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Conferencias del Dr. Grisolia en Iguazú y Eldorado

El 24 de julio 2013 se realizaron las conferencias sobre temas escenciales del Derecho del Trabajo ante la presencia de una gran cantidad de profesionales de la provincia de Misiones y medios periodísticos locales.

Distintos diarios, portales de internet, radios y canales de Iguazú, Eldorado y Posadas entrevistaron al Dr. Grisolia sobre la actualidad del Derecho Laboral en la Argentina y sobre la temática que abordará el 5º Congreso de Derecho Laboral y Relaciones del Trabajo que se realizará los días 12, 13 y 14 de setiempre en el Centro de Convenciones del Hotel Amerian Portal del Iguazú.

El Dr, Grisolia visitó las instalaciones de los hoteles y del Centro de Convenciones donde se desarrollará el evento, acompañdo por el magister y coordinador local Dr. Ricardo Benitez y el gerente del Hotel Amerian.

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Conferencias Julio Grisolia en IGUAZU y ELDORADO

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Se realizaron el 24 de julio 2013 en el Hotel Amerian de Puerto Iguazú, sede del Congreso, y en la ciudad de Eldorado

Se realizaron las conferencias sobre temas escenciales del Derecho del Trabajo ante la presencia de una gran cantidad de profesionales de la provincia de Misiones y medios periodísticos locales.

Distintos diarios, portales de internet, radios y canales de Iguazú, Eldorado y Posadas entrevistaron al Dr. Grisoliasobre la actualidad del Derecho Laboral en la Argentina y sobre la temática que abordará el 5º Congreso de Derecho Laboral y Relaciones del Trabajo que se realizará los días 12, 13 y 14 de setiembre en el Centro de Convenciones del Hotel Amerian Portal del Iguazú.

Eleonora Peliza

Por Alfredo Garrido

Eleo final color

“El Dr. Julio Grisolia es un gran generador, siempre con propuestas y nuevas ideas. Es una de las personas más especiales y generosas … sentimos por él, la admiración que se le reconoce a un maestro, el cariño que se le tiene a un amigo y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas.”

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho?

Desde pequeña quise ser abogada. Pero también me gustaba la docencia. Luego del secundario ingresé a la Pontificia Univesidad Católica Argentina, donde me recibí de abogada. Antes de ingresar en la Justicia trabajé en un estudio jurídico, donde mayormente se dedicaban al derecho civil. Sin embargo, siempre me gustó estar “del otro lado del mostrador”, ingresar a la justicia, y hacer la carrera judicial.

Cuéntenos como se desarrolló su carrera en la Justicia

Cuando cursaba el tercer año de la carrera surgió la posibilidad de ingresar al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, como meritoria. Luego de poco más de un año tuve mi nombramiento en el  Tribunal de Trabajo Nº 3 del Departamento Judicial de Morón, allá por febrero de 1998. Puede decirse entonces que fue el destino que me puso en el camino del Derecho del Trabajo. Mi ingreso en la justicia coincidió con mi primer contacto con el Derecho del Trabajo o mas bien con la realidad tribunalicia de los distintos conflictos que pueden plantear las relaciones que se dan en el marco de un contrato de trabajo. Tuve la suerte que mis “jefes” de aquel entonces fueran verdaderos docentes, con vocación de “enseñar” a todo aquel que quisiera aprender. Allí hice mis primeros pasos en la justicia y fue donde aprendí tanto las cuestiones de “hecho” (el “oficio tribunalicio”) como las de derecho, (no solo conocer la ley, sino el saber como aplicarla, interpretarla, que no es lo mismo, y que suele ser, precisamente lo mas difícil de aprender). Cuando ingresé a la justicia tenia 21 años recién cumplidos y lo que más me impactó fue ver la necesidad de aquellos trabajadores que habían sufrido accidentes de trabajo con secuelas incapacitantes de importancia. En esas circunstancias uno va entendiendo,  y viviendo directamente, la necesidad de tener una justicia “a tiempo y en tiempo”. Siempre recuerdo que desde ese momento la frase de Séneca, “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”, que solía repetir uno de mis  profesores de la UCA, cobró otra entidad, significado para mi. Hoy me desempeño como Secretaria del Tribunal de Trabajo Nº 4 del Departamento Judicial de Morón. Me siento muy afortunada porque me gusta mucho lo que hago, creo que se llama vocación.

Pero usted además es una académica. Es magister, es doctora…

En el año 2003 comencé la Maestría en Derecho del Trabajo. Para mi fue una gran experiencia desde lo académico y lo humano. Desde lo académico por el nivel de profesores que tuvimos oportunidad de escuchar, Julio Grisolia, Estela Ferreirós, Pedro Núñez, Carlos Aldao Zapiola, Julián De Diego, Héctor Recalde, Alberto Chartzman Birenbaum, entre otros. Después seguimos juntos en el doctorado, que finalizamos en el 2010. Dentro del Derecho del Trabajo me gusta el Derecho comparado. Me parece muy interesante conocer como funcionan las distintas instituciones del derecho del trabajo en otros países, siempre teniendo presente sus contextos y realidades. Es también bueno conocerlo, para comprender que nuestro sistema no tiene mucho que envidiarle a otros que se consideran más avanzados, por el contrario. Creo que el problema de nuestra región es, al decir de G. Bensusan, las distancias entre las normas y la realidad, la efectividad de nuestras normas.

¿Cómo llegó a esa emblemática Maestría?

Por invitación del Dr. Grisolia, quien integraba la cátedra del  Dr. José María Baños, en la U.C.A., me anoté en la Maestría. Fui parte de la primera promoción. Tuve la suerte de tener de compañeros a gente tanto o más apasionada que yo por lo que hacen y sobre todo por el Derecho del Trabajo. Fue una suerte y una especie de “upgrade” desde lo académico y humano tener como compañeros a Liliana Garmendia, María Elena López, Alan Lirman, Ernesto Ahuad, Ricardo Hierrezuelo, Adriana Terlizzi, Oscar Kindzersky, Norma Marella, Graciela Bozzo y Claudia Priore, entre otros. Hoy son todos destacados profesionales y por sobre todo personas con valores dedicadas al Derecho del Trabajo. Yo había hecho otros posgrados con anterioridad pero en ninguno se había estimulado a participar en las diferentes actividades que se proponían, a invitarnos a ser parte de esa comunidad y sobre todo, a crecer, a tener un lugar y sentirse parte de un equipo. Tanto Julio Grisolia,  como  el peripatético e incansable Pedro Núñez,  son personas generosas que estimulan a participar y a formar parte de las actividades.  A lo largo de todos estos años ambos han formado un gran equipo, y a su vez son mentores y formadores de equipos de trabajo. Han logrado formar un equipo donde si bien no todos pensamos del mismo modo, todos tenemos claro nuestra pertenencia, nuestro “norte” y respeto por lo que cada uno puede aportar.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Swida y Polonia?

También una de las personas más generosas y afables que conozco, el Dr. Wojciech Swida me invitó a formar parte de su cátedra de Derecho de las Relaciones Laborales Comparadas.  Fue con el Dr. Swida que en el año 2006 viajamos a Polonia, iniciando el curso conjunto que se dicta anualmente y en espejo con la Universidad de los Jagellliones en Cracovia. Fue una experiencia muy interesante. Luego vendrían otros viajes. Otra experiencia inolvidable fue la del 2012 en la  oficina de la OIT en Roma, donde fuimos invitados por el Prof. M. Tiraboschi con Pedro Núñez y el Profesor Ojeda Avilés.

¿Cómo llegó a la SADL y a ARTRA?

En cuanto a la SADL, me incorporé a  ella simultáneamente al ingresar a la maestría. Lo que destaco de  la organización es que se integra con distintas voces, distintas formas de pensar, que precisamente es lo que la enriquece y enriquece a sus miembros, ya que lo monocorde lleva inevitablemente a la mediocridad y el  aburrimiento. En ARTRA estuve desde su comienzo.  Para mi es una entidad de nueva generación ya que aborda la realidad del mundo del trabajo de manera interdisciplinaria, no exclusivamente desde el derecho. Actualmente me desempeño como Secretaria Adjunta de la entidad.  ARTRA es miembro de ILERA que a su vez forma parte de la OIT. Ello nos genera vínculos interesantes con destacados académicos del exterior que siempre nos visitan en los congresos que anualmente organizan la Maestría, la SADL y ARTRA. Para mí fue muy significativa la organización que tuvo a cargo ARTRA del Congreso Regional Americano de 2008, que fue récord de asistencia para un congreso regional. Con más de 100 expositores extranjeros. Ese evento fue organizado a pulmón, bajo la dirección del Dr. Grisolia y Pedro Núñez.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De gran cariño, sincera admiración y respeto. El cariño que se le tiene a un amigo, la admiración que se le reconoce a un maestro y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas. El Dr. Julio Grisolia es una de las personas más especiales y generosas que he conocido.  Es especial, porque a diferencia de muchos que ocupan lugares destacados como él, es una persona despojada de toda forma “barroca” en sus modos, en su hablar y en su trato. Y siendo sencillo y humilde no es demagogo. Abraham Lincoln decía que la  demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras mayores. Grisolia es todo lo contrario, con aparentes palabras menores, trato sencillo, revela su gran capacidad para transmitir ideas mayores. Es una persona directa llana y sin egoísmos, porque entiendo, está muy seguro de quién es y qué quiere, lo cuál es una ventaja para todos lo que trabajamos con él. Es generoso, porque nos ha dado a muchos un lugar que en otras organizaciones no hubiéramos tenido, porque piensa en función del equipo y porque sabe ver en cada uno de los que lo acompañamos, lo mejor que tenemos para dar.  Es la generosidad del que está seguro, los egoístas suelen ser inseguros. Si lo lleváramos al plano futbolístico, sería como un gran DT, sacaría lo mejor de cada jugador, aunque no tenga a los mejores, ja, ja. Uno nunca “se aburre” con él y siempre está con ideas nuevas o cosas para proponer. Es un gran generador. No da descanso pero es el primero que trabaja, otra de las grandes diferencias.

¿Le gusta la docencia?

Sí, me gusta mucho. Desde el secundario seguí el bachillerato con orientación docente. Di clases de inglés durante varios años para ayudar con los gastos que implicaba la universidad. Uno de esos jueces del Tribunal de Trabajo Nº 3 de Morón, Dr. Baños, me invitó a que formara parte de su cátedras de la Pontificia Universidad Católica Argentina y en la Universidad de Morón. Allí inicié la carrera docente en 2002. Actualmente dicto clases en grado,  en la Maestría en el Borges, en el C.A.S.I.,C.P.A.C.F., en el interior del país. Colaboro en el Doctorado de la Universidad del Museo Social y en el Posgrado de la Función Judicial de la Universidad de Morón. He tenido oportunidad de dar clases en la Universidad de los Jagelliones en Cracovia y en la Universidad de Gdansk, ambas de Polonia. También en la Universidad de Bérgamo, en Italia. Fueron experiencias muy gratificantes. En primer lugar porque nos permite conocer y entender otras problemáticas y sobre todo porque nos hace encontrar con los estudiantes y otros docentes a medio camino entre las diferencias y las convergencias de las realidades sociolaborales de cada uno de nuestros países. Otra experiencia interesante desde la docencia es la Maestría, bajo la modalidad virtual. Nos ha dado la oportunidad de ver la docencia desde otro ámbito, virtual si, pero tan afable como la modalidad presencial. Me ha permitido conocer mucha gente valiosa del interior de nuestro país, con distintas realidades y con mucho para dar. Aprendo mucho más de lo que enseño, si se permite la expresión.

¿Quiénes la han apoyado en su vida y sus proyectos?

Mucha gente, gracias de Dios; mis padres que siempre me han apoyado y guiado con su ejemplo. Soy la primera generación en mi familia que ha tenido la posibilidad de estudiar y eso siempre me invita a valorar las oportunidades y lo que he logrado hasta ahora, con la ayuda de mucha gente buena con la que me he topado, que ha confiado en mi, tanto en lo académico como en mi desempeño en la justicia. Todos necesitamos la confianza de quien nos puede ayudar y enseña. Siempre pienso que a veces Dios generosamente nos pone en el camino de otras personas, de las cuales si uno está atento puede aprender y aprehender muchas cosas. Obviamente el apoyo fundamental es mi marido, y ahora mi pequeña hija, en los buenos y no tan buenos momentos. Sobre todo mi marido es quien comprende y en algún modo tolera mi cuasi obsesión por el trabajo y el estudio, que en muchas ocasiones implican ausencias.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

A mi familia, hoy por hoy a mi hija…soy “nueva” en esto y bastante inexperta. Me gusta la música, estudié piano, pero mayormente me dedico a escuchar buena música, Beethoven y Chopin son mis preferidos. También me gusta mucho ir al cine y leer. Puede sorprender pero me gusta el futbol. Durante mi adolescencia fui estudiante de intercambio en USA; aprendí e integré un equipo de futbol, pero eso es otra historia.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Creo que nunca se ha tenido en el mundo tanta conciencia sobre los derechos que tiene el hombre que trabaja. En los albores del siglo XX donde comenzó a desarrollarse nuestra disciplina a protección que se daba al hombre que trabaja se brindaba desde la noción de hiposuficiencia. Hoy y sin perder de vista esa realidad la protección se aborda desde una óptica dignificante como es el concebir al trabajo como un derecho humano. Para mi la visión que aportan los derechos humanos perfecciona toda esa protección y la dignifican.  La noción de trabajo decente, el derecho a la estabilidad, a calidad de empleo, a una retribución justa cobra otra dimensión. Sin embargo, queda mucho por lograr y hacer, sobre todo lograr revertir mediante nuestra disciplina y las que la asisten, lo que la OIT denomina la paradoja del crecimiento sin bienestar. Ello es, no basta con que un país crezca es necesario que ese crecimiento trasunte en sus trabajadores en mejor y mas empleo, no solo cantidad sino calidad, eso es un pendiente aún. No basta con tener trabajo, éste debe ser de calidad, para evitar lo que se denomina como fragilidad laboral. Si logramos empleo de calidad habrá prestaciones de seguridad social de calidad. Mucho se ha hecho, y todos debemos seguir trabajando para mejorar esta problemática que no solo en la Argentina sino en nuestra región.

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Liliana Garmendia

por Alfredo Garrido

LILIANA GARMENDIA color

Cuéntenos un poco de su trayectoria…

Mi trayectoria laboral se remonta al año 1973, cuando ingresé con 16 años, como cadete en una Obra Social sindical. Allí fue aprendiendo y progresando: permanecí durante 23 años culminando mi carrera en esa empresa como apoderada de la Gerencia de Asuntos Legales. Cuando me recibí de abogada realizaba mi tarea en la Obra Social y atendía además clientes particulares. Cuando irrumpen en Argentina los métodos de Resolución Alternativa de Conflictos, supe que eso era lo que venía. Y así fue. Entonces, comienzo mi capacitación en mediación en el país y paralelamente efectúo dos entrenamientos en Estados Unidos Unidos. A la finalización del último, concursé para conciliadora laboral y desde entonces ejerzo esta profesión en el SECLO y en el SECOSE . En realidad nunca supe si tener pocos empleos está bien o está mal, o si significa que uno es bueno en lo que hace o en realidad tranquiliza su espíritu no moviéndose de donde está. Lo que si sé es que de ambos trabajos he recibido mucho y ello me lleva todos los días a proponerme dar lo mejor de mí. A veces lo logro y a veces no, pero al día siguiente renuevo mi compromiso y sin dudas.

¿Y su decisión por el derecho del trabajo?

Mi decisión por el Derecho del Trabajo reconoce algunas circunstancias familiares y sociales, que me llevaron finalmente a inclinarme por esta ciencia. La primera de ellas fue haber conocido, a través de los relatos de mi abuelo, las espantosas condiciones en las que había tenido que trabajar la mayor parte de su vida, condiciones éstas que le generaron una enfermedad que afectó su sistema respiratorio para siempre. En verdad mi abuelo no era el único que había trabajado en circunstancias verdaderamente penosas, también había vecinos a los que les había pasado lo mismo y que morían jóvenes por enfermedades contraídas en sus trabajos. Por entonces, la ecuación “trabajo, enfermedad y muerte”, en mi cabeza, era inevitable.

Pero a veces la historia se contaba diferente…

Seguro. Mi padre trabajó durante cuarenta años en una empresa que en alguna forma devolvía con beneficios el esfuerzo que hacían sus empleados. Tal vez asombre a más de uno, pero los trabajadores más mayores habían prestado servicios por cincuenta años y la mayoría dejaba de trabajar porque tenia que jubilarse. Yo siempre dije que era una empresa llena de parientes y los que no lo eran pasaban a formar parte de la familia casi sin saberlo. Mi padre hasta sus últimos días recordó con alegría su paso por esa empresa, lo que demostraba el fuerte sentido de pertenencia que se había generado en él. Esta historia contrastaba con la de mi abuelo y me hacía saber que la vida laboral de las personas se podía escribir de otra manera. No había duda que el trabajo servía para algo más que para mantener a la familia y progresar, servía para sentirse digno de pertenecer al mundo de los que trabajan.

Ese mundo es tan distinto al que se vive hoy en las relaciones laborales…

Efectivamente, afirmada en el hoy, sé con seguridad que no ya no es la regla mantenerse en un empleo por tanto tiempo, y que es habitual el establecimiento de relaciones precarias y fugaces, como así también que se considere al trabajador un objeto descartable cuando llega a determinada etapa de la vida. La verdad es que no sé qué es lo que nos pasó, ni porque muchos jóvenes eligieron no trabajar convencidos de que no vale la pena. Por estas razones, la cuestión laboral provocó siempre en mí, una reflexión constante y la certeza de que yo sola no puedo cambiar el mundo, tengo la obligación de hacer, desde mi lugar, lo que pueda para ayudar a mejorar esta historia. Es por todas estas cosas que elegí el Derecho del Trabajo. Sin dudas hasta el final no sabré si sirvió o no, pero tengo la ilusión que sí.

¿Cómo se genera su vínculo con ARTRA?

Hace bastante tiempo ya, el Dr. Pedro Núñez me cuenta la historia de la Asociación de Relaciones Industriales de Argentina. Me dijo que había sido una asociación dedicada al estudio de las relaciones laborales, que había sido fundada en el año 1967, por académicos del Derecho del Trabajo, que había funcionado a la par de la OIT en la Argentina y por circunstancias que desconocía no funcionaba en forma activa. También me contó que era la intención de uno de sus miembros fundadores, el Dr. Jorge Ricardo Macri, reflotar la Institución, en el convencimiento de la necesidad de contar nuevamente con una Asociación dedicada plenamente a la investigación de la relaciones laborales, entendiendo que el camino a seguir se extendería mas allá del Derecho del Trabajo y que transitaría por todas las manifestaciones de la vida laboral , como la economía , la sociología laboral , la resolución de conflictos y los Recursos Humanos, entre otras.

¿Y cómo comenzó su resurgimiento?

Por esa razón nos reunimos el Dr. Jorge Ricardo Macri, Pedro Núñez, Julio Grisolia, Wojciech Swida, Oscar Rodríguez, Liliana Cubino, entre otros, y yo. El primer gran esfuerzo lo hizo el Dr. Jorge R Macri, que partió a Ginebra para ratificarel vínculo con la Organización Internacional denominada IIRA, hoy ILERA (Labour and Employment Relations Association). Así fue que en poco tiempo se refundó con su nueva denominación: ARTRA, Asociación de Relaciones del Trabajo de la Republica Argentina. Con la dirección de Pedro Núñez y Julio Grisolia, nos pusimos en marcha y todos sus integrantes estamos hoy comprometidos en una tarea de investigación científica y de capacitción en Relaciones Laborales. Desde su fundación ARTRA ha firmado una mucho convenios de capacitación y de cooperación con Universidades e instituciones de distintas provincias argentinas y con varias institutos de investigación de Universidades extranjeras como la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Universidad de Módena, la Universidad de Sevilla, entre otras. Sin duda todos los esfuerzos que se hicieron desde entonces son importantes, pero el que para mí resultará inolvidable será el haber sido electos por el comité internacional de la ILERA, como sede del Congreso Regional de las Américas en 2008. Ese evento quedará en mí, como el ejemplo más cabal, de que con el esfuerzo de muchos y con la conducción de los que saben, lo bueno es posible.

¿Cuál es su función actual en ARTRA? 

Cuando comenzamos, mi función fue la de Secretaria Adjunta de Pedro Núñez, que era el Secretario Ejecutivo. Luego, cuando Pedro asumió la presidencia, pasé a desempeñarme como Secretaria Ejecutiva; en la actualidad soy la Tesorera de la institución.

¿Cómo se vincula con Julio Grisolia? 

Mi vinculación con Julio Grisolia, fue a través de Pedro Núñez y Viviana Díaz. Hace unos cuantos años ya, el Secose decide la realización las primeras jornadas de capacitación en Resolución Alternativa de Conflictos,en la Ciudad de Mendoza. Era nuestra primera experiencia y nuestros mecanismos de organización de este tipo eventos estaba en realidad, visto a la distancia, muy poco aceitados. En ese entonces, acudimos a la generosidad de Pedro Núñez para que nos ayudara en el armado de las jornadas y él fue él quien me presentó a Julio Grisolia, que junto con Pedro nos brindaron su apoyo incondicional, como siempre. Luego vinieron las jornadas del SECOSE de Mar del Plata, que contó con la participación del Ministro de Trabajo Dr. Carlos Tomada y la Ministro de la CSJN Helena Highton de Nolasco, entre otras personalidades. A partir de allí fueron surgiendo distintos proyectos, que se fueron concretando uno a uno. De Julio he aprendido mucho, pero lo más importante es que su estilo de vida vino a confirmar las enseñanza de mis mayores: que “el trabajo y la honradez” son la única senda por la que se transita en paz. De Julio especialmente aprendí que la sabiduría es patrimonio de quien trabaja incansablemente, vive y se relaciona con el mundo sencillamente, bajando a las arenas de la tierra constantemente.

¿Cómo se relaciona con Pedro Núñez, María Elena López y Eleonora Peliza?

Tal como conté, a Pedro lo conocí a través de Viviana Díaz, un día me contó el proyecto de Julio Grisolia de organizar una Maestría con una entidad en la que él estaba a cargo de las actividades académicas. Esa entidad, de la cual Pedro era miembro de la comisión directiva, era la SADL. Creí en ese entonces que era algo a largo plazo, sorpresa la mía fue cuando en pocos meses ya estaba en marcha el proyecto. Si tenía asignado el cargo de Secretaria Adjunta de ARTRA, y conociendo a mi amigo Pedro, tenía que incorporarme a la Maestría de manera irremediable. Pedro es sin duda un ejemplo a seguir, es un docente que logra hacer comprender al alumno hasta lo incomprensible, es un hombre que a pesar de toda su trayectoria laboral, hoy aborda un avión para dar clases en Mendoza, vuelve y sin prácticamente descanso vuelve a subir a otro avión para representar a ARTRA en Ginebra, Italia o donde sea. Pedro es “un gran remador” y como dicen los chicos, aunque el agua sea dulce de leche, ahí está Pedro, remando sin cesar y enseñando diariamente a remar a los demás.

¿Cómo se vincula a María Elena López y Eleonora Peliza?

A María Elena y a Eleonora las conocí en la Maestría, allá por 2003. Con ellas compartí dos años de estudio. Si tengo que decir una frase que identifique la relación, lo que hago es recordar a un autor de sociología de mi primer año de la carrera de Derecho, Ely Chinoy , que decía que “pájaros de la misma pluma se tienden a juntar” y es verdaderamente así. Ellas se parecen mucho, son esposas y madres maravillosas, estudiosas y trabajadoras sin descanso, pero lo que más admiro es la honradez, la rectitud que rige sus vidas y el compromiso diariamente renovado con el mundo del trabajo. Para ellas, en cuestiones de honorabilidad, no hay medias tintas, o es blanco o es negro; y la verdad es que yo comparto con ellas ese modo de ver las cosas. Siempre digo que agradezco a la vida que me haya puesto en el camino a toda esta buena gente.

¿A quién admira?

La verdad es que admiro a aquel que todos días se levanta, toma un tren, viaja hacinado, se topa con piquetes y embotellamientos hasta que por fin llega a su empleo, da lo mejor de sí y luego vuelve a su hogar para hacerse cargo de la vida familiar. También a aquellos que deciden capacitarse y que luego de haber trabajado varias horas parten para las escuelas y las universidades porque apuestan al conocimiento con la certeza que ello les permitirá obtener un mejor trabajo y que también los ayudará a ser mejores personas. También admiro a quienes a pesar de todas las contingencias e incertidumbres, mantienen las puertas de su empresa abierta y tiene absoluta conciencia que en sus espaldas no sólo llevan a su familia sino que además cargan de alguna manera con la familia de todos sus empleados. Esos que han elegido el trabajo como medio de vida, esos son mis héroes, silenciosos, anónimos y dignos de admiración.

¿Cómo es ser conciliadora laboral?

Ser conciliadora es un desafío, y no es para cualquiera. Implica enfrentarse diariamente con realidades que no se cuentan ni a través de medios gráficos,televisivos, internet, etc. Son aquellas realidades que no dan rating como para ser tenidas en cuenta. Es aprender a reemplazar la desazón por esperanza, de aquel que sufrió un accidente de trabajo y llega a la conciliación con la expectativa de que alguien le pague lo que le corresponde, de obtener una pequeña suma que sea capaz de paliar su sufrimiento (económico, moral, anímico, físico) y se encuentra con alguien de traje que,en lenguaje difícil, le dice que la política de la empresa es “no conciliar en esta instancia”. En verdad el tema no es “conciliar en esta instancia”, sino no haber pagado en su momento lo que corresponde, y pretender que el damnificado se aguante hasta –al menos– la realización de una pericia. Es hacer lo que uno puede para que cada cual se vaya de la mesa negociadora de la mejor manera, sea cual fuere el resultado de la negociación. Si se concilió y hemos resuelto el problema, albricias; sino es buena la oportunidad para establecer vínculos respetuosos entre colegas, que negociarán nuevamente en la etapa judicial, o seguirán hasta el final “a suerte y verdad”. Por otro lado, he recolectado un sinnúmero de anécdotas divertidas de por sí, que nos permiten establecer relaciones más afables con todas las partes.

¿Como conciliadora y Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?  

Si comparo la situación actual con el momento en el que empecé a ejercer como conciliadora, puedo decir que estamos mejor. En ese entonces estaban en vigencia los “contratos basura”, se instauró esta Ley de Riesgos del Trabajo tan cuestionada constitucionalmente, y el régimen de indemnizaciones era diferente. Los años 90 dejaron sin trabajo y sin protección a gran cantidad de trabajadores, y fueron –en parte– el germen de mucho de lo que vino después: el 2001 con el corte de las cadenas de pago, el aluvión de concursos, quiebras tornaban ilusoria la posibilidad de cobrar una indemnización o un resarcimiento por accidente, el “corralito”, etc. Actualmente, en materia laboral, si bien la cuestión económica nunca deja de ser preocupante, no es lo peor que nos pasa. Lo más terrible, a mi entender, y tal vez le sorprenda la respuesta porque es un tema muy soslayado y tabú, es la penosa extensión del consumo de estupefacientes en el mundo laboral, que expone a cada vez más trabajadores a las peores situaciones de degradación personal. Y con esto vuelvo al principio, no sé qué nos pasó y tampoco sé como se arregla esto. Lo que seguro sé, es que este tema no lo resuelve uno solo: se necesita del compromiso de la sociedad en pleno.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

En mis tiempos libres me gusta leer historia argentina y entre mis hobbies se encuentra el repintar cuadros viejos, no restaurar porque para eso hay que saber (por favor, no me comparen con la restauradora del Cristo de Borja). Solamente les levanto el color a los oleos y por decirlo de alguna manera, les hago una suerte de “lifting” y los rejuvenezco.

Conclusiones

Liliana Garmendia –Tesorera de ARTRA, Magister, Socia de la SADL– es una persona amable, que es capaz de comprender la situación de los otros, y –si son de su círculo de afectos– no duda en apoyarlos y estar presente en sus buenos y malos momentos. Es además una “laburante” del derecho, que se  ha preocupado por capacitarse para trabajar en lo que le más le gusta. Es extravertida y un tanto ácida, pero con el equilibrio suficiente para no ser el centro de atención, o para que su utilización del sarcasmo deje de ser entretenida. Impresiona como una persona muy responsable y competente, amante del orden y de la disciplina, le gusta llegar siempre puntual. No es una improvisada, ni le gusta improvisar: es una persona ambiciosa y competente, que siempre aspira a ser lo más eficiente posible, que destaca por sus habilidades organizativas y su minuciosidad a veces obsesiva. En la amistad y en el trabajo marca límites a través de sus “códigos” de barrio, sus propias reglas morales, y fiel a la costumbre y lo familiar, tomando el ejemplo de sus mayores y de  aquellos que  considera un ejemplo a seguir. No por ello deja de estar abierta a las nuevas ideas, y encuentra interesante la posibilidad de cambiar para mejorar.

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Alberto Chartzman Birenbaum

por: Alfredo Garrido

Biren color Final

 

Cuéntenos su trayectoria y su relación con el derecho del trabajo

Uyyyy!!! si el flequillo se ha caído ha sido por algo…. Comencé como docente en la UBA allá por el año 1988, de la mano del recordado Dr. Julio Martínez Vivot, compartiendo la epopeya con el Dr. Roberto Izquierdo y el Dr. Carlos Aldao Zapiola. Como pareció que el hombre tenía hilo en el carretel (todavía tengo y de sobra) luego fui convocado para integrar el claustro de la Universidad de Belgrano. Allí, con la impronta de los “paquetudos de entonces” y de la mano de Avelino Porto recorrí varios años la Ciudad universitaria de la calle Zabala y luego vinieron otros contactos: Rodriguez Mancini quien me nombra su adjunto interino en la UBA, mi carrera docente también en la UBA que me permitió escalar posiciones e investigar sobre lo que me apasionaba, este derecho creado para posicionar al hombre como centro del sistema.

Tengo entendido que es profesor de la Universidad Kennedy

Sí, luego vino la Universidad John F. Kennedy, donde actualmente revisto, y donde desde 1999 soy adjunto titular. Tal vez lo más notable fue cuando me convocaron desde esta Universidad para representar a la Argentina en el año 2000 en el XVI Congreso Mundial de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en un panel donde mi ponencia fue elegida oficialmente. El tema era “La huelga en los servicios esenciales”. Una experiencia inolvidable, no sólo por el lugar donde tuvo su sede- Jerusalen- sino por los contactos con Jean M. Servais, Pla Rodríguez, etc. Y así fueron sucediendo cosas maravillosas en distintos eventos, mi cada vez mayor dedicación a la docencia y también a escribir en revistas especializadas.

¿Como se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF y la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Bueno, esto ha sido una anécdota que la voy a hacer corta. En la Kennedy conocí a Julio Grisolía, nos hicimos amigos rápidamente, cuando compartimos mesas de exámenes finales. Al poco tiempo me invita a disertar en la Maestría, y lo digo francamente, no le daba mucha bolilla- es decir le contestaba que lo vería, etc. El hombre probo, si los hay, insistía y Birenbaum ni aflojaba. Hasta que finalmente, porque a tenacidad nadie le gana a mi querido Julio, vuelve a insistir y me captura para una fecha allá por el 2003/2004 y según sus dichos fue tal el éxito de mi clase que no me dejó partir. Me capturó, lisa y llanamente, pero en un sostenido crecimiento que es lo más deseado que le puede ocurrir a quien tiene pasión, como en mi caso por lo que hace. Eso fue abriendo paso a las sedes de la Maestría en el interior y las Diplomaturas de ARTRA, donde era número puesto en todos lados, con el privilegio de disfrutar mis clases y ver cómo la gente me brindaba su afecto y admiración. Hasta hoy, sigo felíz con este privilegio.

¿Que lo une a Julio Grisolia?

Qué puedo decir. Además de la corta anécdota de paso por la Kennedy. Hoy con Julio, siento que es mi hermano, el que no tuve y quise tenerlo. Porque Julito está presente en todo. Es generoso, se pone feliz viendo cuando uno es feliz, y si nos va bien lo disfrutamos. Tenemos una química que hemos conservado a través del tiempo. Me tiene presente en todos sus proyectos. Siempre apuesta conmigo y compartimos un vínculo formidable. La verdad, Julio “es lo más”, lo quiero muchísimo. Le debo a Julio todo lo que soy académicamente, porque me ha brindado el espacio para expresarme y continuar en esta, como decía, pasión por la enseñanza.

¿Todos comentan que es un docente de alma. ¿De dónde surge ese gusto?

Si es cierto, no sé surge cuando me fui redescubriendo a mí mismo y me fui dando cuenta de todo lo que podía dar. Siempre buceo para estar actualizado. Soy hiperresponsable y no me permito dar una clase si no tengo el material al toque de lo último que debo transmitir. La gente lo agradece permanentemente. A esta altura es mi VIDA.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Además de Julio Grisolía, puedo citar a Barbagelata, Cabanillas, Carcavallo, Sarthou; entre otros.

¿Cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?

Tenemos un grado de conflictividadalto. Hay cruces, inereses contrapuestos entre el sindicalismo y el poder político. Hay asignaturas pendientes muy importantes, sobre todo en materia de trabajo decente, donde creo que aún es un paradigma de búsqueda. Leyes que el parlamento va sancionando en los últimos tiempos, no siempre responden al momento histórico que vivimos y produce efectos adversos. Aspiro a que tengamos paz social en un futuro mediato por el bien de los trabajadores, los empleadores y todos los actores sociales involucrados.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

Me gusta leer, escuchar música. Me gustaría hacer deporte pero no siempre tengo tiempo. Me encanta estar con amigos -compartir una cena- un espectáculo. Soy muy sociable. Colecciono corbatas ( cuando puedo comprarlas obvio); tengo 178 en uso ( 1/2 hora por día para elegir cual combino) y 39 en proceso de pedido del beneficio jubilatorio.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

Por supuesto; se han olvidado que me han asignado el rol de gran bailarín, “bien ganado”. Congresos, fiestas de fin de año, etc, allí hacemos saltar los zapatos al compás de cualquier ritmo frenético, compartiendo con alegría, con mis queridos maestrandos y diplomandos a otro momento, donde la formalidad del docente da paso a esto que también es parte de la vida. Y que también a pesar de todo, tengo mi carácter; porque si algo no me gusta lo digo. Pobre Julito, a veces le llevo alguna pálida, pero como es amigo, siempre lo toma con onda.

Conclusiones

Bajo su fachada apacible, el Dr. Alberto Chartzman Birenbaum esconde una personalidad fuerte pero sincera. Sociable y amigo de sus amigos, este docente de alma no sólo enseña sino que es tutor de sus alumnos, y el vínculo que crea con cada grupo de estudiantes es su motor. Ese feedback con los educandos lo llena de satisfacción, dado que su pasión es la enseñanza, a tal punto que desde su incorporación es uno de los profesores mejor conceptuados por los alumnos de la Maestría de todas las sedes y las Diplomaturas. Memorioso y agradecido, recuerda a sus maestros con cariño y guarda un afecto especial con el Dr. Julio Grisolia. Aunque se toma sus responsabilidades muy a pecho, es una persona que también sabe hacerse un espacio para disfrutar del tiempo libre y los placeres de la vida.

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María Elena López

por Alfredo Garrido

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La síntesis del éxito de la Maestría, de la SADL y de ARTRA es el pensamiento de Julio Grisolia, que cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Julio me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….”.

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho? 

Desde chica quise ser abogada. A los 17 años ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata donde me recibí de abogada en octubre de 1983 y un año después de escribana. Con la recuperación del sistema democrático, siendo abogada, ingresé a trabajar en la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Tengo una anécdota al respecto, y es que yo quería trabajar en temas de minoridad y una equivocación en mi designación me llevó al área de trabajo. Ahora, a la distancia creo que en realidad fue el destino quien tenía preparado para mí ese camino en el Derecho del Trabajo ya que a medida que incursionaba en él mas interesante me resultaba. Lo que mas me impactó fue trabajar en el área de inspección laboral. Encontrar en pleno siglo XX gente trabajando en condiciones infrahumanas a minutos de la Ciudad de La Plata, ver de sus necesidades,  fue quizá lo que despertó en mí el deseo de profundizar en esa rama del derecho. En ese organismo pude practicar en diferentes áreas, derecho individual, colectivo, negociación, e incluso policía del trabajo. Fueron absolutamente formativos esos primeros años. Luego, tuve oportunidad de trabajar en diferentes procesos electorales sindicales, lo cual fue una experiencia nueva, sobre todo porque luego de muchos años se normalizaba el proceso de elección dentro de lo sindicatos y aparecieron nuevas listas que compitieron con las existentes en ese momento. Ese proceso electoral trajo aparejados cambios y mucha actividad de los profesionales que asesorábamos a las diversas listas. Fue muy interesante. Luego, más o menos en 1989 el Dr. Sardegna me invitó a participar en su cátedra, hice la carrera docente en la UBA y ejercí la docencia durante algunos años allí. Interrumpí la labor para disfrutar de mis hijos en épocas que no se repiten y luego retomé, siempre vinculada a esta rama del derecho, que me gusta realmente. Es así que luego de 2 o 3 años retomé la profesión, me asocié a Ulrich abogados quedando a mi cargo el área de derecho del trabajo individual, y compartiendo con mi socio y marido el área de derecho colectivo. También tuve el honor de participar en la redacción de proyectos de contrarreformas que se presentaron en el Congreso de la Nación como un intento de freno a las propuestas flexibilizadoras de la década de los 90. En el año 1996 fui electa Convencional Estatuyente por la Ciudad de Buenos Aires. En esa función, fui vicepresidente de la Comisión de Políticas Especiales donde se redactaron los capítulos de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires vinculadas al Trabajo y la Seguridad Social, la incorporación de principios, etc. Paralelamente, la continuidad de la vida académica, la obtención del título de Magister vino acompañada con el orgullo de haber tenido como tutor de tesis a un ex Presidente de la Nación, el Dr Raúl Alfonsín, el tema elegido fue a la democracia sindical, al que concibo como una cuestión que aún nos debemos los argentinos. Luego, me recibí de Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos, y ahora, en unos días viajo a España con la idea de hacer una nueva carrera en la Universidad de Sevilla, la de Experto Universitario. Me gusta mucho estudiar, pero para poder aplicarlo luego a la realidad. En fin, desde los 23 años vinculada al derecho, y al derecho del trabajo especialmente.

¿Se han cumplido sus objetivos?

Podría decirse que me siento totalmente plena con el trayecto recorrido hasta el momento. Estoy disfrutando mucho de esta etapa de mi vida, en lo profesional y en lo personal. Por un lado he acumulado mucha experiencia y a la vez me siento activa y con mucha fuerza para enfrentar nuevos desafíos. Soy una persona inquieta, que siempre intenta nuevos desafíos. La designación en el poder judicial es un nuevo desafío, un camino nuevo, cuyo inicio aguardo con inquietud y con el objetivo de poder realizar un buen trabajo.

¿Quiénes la han apoyado en su carrera y sus proyectos?

Muchísima gente, buenos amigos, la familia, los compañeros en el ámbito académico, mis amigos de la vida. Toda gente que ha creído en mí, que ha confiado en que podía cumplir con lo propuesto. Debo agradecer a la vida esto que ha sucedido, sobre todo en el último tramo de mi carrera, donde recibí apoyo de personas inesperado para mi, realmente me he sentido muy acompañada por gente de bien, que con mucha generosidad me han acompañado.

¿La familia la apoya en todo esto?

Mi marido, sus hijas, nuestros hijos, son una compañía vital en este trayecto. Tanto en los buenos momentos como en los malos. Estimulan y festejan mis logros, y me acompañan en los momentos difíciles. Toleran y comprenden mi obsesión por el trabajo y el estudio que en algún momento implica ausencias, en fin, están a mi lado siempre. Es el núcleo donde me recluyo, donde encuentro fortaleza, contención y amor, el motor podría decirse.

¿Cómo llegó a la Maestría, a la SADL y a ARTRA? 

Integré la primer promoción de la maestría, casi de casualidad vi los anuncios y me tentó la propuesta. A eso había que agregar que nuestro estudio estaba ubicado frente al Centro Cultural Borges, lugar donde se dicta. Fue así que me inscribí sin conocer a nadie. Para esa época yo había hecho un largo recorrido en la profesión y asistido a diferentes convocatorias de grupos de estudio, pero me atrapó la apertura ideológica de quienes estaban al frente de la misma. Encontré en Julio Grisolia y Pedro Nuñez a dos personas abiertas, receptivas, que estimulaban la participación sin exigir credencial o ideología alguna para incorporarse y participar en las diferentes actividades que permanentemente generaban. Para mi esto fue nuevo, no es lo común, y creo que fue lo que más me atrapó. La Maestría es un lugar de puertas abiertas, donde se estimula la participación, el estudio, la investigación, para todos aquellos que tengan interés en hacerlo. Con el tiempo, podría decirse que terminamos formando un equipo, donde todos tiramos para adelante, cada uno desde lo que puede aportar. Es muy ameno trabajar así. También hice buenos amigos a partir de esa actividad, amigos muy queridos. Luego, me incorporé a la SADL, donde pude conocer mejor a Estela Ferreirós, quién, más allá de sus calidades académicas e intelectuales que todos conocemos, demostró su calidez y generosidad en momentos difíciles, no voy a olvidar esto, ha sido importante para mí. La SALD cubre un espacio importante en el ámbito del derecho del trabajo, ya que, con igual impronta que la Maestría, integra diferentes voces, hace que convivan pensamientos diferentes, eso enriquece, suma, hace que las discusiones no sean monocordes como suele suceder a veces en otros ámbitos. Este nivel de apertura es necesario no solo para nuestra materia sino para la convivencia en nuestro país. Es ejemplificador ver muestras de buena convivencia entre personas que no siempre piensan igual, y sin embargo pueden llegar a acuerdos, pueden debatir y sentarse a una mesa. Esos hacen los encuentros de la SALD, proporcionan diferentes visiones sobre una situación, todos los pensamientos, es muy rico eso para un profesional. En ARTRA estuve desde su nacimiento, en la actualidad, es una entidad que se adapta a los nuevos tiempos, donde prima lo interdisciplinario. Nuestra disciplina no puede abordarse en estos tiempos exclusivamente desde el derecho, debe integrarse con otras disciplinas, y a eso tiende esta entidad. Posee el valor agregado de estar referenciada con un organismo internacional (ILERA), que a su vez depende de OIT, esto la torna más interesante aún. Los cursos que esta entidad dicta son de los más variados y también comprenden la formación de los especialistas en recursos humanos, coaches, médicos, contadores. El intercambio que se produce entre las diferentes disciplinas es verdaderamente enriquecedor.

¿Cual es su participación en ellas?

En la SADL integro la Comisión de Revisión y estoy presente en sus convocatorias. En cuanto a ARTRA, soy la secretaria ejecutiva. Respecto de ésta última, me gustaría trabajar para intensificar los lazos con las organizaciones hermanas pertenecientes a otros países, también afiliadas a ILERA, sobre todo las de origen latinoamericano y también las de habla hispana. Mi viaje de estudios a España será además una buena oportunidad para establecer vínculos con otras organizaciones, no solo de abogados, sino de graduados en recursos humanos, especialistas de la seguridad social, riesgos del trabajo, etc. El intercambio de información es importante, sobre procesos que tienden a repetirse en los diferentes países, en materia de relaciones individuales y colectivas del trabajo.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De respeto y confianza. Julio Grisolia es una persona especial, generosa, que cuando piensa un proyecto, lo piensa en función de un equipo de trabajo, donde siempre habrá un lugar para cada uno. Es gratificante trabajar con él pues cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….” bueno, algo así es el pensamiento de Julio. En mi caso particular, representó un estímulo y a la vez una exigencia para llegar a los objetivos. Trabajando con Grisolía es imposible quedarse quieto, siempre hay nuevos proyectos, nuevas creaciones, la docencia, la escritura, la investigación, algo novedoso.

¿Le gusta la docencia?

Si, me gusta mucho. Durante 1989-1990 hice la carrera docente en la UBA, y durante muchos años fui profesora de grado. Actualmente dicto clases en la maestría en el Borges y también en el interior del país en las diferentes diplomaturas. Me gusta hacerlo, me permite conocer otros profesionales, otras realidades, siempre aprendo algo además de enseñar. Es un ida y vuelta. Nuestro país es enorme, y las realidades en cada provincia son diferentes. Siento que enseñando aprendo.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Fundamentalmente a mi familia, pero también lo dedico a escribir y a estudiar. Mi marido tiene una intensa vida social, trato de acompañarlo bastante, aunque no soy tan sociable como él y a veces me cuesta. Además, me gusta la música, soy profesora de piano y me sirve como cable a tierra de vez en cuando. De vez en cuando viajo al campo, tenemos alli una pequeña chacra con animales y alguna siembra. En fin, aburrirme jamás.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Desde el plano de los profesionales lo veo en gran auge, sobre todo para quienes asesoran a la parte actora. Esto ha influido además en el ámbito académico, ya que ahora los abogados están dispuestos a asistir a  convocatorias de la especialidad con el objeto de formarse. 10 años atrás, solo la SALD, ARTRA y la Maestria convocaban a eventos en ésta especialidad, lo recuerdo muy bien. Hace algunos años comenzaron a aparecer convocatorias desde entidades diferentes, tendientes a la formación de profesionales en el derecho del trabajo, aunque no con el nivel de convocatoria masiva con el que cuentan nuestras entidades. De todos modos, pienso que todo lo que podamos estudiar, va dirigido a la protección de una parte de la clase trabajadora, ya que hay mas de un 40% de la población trabajadora que continua trabajando en negro y al margen de toda protección social. Creo que es esa la gran deuda que mantiene el derecho del trabajo con los trabajadores.

Conclusiones

La Dra. María Elena López es una mujer culta y refinada. Tiene un hondo espíritu democrático, y ama su profesión. Las vueltas de la vida –el sincrodestino, diría Chopra- la llevaron al mundo de las relaciones laborales, y allí encontró su vocación y una veta para desarrollar su sensibilidad social. Es también una enamorada de su familia, a quienes destina todos sus logros, pues son ellos su motor de fortaleza y contención. Hoy la vida encuentra a la Dra. López en un gran momento, como profesional exitosa y recuperando su pasión por el estudio y la docencia, que supo abrazar en su momento junto a un doctrinario de la talla del Dr. Sardegna, y ahora junto a Julio Grisolia en la Maestría y las Diplomaturas, con el cual está unida por sentimientos de amistad, respeto y confianza.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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Ricardo D. Hierrezuelo

por: Alfredo Garrido

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“Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho, atiendo las consultas que día a día se generan y trato de solucionar los problemas en el momento”.

El Dr. Hierrezuelo nos recibe en su despacho en el after hours del horario tribunalicio, momento en el que –como tantos otros empleados y funcionarios del fuero laboral–  trabaja con ahínco. En su biblioteca hay fotos familiares y con amigos, lo que da cuenta de quien me toca entrevistar: una persona que ama a los suyos, con fuerte anclaje en sus relaciones personales. También es asombrosa la cantidad de libros, y el estado en que se encuentran (bueno, pero con varias “horas de vuelo”); da cuenta que es un hombre estudioso.Me dice amablemente que la entrevista será corta porque tiene poco tiempo, alega que tiene que ir a dar una clase en la Maestría. Así es la vida de Ricardo, el joven funcionario vocal de la Comisión Directiva de la SADL.

¿Cómo ha sido su carrera judicial hasta llegar a su cargo actual?

Comencé a trabajar en la Secretaría General de la CNAT en 1988 armando los expedientes recién iniciados, luego que se les asignaba el juzgado correspondiente. A los pocos meses pasé a trabajar en la Mesa de Entradas de Diagonal 760, donde estaba bajo las órdenes del Sr. Sosa, de quien tengo un gran recuerdo porque compartía toda la jornada laboral en una sola habitación y teníamos una relación muy fluida. Después pasé a la Mesa de Entradas del Juzgado 21, siendo ascendido en ese juzgado a la categoría que le seguía. Si bien había mucho trabajo, ya que he ido a trabajar a las 6 de la mañana cuando todavía no había amanecido y me he retirado a las 21 hs. cuando ya era de noche, la relación con mis superiores (la Dra. Spinelli era la jueza y la Dra. Bellicchi de Grigoni, la Secretaria) y mis compañeros (Martín Torres, Ro-berto Aduriz, Doris Valentini, Susana y Alejandra Parrinello, entre otros) era muy cordial y  hacía que la extensa jornada se pasara rápido. Después pasé por los Juzgados  7 y 28, en esos momentos dirigidos por los Dres. Cineto y Pesino. En este último juzgado tengo excelentes recuerdos ya que además de aprender mucho con uno de los mejores jueces con quien tuve el honor de trabajar, la relación con mis compañeros trascendía (al igual que en el juzgado 21) la jornada laboral y muchas veces nos encontrábamos los fines de semana en una casa (muchas veces las del propio juez o la mía) para hacer un asado o simplemente para estar juntos. Después me nombraron secretario privado del Juzgado Nº 56, donde estuve más de 12 años. No puedo olvidarme de los cafés que compartía a la mañana con la Dra. Nilda Fullana a quien cariñosamente llamaba Doctorcita, quien también, junto a la Dra. Dora González y el Dr. Julio García Torre incidieron mucho en mi formación profesional. Finalmente, en el año 2004 concursé para Secretario y al año siguiente la Dra. Graciela Lucía Craig me nombró Secretario del Juzgado Nº 55, cargo que detento de ese entonces. No puedo dejar de destacar (y no me lo perdonarían si no lo hago) el personal que integra el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 55, quien me ha apoyado desde el comienzo de mi designación, y al cual aprovecho para agradecer mediante la presente entrevista.

No hay persona con la que no haya hablado que no lo haya calificado como un técnico del derecho laboral ¿Cuáles son sus temas favoritos?

La verdad es que todo el Derecho del Trabajo, sobre todo el Derecho Individual, me apasiona y lo he estudiado detenidamente desde que era estudiante. Los temas que más me gustan además de la Solidaridad Laboral que es mi especialidad, son Deberes y Derechos de las Partes, Remuneración, Jornada y Descansos, e Indemnizaciones.  El Derecho Colectivo lo he tenido que estudiar más por cuestiones académicas que laborales. Finalmente, la Seguridad Social, con excepción de la Ley de Riesgos del Trabajo (tema que no considero propio de esa disciplina pero que históricamente se lo ha estudiado como tema integrante de esa materia), trato de eludirla salvo que se relacione con el trabajo.

Su actuación como secretario es bien vista por el abogado litigante. ¿Cuáles son las claves de su gestión?

Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho y atendiendo las consultas que día a día se generan. Muchas veces voy a la mesa de entradas para escuchar los problemas e inquietudes de los  profesionales y tratar de solucionarlos en el momento, evitando así que se presenten escritos innecesarios que lo único que hacen es obstruir o dilatar el procedimiento.

¿Cómo se genera su vínculo con el Dr. Julio Grisolia?

Aunque resulte sorprendente, mi relación con Julio no se inició  por cuestiones laborales, jurídicas, o académicas. Además del derecho, tengo pasión por el fútbol, deporte que practiqué desde que tengo uso de razón y hasta mi tercera fractura. Así, empecé a jugar con algunos amigos del Juzgado 21 en unas canchas que estaban a una cuadra del Cid Campeador, enfrente a la YPF que está en Gaona (en ese lugar, para  variar, hoy se está construyendo un edificio), y uno de ellos el Dr. Perugini al cual haré referencia posteriormente, me invitó a jugar en el campeonato judicial, en el equipo que se llamaba “Trabajo”. En ese entonces tenía 19 años y era la mitad de lo que soy ahora, por eso el tano Furfaro me puso “Cuchuflito”, que derivó después en “Cuchu” y finalmente en “Cuchi” como hoy me conocen. En ese equipo conocí a grandes amigos como Jorge Martínez (el arquero), Jorge Ferrer, Federico Agüero Urquiza, Hugo Allocati, entre otros,  y especialmente a Julio Grisolia (el capitán), con quien hoy mantengo una amistad que trasciende el ámbito laboral y académico.

 

¿Y los amigos del Fuero?

Tengo muchos amigos en el Fuero. Creo que soy una persona, no sé si querida, pero al menos no odiada, lo cual en estos ámbitos ya es mucho. No quiero efectuar una enumeración que seguramente será parcial y dejará heridas, sino que prefiero concentrarme en tres personas que han resultado muy importante en mi vida laboral y personal. Uno es el Dr. Grisolia, a quien debo gran parte de mi carrera, ya que me apoyó, me incentivó para escribir y perfeccionarme. Gracias a eso hoy soy Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos y Magister en Derecho de Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales, tengo escritos 3 libros en coautoría y más de 80 artículos. El segundo es Alejandro Perugini quien me brindó su amistad desde el comienzo. Lo conozco desde que trabajaba en el Juzgado 21 y él venía a visitar a otro amigo en común. Ahí nos hicimos amigos y esa amistad lleva más de 20 años. Además es el padrino de mi hijo mayor, y una de las personas que más respeto por su formación jurídica. El tercero es mi “amigo TEG” Ernesto Ahuad. A él lo conocí en el Juzgado 56 y comenzamos a compartir otras cosas que exceden el ámbito laboral. Lo llevé por primera vez a dar clases a Dolores, cuando teníamos un curso (junto con Julio) de Derecho Laboral. Jugamos por más de diez años al TEG, junto a otros tres amigos que no son del Fuero (Juan, que hoy es Secretario de una Fiscalía Penal, Fernando y Mariano que son contadores). Nos reuníamos una vez por semana en la casa de Fernando (principalmente), en la Mariano, o en la mía y hacíamos campeonatos de TEG con copa y todo (conservo algunos trofeos en mi casa). Además hemos escrito varios artículos juntos, sobre todo en materia de Riesgos del Trabajo.

Con tantas actividades, el apoyo de la familia es fundamental ¿O no?

El apoyo de mi mujer Sandra es invaluable, ya que ha sido paciente y me ha aguantado todo, desde volver a mi casa a las 23 hs. (cuando voy a dar clases a la UADE) hasta directamente no pasar la noche junto a mi familia (lo cual sucede cada vez que tengo que dar clases en el interior del país en las Maestría de Mendoza de la SADL o en las Diplomaturas de ARTRA). La verdad es que no sé como todavía no cambió la cerradura. Además hace 10 meses tuvimos una hija hermosa que se llama Victoria, quien es mi debilidad (aunque también la causante de que no pueda dormir por las noches). No puedo dejar de señalar el apoyo que he recibido de Rodrigo, mi hijo mayor, quien ha soportado no poder concurrir a alguna competencia de natación o partido de tenis, o asistir a alguna reunión de padres en el colegio debido a mis ocupaciones. Finalmente, no puedo dejar de mencionar a mi madre, quien siempre me ha guiado en mi profesión y a quien tengo muy descuidada debido a mis compromisos laborales. Sin embargo, como buena madre, ella lo sabe entender.

¿Le queda tiempo libre? ¿Cómo lo utiliza?

El tiempo libre, que no es mucho,  trato de ocuparlo con mi familia, ir al gimnasio (aunque hace al menos un mes que no voy), dormir (cada vez menos) y también en profundizar mis conocimientos sobre los temas que más me gustan. Me gustaría poder leer más, sobre todo libros que nada tengan que ver con el Derecho de Trabajo. Por suerte he leído mucho cuando no tenía tantas ocupaciones y espero poder relegar algunas de éstas para volver a ese grato pasatiempo.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

No puedo dejar de mencionar a algunas personas que dentro y fuera del Fuero me han servido de guía en mi carrera profesional. La primera es la Dra. Ferreirós, quien me aceptó en su comisión hace casi veinte años, cuando era adjunta en la cátedra del Dr. Sardegna, y a partir  de ahí comencé la carrera docente, hasta llegar al cargo de adjunto interino que ocupo en la actualidad en la cátedra de la Dra. Ferreirós. En segundo lugar, quiero mencionar al Dr. Núñez, con quien tuve el honor de escribir el libro de solidaridad del que acaba de publicarse la tercera edición. Finalmente, quiero destacar al Dr. Rubinstein eximio presidente honorario de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral, por sus invalorables aportes.

Conclusiones

El Dr. Ricardo Hierrezuelo es un apasionado del derecho laboral, al que dedica muchas horas de estudio y análisis; y luego lleva lo aprendido a la práctica, a través de la docencia, la Maestría y otros cursos de posgrado, y la doctrina judicial. Es un hombre de metas claras, que ha sabido transitar la carrera judicial sin dejar de lado sus valores guía: la honestidad, la fidelidad, y el honrar la amistad de los que lo quieren. Ha sido y es básicamente un personaje querido en el fuero, acaso también envidiado por sus logros (algo inevitable en el competitivo ambiente jurídico  académico), pero todo lo ha construido con los mejores materiales que cualquiera podría encontrar: su capacidad y la ayuda férrea de aquellos que lo quieren y lo aprecian.También es casi un obsesivo de su trabajo, lo que le garantiza muy buenos resultados. Su familia es su apoyo y su contención, y cada logro lo dedica a ella. Ricardo no ha olvidado de donde viene, y conoce hacia donde se dirige. Y tiene una estrella especial que lo guía a todo lo que se merece.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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Mario Fera

Por Alfredo Garrido*

Fera color

 

Disfruto los momentos en familia y con amigos, y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que enriquezcan mi vida. 

Lograr entrevistarlo fue todo un desafío, dado que el Dr. Mario Fera tiene una agenda realmente abultada. Sin embargo, este magistrado de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo se hizo un pequeño espacio en ella para recibirme, comenzando así un reportaje conciso pero substancioso, donde nos cuenta sus actividades, proyectos y pasiones.

¿Cómo ha sido su carrera judicial?

Ingresé a la Justicia Nacional del Trabajo en el año 1987 y trabajé casi dos años como empleado en la mesa de entradas de la Sala IV de la Cámara. Después fui designado relator en la Sala V y a los pocos años ascendido a prosecretario administrativo y prosecretario letrado interino. En 1993, después de haber ganado un concurso para prosecretario de cámara efectivo, fui convocado para desempeñarme en la Secretaría Laboral de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como prosecretario letrado del Tribunal. Y destaco que esa convocatoria fue después de aquel concurso, porque el primer lugar que obtuve con un jurado calificado, fue tenido especialmente en cuenta en el máximo Tribunal. En 1996, tras haber asumido tareas de mayor complejidad, fui promovido a Secretario Letrado de la Corte Suprema, cargo que desempeñé en la Secretaría Laboral hasta 2003, cuando me convocó el juez Juan Carlos Maqueda para trabajar en su vocalía. En 2006 fui designado juez subrogante de la Sala VI de la Cámara, y en diciembre del mismo año asumí definitivamente ese cargo por concurso de antecedentes y oposición. Entre 2007 y 2009 fui vicepresidente de la Cámara (período dentro del cual me trasladé a la Sala IX) y en 2010 tuve el honor de ser Presidente. Desde noviembre de ese año asumí como consejero juez del Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2010/2014, y en el presente año tengo el honor de presidir dicho órgano constitucional.

Debe ser Ud. uno de los camaristas más jóvenes. ¿Fue difícil llegar?

El desarrollo de mi carrera hasta la instancia actual estuvo caracterizado por una importante dedicación de tiempo y esfuerzo, y no fue un camino exento de dificultades. Destaco que desde mi trabajo en la mesa de entradas procuré proyectarme hacia la meta posterior en mi carrera, y en función de esa meta me quedaba trabajando por la tarde para aprender a hacer las tareas jurídicas propias de un relator. Decidí a la vez complementar esas tareas adicionales con la lectura permanente de doctrina y jurisprudencia, lo cual me dio un cono-cimiento sistematizado y enriquecido con la actualidad de las decisiones judiciales. Así pude ser promovido al poco tiempo de recibirme de abogado. Ya como relator fui tratando de lograr un conocimiento más profundo y especializado, lo que me permitió concursar y obtener el primer lugar para ser funcionario letrado, circunstancia que después fue tomada en cuenta en el ámbito de la Corte Suprema. En esta última el desafío fue creciendo y, por lo tanto, también el esfuerzo y la dedicación. Con el tiempo llegó mi decisión de concursar para la magistratura, y esa ocasión me encontró con mucho orgullo compitiendo y, finalmente, compartiendo el lugar con destacados jueces de primera instancia que llegaron a la Cámara conmigo.

Su actuación como Presidente de la CNAT durante el año 2010 fue muy elogiada. ¿Cuáles fueron las claves de su gestión?

Desde que asumí procuré situarme en una posición de servicio a la Justicia Nacional del Trabajo, elaborando un diagnóstico de los principales temas concernientes a la presidencia y sus posibles soluciones. A partir de ello encaminé mis esfuerzos a trabajar mediante el trato directo con todas aquellas personas involucradas en los posibles cambios o mejoras. Así descubrí la riqueza de conocer de cerca distintas realidades de nuestros magistrados, funcionarios y empleados, incluyendo a los representantes gremiales de esos últimos; y con “conocimiento de causa” formulé diversos pedidos en el ámbito de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. Varios de esos pedidos se fueron concretando a lo largo del año, y otros quedaron en proceso de concreción para los próximos períodos. Fueron para mí muy valiosos el apoyo y la colaboración recibidos de mis colegas y, en especial, del –entonces– Secretario General de la Cámara, Dr. Eduardo Artigas, quien con su dedicación y valores personales me brindó una ayuda clave en cada una de las gestiones.

¿Cómo se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF, con la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Fue hace ya varios años a partir de una propuesta de Julio Grisolia, después de intercambiar ideas y enfoques sobre la actividad académica y asociacional, y advertir que se me ofrecía un lugar donde yo podía hacer un aporte de interés y valor. Con Julio compartimos parte de la historia de la Justicia Nacional del Trabajo como empleados, funcionarios y magistrados, y a lo largo de los años fuimos desarrollando un vínculo de afecto y amistad que nos permitió enriquecernos mutuamente tanto en lo personal como en lo profesional y académico.

¿Le gusta la docencia?

Me gusta mucho la docencia y la considero una parte im-portante de mi desarrollo profesional. La necesidad de sistematizar conocimientos para transmitir y la experiencia de servicio que significa para mí sentirme un canal de comunicación para que muchos otros reciban la enseñanza del derecho, fueron y son desafíos que cotidianamente asumo no sólo con gusto sino en un sentido más amplio y profundo como una vocación. Trato de dar en mis clases todo lo que aprendo y de generar un espacio de comunicación con mis alumnos, de quienes espero y normalmente recibo con su participación, inquietudes y pareceres que me enriquecen en el camino del conocimiento.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Percibo que el derecho del trabajo atraviesa, en Argentina, un tiempo de reafirmación de sus principios y proyección hacia futuras metas novedosas en el plano normativo y jurisprudencial. Después de un tiempo de involución o mezquindades, décadas atrás, en lo que hace al desarrollo de esos principios en nuestro país, celebro ahora la revaloración del trabajador como persona y de sus derechos fundamentales como eje del sistema normativo.Entiendo, por otra parte, que la situación actual del derecho laboral en Argentina puede constituir como experiencia un valioso aporte en el plano regional e internacional en un momento de incesantes cambios políticos y económicos, y representa un interesante modo de inserción en el ámbito de la Organización Internacional del Trabajo.

Ud. es un hombre que se desempeñó en la Corte. ¿Qué opinión le merecen los últimos fallos en materia laboral emanados del máximo tribunal?

Precisamente, encuentro en los fallos dictados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde su cambio de composición uno de los principales factores de la reafirmación de los principios del actual derecho del trabajo argentino. Aquéllos fueron el disparador de algunos cambios de enfoque en institutos claves, como son los que hacen a la protección de la salud del trabajador, su salario, el despido arbitrario y discriminatorio, los derechos gremiales, las facultades administrativas de control de cumplimiento de las normas laborales, etc. A la luz de esos fallos también advierto que se presenta un desafío a los jueces de las instancias anteriores para lograr la aplicación firme y concreta y a la vez prudente de los principios de nuestra disciplina, en una sociedad que intenta despegar desde el crecimiento social y económico equilibrado y sostenido para ocupar un lugar cada vez más protagónico en el ámbito internacional.

¿Cuáles son sus prioridades como nuevo Presidente del Consejo de la Magistratura?

Mi prioridad es, sobre la base de la idea de asumir la nueva función como una ocasión de servicio, trabajar por y para los magistrados y los que aspiren a serlo. En este sentido, desde que asumí vengo proyectando una reforma al reglamento de concursos para darles mayor celeridad, transparencia y respeto profesional al postulante; ello a partir de determinados ejes que pronto se darán a conocer. También estoy dedicándome a fortalecer el vínculo entre la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura que consolide la identidad de este último dentro de nuestro sistema constitucional y permita una actuación más ejecutiva del Poder Judicial principalmente en materia de infraestructura y tecnología. En otro orden, me esfuerzo por lograr en todo sentido la “profesionalización” del Consejo, entendida como la necesidad de acentuar una actuación donde prevalezcan criterios técnicos y profesionales por sobre influencias derivadas de las prácticas políticas de los poderes políticos.

Con tantas actividades, debe tener mucho apoyo de su familia. ¿Verdad?

Sí, el respaldo de mi familia es uno de los pilares de toda mi gestión. Reconozco en mi esposa una gran compañera de camino y en mi hija y mi hijo dos seguidores fervientes de mi actividad y dos consejeros sorprendentes cuando se enteran de mis decisiones importantes o me preguntan sobre ellas.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Tengo una admiración especial por quien fue mi principal maestro y ejemplo en el plano profesional y académico: Antonio Vázquez Vialard. De él recibí no sólo enseñanzas de derecho, sino –y tal vez principalmente– enseñanzas y ejemplo de vocación y humildad en el camino de la sabiduría. Existen otras personas que, profesionalmente hablando, también considero referentes o de mi admiración en determinados aspectos, y ellos lo saben porque tuve ocasión de manifestárselo. No me parece oportuno individualizarlos ahora, para evitar la omisión involuntaria de algún nombre relevante. En el plano personal reconozco con gratitud el camino que me marcaron mis padres; los admiro por el esfuerzo permanente que –lleno de valores y ejemplos de conducta– pusieron a mi servicio con afecto para que desarrollara mi vida según mis propias convicciones y decisiones.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

La expresión “tiempo libre” me increpa como una materia pendiente de mis últimos años. La actividad profesional fue ganando espacios que hace pocos años ocupaban las clases y encuentros de tenis que compartía con un exquisito grupo de amigos en Quilmes. Pero esa actividad profesional expansiva no pudo ganar el espacio que ocupa mi pasión por el Rojo de Avellaneda, a quien acompaño en el camino y la mística copera que viene reafirmando. Disfruto, por otro lado, los momentos en familia y con amigos y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que, sobre la base de valores en común y enfoques y gustos diversos, enriquezcan mi vida. También conservo el lugar que ocupa en mi desarrollo personal la lectura periódica de ciertos textos de espiritualidad y de la Biblia en especial, que es mi anclaje y la asumo como explicación auténtica de la realidad pasada, presente y futura.

Conclusiones

El Dr. Fera es un hombre dedicado a la Justicia, como se dice en la jerga, un funcionario “de carrera”, que alcanzó su posición actual como consecuencia del estudio, el esfuerzo y la perseverancia. Pero el camino del actual presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación no estuvo exento de difi cultades, dado que en su afán por progresar y superarse, debió invertir tiempo en profundizar sus conocimientos e ir interiorizándose de los secretos de la función judicial. En el plano personal, este fanático del Rojo de Avellaneda es un hombre espiritual y amante de su familia, en la que encuentra en apoyo que necesita, como así también de sus amigos y referentes (padres, maestros, etc) que con sus enseñanzas y consejos, fueron y son su guía.

 

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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