Liliana Garmendia

By | 8 agosto, 2013

por Alfredo Garrido

LILIANA GARMENDIA color

Cuéntenos un poco de su trayectoria…

Mi trayectoria laboral se remonta al año 1973, cuando ingresé con 16 años, como cadete en una Obra Social sindical. Allí fue aprendiendo y progresando: permanecí durante 23 años culminando mi carrera en esa empresa como apoderada de la Gerencia de Asuntos Legales. Cuando me recibí de abogada realizaba mi tarea en la Obra Social y atendía además clientes particulares. Cuando irrumpen en Argentina los métodos de Resolución Alternativa de Conflictos, supe que eso era lo que venía. Y así fue. Entonces, comienzo mi capacitación en mediación en el país y paralelamente efectúo dos entrenamientos en Estados Unidos Unidos. A la finalización del último, concursé para conciliadora laboral y desde entonces ejerzo esta profesión en el SECLO y en el SECOSE . En realidad nunca supe si tener pocos empleos está bien o está mal, o si significa que uno es bueno en lo que hace o en realidad tranquiliza su espíritu no moviéndose de donde está. Lo que si sé es que de ambos trabajos he recibido mucho y ello me lleva todos los días a proponerme dar lo mejor de mí. A veces lo logro y a veces no, pero al día siguiente renuevo mi compromiso y sin dudas.

¿Y su decisión por el derecho del trabajo?

Mi decisión por el Derecho del Trabajo reconoce algunas circunstancias familiares y sociales, que me llevaron finalmente a inclinarme por esta ciencia. La primera de ellas fue haber conocido, a través de los relatos de mi abuelo, las espantosas condiciones en las que había tenido que trabajar la mayor parte de su vida, condiciones éstas que le generaron una enfermedad que afectó su sistema respiratorio para siempre. En verdad mi abuelo no era el único que había trabajado en circunstancias verdaderamente penosas, también había vecinos a los que les había pasado lo mismo y que morían jóvenes por enfermedades contraídas en sus trabajos. Por entonces, la ecuación “trabajo, enfermedad y muerte”, en mi cabeza, era inevitable.

Pero a veces la historia se contaba diferente…

Seguro. Mi padre trabajó durante cuarenta años en una empresa que en alguna forma devolvía con beneficios el esfuerzo que hacían sus empleados. Tal vez asombre a más de uno, pero los trabajadores más mayores habían prestado servicios por cincuenta años y la mayoría dejaba de trabajar porque tenia que jubilarse. Yo siempre dije que era una empresa llena de parientes y los que no lo eran pasaban a formar parte de la familia casi sin saberlo. Mi padre hasta sus últimos días recordó con alegría su paso por esa empresa, lo que demostraba el fuerte sentido de pertenencia que se había generado en él. Esta historia contrastaba con la de mi abuelo y me hacía saber que la vida laboral de las personas se podía escribir de otra manera. No había duda que el trabajo servía para algo más que para mantener a la familia y progresar, servía para sentirse digno de pertenecer al mundo de los que trabajan.

Ese mundo es tan distinto al que se vive hoy en las relaciones laborales…

Efectivamente, afirmada en el hoy, sé con seguridad que no ya no es la regla mantenerse en un empleo por tanto tiempo, y que es habitual el establecimiento de relaciones precarias y fugaces, como así también que se considere al trabajador un objeto descartable cuando llega a determinada etapa de la vida. La verdad es que no sé qué es lo que nos pasó, ni porque muchos jóvenes eligieron no trabajar convencidos de que no vale la pena. Por estas razones, la cuestión laboral provocó siempre en mí, una reflexión constante y la certeza de que yo sola no puedo cambiar el mundo, tengo la obligación de hacer, desde mi lugar, lo que pueda para ayudar a mejorar esta historia. Es por todas estas cosas que elegí el Derecho del Trabajo. Sin dudas hasta el final no sabré si sirvió o no, pero tengo la ilusión que sí.

¿Cómo se genera su vínculo con ARTRA?

Hace bastante tiempo ya, el Dr. Pedro Núñez me cuenta la historia de la Asociación de Relaciones Industriales de Argentina. Me dijo que había sido una asociación dedicada al estudio de las relaciones laborales, que había sido fundada en el año 1967, por académicos del Derecho del Trabajo, que había funcionado a la par de la OIT en la Argentina y por circunstancias que desconocía no funcionaba en forma activa. También me contó que era la intención de uno de sus miembros fundadores, el Dr. Jorge Ricardo Macri, reflotar la Institución, en el convencimiento de la necesidad de contar nuevamente con una Asociación dedicada plenamente a la investigación de la relaciones laborales, entendiendo que el camino a seguir se extendería mas allá del Derecho del Trabajo y que transitaría por todas las manifestaciones de la vida laboral , como la economía , la sociología laboral , la resolución de conflictos y los Recursos Humanos, entre otras.

¿Y cómo comenzó su resurgimiento?

Por esa razón nos reunimos el Dr. Jorge Ricardo Macri, Pedro Núñez, Julio Grisolia, Wojciech Swida, Oscar Rodríguez, Liliana Cubino, entre otros, y yo. El primer gran esfuerzo lo hizo el Dr. Jorge R Macri, que partió a Ginebra para ratificarel vínculo con la Organización Internacional denominada IIRA, hoy ILERA (Labour and Employment Relations Association). Así fue que en poco tiempo se refundó con su nueva denominación: ARTRA, Asociación de Relaciones del Trabajo de la Republica Argentina. Con la dirección de Pedro Núñez y Julio Grisolia, nos pusimos en marcha y todos sus integrantes estamos hoy comprometidos en una tarea de investigación científica y de capacitción en Relaciones Laborales. Desde su fundación ARTRA ha firmado una mucho convenios de capacitación y de cooperación con Universidades e instituciones de distintas provincias argentinas y con varias institutos de investigación de Universidades extranjeras como la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Universidad de Módena, la Universidad de Sevilla, entre otras. Sin duda todos los esfuerzos que se hicieron desde entonces son importantes, pero el que para mí resultará inolvidable será el haber sido electos por el comité internacional de la ILERA, como sede del Congreso Regional de las Américas en 2008. Ese evento quedará en mí, como el ejemplo más cabal, de que con el esfuerzo de muchos y con la conducción de los que saben, lo bueno es posible.

¿Cuál es su función actual en ARTRA? 

Cuando comenzamos, mi función fue la de Secretaria Adjunta de Pedro Núñez, que era el Secretario Ejecutivo. Luego, cuando Pedro asumió la presidencia, pasé a desempeñarme como Secretaria Ejecutiva; en la actualidad soy la Tesorera de la institución.

¿Cómo se vincula con Julio Grisolia? 

Mi vinculación con Julio Grisolia, fue a través de Pedro Núñez y Viviana Díaz. Hace unos cuantos años ya, el Secose decide la realización las primeras jornadas de capacitación en Resolución Alternativa de Conflictos,en la Ciudad de Mendoza. Era nuestra primera experiencia y nuestros mecanismos de organización de este tipo eventos estaba en realidad, visto a la distancia, muy poco aceitados. En ese entonces, acudimos a la generosidad de Pedro Núñez para que nos ayudara en el armado de las jornadas y él fue él quien me presentó a Julio Grisolia, que junto con Pedro nos brindaron su apoyo incondicional, como siempre. Luego vinieron las jornadas del SECOSE de Mar del Plata, que contó con la participación del Ministro de Trabajo Dr. Carlos Tomada y la Ministro de la CSJN Helena Highton de Nolasco, entre otras personalidades. A partir de allí fueron surgiendo distintos proyectos, que se fueron concretando uno a uno. De Julio he aprendido mucho, pero lo más importante es que su estilo de vida vino a confirmar las enseñanza de mis mayores: que “el trabajo y la honradez” son la única senda por la que se transita en paz. De Julio especialmente aprendí que la sabiduría es patrimonio de quien trabaja incansablemente, vive y se relaciona con el mundo sencillamente, bajando a las arenas de la tierra constantemente.

¿Cómo se relaciona con Pedro Núñez, María Elena López y Eleonora Peliza?

Tal como conté, a Pedro lo conocí a través de Viviana Díaz, un día me contó el proyecto de Julio Grisolia de organizar una Maestría con una entidad en la que él estaba a cargo de las actividades académicas. Esa entidad, de la cual Pedro era miembro de la comisión directiva, era la SADL. Creí en ese entonces que era algo a largo plazo, sorpresa la mía fue cuando en pocos meses ya estaba en marcha el proyecto. Si tenía asignado el cargo de Secretaria Adjunta de ARTRA, y conociendo a mi amigo Pedro, tenía que incorporarme a la Maestría de manera irremediable. Pedro es sin duda un ejemplo a seguir, es un docente que logra hacer comprender al alumno hasta lo incomprensible, es un hombre que a pesar de toda su trayectoria laboral, hoy aborda un avión para dar clases en Mendoza, vuelve y sin prácticamente descanso vuelve a subir a otro avión para representar a ARTRA en Ginebra, Italia o donde sea. Pedro es “un gran remador” y como dicen los chicos, aunque el agua sea dulce de leche, ahí está Pedro, remando sin cesar y enseñando diariamente a remar a los demás.

¿Cómo se vincula a María Elena López y Eleonora Peliza?

A María Elena y a Eleonora las conocí en la Maestría, allá por 2003. Con ellas compartí dos años de estudio. Si tengo que decir una frase que identifique la relación, lo que hago es recordar a un autor de sociología de mi primer año de la carrera de Derecho, Ely Chinoy , que decía que “pájaros de la misma pluma se tienden a juntar” y es verdaderamente así. Ellas se parecen mucho, son esposas y madres maravillosas, estudiosas y trabajadoras sin descanso, pero lo que más admiro es la honradez, la rectitud que rige sus vidas y el compromiso diariamente renovado con el mundo del trabajo. Para ellas, en cuestiones de honorabilidad, no hay medias tintas, o es blanco o es negro; y la verdad es que yo comparto con ellas ese modo de ver las cosas. Siempre digo que agradezco a la vida que me haya puesto en el camino a toda esta buena gente.

¿A quién admira?

La verdad es que admiro a aquel que todos días se levanta, toma un tren, viaja hacinado, se topa con piquetes y embotellamientos hasta que por fin llega a su empleo, da lo mejor de sí y luego vuelve a su hogar para hacerse cargo de la vida familiar. También a aquellos que deciden capacitarse y que luego de haber trabajado varias horas parten para las escuelas y las universidades porque apuestan al conocimiento con la certeza que ello les permitirá obtener un mejor trabajo y que también los ayudará a ser mejores personas. También admiro a quienes a pesar de todas las contingencias e incertidumbres, mantienen las puertas de su empresa abierta y tiene absoluta conciencia que en sus espaldas no sólo llevan a su familia sino que además cargan de alguna manera con la familia de todos sus empleados. Esos que han elegido el trabajo como medio de vida, esos son mis héroes, silenciosos, anónimos y dignos de admiración.

¿Cómo es ser conciliadora laboral?

Ser conciliadora es un desafío, y no es para cualquiera. Implica enfrentarse diariamente con realidades que no se cuentan ni a través de medios gráficos,televisivos, internet, etc. Son aquellas realidades que no dan rating como para ser tenidas en cuenta. Es aprender a reemplazar la desazón por esperanza, de aquel que sufrió un accidente de trabajo y llega a la conciliación con la expectativa de que alguien le pague lo que le corresponde, de obtener una pequeña suma que sea capaz de paliar su sufrimiento (económico, moral, anímico, físico) y se encuentra con alguien de traje que,en lenguaje difícil, le dice que la política de la empresa es “no conciliar en esta instancia”. En verdad el tema no es “conciliar en esta instancia”, sino no haber pagado en su momento lo que corresponde, y pretender que el damnificado se aguante hasta –al menos– la realización de una pericia. Es hacer lo que uno puede para que cada cual se vaya de la mesa negociadora de la mejor manera, sea cual fuere el resultado de la negociación. Si se concilió y hemos resuelto el problema, albricias; sino es buena la oportunidad para establecer vínculos respetuosos entre colegas, que negociarán nuevamente en la etapa judicial, o seguirán hasta el final “a suerte y verdad”. Por otro lado, he recolectado un sinnúmero de anécdotas divertidas de por sí, que nos permiten establecer relaciones más afables con todas las partes.

¿Como conciliadora y Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?  

Si comparo la situación actual con el momento en el que empecé a ejercer como conciliadora, puedo decir que estamos mejor. En ese entonces estaban en vigencia los “contratos basura”, se instauró esta Ley de Riesgos del Trabajo tan cuestionada constitucionalmente, y el régimen de indemnizaciones era diferente. Los años 90 dejaron sin trabajo y sin protección a gran cantidad de trabajadores, y fueron –en parte– el germen de mucho de lo que vino después: el 2001 con el corte de las cadenas de pago, el aluvión de concursos, quiebras tornaban ilusoria la posibilidad de cobrar una indemnización o un resarcimiento por accidente, el “corralito”, etc. Actualmente, en materia laboral, si bien la cuestión económica nunca deja de ser preocupante, no es lo peor que nos pasa. Lo más terrible, a mi entender, y tal vez le sorprenda la respuesta porque es un tema muy soslayado y tabú, es la penosa extensión del consumo de estupefacientes en el mundo laboral, que expone a cada vez más trabajadores a las peores situaciones de degradación personal. Y con esto vuelvo al principio, no sé qué nos pasó y tampoco sé como se arregla esto. Lo que seguro sé, es que este tema no lo resuelve uno solo: se necesita del compromiso de la sociedad en pleno.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

En mis tiempos libres me gusta leer historia argentina y entre mis hobbies se encuentra el repintar cuadros viejos, no restaurar porque para eso hay que saber (por favor, no me comparen con la restauradora del Cristo de Borja). Solamente les levanto el color a los oleos y por decirlo de alguna manera, les hago una suerte de “lifting” y los rejuvenezco.

Conclusiones

Liliana Garmendia –Tesorera de ARTRA, Magister, Socia de la SADL– es una persona amable, que es capaz de comprender la situación de los otros, y –si son de su círculo de afectos– no duda en apoyarlos y estar presente en sus buenos y malos momentos. Es además una “laburante” del derecho, que se  ha preocupado por capacitarse para trabajar en lo que le más le gusta. Es extravertida y un tanto ácida, pero con el equilibrio suficiente para no ser el centro de atención, o para que su utilización del sarcasmo deje de ser entretenida. Impresiona como una persona muy responsable y competente, amante del orden y de la disciplina, le gusta llegar siempre puntual. No es una improvisada, ni le gusta improvisar: es una persona ambiciosa y competente, que siempre aspira a ser lo más eficiente posible, que destaca por sus habilidades organizativas y su minuciosidad a veces obsesiva. En la amistad y en el trabajo marca límites a través de sus “códigos” de barrio, sus propias reglas morales, y fiel a la costumbre y lo familiar, tomando el ejemplo de sus mayores y de  aquellos que  considera un ejemplo a seguir. No por ello deja de estar abierta a las nuevas ideas, y encuentra interesante la posibilidad de cambiar para mejorar.

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