por Alfredo Garrido*

Fera color

 

Disfruto los momentos en familia y con amigos, y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que enriquezcan mi vida. 

Lograr entrevistarlo fue todo un desafío, dado que el Dr. Mario Fera tiene una agenda realmente abultada. Sin embargo, este magistrado de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo se hizo un pequeño espacio en ella para recibirme, comenzando así un reportaje conciso pero substancioso, donde nos cuenta sus actividades, proyectos y pasiones.

¿Cómo ha sido su carrera judicial?

Ingresé a la Justicia Nacional del Trabajo en el año 1987 y trabajé casi dos años como empleado en la mesa de entradas de la Sala IV de la Cámara. Después fui designado relator en la Sala V y a los pocos años ascendido a prosecretario administrativo y prosecretario letrado interino. En 1993, después de haber ganado un concurso para prosecretario de cámara efectivo, fui convocado para desempeñarme en la Secretaría Laboral de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como prosecretario letrado del Tribunal. Y destaco que esa convocatoria fue después de aquel concurso, porque el primer lugar que obtuve con un jurado calificado, fue tenido especialmente en cuenta en el máximo Tribunal. En 1996, tras haber asumido tareas de mayor complejidad, fui promovido a Secretario Letrado de la Corte Suprema, cargo que desempeñé en la Secretaría Laboral hasta 2003, cuando me convocó el juez Juan Carlos Maqueda para trabajar en su vocalía. En 2006 fui designado juez subrogante de la Sala VI de la Cámara, y en diciembre del mismo año asumí definitivamente ese cargo por concurso de antecedentes y oposición. Entre 2007 y 2009 fui vicepresidente de la Cámara (período dentro del cual me trasladé a la Sala IX) y en 2010 tuve el honor de ser Presidente. Desde noviembre de ese año asumí como consejero juez del Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2010/2014, y en el presente año tengo el honor de presidir dicho órgano constitucional.

Debe ser Ud. uno de los camaristas más jóvenes. ¿Fue difícil llegar?

El desarrollo de mi carrera hasta la instancia actual estuvo caracterizado por una importante dedicación de tiempo y esfuerzo, y no fue un camino exento de dificultades. Destaco que desde mi trabajo en la mesa de entradas procuré proyectarme hacia la meta posterior en mi carrera, y en función de esa meta me quedaba trabajando por la tarde para aprender a hacer las tareas jurídicas propias de un relator. Decidí a la vez complementar esas tareas adicionales con la lectura permanente de doctrina y jurisprudencia, lo cual me dio un cono-cimiento sistematizado y enriquecido con la actualidad de las decisiones judiciales. Así pude ser promovido al poco tiempo de recibirme de abogado. Ya como relator fui tratando de lograr un conocimiento más profundo y especializado, lo que me permitió concursar y obtener el primer lugar para ser funcionario letrado, circunstancia que después fue tomada en cuenta en el ámbito de la Corte Suprema. En esta última el desafío fue creciendo y, por lo tanto, también el esfuerzo y la dedicación. Con el tiempo llegó mi decisión de concursar para la magistratura, y esa ocasión me encontró con mucho orgullo compitiendo y, finalmente, compartiendo el lugar con destacados jueces de primera instancia que llegaron a la Cámara conmigo.

Su actuación como Presidente de la CNAT durante el año 2010 fue muy elogiada. ¿Cuáles fueron las claves de su gestión?

Desde que asumí procuré situarme en una posición de servicio a la Justicia Nacional del Trabajo, elaborando un diagnóstico de los principales temas concernientes a la presidencia y sus posibles soluciones. A partir de ello encaminé mis esfuerzos a trabajar mediante el trato directo con todas aquellas personas involucradas en los posibles cambios o mejoras. Así descubrí la riqueza de conocer de cerca distintas realidades de nuestros magistrados, funcionarios y empleados, incluyendo a los representantes gremiales de esos últimos; y con “conocimiento de causa” formulé diversos pedidos en el ámbito de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. Varios de esos pedidos se fueron concretando a lo largo del año, y otros quedaron en proceso de concreción para los próximos períodos. Fueron para mí muy valiosos el apoyo y la colaboración recibidos de mis colegas y, en especial, del –entonces– Secretario General de la Cámara, Dr. Eduardo Artigas, quien con su dedicación y valores personales me brindó una ayuda clave en cada una de las gestiones.

¿Cómo se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF, con la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Fue hace ya varios años a partir de una propuesta de Julio Grisolia, después de intercambiar ideas y enfoques sobre la actividad académica y asociacional, y advertir que se me ofrecía un lugar donde yo podía hacer un aporte de interés y valor. Con Julio compartimos parte de la historia de la Justicia Nacional del Trabajo como empleados, funcionarios y magistrados, y a lo largo de los años fuimos desarrollando un vínculo de afecto y amistad que nos permitió enriquecernos mutuamente tanto en lo personal como en lo profesional y académico.

¿Le gusta la docencia?

Me gusta mucho la docencia y la considero una parte im-portante de mi desarrollo profesional. La necesidad de sistematizar conocimientos para transmitir y la experiencia de servicio que significa para mí sentirme un canal de comunicación para que muchos otros reciban la enseñanza del derecho, fueron y son desafíos que cotidianamente asumo no sólo con gusto sino en un sentido más amplio y profundo como una vocación. Trato de dar en mis clases todo lo que aprendo y de generar un espacio de comunicación con mis alumnos, de quienes espero y normalmente recibo con su participación, inquietudes y pareceres que me enriquecen en el camino del conocimiento.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Percibo que el derecho del trabajo atraviesa, en Argentina, un tiempo de reafirmación de sus principios y proyección hacia futuras metas novedosas en el plano normativo y jurisprudencial. Después de un tiempo de involución o mezquindades, décadas atrás, en lo que hace al desarrollo de esos principios en nuestro país, celebro ahora la revaloración del trabajador como persona y de sus derechos fundamentales como eje del sistema normativo.Entiendo, por otra parte, que la situación actual del derecho laboral en Argentina puede constituir como experiencia un valioso aporte en el plano regional e internacional en un momento de incesantes cambios políticos y económicos, y representa un interesante modo de inserción en el ámbito de la Organización Internacional del Trabajo.

Ud. es un hombre que se desempeñó en la Corte. ¿Qué opinión le merecen los últimos fallos en materia laboral emanados del máximo tribunal?

Precisamente, encuentro en los fallos dictados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde su cambio de composición uno de los principales factores de la reafirmación de los principios del actual derecho del trabajo argentino. Aquéllos fueron el disparador de algunos cambios de enfoque en institutos claves, como son los que hacen a la protección de la salud del trabajador, su salario, el despido arbitrario y discriminatorio, los derechos gremiales, las facultades administrativas de control de cumplimiento de las normas laborales, etc. A la luz de esos fallos también advierto que se presenta un desafío a los jueces de las instancias anteriores para lograr la aplicación firme y concreta y a la vez prudente de los principios de nuestra disciplina, en una sociedad que intenta despegar desde el crecimiento social y económico equilibrado y sostenido para ocupar un lugar cada vez más protagónico en el ámbito internacional.

¿Cuáles son sus prioridades como nuevo Presidente del Consejo de la Magistratura?

Mi prioridad es, sobre la base de la idea de asumir la nueva función como una ocasión de servicio, trabajar por y para los magistrados y los que aspiren a serlo. En este sentido, desde que asumí vengo proyectando una reforma al reglamento de concursos para darles mayor celeridad, transparencia y respeto profesional al postulante; ello a partir de determinados ejes que pronto se darán a conocer. También estoy dedicándome a fortalecer el vínculo entre la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura que consolide la identidad de este último dentro de nuestro sistema constitucional y permita una actuación más ejecutiva del Poder Judicial principalmente en materia de infraestructura y tecnología. En otro orden, me esfuerzo por lograr en todo sentido la “profesionalización” del Consejo, entendida como la necesidad de acentuar una actuación donde prevalezcan criterios técnicos y profesionales por sobre influencias derivadas de las prácticas políticas de los poderes políticos.

Con tantas actividades, debe tener mucho apoyo de su familia. ¿Verdad?

Sí, el respaldo de mi familia es uno de los pilares de toda mi gestión. Reconozco en mi esposa una gran compañera de camino y en mi hija y mi hijo dos seguidores fervientes de mi actividad y dos consejeros sorprendentes cuando se enteran de mis decisiones importantes o me preguntan sobre ellas.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Tengo una admiración especial por quien fue mi principal maestro y ejemplo en el plano profesional y académico: Antonio Vázquez Vialard. De él recibí no sólo enseñanzas de derecho, sino –y tal vez principalmente– enseñanzas y ejemplo de vocación y humildad en el camino de la sabiduría. Existen otras personas que, profesionalmente hablando, también considero referentes o de mi admiración en determinados aspectos, y ellos lo saben porque tuve ocasión de manifestárselo. No me parece oportuno individualizarlos ahora, para evitar la omisión involuntaria de algún nombre relevante. En el plano personal reconozco con gratitud el camino que me marcaron mis padres; los admiro por el esfuerzo permanente que –lleno de valores y ejemplos de conducta– pusieron a mi servicio con afecto para que desarrollara mi vida según mis propias convicciones y decisiones.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

La expresión “tiempo libre” me increpa como una materia pendiente de mis últimos años. La actividad profesional fue ganando espacios que hace pocos años ocupaban las clases y encuentros de tenis que compartía con un exquisito grupo de amigos en Quilmes. Pero esa actividad profesional expansiva no pudo ganar el espacio que ocupa mi pasión por el Rojo de Avellaneda, a quien acompaño en el camino y la mística copera que viene reafirmando. Disfruto, por otro lado, los momentos en familia y con amigos y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que, sobre la base de valores en común y enfoques y gustos diversos, enriquezcan mi vida. También conservo el lugar que ocupa en mi desarrollo personal la lectura periódica de ciertos textos de espiritualidad y de la Biblia en especial, que es mi anclaje y la asumo como explicación auténtica de la realidad pasada, presente y futura.

Conclusiones

El Dr. Fera es un hombre dedicado a la Justicia, como se dice en la jerga, un funcionario “de carrera”, que alcanzó su posición actual como consecuencia del estudio, el esfuerzo y la perseverancia. Pero el camino del actual presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación no estuvo exento de difi cultades, dado que en su afán por progresar y superarse, debió invertir tiempo en profundizar sus conocimientos e ir interiorizándose de los secretos de la función judicial. En el plano personal, este fanático del Rojo de Avellaneda es un hombre espiritual y amante de su familia, en la que encuentra en apoyo que necesita, como así también de sus amigos y referentes (padres, maestros, etc) que con sus enseñanzas y consejos, fueron y son su guía.

 

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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Ernesto J. Ahuad

por Alfredo Garrido*

Cari Ernesto Ahuad

 

 

“La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito”.

En su luminoso despacho hay muchas plantas, una pecera desde donde nos observa un extraño pez, y en la parte ex-terna del ventanal vienen a comer las migas de pan dejadas al efecto, torcazas y gorriones. Un rápido vistazo a sus bibliotecas revelan lecturas insospechadas, donde se alterna lo jurídico con textos de psicología, sociología, antropología y filosóficos. En las paredes cuelgan enmarcados un retrato caricaturizado de él mismo, y bosquejos en lápiz con figuras mitológicas (“me las hizo una ex pareja”), entre otros. La misma diversidad se observa en los estantes, donde amén de los libros hay juguetes retro (alcanzo a reconocer a los famosos “Topi”, a algunas figuras de acción de superhéroes, y personajes de South Park). Mientras realizamos la entrevista, atiende el teléfono, o interrumpe para atender a los abogados. El entrevistado habla rápido, y su particular forma de expresarse da cuenta de alguien muy instruido pero también con mucha “cultura de la calle”. Una chica le trae un cappuccino de Starbucks, y luego saludarlo brevemente, dice que estaba de paso y que pensó en traerle algo para tomar porque hace frío. Luego se despide. “Una ex alumna”, me revela. Y agrega: “Disculpe, es que hoy es un día de locos”. Cómo es la vida del Secretario de la SADL.

He entrevistado al Dr. Julio Grisolia hace unos meses, y –como se dice– “no para nunca”. ¿Es difícil trabajar con él?

Para nada. Creo que está instalada esa idea de que somos como Batman y Robin, y algo o bastante de eso hay, pero en realidad somos dos personas distintas, que nos complementamos muy bien. Julio es mi amigo y coequiper, pero también mi maestro y gurú, y espero que estemos juntos muchos años, porque soy feliz trabajando y compartiendo cosas a su lado. Nos divertimos mucho, pero también trabajamos. Hemos escrito un par de obras en coautoría (“Ley de Contrato de Trabajo Comentada”, de la que estamos preparando la 3º edición); y “Guía Práctica del Despido”, que se agotó a los seis meses de salida y va ahora por su 2a edición 2010, ambas de editorial Estudio), y varios artículos de doctrina; todo ello amén del trabajo en la Maestría de la SADL, los cursos internacionales y las distintas Diplomaturas de ARTRA. Y hay muchos proyectos más a la espera del momento justo.

Aparte de Julio ¿Tiene otros amigos en el fuero?

Por suerte, tengo muchos amigos. No creo ser soberbio si digo que soy una persona querida. En los lugares donde me tocó trabajar –JNT Nº 48, 10, 56, 12, 62 y ahora 66– hice muchos amigos, y casi siempre tuve jefes que respetaron mi particular forma de ser. Sería imposible nombrarlos a todos, pero igual lo haré. Espero no enojar a nadie si me olvido de alguno. Especial mención merece el JNT Nº 48, porque fue el que me dio la bienvenida al fuero, y donde fui sucesivamente meritorio, ordenanza y personal de Mesa de Entradas. Sólo tengo palabras de gratitud para con Eugenia (paradigma de la buena secretaria) y el Dr. Juan Jesús Pérez. También ocupan un lugar importante la gente del JNT Nº 62: el pragmático Dr. Miguel Pérez con quien congenié tan bien, el sabio Dr. Miguel Maza (que fue quien me nombró Jefe de Despacho antes de asumir en la Sala II de la CNAT) y la Dra. Cristina Chavarría, siempre de buena onda (la “reina” de las conciliaciones). De las demás dependencias donde trabajé, destaco a la Dra. Doris González –que fue “mi Secre” en el JNT Nº 56 y me defendió tanto (ella sabe)-, a la Dra. Liliana González del Juzgado Nº 10; y las Dras. Anita Etchevers y Gaby Kralj del JNT Nº 12 (que en mi corta estadía no pudieron tratarme mejor). También los compañeros de trabajo y amigos del Fuero: Lili, Pato, Elbita, Anita, Pao, Laurita, Majo, Aldo, María del Carmen y Amelia, Gustavo, Eduardo Cerioli, Graciela Avallone, Rolo, Sandra y Verónica, Marta, las hermanitas Comerci, Silvia, Mariana, Eva, Marce, Walter, Liliana, Pipo, Agus, Belén, Sol, Dorita, Rafa Lirman, Inés, Angélica, Gaby y Juan, Virgi, Haydeé, Lorena, Cristian, Guille, Nora, Moni, Noelia, Nati, Gabriel, Nadia, Adriana, Fer, Silvana, Norberto, Germán, Estela y Ceci, Lucy, Claudita Priore, Santi, Norma, Pablito, y todo el personal del JNT Nº 66. Cada momento, cada broma, cada anécdota vivida con ellos (y con los que seguro me estoy olvidando) iluminan mi corazón. No puedo dar por terminada la respuesta sin mencionar a mi querido amigo Ricardo Hierrezuelo, del que podría contar miles de momentos compartidos, pero excedería el marco de esta entrevista (y del espacio con el que cuenta la revista); a Ferreirós y a Paula Sardegna, quienes me dieron la chance de ejercer la docencia en dos de las distintas facultades donde me desempeño; y a Pedro Nuñez, que – junto con Julio– me abrieron las puertas de la querida UADE.

¿Le gusta la docencia?

Disfruto mucho siendo docente. Contrariamente al mito popular, las nuevas generaciones nos superan con creces. Hacen preguntas interesantes, intervienen en clase, tienen inquietudes nuevas, se involucran, investigan, leen, googlean, leen los diarios, se preocupan por conocer. Pasa tanto en la universidad pública (UBA, Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas) como en las privadas (UADE, UCASAL y USAL en las carreras de Abogacía y de Abogacía-Maitre en Droit, con doble titulación según convenio USAL-Sorbonne). Ciertos sectores –con oscuros intereses– intentan instalar la idea de que “todo está perdido”, cuando ello no es así. Cada vez que autografío o dedico uno de mis libros, leo un mail de un alumno saludándome en mi cumpleaños o por las Fiestas, o cuando -luego de disertar en una conferencia para profesionales- alguno de los asistentes viene y me dice “Hola, profe. Ud fue mi docente”, no puedo evitar emocionarme. También siento una emoción especial cuando algún alumno (de una carrera que no sea la de Derecho) me dice que luego de haber cursado Derecho Laboral ha decidido cambiarse de carrera (a Abogacía). Pero ojo, que también he convencido a otros de no dejar, y seguir adelante con los estudios. Los chicos, cuando ven que uno le pone ganas, lo aprecian y devuelven el doble. Más allá de todo lo anterior, la docencia es también una forma de devolver un poco lo que me dieron quienes fueron mis maestros y profesores: Podetti, Zaffaroni, Moreno Ocampo, Cifuentes, Gelli, Rimoldi de Ladmann, Rabinovich, Travieso, Rivas, y tantos otros.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Depende de lo que se entienda por “tiempo libre”, lo que yo hago en mi tiempo libre, seguramente a otros les parecerá una carga. Amén de la docencia y la actividad en SADL, hace aproximadamente un año, estoy estudiando ruso. Era una de mis deudas pendientes (hablo inglés, francés y alemán), me había enamorado del idioma escuchándolo en distintas radios de internet, me resultaba tan musical, para nada “duro”, me intrigaba su aparente morfología altamente flexiva (luego confirmé que sí la tenía), y me preguntaba qué querrían decir algunas palabras. Pero aún así, me asustaba un poco el alfabeto cirílico, aunque al mismo tiempo me fascinaban esas extrañas letritas (en especial la “Ж”, que luego descubrí que es una especie de “Ye”, similar al sonido duro de la “Y” o nuestra “Ll”). Un día me decidí y dije “Basta, mañana empiezo”. Y lo hice. Relacionado con las peculiaridades del lenguaje, le cuento que colecciono palíndromos (tanto palabras como frases).También me gustan los juegos de estrategia, sean bélicos (como el T.E.G.) o de rol (role-playing del estilo Dungeons & Dragons o Warhammer), a los que juego regularmente con distintos grupos de amigos. Todos amigos “de la vida”, ninguno del ambiente judicial, salvo Hierrezuelo. Además soy melómano y cinéfilo, y disfruto mucho el arte. Recientemente visité la última muestra de Mapplethorpe en el MALBA, “Eros & Order”. Excelente. Los fines de semana los dedico a mi pareja, disfrutamos mucho del aire libre y la naturaleza. Ambos amamos las plantas y los animales (tenemos un perro y varios gatitos), y somos miembros de Greenpeace. Si el “finde” se presta, somos de subir al auto y anclar en algún pueblito a comer una picada o tomar mate.

En averiguaciones que hice, me percaté que tiene muchos apodos: Chucky, Ernes-man, Ernestito, Ticher, Hemingway… ¿Cómo se los pusieron?

(Se rie) Me los fueron poniendo en distintos lugares donde trabajé. “Hemingway” me lo puso un antiguo prosecretario del JNT Nº 56, el Dr. García Torre. Como me iba siempre de vacaciones a islas tropicales (mi paso por el JNT Nº 56 coincidió con la última parte de los años noventa y el “uno a uno”), ese dato y ser tocayo del polifacético escritor, generaron el mote. Pero en realidad, aunque sí he viajado bastante a lugares poco comunes, mi destino favorito es Río de Janeiro, donde voy seguido y donde seguramente viviría si no existiese Buenos Aires; es portentosa su combinación de movida cultural y nocturna, con su aire cosmopolita y bohemio, y el buen clima (aunque algo lluvioso) durante todo el año. Otro de los apodos que menciona –“Chucky”– me lo dieron por lo del muñeco o enano maldito, a raíz de mi lengua fi losa. Cada apodo tiene su historia mínima. De todos modos, creo que el modo de dirigirse a mí más difundido es “Ernestito”, que también es el que más me gusta, porque ese diminutivo cariñoso dice mucho. En sus artículos y obras hace frecuentes citas a films, bibliografía científica no jurídica, literarias y musicales. ¿A qué se debe? Estoy orgulloso de ser quien soy, y agradezco cómo he sido educado. Crecí en un ambiente donde se incentivaba la lectura en todas sus formas, la concurrencia a eventos artísticos, el debate de ideas, y el respeto por lo distinto. Recuerdo con cariño y admiración hacia mis padres mi etapa formacional, en la que cada uno actuó como el yin y el yang. A mi padre –de profesión médico– le agradezco que me haya inculcado la pasión por la historia, los idiomas, el jazz, los relojes y los autos. Y la curiosidad por lo nuevo: la literatura de anticipación (ciencia ficción, terror), y el comic. Recuerdo que me compraba “El Eternauta” de Oesterheld y Solano López, que en esa época venía en fascículos semanales que yo “devoraba”, al igual que las aventuras de Nippur de Lagash, Gilgamesh, Mark y Or-Grund, que salían en las revistas Fantasía, D’artagnan y El Tony. Los super-héroes de DC y la Marvel vivieron luego. Están entre los mejores recuerdos de mi niñez ver El Agente y la Chica de CIPOL, Los Vengadores, El Túnel del Tiempo, Misión Imposible, Zafiro & Acero (tengo toda la serie en DVD), o Viaje a las Estrellas (soy un fan irredento de toda la saga, en especial de Voyager, un auténtico trekkie) o el cine de los “Sábados de Super Acción” junto a mi viejo. Ya más crecido, la pasión por las series de culto siguió con Alias, Xena, y Buffy, entre otras. Mi mamá (odontóloga y docente), por su parte, solía llevarme con frecuencia al Teatro Colón y tempranamente me introdujo en la lectura de textos clásicos y autores indispensables. No se andaba con chiquitas, y me acercó a “Mitología” de Edith Hamilton, y “La genealogía de los dioses paganos” de Boccaccio cuando yo todavía estaba en la primaria. Ella sigue tan activa como siempre, y mantiene su mente ejercitada, lee mucho, le gusta discutir de política, y es una fanática de los crucigramas (en especial los que salen los domingos en “La Nación Revista”). Hoy, cuando veo a mi cuñado y a mi hermana (médicos y delegados sindicales) inculcando los mismos valores –el respeto, la cultura, la solidaridad, el estudio, etc.– a mis sobrinas, o pienso en mi hermano (con dos carreras de grado: bioquímico y farmacéutico) reafirmo la idea de que mis viejos hicieron una labor inmejorable.

Menciona a sus sobrinas y se le cae la baba…

Es que mis sobrinas son extraordinarias. La mayor Dalila entró este año al Colegio Nacional de Buenos Aires, y cuando la veo leyendo “La Odisea” de Homero con el mismo entusiasmo que yo a esa edad; o me río con las acotaciones agudas y el histrionismo de la más pequeña –Nurit– a la que le gusta el “rugido” de mi auto (una coupé BMW) veo un poco la historia familiar. Los Ahuad-Cataldi-Lakerman somos un clan multi-cultural muy unido, lo que no quita que cada uno se arrogue –jocosamente, obvio– la influencia de sus propios genes (italo-árabes o judíos, respectivamente; yo, además de argentino, soy ciudadano italiano) en los éxitos de las niñas.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Veo cosas que me gustan, que me hacen pensar que el rumbo general es el correcto: mejor distribución de la riqueza (aunque existen muchas deudas pendientes con sectores postergados), resurgimiento de la negociación colectiva, impulso del debate por la efectivización del derecho constitucional a la participación en las ganancias de la empresa, la asignación universal por hijo, los cambios en la composición y doctrina de la Corte Suprema, etc. Pero falta mucho: hay que profundizar los cambios y transformarlos en una auténtica política de estado. En el plano doctrinario y jurisprudencial local (me refiero no sólo a Capital, sino al derecho interno en general), lamentablemente, observo mucho outlet y copy & paste: las ideas se receptan tarde y mal, y todavía existen muchos problemas para entender que hoy en día las ciencias están interconectadas, y que el derecho laboral no es un compartimiento estanco. Hoy quien sabe derecho debe saber medicina, psicología, recursos humanos, economía, derechos humanos, relaciones laborales, derecho regional y europeo, y saber como interrelacionar todos esos conocimientos. Le doy un ejemplo: acaban de darle el premio Principe de Asturias a tres científicos (dos estadounidenses y uno israelí) por sus estudios en neurobiología sensorial, que permitieron definir el rol de un subtipo de neuronas (gliales) que intervienen en la percepción de dolor, lo que permite su medición objetiva. Pero acá seguimos atados a las “tablitas” (dibuja con los índices de ambas manos un cuadrado en el aire) , y muchos tildan la cuestión de la reparación del dolor como un desvarío, aunque autores como Rubinstein vienen insistiendo en el tema hace años, con bases científicas. Y así podría poner mil ejemplos más.

¿Y a nivel global?

Creo que las crisis que nos toca vivir como humanidad suceden por algo. Nada es casual. Sincrodestino, diría Chopra. Sin ir más lejos, Estados Unidos inicia una guerra por petróleo, y poco tiempo después un derrame sin precedentes y virtualmente “imparable” mancha sus costas. Como si una conciencia superior hubiese dicho “Querían petróleo. Acá tienen”. Karma. Lamentablemente, más allá del merecido costo político, trae consecuencias negativas para la biosfera, de la que todos nosotros formamos parte. De todos modos, la humanidad es una especie fuerte, capaz de sortear los obstáculos más duros, y seguir progresando. Estamos en los comienzos de “La generación empática” de la que nos habla Jeremy Rifkin (el autor de “El fin del trabajo”), con una nueva visión de la naturaleza humana y la economía, y que será fundamental en la próxima revolución industrial.

Para finalizar ¿Se considera Ud. exitoso?

El éxito tiene muchos aspectos. Uno de ellos es lo que la mayoría de las personas asocian al éxito: la riqueza material y el prestigio social. Pero ese es sólo uno de sus componentes. La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito. Si lográs esto, lo demás viene solo. Esta visión de lo que es el éxito, es la que compartimos Julio y yo. En este ambiente –“acá” (señala con los índices hacia el piso)– se confunde el éxito con todo lo contrario; se cree que el éxito se alcanza pisando la cabeza del que se tiene al lado, o haciendo comentarios malhadados del otro, arrastrándose como una bicha, o lamiendo las suelas, las plantas de los pies, o alguna otra parte de la anatomía marchita de algun individuo horadado por el poder y los años. Muchos y muchas terminan postergando a la familia, los amigos verdaderos y los afectos, o se pierden de disfrutar una tarde de sol, para dedicarle tiempo a almorzar, rosquear y conversar gansadas con personas –muchos son psicópatas–que los odian o envidian, en un ambiente malsano. Luego alcanzan el “éxito” pero están medicados, tienen las arterias tapadas por el colesterol o fuman como sapos, y encima viven mirando sobre sus hombros porque están plagados de enemigos, dado que en su absurda reptación ascendente lastimaron a otros. Si estas personas se percatasen que se puede obtener lo mismo –mucho más, en realidad– obrando de manera diametralmente opuesta, les agarra un síncope. Aclarado eso, y parafraseando a la legendaria María Felix cuando le preguntaron “¿Ud se considera hermosa?” y ella respondió “No me considero hermosa, SOY hermosa”, respondo su pregunta: Sí, SOY exitoso.

Conclusiones

Ernesto es una persona amistosa y extrovertida, que sabe que el derecho laboral y su trabajo es sólo una parte –importante, pero parte al fin– de una Vida de la que forman parte sus afectos, sus amigos, y –fundamentalmente– su familia.Lo que otros toman como un vía crucis o una cruzada, para este treintañero abogado “gánico” es un juego, no tan distinto de los locos juegos de estrategia que comparte con sus amigos. Sabe que nadie gana ni pierde definitivamente porque el juego es infinito, y que –por eso– la única recompensa es el placer de ser parte de él. De todos modos, no cabe confundir su aparente candidez, su humildad, o su sonrisa sincera con debilidad, porque está bien al tanto del ambiente en que se mueve y los bueyes con los que ara. Como él mismo suele decir “Acá nadie es Heidi” y “Laura Ingalls está en la tele”, axiomas que no le evitan juzgar a los demás de manera indiferente y objetiva, pues usa su propio comportamiento como regla para conceptuar a los demás. Con el paso del tiempo, aprendió a encauzar su natural rebeldía y temperamento, y hacer así su aporte, ayudando a los demás desde la función judicial, donde utiliza la lógica objetiva y el análisis como método para resolver conflictos, aunque también recurre a enfoques novedosos o poco comunes que simplifican los problemas, con lo que obtiene excelentes resultados. Sus armas principales son su alta necesidad por la acción y la actividad en el trabajo, y su especial sentido del humor (ácido, sarcástico, irónico, “negro”), que usa hábilmente para desdramatizar y mantener el enfoque balanceado. Se desempeña mejor cuando es desafiado por proyectos especiales, y se adapta apropiadamente a las demandas inesperadas. Todo lo anterior, y su alto grado de energía, lo hacen el compañero ideal para Grisolia. El Secretario de la SADL disfruta de los placeres mundanos, pero también tiene un mundo interior muy rico, que sólo revela a los más íntimos. Y ese universo es maravilloso.

ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

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Pedro Núñez

Por Alfredo Garrido*

Pedro final baja

 

“Considero que la perseverancia en las acciones, la búsqueda de objetivos posibles –y no fantasías–  y tener siempre las ganas de hacer cosas,  es lo que a uno lo hacen ir para adelante y triunfar. Triunfar para mí es poder hacer lo que a uno le gusta y vivir de ello”.

Fue difícil dar con él. Venía intentando entrevistarlo desde hacía varios meses, pero siempre estaba de viaje, abocado a distintos emprendimientos. Me lo habían advertido: “Pedro es un hombre ocupado”. Me recibe en su estudio del microcentro porteño, y comenzamos este reportaje que, por su naturalidad al responder cada inquietud, y por la accesibilidad que me demuestra este hombre de Derecho, casi podría calificarse como una charla de amigos. Casi no debo preguntarle nada. Una simple reflexión mía, y una parte de su vida se despliega. La espera, a no dudarlo, valió la pena.

Cuénteme su vida. ¿Qué había hecho Ud. antes de la SADL y la ARTRA?

Respecto de la época anterior a las actuales actividades conjuntas con el Dr. Julio Armando Grisolia y los integrantes de su equipo de trabajo, como Hierrezuelo y Ahuad, debo decirle que trabajo desde el secundario. Mi primer trabajo fue en un estudio jurídico, cuando yo no sabía aún que iba a llegar a ser, algún día, abogado. Luego pasé a desempeñarme con un amigo de mi padre, que había sido nombrado Interventor Federal en la provincia de Salta, realizando para él tareas de secretario privado y chofer, lo que me permitió desde muy joven conocer a muchas personas de diferentes pensamientos, que me enseñaron a ser tolerante, además de reservado. Como se imaginará, no fue fácil para alguien tan joven estar alejado de la familia y los que uno quiere, y al lado de mucha gente mayor a uno y lejos de la familia. Ayudó estar en esa provincia tan maravillosa, y la recompensa de aprender códigos que se respetan toda la vida.Terminada esa etapa, tuve que pasar de la alfombra roja del protocolo, a estar sentado en el patio de un cuartel al comenzar mi servicio militar que, por un azar del destino, siendo porteño lo inicié en Rosario, ciudad a la que vuelvo siempre por razones amistosas, de clientes o por el dictado de cursos. Tardé bastante en terminar la Facultad de Derecho pues siempre mi espíritu inquieto me llevaba a otros horizontes y es así como recorrí casi toda Europa trabajando de guía de turismo para una empresa familiar. Después de eso, viví casi dos años en el campo –en Misiones, la tierra de mi familia– y me dedicaba a comprar y vender vacas, y plantar pinos.Nunca, sin embargo, abandoné la docencia que había comenzado apenas recibido de Licenciado en Relaciones Industriales en la UADE, donde tuve como profesores a dos grandes maestros del Derecho del Trabajo, como son Juan José Etala y Mario Deveali.

Si bien Ud. encabeza con el Dr. Grisolia un equipo de trabajo, cada uno de ustedes parece ejercer funciones muy diferentes. ¿Es así?

Si, así es. Julio es el alma mater de los proyectos que realizamos juntos, es un intelectual en su máxima expresión, el hombre que nunca descansa hasta culminar todas las cosas que se propone realizar. En cambio, yo soy –podría decirse– el hombre de relaciones públicas, el que siempre habla con todos para escuchar las inquietudes. No es una tarea impuesta, sino que es natural en mí. Además, al tener más tiempo, esa ha terminado siendo un poco mi función: el trato con todas las personas, los profesores y maestrandos, magistrados, estudiantes de grado, o el interlocutor con mis colegas de las más diferentes posiciones.Lo puedo hacer porque soy, como digo siempre, un abogado de la matrícula, y además me dedico mucho al asesoramiento, por lo que no tengo las ataduras que a veces puede tener Julio como magistrado. A veces, puedo solicitar algo con entera libertad porque no lo estoy pidiendo para mí ni para ninguno de mis clientes.Quiero destacar algo más, a partir de mi conocimiento con Julio encarrilé todas mis inquietudes –que siempre son muchas como buen geminiano que soy– pues hasta el momento en que iniciamos una tarea académica juntos, yo había sido gerente de empresas pero había ejercido poco la profesión especifica en la especialidad. Sin embargo, a partir de ese momento me concentré en un objetivo y creo que, gracias a la ayuda de Dios, lo he podido concretar.

También Ud. ha sido coautor de algunos libros 

Así es; junto a Julio Grisolia publicamos “La Reforma Laboral de la Ley 25.013“, allá por 1998, y con Ricardo Hierrezuelo publicamos “Responsabilidad solidaria en el contrato de Trabajo” en 2003 (la 2º edición es de 2008); la verdad es que me gustaría tener más tiempo para escribir, creo que esa va a ser otra etapa de mi vida cuando no tenga tanto ajetreo con los viajes y las coordinaciones de los cursos.Muchas veces prefiero la acción y no tengo paciencia para sentarme a escribir. Creo que está mal, porque ganas no me faltan y temas tampoco. Vamos a ver si puedo concretar mi proyecto de escribir algo sobre el Derecho Colectivo del Trabajo, tema en el cual no hay mucho escrito. Por supuesto que artículos y ponencias si tengo varios y en distintos congresos de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral y de ARTRA.

Pero según tengo entendido, Ud. ya era un docente de muchos años en esa época…

Sí, es cierto. Lo era. Había vivido casi una vida como profesor en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE): había sido Secretario Académico de la Facultad de Derecho, luego fui Director de Carrera, y daba cursos en muchos lugares. Pero no me concentraba solamente en el derecho del trabajo, y creo que abordando mis intereses de ese modo, perdía mucha energía. Los proyectos académicos conjuntos y con otros amigos me proyectaron a lo que, creo, soy ahora. Debo manifestarle que la mejor recompensa que tiene un docente es que los que han sido alumnos lo reconozcan y lo recuerden con afecto, a mi me ha tocado encontrarme con colegas ex-alumnos, algunos de mis épocas de Rector de un Centro Terciario Nocturno en donde los hijos le entregaban el título a la madre que había cumplido el ciclo de grande. Son momentos emocionales que no olvidaré jamás. También encontrarlos en los lugares más insólitos, desde un asiento al lado en un vuelo, o que a uno le peguen un grito en medio de un parque de diversiones en Disney. Lo malo es cuando empiezan a decir “Yo lo tuve de profesor en el año…”.

Pero también, como lo está manifestando, había sido gerente de empresas…

Así es, y me alegra que me lo pregunte. Como sabrá, antes de recibirme de abogado cursé la carrera de Licenciado en Relaciones Industriales, lo que hoy se denomina Licenciado en Recursos Humanos. Gracias a ello, conseguí que uno de mis profesores me propusiera para el puesto de Coordinador de Relaciones Gremiales de ATANOR (empresa química que tenía una organización industrial y de recursos humanos impecable). De allí pegué un salto importante, cuando fui designado Director de Relaciones Industriales de AUSTRAL Líneas Aéreas, que en ese momento –ingresé en año 1967– era una empresa pionera e innovadora en muchas de las áreas que hacen a la aviación comercial en la Argentina. Me acuerdo que en los vuelos a Bariloche se servía a los pasajeros una parrillada para cada uno; una locura en la actualidad, pero así era como ganábamos mercado.Creo que esa época me viene mi inquietud viajera, porque la mejor manera de conocer a la gente era subirse a un avión y compartir inquietudes con la tripulación. Realmente fue una época muy linda de mi vida. Por supuesto que también discutíamos paritarias y negociábamos –igual que ahora– todos los problemas.Luego me fui a PETROSUR, otra vez la química, y en esa empresa me sucedió algo curioso: fui Gerente de Recursos Humanos y, luego de algunos años, abogado externo de la misma, en la época en que era del grupo Pérez Companc. Realmente estaba muy metido en la gerencia, y me gusta mucho todavía lo que llamo el “olor de la fábrica”, por eso creo que un especialista en relaciones laborales se parece mucho a un abogado y viceversa, pero no son lo mismo. Le daré un ejemplo. Cuando en alguna oportunidad me encargaron la redacción de un convenio colectivo de empresa, lo primero que dije es “quiero conocer la planta y recorrer todos sus sectores, ver todas las tareas”.Luego pasé por Laboratorios Alex, que producía películas argentinas. Allí conocí a una pareja famosa: Isabel Sarli y Armando Bo, con quienes alguna vez compartí la sala de edición.Mis últimas dos funciones gerenciales fueron en ATC– ARGENTINA TELEVISORA COLOR como Gerente de Recursos Humanos, en donde compartí la actividad con gente muy especial y adonde conocí muchas figuras del mundo artístico que me trataron como uno de ellos, seguramente porque alguno recordaba que mi madre (que me infundió el gusto por lo artístico) que era escritora y había tenido un programa para chicos en el canal, habiendo además estrenado una obra de teatro –nada menos que en el Teatro Colón– que se llamó “Pedro, Pedrito y Pedrín”. ¿Qué tal? Entre los Gerentes Generales que fueron mis superiores estaba Carlos Gorostiza que me trataba como a un igual, y luego cuando me fui de allí recalé como Director de Personal del entonces hoy inexistente Ministerio de Obras y Servicios Públicos, en donde alguno de mis superiores directos fueron los doctores Rodolfo Terragno y Roberto Dromi. Eso fue hasta el año 1992, donde decidí irme de la función pública, y me dediqué plenamente a ser abogado –como diríamos hoy– autónomo. Pero como lo digo siempre, si uno no aprende nada con toda esa gente es que es muy bruto.

Ud. no pertenece al Poder Judicial y sin embargo vive rodeado de magistrados y funcionarios del fuero laboral y de otros fueros, y de todos los lugares en donde existen cursos organizados por la Maestría que coordina. ¿Disfruta ese contacto?

Así es. Lo disfruto mucho, y lo hago –le repito– con entera libertad; nadie me ve como un competidor y creo que muchos disfrutan también de mis cuentos de negociador y abogado asesor de empresas y de todas las anécdotas de mis épocas de gerente.Además creo que por mi personalidad creo ámbitos de afecto y respeto mutuo y de eso las personas se dan cuenta

Me habían dicho que Ud. siempre está viajando y a veces es difícil encontrarlo. Y lo he comprobado yo mismo: es cierto.

¡No es tan así! Bueno, es verdad que últimamente he viajado mucho pero debo decir que aunque todo viaje es un recreo en la tarea diaria, he viajado casi siempre en función de algo relacionado con mis tareas actuales. Le explico. En el año 2003 fuimos convocados a resucitar –junto con Julio Grisolia y otros amigos como el Dr. Jorge Ricardo Macri–, una entidad denominada ASOCIACION DE RELACIONES INDUSTRIALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA – ARIA, que había sido fundada en el año 1967 y que en ese momento estaba desactivada. Nosotros la pusimos nuevamente de pie, y la convertimos en la ASOCIACIÓN DE RELACIONES DEL TRABAJO DE LA REPUBLICA ARGENTINA –ARTRA–, y como la entidad tenía inserción internacional, tuve la suerte de reiniciar esos contactos en el Congreso Mundial celebrado en la ciudad de Berlín en el año 2003 en donde conocí a un hombre maravilloso, un peruano presidente de la entidad internacional que fue el desgraciadamente fallecido Profesor Luis Aparicio Valdéz, que se convirtió a partir de ese momento en un amigo muy querido y en un mentor de todas nuestras actividades, acompañándonos en el II Congreso de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral que se realizó en Córdoba en el año 2004.A partir de ahí me convertí en internacionalista, y tuve la suerte de asistir a los Congresos Mundiales de Lima en el año 2004, y de Sydney en el 2008, donde tuve el honor de ser elegido Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional.En paralelo, sigo viajando por el país casi todas las semanas, en función de la actividad docente y de coordinación que des-empeño en la Maestría de la UNTREF, y en las diplomaturas de ARTRA, que junto al Dr. Grisolia, llevamos adelante en casi todo el país, desde Ushuaia hasta Jujuy.

¿No se cansa de viajar? ¿Le gustan los aviones?

Viajar me gusta porque siempre se aprende algo, se conecta uno con otras personas e idiosincrasias, sobre todo dentro de esta Argentina que es un país tan multifacético y tiene tantos climas y paisajes. Los viajes largos y fuera del país, como el que realicé por ejemplo a Australia y Nueva Zelanda, son una ventura pues realmente se trata de naciones que están ubicadas –literalmente– al otro lado del mundo, pero son tan interesantes y atractivas que merece la pena conocerlas. Además, en ellos puedo practicar mi inglés, para que cada día sea un poco menos “tarzanesco” (se ríe). En cuanto a los aviones en sí, creo que me pasa lo que le pasa a casi todos: no me gustan mucho cuando hay turbulencia, pero siempre digo que es el precio que hay que pagar por estar en el mundo y, para mi, esa es una asignatura prioritaria.

Ud. ha ido a cursos de capacitación de la OIT y en este año a la Reunión Anual ¿Qué nos puede decir de estas actividades?

Con la OIT yo tengo una relación muy personal, desde que fui por primera vez a Ginebra en la década del 70, muchas veces quise concurrir a reuniones técnicas o cursos pero siempre las actividades que desarrollaba en esos momentos me lo impedían. Pero en los últimos años, en la medida que mis contactos internacionales se intensificaron, comencé a recibir invitaciones a través de la Unión Industrial Argentina – UIA, de cuya Comisión de Política Social soy miembro en representación de ADIMRA– y concurrí a varias reuniones y cursos. Es así como en el año 2009 estuve en la ciudad de Lima (Perú) en representación del sector empleador en una reunión técnica, por supuesto tripartita, en donde se analizaron los problemas de empleo juvenil en América Latina. En el mes de mayo de este año fui seleccionado para asistir en el Centro de Capacitación en Turín, para un curso sobre Desarrollo Económico Local y Empleos Verdes. Le confieso que éste último tema para mí era poco conocido, pero luego aprendí la importancia que se le da dentro de las organizaciones internacionales, no sólo a lo que conocemos como “cambio climático”, provocado –entre otras cosas– por el efecto invernadero, sino también por el nuevo paradigma de los denominados “empleos verdes”, es decir aquellos empleos que surgen en empresas que realizan actividades no contaminantes. Concurrir a la Asamblea Anual en junio de este año, dentro de los miembros de la delegación de empleadores, fue muy enriquecedor. Creo que siempre que uno tenga la posibilidad de concurrir a los organismos internacionales lo debe hacer, pero diría que la OIT –con su composición tripartita– tiene un plus especial, pues allí todas las decisiones se toman por consenso y uno tiene que dialogar “hasta el fin”, como digo siempre. Nosotros los argentinos no estamos acostumbrados al diálogo, más cuando hay que mantenerlo con representantes de culturas muy diferentes a las nuestras, como son los representantes de todos los otros continentes, y aún a veces hay que aunar consensos con nuestros mismos vecinos de América Latina. Realmente es muy interesante, pero hay que estar preparado.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Aunque parezca increíble, me hago el tiempo y leo mucho. Me considero un lector infatigable. Pero además trato de moverme físicamente, de hacer algo que me mantenga en forma, cuando estaba en la facultad jugaba al rugby en el San Isidro Club y de ese deporte tengo buenos recuerdos y grandes amigos. Luego navegué muchos años, aún lo hago, y siempre trato de nadar y hacer un poco de gimnasia. Ahora estoy empezando a jugar al golf, aunque por supuesto no tengo la aspiración de ganar el Abierto Británico. Me considero un hombre de club y para mi el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) es mi segundo hogar; los almuerzos de los sábados son irremplazables, y trato de ir siempre que estoy en Buenos Aires. Es fantástico tener un grupo de amigos de todas las actividades en donde el mayor Carlos Illana tiene ochenta y siete años, y el menor es el hijo de un gran amigo.

Con respecto a las reuniones ¿Es cierto lo que me dicen, que Ud. es un gran organizador? 

Bueno, no sé si es tan así, o es que me han hecho la fama. Es cierto que he organizado buenos eventos, también he colaborado en la organización de algunos de los de la SADL en sus Congresos anuales. Otra verdad es que me gusta divertirme, y estar con todos mis amigos y conocidos. Se puede decir que soy un hombre sociable.Tengo además un vicio: festejo siempre mi cumpleaños –que es en el mes de junio– y en esa fecha, siempre, desde hace muchos años, organizo una reunión a la que invito a amigos y gente con la cual trabajo y que pertenece a actividades diversas. No son sólo abogados, hay amigos de todas las profesiones. Me gusta la diversidad, ya le dije que soy geminiano y los de este signo tenemos la diversidad y el placer en la diferencia metidos en la sangre. Además frecuento a mucha gente, muy distinta y eso me gusta porque siempre me enriquece.

¿Tiene hijos? ¿Y qué pasa con los nietos?

Sí, tengo dos hijos maravillosos gracias a su madre: un varón y una mujer. Ambos han heredado mis aficiones intelectuales, aunque debo decir que ninguno de los dos es abogado. Pedro es Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Sociales, y María Victoria es Licenciada en Relaciones Públicas. Ambos son exitosos y tienen sus familias, por lo que me puedo considerar satisfecho en ese aspecto. Julián, el hijo de Pedro, es mi primer nieto. Realmente es un chico maravilloso, y estoy muy contento de él.

¿Cuales son para Ud. los factores del éxito?

No me gustaría hablar de mi éxito personal, si es que lo tengo. Más bien hablaría de que en mi caso, gracias a Dios, hago lo que me gusta y –como digo siempre– por eso me pagan, lo que es muy importante. Considero que la perseverancia en las acciones, la búsqueda de objetivos posibles –y no fantasías– y tener siempre las ganas de hacer cosas, es lo que a uno lo hacen ir para adelante y triunfar. Y, como dije antes, triunfar para mí es poder hacer lo que a uno le gusta, y vivir de ello.

Conclusiones

Pedro, es quizás de todos los del grupo que rodea a Julio Grisolia el tipo más polifacético y que ha andado por muchos caminos diferentes.Ha sido y es básicamente un docente de raza, pero también como él lo dice un buen “lobbysta”, es decir un hombre de Relaciones Públicas más que de recursos humanos o de derecho. Tiene sin embargo un acendrado concepto de lo jurídico que se suma a su estructura cultural pues lee de todo, le gusta toda la música y el aire libre. La naturaleza lo apasiona y el agua y los barcos y el campo son para él algo inigualable. Amigo de sus amigos y capaz de hablar hasta con las piedras, es un consumado negociador y pocas veces se lo va a ver enojado, es como el dice un amante del consenso hasta la exasperación. Ha alcanzado y superado las metas que impone el conocido refrán popular, pues amén de tener dos hijos y haber escrito libros, ha plantado muchos árboles.

ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social. 

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Estela M. Ferreirós

por Alfredo Garrido*

Ferreiros

 

Me hace felíz tanto una tarde de sol, como una lluvia. Hace mucho ya que descubrí que la felicidad se construye y desarrolla dentro de mí y no fuera.

Ud, a diferencia de la mayoría de sus pares del fuero, obtiene gran atención por parte de los medios periodísticos, tanto los especializados en temas jurídicos como los de información general. ¿A qué se debe?

Realmente no sé si es así, aunque debo reconocer que me consultan con frecuencia de radios, diarios y revistas, tanto en la Ciudad de Buenos Aires, como en el Interior, y lo adjudico a la actividad que desarrollo, tanto en la docencia, como en conferencias, grupos de estudio, publicaciones, etc.

¿Le ha sido difícil compatibilizar la vida familiar (roles de esposa, madre) con el profesional?

De ninguna manera, siempre he podido disfrutar de mi marido, de mis hijas y del resto de mi familia; es más, generalmente el lugar de reunión familiar es nuestra casa, tanto para los festejos navideños, como para los cumpleaños y las reuniones con amigos. Agradezco a Dios la hermosa familia que tengo, y, a la vez, debo reconocer que ellos me han alentado y acompañado permanentemente en mi vida profesional.

¿Y llegar? ¿Cuesta todo más siendo mujer, como dicen otras mujeres destacadas del derecho y la política?

Creo que no se llega nunca; la vida es un camino de proyectos y en mi caso, tengo colegas y amigos que me facilitan el mismo y me alientan cada día.

Me han contado una anécdota relativa a como se conocieron su marido y Ud, que tiene cierto parecido con la de los protagonistas de “El Secreto de sus ojos”. ¿Es cierta esa historia?

Seguramente se refiere a que la historia que relata la película  es copia exacta de lo que fue el principio del romance con mi marido. En el mismo escenario tribunalicio, con los mismos cargos, con las mismas dificultades cotidianas, que hace varias décadas eran preocupantes, y con las mismas coincidencias. De allí en más nació el amor que nos une y que nos permitió disfrutar de la crianza de nuestras hijas,  la elaboración y concreción de numerosos proyectos y que nos mantiene viva la esperanza de un futuro felíz. En fin, a veces comentamos que nos sentimos como si nosotros hubiéramos ganado también el Oscar.

Parece imposible manejar su trabajo y sus cátedras sin ayuda. ¿Quiénes son sus colaboradores principales en la universidad y en la Sala VII?

Por cierto, uno solo no puede hacer nada importante y debo confesar que después de varias décadas de profesión me siento premiada por la compañía de excelentes colegas y colaboradores. Comparto la magistratura con el Dr. Néstor Rodríguez Brunengo, hombre de destaca trayectoria, ya que nos quedamos solos en nuestro ejercicio del derecho judicial después del fallecimiento del Dr. Juan A. Ruiz Díaz. A continuación del paso por la Secretaría del Dr. Mi-guel Pérez, desempeña ese cargo con la misma eficiencia la Dra. Ana Otero. Un colaborador generoso y culto es el prosecretario Dr. Horacio Karpiuk, y también la prosecretaria administrativa Claudia Baños. En carácter de relatoras colaboran las Dras. Roxana Riveiro, Norma Murúa, Erica Clemente y María Eugenia Berecochea. En la Cátedra, la lista sería interminable, pero puedo dar a título de ejemplo,  los nombres de Julio Grisolia, Cristina Vázquez, Cecilia Reybet, Enrique Precedo, Daniela Ducrós, Jorge Danzi, Gabriela Kralj, Gabriela Montenegro, Norma Murúa, Ricardo Hierrezuelo, Ernesto Ahuad, Erica Clemente, Soledad Solorza  Uncos, Pablo Mordacci, Claudia Fernández Cornejo, Lilian Dixon, Luis Pietrani, Mercedes Cadierno, Raimunda Núñez, Viviana Dobarro, Nicolás Schick. Graciela Avallone, Alberto Vignes, Cecilia Goñi, Guillermo Schenone, Agustin Blassi y muchos otros que cada día brindan su grano de arena. Sería imposible nombrarlos a todos.

¿Y en la SADL? ¿Quiénes la auxilian en la conducción de la entidad?

En cuanto a SADL, somos un verdadero equipo que abarca desde su fundador el Dr. Santiago Rubinstein, caminador de pasillos de tribunales y hombre de búsquedas fecundas y novedosas como haber entrevistado a Borges en nombre de los abogados, pasando por Julio Grisolia, verdadero motor en permanente movimiento y jurista valioso que reúne también la calidad de gran organizador y difusor y creador de ideas importantes dentro y fuera del grupo. También trabaja en igual nivel Pedro Núñez, todo el cuerpo docente y administrativo de la Maestría que dictamos, y de todos los demás cursos que abarcan todo el país.No es fácil ni frecuente encontrar un grupo que se mire y se entienda como éste, y que la vez se oriente hacia las mismas metas. Queremos profundizar y difundir el derecho del trabajo, aprovechando a los maestros e incorporando a los jóvenes actuales.

He entrevistado a otros miembros de la SADL en el marco del programa televisivo Alto Nivel –entre ellos, Rubinstein y Grisolia–, que le tienen gran afecto, respeto profesional y se sienten orgullosos de que Ud aceptara la presidencia de la SADL. ¿Cómo la convencieron?

En rigor de verdad es imposible decirles que no a esos dos hombres que no sólo me han honrado con la propuesta, sino que me acompañan con trabajo constante, porque, sinceramente, lo que a los tres nos interesa es la difusión del derecho, su enriquecimiento y la profundización de las ideas jurídicas, con profundidad jurídica y, a la vez, con la alegría de poder hacerlo.

¿Cómo ve el panorama que ofrece hoy el derecho laboral? ¿Cuáles son – a su ver- los grandes temas que se vienen?

El derecho todo, y particularmente el derecho laboral, ha tenido en los últimos años un viraje positivo  en el mundo entero y particularmente en la Argentina. Una orientación, que acompañan también otros países europeos, hacia la profundización de los derechos fundamentales, un nuevo rol de la dignidad humana y la vigencia efectiva de los derechos humanos.El derecho que se viene, tiene que ser, y de hecho ya está ocurriendo, con hondo contenido humano y social.

¿Quiénes fueron sus maestros?

Mis maestros fueron muchos, tal vez porque siempre tuve muchos deseos de aprender.  En la Argentina hemos vivido el lujo de profesores de primera línea que yo pude disfrutar y apreciar; recuerdo a Borda, Llambías, Spota, Abelardo Rossi, Bidart Campos, Horacio Romanelli, Warner Golschmidt, todos profesores que me iluminaron con sus clases presenciales en la Facultad de Derecho. Después la vida me premió con las enseñanzas de sobremesa de Daniel Monzón, donde se formó el grupo de Cristina Vázquez, De Virgilio, Milton Rainolter, Eduardo López Palomero, mi marido Jesús María Olavarría, Susana Marigo, Elisa Fenochieto, y tanto otros. También me enriquecí con los encuentros, en las clases, y en los multitudinarios congresos en la FAES dirigida por Juan Carlos Fernández Madrid, en la incondicional compañía de Amanda Caubet y pude compartir en España, en Francia,  en Guatemala, entre otros países, y en todas y cada una de las provincias argentinas, la sabiduría de sus gentes de derecho.

Conociendo que Ud es experta en el tema ¿Qué opinión le merece el proyecto de ley para asimilar a las trabajadoras domésticas al régimen de la LCT?

Se remitió el proyecto de ley del personal de casas particulares, en reemplazo del decreto  ley que regula el personal doméstico, y esto muestra que se pueden ir dejando en el camino los resabios que quedan de regulaciones medievales en las que cotidianamente no reparamos porque nos hemos acostumbrado, pero que significan una mirada distinta sobre la dignidad de las personas. Y eso en derecho no es poco.

Supongo que su vida no es sólo su familia y el derecho laboral. ¿Cuáles son sus pasiones?

Mis grandes amores son mi familia, mis amigos y el derecho, pero disfruto la lectura, el teatro, el cine, la poesía, los viajes (hemos recorrido con mi marido una gran parte del mundo) y me hace felíz tanto una tarde de sol, como una tarde de lluvia. Hace mucho ya que descubrí que la felicidad se construye y desarrolla dentro de mí y no afuera.

Conclusiones

La presidenta de la SADL (primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de la entidad) no siente que, por el hecho de serlo, haya tenido que batallar más para alcanzar sus impresionantes logros profesionales y académicos. Tuvo y tiene la fuerza para encarar los desafíos. Pero no fueron esas conquistas en los claustros eruditos lo que más impacta de ella, sino descubrir que detrás de esa mujer de fuerte personalidad y discurso resuelto, hay una persona que disfruta de su familia y amigos tanto o más, me atrevo a decir, que de sus éxitos profesionales. En otras palabras, los roles de liderazgo que optó por asumir no hicieron mella en su sensibilidad de mujer, ni en su preocupación por aquellos que ama. Tampoco en la elegancia y coquetería que la caracteriza, aunque no cae por ello en la fatuidad. Sabe que en el mundo del derecho, todo se trata de partir de utopías y terminar construyendo realidades, y que esa es una tarea que insume tiempo y esfuerzo, que acaso nunca termine. Pero ella tiene la fuerza, y lo sabe. Ferreirós es la Abeja Reina, y sus seguidores son un grupo muy heterogéneo, compuesto por aquellos que la consideran una maestra o un referente, los que la adoran casi fanáticamente, y los que la quieren de verdad y la ven como  una amiga, una hermana o una madre.

Reportaje a cargo de ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 17 horas y los domingos a las 16.30 hs.. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

 

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Santiago Rubinstein

por Alfredo Garrido*

Rubistein

Tiene ochenta años pero sigue litigando con una vitalidad envidiable, y no es casualidad: realiza caminatas a ritmo y practica yoga diariamente, y es un entusiasta de la comida naturista. Es respetado entre sus colegas y conocido por sus obras, varias de ellas ya clásicas en el ámbito civil y laboral. A fines de los años ochenta, este discípulo de Krotoschin y Deveali (que prologaron sus obras) fundó la Sociedad Argentina de Derecho Laboral (SADL), la entidad más representativa y con mayor cantidad de socios del país del derecho laboral y de la seguridad social, de la que es hoy presidente honorario.

Se mantiene vital. ¿Hace ejercicios? ¿Lleva alguna dieta?

Para mantener la vitalidad a través de los años, es importante ejercitar la mente, tener objetivos claros y metas lógicas que se puedan concretar en el tiempo. El cuidado de la parte física es fundamental, por ello siempre practiqué deportes, como el futbol y el tenis, este último hasta los 70 años. Hace 10 años concurro a clases de yoga y realizo caminatas a ritmo, casi diariamente. Mi esposa –profesora de cocina natural– supervisa mi alimentación.

¿Cuál es el rol de su familia ante tanta actividad?

El acompañamiento de la familia juega un rol importante en mi vida, pues me sirve de aliciente no solamente para realizar mis actividades laborales y/o científicas, sino también para compartir gratos momentos.

¿Cómo surgió la idea de fundar la Sociedad Argentina de Derecho Laboral?

Como afirmaba el maestro Deveali, soy un “artesano del derecho”, ejercí siempre la profesión y por tal motivo pude hacer lo que se llama un estudio de mercado sobre las necesidades y preferencias de los colegas. Fue por ello que después de evaluar las actividades y gestiones de otras asociaciones vinculadas al Derecho del Trabajo, observé que había una gran franja de abogados que anhelaban mayor participación en la vida societaria, en especial la realización de estudios interdisciplinarios, la creación de maestrías, la vinculación con colegas del interior y del exterior del país, la defensa de la justicia laboral y el respeto a los colegas, etc. Ellas fueron las principales razones que me impulsaron a fundar SADL, allá por el año 1989, fecha contemporánea a la caída del Muro de Berlín, acontecimiento histórico que este año se festeja en todo el mundo.

¿Quiénes lo acompañaban en ese momento?

En los primeros años se incorporaron a SADL, los Dres. Cayetano Zemborain, Graciela Gianella, Roberto Esquenazi, Lucía Giacardi, Guillermo A. Lastra, Horacio Brignole, Humberto Podetti, Miguel A. De Virgilis, José L. Caputo, Javier Delrío, Isidoro Goldenberg, Arturo Ravina, Mario Schmoisman, Rodolfo Vedoya, Blanca S. Meghinasso, Luis Martínez, Carlos María Outes, Matías González, Alejandro Basile, Hugo Molteni, Alicia Vermé, Simón Abecasis, y Carlos Cazenave, entre otros.

¿Cómo ve a la SADL hoy, luego de 20 años de su creación?

Es evidente que la entidad creció y se desarrolló en todo el país, con la realización de importantes congresos, conferencias de especialistas en derecho laboral, jornadas, maestrías a nivel nacional e internacional, y la publicación de la Revista de SADL que se distribuye en toda la República. Considero que SADL actualmente es la entidad de mayor importancia, por el nivel de las actividades que realiza, incluyendo los cursos que se dictan en la sede, con gran afluencia de profesionales.

¿A qué grandes del derecho laboral recuerda con cariño y quienes fueron sus maestros?

Entre los más destacados, puedo mencionar a los Dres. Alfredo L. Palacios, Mariano R. Tissembaum, Mario de la Cueva, Américo Plá Rodríguez, Norberto Centeno, Alejandro Unsain, Mario L. Deveali y Ernesto Krotoschin, estos dos últimos fueron mis maestros, quienes prologaron dos de mis libros y compartieron en sus últimos años, interesantes conversaciones sobre la temática laboral.

¿Cómo se le ocurrió un encuentro entre Borges y los Abogados?

Resulta que siempre me agradó la literatura y la poesía en especial, soy un estudioso del poeta Rainer María Rilke, contando en mi biblioteca con 60 títulos entre los de Rilke y los trabajos sobre él. En la Revista de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA) de hace varios años, se publicó un trabajo sobre Rilke de mi autoría.

En una oportunidad, en calle Florida, buscando libros de Rilke, me sucedió algo curioso. Me atiende una empleada de una librería y con total desconocimiento del autor, me expresa: “No, de ella no tenemos nada”, con evidente ignorancia de un autor conocido en todo el mundo.

En el primer editorial del Suplemento Cultural de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, en mi carácter de Presidente de la Comisión de Cultura, dije: “Aspiramos a transmitir la idea de que a los abogados no sólo les interesa la cultura sino que también suelen ser protagonistas de ella” (Diciembre de 1986). En la Revista “Repertorio latinoamericano hacia la integración por la cultura” (Nº 48, Octubre/Noviembre/ Diciembre 1981) en la cual colaboraron poetas de distintos países, tuve el honor que hayan publicado esta breve poesía:

SUEÑO Y ACROBACIA

“El sueño cae en el espacio como el maravilloso acróbata, y no sabe que su destino se pierde en la eternidad”Con los antecedentes señalados y mi admiración por Borges, lo invité para una charla en la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Me recibió en su domicilio y previa conversación de 4 horas, aceptó mi invitación, como consta en mi libro “Borges con los Abogados”; tuve el honor de hacer su presentación.

¿Cuál cree usted que es la clave del éxito de su Código de Tablas de Incapacidades Laborativas?

La necesidad que había para la evaluación de las minusvalías y el hecho de haber reunido las mejores tablas utilizadas en distintos países; además por su utilidad en el fuero civil, donde no existe ningún baremo especial para esa rama del derecho. El prólogo del Dr. Krotoschin destacó los méritos de la obra.

¿Cómo ve el futuro del Derecho Laboral?

Depende del cambio de estructuras en la organización mundial del trabajo, en los objetivos del sindicalismo, en especial la defensa de la justicia social y también en la modificación de los paradigmas económicos, que puedan evitar crisis fi nancieras, que como la actual incide con fuerza en el tema del empleo y de la pobreza; de todos modos tengo un moderado optimismo acerca del futuro del derecho laboral.

Conclusiones

El Dr. Santiago J. Rubinstein ama la vida, y ello incluye su trabajo. No es un emprendedor por necesidad, sino que crea movido por su pasión por enseñar y aprender.No es un defensor de causas perdidas, pero le gusta aceptar retos difíciles, y abraza lo que para otros son utopías: fundó la SADL para defender el derecho laboral protectorio cuando el mundo se dirigía hacia una década de flexibilización y neoliberalismo; acercó la literatura a los abogados convenciendo nada menos que a Jorge Luis Borges de ir a su encuentro; condensó en una sola obra –y transformó en un clásico: el “Código de Tablas de Incapacidades Laborativas”– todo el material existente en materia de baremos utilizados para medir mermas de la capacidad psicofísica para el trabajo. Rubinstein ama a su familia –son su sostén y su refugio– y defiende a sus amigos. Es un digno contrincante en cualquier arena, el paradigma del abogado sagaz que defi ende a sus clientes sin perder el respeto por el adversario. Contemplándolo, mirándolo directamente a los ojos, inspira respeto y admiración. Es que lo rodea un aura singular, reservada para unos pocos elegidos.

Reportaje a cargo de ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 17 horas y los domingos a las 16.30 hs.. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

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