Ernesto J. Ahuad

By | 7 agosto, 2013

por Alfredo Garrido*

Cari Ernesto Ahuad

 

 

“La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito”.

En su luminoso despacho hay muchas plantas, una pecera desde donde nos observa un extraño pez, y en la parte ex-terna del ventanal vienen a comer las migas de pan dejadas al efecto, torcazas y gorriones. Un rápido vistazo a sus bibliotecas revelan lecturas insospechadas, donde se alterna lo jurídico con textos de psicología, sociología, antropología y filosóficos. En las paredes cuelgan enmarcados un retrato caricaturizado de él mismo, y bosquejos en lápiz con figuras mitológicas (“me las hizo una ex pareja”), entre otros. La misma diversidad se observa en los estantes, donde amén de los libros hay juguetes retro (alcanzo a reconocer a los famosos “Topi”, a algunas figuras de acción de superhéroes, y personajes de South Park). Mientras realizamos la entrevista, atiende el teléfono, o interrumpe para atender a los abogados. El entrevistado habla rápido, y su particular forma de expresarse da cuenta de alguien muy instruido pero también con mucha “cultura de la calle”. Una chica le trae un cappuccino de Starbucks, y luego saludarlo brevemente, dice que estaba de paso y que pensó en traerle algo para tomar porque hace frío. Luego se despide. “Una ex alumna”, me revela. Y agrega: “Disculpe, es que hoy es un día de locos”. Cómo es la vida del Secretario de la SADL.

He entrevistado al Dr. Julio Grisolia hace unos meses, y –como se dice– “no para nunca”. ¿Es difícil trabajar con él?

Para nada. Creo que está instalada esa idea de que somos como Batman y Robin, y algo o bastante de eso hay, pero en realidad somos dos personas distintas, que nos complementamos muy bien. Julio es mi amigo y coequiper, pero también mi maestro y gurú, y espero que estemos juntos muchos años, porque soy feliz trabajando y compartiendo cosas a su lado. Nos divertimos mucho, pero también trabajamos. Hemos escrito un par de obras en coautoría (“Ley de Contrato de Trabajo Comentada”, de la que estamos preparando la 3º edición); y “Guía Práctica del Despido”, que se agotó a los seis meses de salida y va ahora por su 2a edición 2010, ambas de editorial Estudio), y varios artículos de doctrina; todo ello amén del trabajo en la Maestría de la SADL, los cursos internacionales y las distintas Diplomaturas de ARTRA. Y hay muchos proyectos más a la espera del momento justo.

Aparte de Julio ¿Tiene otros amigos en el fuero?

Por suerte, tengo muchos amigos. No creo ser soberbio si digo que soy una persona querida. En los lugares donde me tocó trabajar –JNT Nº 48, 10, 56, 12, 62 y ahora 66– hice muchos amigos, y casi siempre tuve jefes que respetaron mi particular forma de ser. Sería imposible nombrarlos a todos, pero igual lo haré. Espero no enojar a nadie si me olvido de alguno. Especial mención merece el JNT Nº 48, porque fue el que me dio la bienvenida al fuero, y donde fui sucesivamente meritorio, ordenanza y personal de Mesa de Entradas. Sólo tengo palabras de gratitud para con Eugenia (paradigma de la buena secretaria) y el Dr. Juan Jesús Pérez. También ocupan un lugar importante la gente del JNT Nº 62: el pragmático Dr. Miguel Pérez con quien congenié tan bien, el sabio Dr. Miguel Maza (que fue quien me nombró Jefe de Despacho antes de asumir en la Sala II de la CNAT) y la Dra. Cristina Chavarría, siempre de buena onda (la “reina” de las conciliaciones). De las demás dependencias donde trabajé, destaco a la Dra. Doris González –que fue “mi Secre” en el JNT Nº 56 y me defendió tanto (ella sabe)-, a la Dra. Liliana González del Juzgado Nº 10; y las Dras. Anita Etchevers y Gaby Kralj del JNT Nº 12 (que en mi corta estadía no pudieron tratarme mejor). También los compañeros de trabajo y amigos del Fuero: Lili, Pato, Elbita, Anita, Pao, Laurita, Majo, Aldo, María del Carmen y Amelia, Gustavo, Eduardo Cerioli, Graciela Avallone, Rolo, Sandra y Verónica, Marta, las hermanitas Comerci, Silvia, Mariana, Eva, Marce, Walter, Liliana, Pipo, Agus, Belén, Sol, Dorita, Rafa Lirman, Inés, Angélica, Gaby y Juan, Virgi, Haydeé, Lorena, Cristian, Guille, Nora, Moni, Noelia, Nati, Gabriel, Nadia, Adriana, Fer, Silvana, Norberto, Germán, Estela y Ceci, Lucy, Claudita Priore, Santi, Norma, Pablito, y todo el personal del JNT Nº 66. Cada momento, cada broma, cada anécdota vivida con ellos (y con los que seguro me estoy olvidando) iluminan mi corazón. No puedo dar por terminada la respuesta sin mencionar a mi querido amigo Ricardo Hierrezuelo, del que podría contar miles de momentos compartidos, pero excedería el marco de esta entrevista (y del espacio con el que cuenta la revista); a Ferreirós y a Paula Sardegna, quienes me dieron la chance de ejercer la docencia en dos de las distintas facultades donde me desempeño; y a Pedro Nuñez, que – junto con Julio– me abrieron las puertas de la querida UADE.

¿Le gusta la docencia?

Disfruto mucho siendo docente. Contrariamente al mito popular, las nuevas generaciones nos superan con creces. Hacen preguntas interesantes, intervienen en clase, tienen inquietudes nuevas, se involucran, investigan, leen, googlean, leen los diarios, se preocupan por conocer. Pasa tanto en la universidad pública (UBA, Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas) como en las privadas (UADE, UCASAL y USAL en las carreras de Abogacía y de Abogacía-Maitre en Droit, con doble titulación según convenio USAL-Sorbonne). Ciertos sectores –con oscuros intereses– intentan instalar la idea de que “todo está perdido”, cuando ello no es así. Cada vez que autografío o dedico uno de mis libros, leo un mail de un alumno saludándome en mi cumpleaños o por las Fiestas, o cuando -luego de disertar en una conferencia para profesionales- alguno de los asistentes viene y me dice “Hola, profe. Ud fue mi docente”, no puedo evitar emocionarme. También siento una emoción especial cuando algún alumno (de una carrera que no sea la de Derecho) me dice que luego de haber cursado Derecho Laboral ha decidido cambiarse de carrera (a Abogacía). Pero ojo, que también he convencido a otros de no dejar, y seguir adelante con los estudios. Los chicos, cuando ven que uno le pone ganas, lo aprecian y devuelven el doble. Más allá de todo lo anterior, la docencia es también una forma de devolver un poco lo que me dieron quienes fueron mis maestros y profesores: Podetti, Zaffaroni, Moreno Ocampo, Cifuentes, Gelli, Rimoldi de Ladmann, Rabinovich, Travieso, Rivas, y tantos otros.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Depende de lo que se entienda por “tiempo libre”, lo que yo hago en mi tiempo libre, seguramente a otros les parecerá una carga. Amén de la docencia y la actividad en SADL, hace aproximadamente un año, estoy estudiando ruso. Era una de mis deudas pendientes (hablo inglés, francés y alemán), me había enamorado del idioma escuchándolo en distintas radios de internet, me resultaba tan musical, para nada “duro”, me intrigaba su aparente morfología altamente flexiva (luego confirmé que sí la tenía), y me preguntaba qué querrían decir algunas palabras. Pero aún así, me asustaba un poco el alfabeto cirílico, aunque al mismo tiempo me fascinaban esas extrañas letritas (en especial la “Ж”, que luego descubrí que es una especie de “Ye”, similar al sonido duro de la “Y” o nuestra “Ll”). Un día me decidí y dije “Basta, mañana empiezo”. Y lo hice. Relacionado con las peculiaridades del lenguaje, le cuento que colecciono palíndromos (tanto palabras como frases).También me gustan los juegos de estrategia, sean bélicos (como el T.E.G.) o de rol (role-playing del estilo Dungeons & Dragons o Warhammer), a los que juego regularmente con distintos grupos de amigos. Todos amigos “de la vida”, ninguno del ambiente judicial, salvo Hierrezuelo. Además soy melómano y cinéfilo, y disfruto mucho el arte. Recientemente visité la última muestra de Mapplethorpe en el MALBA, “Eros & Order”. Excelente. Los fines de semana los dedico a mi pareja, disfrutamos mucho del aire libre y la naturaleza. Ambos amamos las plantas y los animales (tenemos un perro y varios gatitos), y somos miembros de Greenpeace. Si el “finde” se presta, somos de subir al auto y anclar en algún pueblito a comer una picada o tomar mate.

En averiguaciones que hice, me percaté que tiene muchos apodos: Chucky, Ernes-man, Ernestito, Ticher, Hemingway… ¿Cómo se los pusieron?

(Se rie) Me los fueron poniendo en distintos lugares donde trabajé. “Hemingway” me lo puso un antiguo prosecretario del JNT Nº 56, el Dr. García Torre. Como me iba siempre de vacaciones a islas tropicales (mi paso por el JNT Nº 56 coincidió con la última parte de los años noventa y el “uno a uno”), ese dato y ser tocayo del polifacético escritor, generaron el mote. Pero en realidad, aunque sí he viajado bastante a lugares poco comunes, mi destino favorito es Río de Janeiro, donde voy seguido y donde seguramente viviría si no existiese Buenos Aires; es portentosa su combinación de movida cultural y nocturna, con su aire cosmopolita y bohemio, y el buen clima (aunque algo lluvioso) durante todo el año. Otro de los apodos que menciona –“Chucky”– me lo dieron por lo del muñeco o enano maldito, a raíz de mi lengua fi losa. Cada apodo tiene su historia mínima. De todos modos, creo que el modo de dirigirse a mí más difundido es “Ernestito”, que también es el que más me gusta, porque ese diminutivo cariñoso dice mucho. En sus artículos y obras hace frecuentes citas a films, bibliografía científica no jurídica, literarias y musicales. ¿A qué se debe? Estoy orgulloso de ser quien soy, y agradezco cómo he sido educado. Crecí en un ambiente donde se incentivaba la lectura en todas sus formas, la concurrencia a eventos artísticos, el debate de ideas, y el respeto por lo distinto. Recuerdo con cariño y admiración hacia mis padres mi etapa formacional, en la que cada uno actuó como el yin y el yang. A mi padre –de profesión médico– le agradezco que me haya inculcado la pasión por la historia, los idiomas, el jazz, los relojes y los autos. Y la curiosidad por lo nuevo: la literatura de anticipación (ciencia ficción, terror), y el comic. Recuerdo que me compraba “El Eternauta” de Oesterheld y Solano López, que en esa época venía en fascículos semanales que yo “devoraba”, al igual que las aventuras de Nippur de Lagash, Gilgamesh, Mark y Or-Grund, que salían en las revistas Fantasía, D’artagnan y El Tony. Los super-héroes de DC y la Marvel vivieron luego. Están entre los mejores recuerdos de mi niñez ver El Agente y la Chica de CIPOL, Los Vengadores, El Túnel del Tiempo, Misión Imposible, Zafiro & Acero (tengo toda la serie en DVD), o Viaje a las Estrellas (soy un fan irredento de toda la saga, en especial de Voyager, un auténtico trekkie) o el cine de los “Sábados de Super Acción” junto a mi viejo. Ya más crecido, la pasión por las series de culto siguió con Alias, Xena, y Buffy, entre otras. Mi mamá (odontóloga y docente), por su parte, solía llevarme con frecuencia al Teatro Colón y tempranamente me introdujo en la lectura de textos clásicos y autores indispensables. No se andaba con chiquitas, y me acercó a “Mitología” de Edith Hamilton, y “La genealogía de los dioses paganos” de Boccaccio cuando yo todavía estaba en la primaria. Ella sigue tan activa como siempre, y mantiene su mente ejercitada, lee mucho, le gusta discutir de política, y es una fanática de los crucigramas (en especial los que salen los domingos en “La Nación Revista”). Hoy, cuando veo a mi cuñado y a mi hermana (médicos y delegados sindicales) inculcando los mismos valores –el respeto, la cultura, la solidaridad, el estudio, etc.– a mis sobrinas, o pienso en mi hermano (con dos carreras de grado: bioquímico y farmacéutico) reafirmo la idea de que mis viejos hicieron una labor inmejorable.

Menciona a sus sobrinas y se le cae la baba…

Es que mis sobrinas son extraordinarias. La mayor Dalila entró este año al Colegio Nacional de Buenos Aires, y cuando la veo leyendo “La Odisea” de Homero con el mismo entusiasmo que yo a esa edad; o me río con las acotaciones agudas y el histrionismo de la más pequeña –Nurit– a la que le gusta el “rugido” de mi auto (una coupé BMW) veo un poco la historia familiar. Los Ahuad-Cataldi-Lakerman somos un clan multi-cultural muy unido, lo que no quita que cada uno se arrogue –jocosamente, obvio– la influencia de sus propios genes (italo-árabes o judíos, respectivamente; yo, además de argentino, soy ciudadano italiano) en los éxitos de las niñas.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Veo cosas que me gustan, que me hacen pensar que el rumbo general es el correcto: mejor distribución de la riqueza (aunque existen muchas deudas pendientes con sectores postergados), resurgimiento de la negociación colectiva, impulso del debate por la efectivización del derecho constitucional a la participación en las ganancias de la empresa, la asignación universal por hijo, los cambios en la composición y doctrina de la Corte Suprema, etc. Pero falta mucho: hay que profundizar los cambios y transformarlos en una auténtica política de estado. En el plano doctrinario y jurisprudencial local (me refiero no sólo a Capital, sino al derecho interno en general), lamentablemente, observo mucho outlet y copy & paste: las ideas se receptan tarde y mal, y todavía existen muchos problemas para entender que hoy en día las ciencias están interconectadas, y que el derecho laboral no es un compartimiento estanco. Hoy quien sabe derecho debe saber medicina, psicología, recursos humanos, economía, derechos humanos, relaciones laborales, derecho regional y europeo, y saber como interrelacionar todos esos conocimientos. Le doy un ejemplo: acaban de darle el premio Principe de Asturias a tres científicos (dos estadounidenses y uno israelí) por sus estudios en neurobiología sensorial, que permitieron definir el rol de un subtipo de neuronas (gliales) que intervienen en la percepción de dolor, lo que permite su medición objetiva. Pero acá seguimos atados a las “tablitas” (dibuja con los índices de ambas manos un cuadrado en el aire) , y muchos tildan la cuestión de la reparación del dolor como un desvarío, aunque autores como Rubinstein vienen insistiendo en el tema hace años, con bases científicas. Y así podría poner mil ejemplos más.

¿Y a nivel global?

Creo que las crisis que nos toca vivir como humanidad suceden por algo. Nada es casual. Sincrodestino, diría Chopra. Sin ir más lejos, Estados Unidos inicia una guerra por petróleo, y poco tiempo después un derrame sin precedentes y virtualmente “imparable” mancha sus costas. Como si una conciencia superior hubiese dicho “Querían petróleo. Acá tienen”. Karma. Lamentablemente, más allá del merecido costo político, trae consecuencias negativas para la biosfera, de la que todos nosotros formamos parte. De todos modos, la humanidad es una especie fuerte, capaz de sortear los obstáculos más duros, y seguir progresando. Estamos en los comienzos de “La generación empática” de la que nos habla Jeremy Rifkin (el autor de “El fin del trabajo”), con una nueva visión de la naturaleza humana y la economía, y que será fundamental en la próxima revolución industrial.

Para finalizar ¿Se considera Ud. exitoso?

El éxito tiene muchos aspectos. Uno de ellos es lo que la mayoría de las personas asocian al éxito: la riqueza material y el prestigio social. Pero ese es sólo uno de sus componentes. La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito. Si lográs esto, lo demás viene solo. Esta visión de lo que es el éxito, es la que compartimos Julio y yo. En este ambiente –“acá” (señala con los índices hacia el piso)– se confunde el éxito con todo lo contrario; se cree que el éxito se alcanza pisando la cabeza del que se tiene al lado, o haciendo comentarios malhadados del otro, arrastrándose como una bicha, o lamiendo las suelas, las plantas de los pies, o alguna otra parte de la anatomía marchita de algun individuo horadado por el poder y los años. Muchos y muchas terminan postergando a la familia, los amigos verdaderos y los afectos, o se pierden de disfrutar una tarde de sol, para dedicarle tiempo a almorzar, rosquear y conversar gansadas con personas –muchos son psicópatas–que los odian o envidian, en un ambiente malsano. Luego alcanzan el “éxito” pero están medicados, tienen las arterias tapadas por el colesterol o fuman como sapos, y encima viven mirando sobre sus hombros porque están plagados de enemigos, dado que en su absurda reptación ascendente lastimaron a otros. Si estas personas se percatasen que se puede obtener lo mismo –mucho más, en realidad– obrando de manera diametralmente opuesta, les agarra un síncope. Aclarado eso, y parafraseando a la legendaria María Felix cuando le preguntaron “¿Ud se considera hermosa?” y ella respondió “No me considero hermosa, SOY hermosa”, respondo su pregunta: Sí, SOY exitoso.

Conclusiones

Ernesto es una persona amistosa y extrovertida, que sabe que el derecho laboral y su trabajo es sólo una parte –importante, pero parte al fin– de una Vida de la que forman parte sus afectos, sus amigos, y –fundamentalmente– su familia.Lo que otros toman como un vía crucis o una cruzada, para este treintañero abogado “gánico” es un juego, no tan distinto de los locos juegos de estrategia que comparte con sus amigos. Sabe que nadie gana ni pierde definitivamente porque el juego es infinito, y que –por eso– la única recompensa es el placer de ser parte de él. De todos modos, no cabe confundir su aparente candidez, su humildad, o su sonrisa sincera con debilidad, porque está bien al tanto del ambiente en que se mueve y los bueyes con los que ara. Como él mismo suele decir “Acá nadie es Heidi” y “Laura Ingalls está en la tele”, axiomas que no le evitan juzgar a los demás de manera indiferente y objetiva, pues usa su propio comportamiento como regla para conceptuar a los demás. Con el paso del tiempo, aprendió a encauzar su natural rebeldía y temperamento, y hacer así su aporte, ayudando a los demás desde la función judicial, donde utiliza la lógica objetiva y el análisis como método para resolver conflictos, aunque también recurre a enfoques novedosos o poco comunes que simplifican los problemas, con lo que obtiene excelentes resultados. Sus armas principales son su alta necesidad por la acción y la actividad en el trabajo, y su especial sentido del humor (ácido, sarcástico, irónico, “negro”), que usa hábilmente para desdramatizar y mantener el enfoque balanceado. Se desempeña mejor cuando es desafiado por proyectos especiales, y se adapta apropiadamente a las demandas inesperadas. Todo lo anterior, y su alto grado de energía, lo hacen el compañero ideal para Grisolia. El Secretario de la SADL disfruta de los placeres mundanos, pero también tiene un mundo interior muy rico, que sólo revela a los más íntimos. Y ese universo es maravilloso.

ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

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