MAS NOVEDADES SOBRE LOS PUNITORIOS

Por Elsa Ortega Rolón (1)

En el número anterior -Revista “Laboral” Nº 43- , habíamos comentado que el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 66 a cargo del Dr. Julio Armando Grisolia había comenzado a aplicar intereses punitorios para el supuesto de que la condenada al pago no deposite las sumas adeudadas ni abone las que considere corresponder, una vez practicada la liquidación que prevé el art. 132, LO, considerando ajustada la imposición de la misma tasa que el crédito original (tasa activa del Banco Nación), comenzando a correr los mismos a partir de quedar firme la liquidación practicada por el Juzgado o vencido el plazo de traslado sin que la demandada que impugnare la misma hubiere depositado las sumas que estime corresponder.

Con posterioridad a la aparición de la edición anterior, tomé conocimiento de que no sólo Grisolia aplica los punitorios en cuestión, y que el mismo acertado criterio viene adoptando desde hace varios años, por el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabjo Nº 28, a cargo del Dr. Victor A. Pesino.

El magistrado en sus pronunciamientos aplica la siguiente doctrina judicial al respecto: “Desde el momento que venza el plazo para cumplir con la intimación del art. 132 de la L.O., y hasta el efectivo pago, se aplicará el doble de las últimas tasas mencionadas, sobre el nuevo monto del crédito emergente de la liquidación judicial, según el art. 623 del C.C. (conf. CNAT, Sala V, SD 50.894 del 17/11/93, en autos “Coronel, Sergio Gustavo v. Bernal Hnos SRL s/ accte-ley 9688”) siendo de recordar que la acumulación de intereses compensatorios y moratorios es procedente porque “los intereses de una y otra clase responden a causas distintas, que son el precio del uso del capital ajeno y la mora por la restitución” (cfr. Llambías, “Tratado de Derecho Civil, Obligaciones, tomo II-A, pág. 228)” (extracto de la sentencia  Nº 18.070 del registro de ese juzgado, fechada el 10/10/2000, recaída en la causa “Gonzalez, Felix Ramón v. La Delicia Felipe Fort S.A. y otro s/ despido”).

Según nos informa el destacado juez, su aplicación ha dado muy buenos resultados en cuanto a la reducción de los tiempos del trámite de la ejecución, por su capacidad disuasiva de conductas dilatorias del pago de la condena.

Son de destacar -en estos tiempos en los que el gran número de demandas amenazan con sepultar al fuero laboral bajo una montaña de expedientes- decisiones como las de Grisolia y Pesino, que redundan en un mayor beneficio para todos los actores involucrados: el deudor se ve compelido a cumplir en tiempo y forma, el trabajador cobra prontamente, y empleados y funcionarios sacan más rápido de circuito causas que, de otro modo, se eternizan “en letra” como consecuencia de maniobras dilatorias que buscan esquivar el pago de condenas firmes, y los mayores tiempos de tramitación propios del  importante incremento de causas ingresadas al fuero en los últimos tiempos.

Al cierre de este número, me llega la información de Grisolia y Pesino no serían los únicos, y que otros magistrados se les habrían sumado. Seguiremos informando.

(1) Abogada laboralista. Vocal de la Comisión Directiva de la SADL.

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