Mario Fera

Por Alfredo Garrido*

Fera color

 

Disfruto los momentos en familia y con amigos, y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que enriquezcan mi vida. 

Lograr entrevistarlo fue todo un desafío, dado que el Dr. Mario Fera tiene una agenda realmente abultada. Sin embargo, este magistrado de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo se hizo un pequeño espacio en ella para recibirme, comenzando así un reportaje conciso pero substancioso, donde nos cuenta sus actividades, proyectos y pasiones.

¿Cómo ha sido su carrera judicial?

Ingresé a la Justicia Nacional del Trabajo en el año 1987 y trabajé casi dos años como empleado en la mesa de entradas de la Sala IV de la Cámara. Después fui designado relator en la Sala V y a los pocos años ascendido a prosecretario administrativo y prosecretario letrado interino. En 1993, después de haber ganado un concurso para prosecretario de cámara efectivo, fui convocado para desempeñarme en la Secretaría Laboral de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como prosecretario letrado del Tribunal. Y destaco que esa convocatoria fue después de aquel concurso, porque el primer lugar que obtuve con un jurado calificado, fue tenido especialmente en cuenta en el máximo Tribunal. En 1996, tras haber asumido tareas de mayor complejidad, fui promovido a Secretario Letrado de la Corte Suprema, cargo que desempeñé en la Secretaría Laboral hasta 2003, cuando me convocó el juez Juan Carlos Maqueda para trabajar en su vocalía. En 2006 fui designado juez subrogante de la Sala VI de la Cámara, y en diciembre del mismo año asumí definitivamente ese cargo por concurso de antecedentes y oposición. Entre 2007 y 2009 fui vicepresidente de la Cámara (período dentro del cual me trasladé a la Sala IX) y en 2010 tuve el honor de ser Presidente. Desde noviembre de ese año asumí como consejero juez del Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2010/2014, y en el presente año tengo el honor de presidir dicho órgano constitucional.

Debe ser Ud. uno de los camaristas más jóvenes. ¿Fue difícil llegar?

El desarrollo de mi carrera hasta la instancia actual estuvo caracterizado por una importante dedicación de tiempo y esfuerzo, y no fue un camino exento de dificultades. Destaco que desde mi trabajo en la mesa de entradas procuré proyectarme hacia la meta posterior en mi carrera, y en función de esa meta me quedaba trabajando por la tarde para aprender a hacer las tareas jurídicas propias de un relator. Decidí a la vez complementar esas tareas adicionales con la lectura permanente de doctrina y jurisprudencia, lo cual me dio un cono-cimiento sistematizado y enriquecido con la actualidad de las decisiones judiciales. Así pude ser promovido al poco tiempo de recibirme de abogado. Ya como relator fui tratando de lograr un conocimiento más profundo y especializado, lo que me permitió concursar y obtener el primer lugar para ser funcionario letrado, circunstancia que después fue tomada en cuenta en el ámbito de la Corte Suprema. En esta última el desafío fue creciendo y, por lo tanto, también el esfuerzo y la dedicación. Con el tiempo llegó mi decisión de concursar para la magistratura, y esa ocasión me encontró con mucho orgullo compitiendo y, finalmente, compartiendo el lugar con destacados jueces de primera instancia que llegaron a la Cámara conmigo.

Su actuación como Presidente de la CNAT durante el año 2010 fue muy elogiada. ¿Cuáles fueron las claves de su gestión?

Desde que asumí procuré situarme en una posición de servicio a la Justicia Nacional del Trabajo, elaborando un diagnóstico de los principales temas concernientes a la presidencia y sus posibles soluciones. A partir de ello encaminé mis esfuerzos a trabajar mediante el trato directo con todas aquellas personas involucradas en los posibles cambios o mejoras. Así descubrí la riqueza de conocer de cerca distintas realidades de nuestros magistrados, funcionarios y empleados, incluyendo a los representantes gremiales de esos últimos; y con “conocimiento de causa” formulé diversos pedidos en el ámbito de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. Varios de esos pedidos se fueron concretando a lo largo del año, y otros quedaron en proceso de concreción para los próximos períodos. Fueron para mí muy valiosos el apoyo y la colaboración recibidos de mis colegas y, en especial, del –entonces– Secretario General de la Cámara, Dr. Eduardo Artigas, quien con su dedicación y valores personales me brindó una ayuda clave en cada una de las gestiones.

¿Cómo se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF, con la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Fue hace ya varios años a partir de una propuesta de Julio Grisolia, después de intercambiar ideas y enfoques sobre la actividad académica y asociacional, y advertir que se me ofrecía un lugar donde yo podía hacer un aporte de interés y valor. Con Julio compartimos parte de la historia de la Justicia Nacional del Trabajo como empleados, funcionarios y magistrados, y a lo largo de los años fuimos desarrollando un vínculo de afecto y amistad que nos permitió enriquecernos mutuamente tanto en lo personal como en lo profesional y académico.

¿Le gusta la docencia?

Me gusta mucho la docencia y la considero una parte im-portante de mi desarrollo profesional. La necesidad de sistematizar conocimientos para transmitir y la experiencia de servicio que significa para mí sentirme un canal de comunicación para que muchos otros reciban la enseñanza del derecho, fueron y son desafíos que cotidianamente asumo no sólo con gusto sino en un sentido más amplio y profundo como una vocación. Trato de dar en mis clases todo lo que aprendo y de generar un espacio de comunicación con mis alumnos, de quienes espero y normalmente recibo con su participación, inquietudes y pareceres que me enriquecen en el camino del conocimiento.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Percibo que el derecho del trabajo atraviesa, en Argentina, un tiempo de reafirmación de sus principios y proyección hacia futuras metas novedosas en el plano normativo y jurisprudencial. Después de un tiempo de involución o mezquindades, décadas atrás, en lo que hace al desarrollo de esos principios en nuestro país, celebro ahora la revaloración del trabajador como persona y de sus derechos fundamentales como eje del sistema normativo.Entiendo, por otra parte, que la situación actual del derecho laboral en Argentina puede constituir como experiencia un valioso aporte en el plano regional e internacional en un momento de incesantes cambios políticos y económicos, y representa un interesante modo de inserción en el ámbito de la Organización Internacional del Trabajo.

Ud. es un hombre que se desempeñó en la Corte. ¿Qué opinión le merecen los últimos fallos en materia laboral emanados del máximo tribunal?

Precisamente, encuentro en los fallos dictados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde su cambio de composición uno de los principales factores de la reafirmación de los principios del actual derecho del trabajo argentino. Aquéllos fueron el disparador de algunos cambios de enfoque en institutos claves, como son los que hacen a la protección de la salud del trabajador, su salario, el despido arbitrario y discriminatorio, los derechos gremiales, las facultades administrativas de control de cumplimiento de las normas laborales, etc. A la luz de esos fallos también advierto que se presenta un desafío a los jueces de las instancias anteriores para lograr la aplicación firme y concreta y a la vez prudente de los principios de nuestra disciplina, en una sociedad que intenta despegar desde el crecimiento social y económico equilibrado y sostenido para ocupar un lugar cada vez más protagónico en el ámbito internacional.

¿Cuáles son sus prioridades como nuevo Presidente del Consejo de la Magistratura?

Mi prioridad es, sobre la base de la idea de asumir la nueva función como una ocasión de servicio, trabajar por y para los magistrados y los que aspiren a serlo. En este sentido, desde que asumí vengo proyectando una reforma al reglamento de concursos para darles mayor celeridad, transparencia y respeto profesional al postulante; ello a partir de determinados ejes que pronto se darán a conocer. También estoy dedicándome a fortalecer el vínculo entre la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura que consolide la identidad de este último dentro de nuestro sistema constitucional y permita una actuación más ejecutiva del Poder Judicial principalmente en materia de infraestructura y tecnología. En otro orden, me esfuerzo por lograr en todo sentido la “profesionalización” del Consejo, entendida como la necesidad de acentuar una actuación donde prevalezcan criterios técnicos y profesionales por sobre influencias derivadas de las prácticas políticas de los poderes políticos.

Con tantas actividades, debe tener mucho apoyo de su familia. ¿Verdad?

Sí, el respaldo de mi familia es uno de los pilares de toda mi gestión. Reconozco en mi esposa una gran compañera de camino y en mi hija y mi hijo dos seguidores fervientes de mi actividad y dos consejeros sorprendentes cuando se enteran de mis decisiones importantes o me preguntan sobre ellas.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Tengo una admiración especial por quien fue mi principal maestro y ejemplo en el plano profesional y académico: Antonio Vázquez Vialard. De él recibí no sólo enseñanzas de derecho, sino –y tal vez principalmente– enseñanzas y ejemplo de vocación y humildad en el camino de la sabiduría. Existen otras personas que, profesionalmente hablando, también considero referentes o de mi admiración en determinados aspectos, y ellos lo saben porque tuve ocasión de manifestárselo. No me parece oportuno individualizarlos ahora, para evitar la omisión involuntaria de algún nombre relevante. En el plano personal reconozco con gratitud el camino que me marcaron mis padres; los admiro por el esfuerzo permanente que –lleno de valores y ejemplos de conducta– pusieron a mi servicio con afecto para que desarrollara mi vida según mis propias convicciones y decisiones.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

La expresión “tiempo libre” me increpa como una materia pendiente de mis últimos años. La actividad profesional fue ganando espacios que hace pocos años ocupaban las clases y encuentros de tenis que compartía con un exquisito grupo de amigos en Quilmes. Pero esa actividad profesional expansiva no pudo ganar el espacio que ocupa mi pasión por el Rojo de Avellaneda, a quien acompaño en el camino y la mística copera que viene reafirmando. Disfruto, por otro lado, los momentos en familia y con amigos y trato de hacerme espacio para ellos, así como para nuevos vínculos de amistad que, sobre la base de valores en común y enfoques y gustos diversos, enriquezcan mi vida. También conservo el lugar que ocupa en mi desarrollo personal la lectura periódica de ciertos textos de espiritualidad y de la Biblia en especial, que es mi anclaje y la asumo como explicación auténtica de la realidad pasada, presente y futura.

Conclusiones

El Dr. Fera es un hombre dedicado a la Justicia, como se dice en la jerga, un funcionario “de carrera”, que alcanzó su posición actual como consecuencia del estudio, el esfuerzo y la perseverancia. Pero el camino del actual presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación no estuvo exento de difi cultades, dado que en su afán por progresar y superarse, debió invertir tiempo en profundizar sus conocimientos e ir interiorizándose de los secretos de la función judicial. En el plano personal, este fanático del Rojo de Avellaneda es un hombre espiritual y amante de su familia, en la que encuentra en apoyo que necesita, como así también de sus amigos y referentes (padres, maestros, etc) que con sus enseñanzas y consejos, fueron y son su guía.

 

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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