María Elena López

By | 8 agosto, 2013

por Alfredo Garrido

Maria Elena final Color

La síntesis del éxito de la Maestría, de la SADL y de ARTRA es el pensamiento de Julio Grisolia, que cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Julio me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….”.

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho? 

Desde chica quise ser abogada. A los 17 años ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata donde me recibí de abogada en octubre de 1983 y un año después de escribana. Con la recuperación del sistema democrático, siendo abogada, ingresé a trabajar en la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Tengo una anécdota al respecto, y es que yo quería trabajar en temas de minoridad y una equivocación en mi designación me llevó al área de trabajo. Ahora, a la distancia creo que en realidad fue el destino quien tenía preparado para mí ese camino en el Derecho del Trabajo ya que a medida que incursionaba en él mas interesante me resultaba. Lo que mas me impactó fue trabajar en el área de inspección laboral. Encontrar en pleno siglo XX gente trabajando en condiciones infrahumanas a minutos de la Ciudad de La Plata, ver de sus necesidades,  fue quizá lo que despertó en mí el deseo de profundizar en esa rama del derecho. En ese organismo pude practicar en diferentes áreas, derecho individual, colectivo, negociación, e incluso policía del trabajo. Fueron absolutamente formativos esos primeros años. Luego, tuve oportunidad de trabajar en diferentes procesos electorales sindicales, lo cual fue una experiencia nueva, sobre todo porque luego de muchos años se normalizaba el proceso de elección dentro de lo sindicatos y aparecieron nuevas listas que compitieron con las existentes en ese momento. Ese proceso electoral trajo aparejados cambios y mucha actividad de los profesionales que asesorábamos a las diversas listas. Fue muy interesante. Luego, más o menos en 1989 el Dr. Sardegna me invitó a participar en su cátedra, hice la carrera docente en la UBA y ejercí la docencia durante algunos años allí. Interrumpí la labor para disfrutar de mis hijos en épocas que no se repiten y luego retomé, siempre vinculada a esta rama del derecho, que me gusta realmente. Es así que luego de 2 o 3 años retomé la profesión, me asocié a Ulrich abogados quedando a mi cargo el área de derecho del trabajo individual, y compartiendo con mi socio y marido el área de derecho colectivo. También tuve el honor de participar en la redacción de proyectos de contrarreformas que se presentaron en el Congreso de la Nación como un intento de freno a las propuestas flexibilizadoras de la década de los 90. En el año 1996 fui electa Convencional Estatuyente por la Ciudad de Buenos Aires. En esa función, fui vicepresidente de la Comisión de Políticas Especiales donde se redactaron los capítulos de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires vinculadas al Trabajo y la Seguridad Social, la incorporación de principios, etc. Paralelamente, la continuidad de la vida académica, la obtención del título de Magister vino acompañada con el orgullo de haber tenido como tutor de tesis a un ex Presidente de la Nación, el Dr Raúl Alfonsín, el tema elegido fue a la democracia sindical, al que concibo como una cuestión que aún nos debemos los argentinos. Luego, me recibí de Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos, y ahora, en unos días viajo a España con la idea de hacer una nueva carrera en la Universidad de Sevilla, la de Experto Universitario. Me gusta mucho estudiar, pero para poder aplicarlo luego a la realidad. En fin, desde los 23 años vinculada al derecho, y al derecho del trabajo especialmente.

¿Se han cumplido sus objetivos?

Podría decirse que me siento totalmente plena con el trayecto recorrido hasta el momento. Estoy disfrutando mucho de esta etapa de mi vida, en lo profesional y en lo personal. Por un lado he acumulado mucha experiencia y a la vez me siento activa y con mucha fuerza para enfrentar nuevos desafíos. Soy una persona inquieta, que siempre intenta nuevos desafíos. La designación en el poder judicial es un nuevo desafío, un camino nuevo, cuyo inicio aguardo con inquietud y con el objetivo de poder realizar un buen trabajo.

¿Quiénes la han apoyado en su carrera y sus proyectos?

Muchísima gente, buenos amigos, la familia, los compañeros en el ámbito académico, mis amigos de la vida. Toda gente que ha creído en mí, que ha confiado en que podía cumplir con lo propuesto. Debo agradecer a la vida esto que ha sucedido, sobre todo en el último tramo de mi carrera, donde recibí apoyo de personas inesperado para mi, realmente me he sentido muy acompañada por gente de bien, que con mucha generosidad me han acompañado.

¿La familia la apoya en todo esto?

Mi marido, sus hijas, nuestros hijos, son una compañía vital en este trayecto. Tanto en los buenos momentos como en los malos. Estimulan y festejan mis logros, y me acompañan en los momentos difíciles. Toleran y comprenden mi obsesión por el trabajo y el estudio que en algún momento implica ausencias, en fin, están a mi lado siempre. Es el núcleo donde me recluyo, donde encuentro fortaleza, contención y amor, el motor podría decirse.

¿Cómo llegó a la Maestría, a la SADL y a ARTRA? 

Integré la primer promoción de la maestría, casi de casualidad vi los anuncios y me tentó la propuesta. A eso había que agregar que nuestro estudio estaba ubicado frente al Centro Cultural Borges, lugar donde se dicta. Fue así que me inscribí sin conocer a nadie. Para esa época yo había hecho un largo recorrido en la profesión y asistido a diferentes convocatorias de grupos de estudio, pero me atrapó la apertura ideológica de quienes estaban al frente de la misma. Encontré en Julio Grisolia y Pedro Nuñez a dos personas abiertas, receptivas, que estimulaban la participación sin exigir credencial o ideología alguna para incorporarse y participar en las diferentes actividades que permanentemente generaban. Para mi esto fue nuevo, no es lo común, y creo que fue lo que más me atrapó. La Maestría es un lugar de puertas abiertas, donde se estimula la participación, el estudio, la investigación, para todos aquellos que tengan interés en hacerlo. Con el tiempo, podría decirse que terminamos formando un equipo, donde todos tiramos para adelante, cada uno desde lo que puede aportar. Es muy ameno trabajar así. También hice buenos amigos a partir de esa actividad, amigos muy queridos. Luego, me incorporé a la SADL, donde pude conocer mejor a Estela Ferreirós, quién, más allá de sus calidades académicas e intelectuales que todos conocemos, demostró su calidez y generosidad en momentos difíciles, no voy a olvidar esto, ha sido importante para mí. La SALD cubre un espacio importante en el ámbito del derecho del trabajo, ya que, con igual impronta que la Maestría, integra diferentes voces, hace que convivan pensamientos diferentes, eso enriquece, suma, hace que las discusiones no sean monocordes como suele suceder a veces en otros ámbitos. Este nivel de apertura es necesario no solo para nuestra materia sino para la convivencia en nuestro país. Es ejemplificador ver muestras de buena convivencia entre personas que no siempre piensan igual, y sin embargo pueden llegar a acuerdos, pueden debatir y sentarse a una mesa. Esos hacen los encuentros de la SALD, proporcionan diferentes visiones sobre una situación, todos los pensamientos, es muy rico eso para un profesional. En ARTRA estuve desde su nacimiento, en la actualidad, es una entidad que se adapta a los nuevos tiempos, donde prima lo interdisciplinario. Nuestra disciplina no puede abordarse en estos tiempos exclusivamente desde el derecho, debe integrarse con otras disciplinas, y a eso tiende esta entidad. Posee el valor agregado de estar referenciada con un organismo internacional (ILERA), que a su vez depende de OIT, esto la torna más interesante aún. Los cursos que esta entidad dicta son de los más variados y también comprenden la formación de los especialistas en recursos humanos, coaches, médicos, contadores. El intercambio que se produce entre las diferentes disciplinas es verdaderamente enriquecedor.

¿Cual es su participación en ellas?

En la SADL integro la Comisión de Revisión y estoy presente en sus convocatorias. En cuanto a ARTRA, soy la secretaria ejecutiva. Respecto de ésta última, me gustaría trabajar para intensificar los lazos con las organizaciones hermanas pertenecientes a otros países, también afiliadas a ILERA, sobre todo las de origen latinoamericano y también las de habla hispana. Mi viaje de estudios a España será además una buena oportunidad para establecer vínculos con otras organizaciones, no solo de abogados, sino de graduados en recursos humanos, especialistas de la seguridad social, riesgos del trabajo, etc. El intercambio de información es importante, sobre procesos que tienden a repetirse en los diferentes países, en materia de relaciones individuales y colectivas del trabajo.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De respeto y confianza. Julio Grisolia es una persona especial, generosa, que cuando piensa un proyecto, lo piensa en función de un equipo de trabajo, donde siempre habrá un lugar para cada uno. Es gratificante trabajar con él pues cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….” bueno, algo así es el pensamiento de Julio. En mi caso particular, representó un estímulo y a la vez una exigencia para llegar a los objetivos. Trabajando con Grisolía es imposible quedarse quieto, siempre hay nuevos proyectos, nuevas creaciones, la docencia, la escritura, la investigación, algo novedoso.

¿Le gusta la docencia?

Si, me gusta mucho. Durante 1989-1990 hice la carrera docente en la UBA, y durante muchos años fui profesora de grado. Actualmente dicto clases en la maestría en el Borges y también en el interior del país en las diferentes diplomaturas. Me gusta hacerlo, me permite conocer otros profesionales, otras realidades, siempre aprendo algo además de enseñar. Es un ida y vuelta. Nuestro país es enorme, y las realidades en cada provincia son diferentes. Siento que enseñando aprendo.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Fundamentalmente a mi familia, pero también lo dedico a escribir y a estudiar. Mi marido tiene una intensa vida social, trato de acompañarlo bastante, aunque no soy tan sociable como él y a veces me cuesta. Además, me gusta la música, soy profesora de piano y me sirve como cable a tierra de vez en cuando. De vez en cuando viajo al campo, tenemos alli una pequeña chacra con animales y alguna siembra. En fin, aburrirme jamás.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Desde el plano de los profesionales lo veo en gran auge, sobre todo para quienes asesoran a la parte actora. Esto ha influido además en el ámbito académico, ya que ahora los abogados están dispuestos a asistir a  convocatorias de la especialidad con el objeto de formarse. 10 años atrás, solo la SALD, ARTRA y la Maestria convocaban a eventos en ésta especialidad, lo recuerdo muy bien. Hace algunos años comenzaron a aparecer convocatorias desde entidades diferentes, tendientes a la formación de profesionales en el derecho del trabajo, aunque no con el nivel de convocatoria masiva con el que cuentan nuestras entidades. De todos modos, pienso que todo lo que podamos estudiar, va dirigido a la protección de una parte de la clase trabajadora, ya que hay mas de un 40% de la población trabajadora que continua trabajando en negro y al margen de toda protección social. Creo que es esa la gran deuda que mantiene el derecho del trabajo con los trabajadores.

Conclusiones

La Dra. María Elena López es una mujer culta y refinada. Tiene un hondo espíritu democrático, y ama su profesión. Las vueltas de la vida –el sincrodestino, diría Chopra- la llevaron al mundo de las relaciones laborales, y allí encontró su vocación y una veta para desarrollar su sensibilidad social. Es también una enamorada de su familia, a quienes destina todos sus logros, pues son ellos su motor de fortaleza y contención. Hoy la vida encuentra a la Dra. López en un gran momento, como profesional exitosa y recuperando su pasión por el estudio y la docencia, que supo abrazar en su momento junto a un doctrinario de la talla del Dr. Sardegna, y ahora junto a Julio Grisolia en la Maestría y las Diplomaturas, con el cual está unida por sentimientos de amistad, respeto y confianza.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

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