EL DERECHO PENAL DEL TRABAJO

By | 17 febrero, 2010

Estela Milagros Ferreirós

1.- CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS

Debemos admitir que la legislación argentina, no ha tenido muy en cuenta a los trabajadores, cuando los mismos resultan víctimas de delitos, abarcados en su condición de tales.

 

A lo dicho hay que adicionar el hecho de que recién ahora, algunos fallos judiciales y parte de la doctrina, han advertido esta falencia.

 

Con grandes diferencia con otros países del mundo, como España, la Argentina, tiene una legislación y un ejercicio insuficiente del tema.

 

Pareciera que, al menos en este territorio, la protección constitucional de los trabajadores e incluso del colectivo de ellos, no han atraído debidamente al legislador y se ha quedado estacionado en la defensa de otros bienes jurídicos, como pueden ser la remuneración, la jornada, la estabilidad, etc.

 

Empero, es del caso tener en cuenta, que tampoco esos bienes, quedan con protección suficiente, si se desdeña o se olvida la creación y aplicación de legislación penal en el ámbito empresarial, sindical, y también en la relación jurídica individual, como en cualquier otro que se deba.

 

Hay una suerte de déficit legislativo, judicial y doctrinario, con respecto a la aplicación del derecho penal en las relaciones de trabajo.

 

Es más, algunos se preguntan ¿Para qué un derecho penal del trabajo? Veamos.

 

Se ha solido señalar en el pasado, que existía un Derecho Penal Social, conceptualizado como un conjunto de normas jurídico-penales, de carácter represivo, desinadas a defender el orden jurídico laboral público contra actividades individuales que alteren arbitrariamente ese orden. De esta manera, se ha hecho referencia a la huelga, al lock-out, al obstruccionismo, a la ocupación de fábricas, al trabajo a desgano, al sabotaje, etc..

 

Sin entrar en el abordaje de cada uno de los ítems señalados y sus consecuencias, lo cierto es que, en la actualidad, se habla de Derecho Penal del Trabajo, y por él, se entiende, aquel que se ocupa de conductas criminales que, sin dejar de afectar, en ciertos casos, a bienes jurídicos colectivos, tiene más acotado el campo de perjudicados directos. Es que ya no se tiene en frente a víctimas iguales, sino a quienes está en situación de vulnerabilidad, por su estado de dependencia y subordinación. Existe una situación estructural económica y microcósmica que se da en la empresa.

 

He señalado antes de ahora, que, Vidal Albarracín, hace veinticinco años enseñaba la autonomía de un Derecho Penal Económico, de un Derecho Penal Social y de un Derecho Penal Administrativo. El mismo Tissembaum, se refería a una conexión entre el Derecho del Trabajo y el Derecho Penal, haciendo hincapié en el Derecho Penal que afecta al ordenamiento jurídico de la libertad de trabajo y las garantías y la convivencia dentro del proceso económico-industrial y que puede producirse en virtud de disposiciones de la propia legislación del trabajo , que prevén sanciones penales para el caso de incumplimiento de las obligaciones que se consignen en sus respectivos textos, con carácter imperativo y de orden público.

 

En ese andarivel, Terradillos Basoco, ha señalado, en España y en su numerosos viajes a nuestro país, que es pacíficamente admitido que, en lo atinente a los aspectos penales, la existencia de comportamiento ilegales en el seno de la empresa, que se debe, no a la eventual predisposición personal de cada individuo, sino a factores estructurales, como la división del trabajo, las relaciones jerárquicas o el sistema normativo interno.

 

Es que, hay que tener presente que la distribución fragmentaria de tareas y objetivos, reforzada por el contexto general de la organización a través de mecanismos de premios y castigos, del estímulo económico, de la promoción o de la remoción, puede crear condiciones objetivas que favorecen el desprecio por la norma. Y en la actualidad, se añade a ello, el debate sobre la descentralización del proceso productivo y la toma de decisiones, que provocan una cierta aminoración de las responsabilidad individual sobre los efectos que se producen.

 

A quien le interese profundizar el tema, incluidas sus raíces históricas, le puede resultar sumamente interesante, las descripciones presentadas en su tesis doctoral, sobre el tema, por López Palomero, cuando nos recuerda el pensamiento de Adam Smith, para quien los bienes tenían valor solo como consecuencia del trabajo humano que incorporaban y que no veía con buenos ojos la separación del trabajador de los frutos de su trabajo; de esta manera, en su “Investigación Sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones”, se adelanta al pensamiento pluralista conflictual de Gino Giugni, que sostenía que los intereses en el contrato de trabajo raramente coinciden.

 

El operario pretende, en ese tira y afloja, sacar lo más que puede y el patrón pagar lo menos que pueda, y esto es solo un ejemplo de la lucha constante en este tipo de relaciones Es que el trabajo en relación de dependencia aparece como una herramienta del capitalismo, que, a su vez, instala este sitema de competencia en diversos ámbitos.

 

2.- ALGUNAS FIGURAS ESPECIALES Y BIENES JURÍDICOS PROTEGIDOS.

Bisceglia, en su tesis sobre el tema, “Delitos Contra los Derechos de los Trabajadores en Argentina”, enuncia, en este sentido, como bienes jurídicos protegidos:

 

La protección de la integridad física del trabajador,

 

La discriminación,

 

La violación a las normas colectivas de trabajo y la situación del trabajador emigrante,

 

La restricción del ejercicio de derechos sindicales,

 

La afectación del sistema de jubilaciones y pensiones,

 

Las lesiones provenientes de la comisión de delitos comunes, insolvencias, falsificaciones de balances, etc.

 

En cuanto a la protección de la integridad sicofísica de los trabajadores, no solo ha sido largamente criticada y declarada inconstitucional la LRT, sino que, sino que es del caso, tener presente la ley de Higiene y Seguridad Industrial y su decreto reglamentario, que, con carácter de orden público ordenan que en el concepto de higiene y seguridad, se tenga por comprendidas las normas técnicas y medidas sanitarias, precautorias, de tutela o de cualquier otra índole que tengan por objeto, proteger la vida, preservar y mantener la integridad sicofísica de los trabajadores.. en su artículo 4, seguido por medidas de igual tenor en los artículo 5 y 8 del mismo cuerpo, empero, en la propia LRT, figuran remisiones a normas penales, tales como al artículo 54 de dicho cuerpo y el artículo 106 del mismo.

 

Este último se encuentra impuesto en el artículo 32 de la ley especial, cuando los empleadores autoasegurados o las ART o las Cías de Seguros de Retiro incumplan las prestaciones establecidas en el artículo 20 ap. 1, inciso a), (asistencia médica y farmacéutica, será reprimido con la pena prevista en al artículo 106 del CP, donde se tipifica el delito de abandono de persona que puede dar lugar a pena de prisión de 2 a 6 años, que puede ser de reclusión de 3 a 10 años si resultare grave daño a la salud, y de reclusión o prisión de 5 a 15 años si la víctima muriere.

 

A la vez, el incumplimiento de las prestaciones dinerarias a su cargo., o de los aportes a los fondos creados por esa ley, será sancionado con prisión de dos a seis años y cuando se trate de personas jurídicas la pena de prisión de aplicará a los directores, gerentes o síndicos, miembros del consejo de vigilancia, administradores, mandatarios o representantes que hubiesen intervenido en el hecho punible.

 

En los delitos contra las personas, podemos encontrar también el homicidio simple del artículo 79 del CP, el homicidio culposo, del artículo 84, las lesiones dolosas, del artículo 89, las lesiones culposas, y el abandono de persona al cual ya me he referido ( art 106)

 

A lo dicho debe sumarse, la preocupación constante de delitos contra la vida, que existe en nuestro país, cuando se trata de los eventos ocurridos en la vía pública o son hechos, de lo que se suele denominar “la inseguridad”, empero, rara vez se encuentra una seria preocupación periodística, doctrina , y aun jurisprudencial o legislativa, por las pérdidas de la vida de los trabajadores, con motivo de los accidentes de trabajo.

 

No hay dudas acerca de que se trata, en principio, de delitos civiles; delitos que cuando la consecuencia es la muerte, resultan homicidios culposos. La gran pregunta es si se puede sostener que quien viola las normas de seguridad e higiene, no debe representarse ese resultado, ya que si así fuera, estaríamos en presencia de un dolo eventual, en el territorio de la responsabilidad penal.

 

De lo que creo que no hay dudas, es si en el caso de repetirse el mismo siniestro en las mismas circunstancias, no estamos en presencia de un homicidio que raya en lo doloso.

 

En otro orden de ideas, se pueden dar con cierta frecuencia en el ámbito del trabajo, delitos de amenaza, coacción o extorsión. Sabido es que en ocasiones, se producen conductas aprehendidas por el artículo 168 del CP, en situaciones de despido, que son precedidas por indiscutible extorsión.

 

Dicha norma señala que será reprimido con reclusión o prisión de cinco a diez años el que con intimidación o simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a otro a entregar, enviar o poner a disposición o a la de un tercero, cosas, dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos. Igual pena se impondrá si por los mismos medios o con violencia, se obligue a otro a suscribir o destruir documentos de obligaciones o de crédito.

 

En este territorio podríamos también señalar otras normas penales, como el artículo 149 bis, referido a amenazas para alarmar o amedrentar; situaciones que vemos con cierta frecuencia en el medio de conflictos laborales.

 

En otro andarivel, y en la actualidad, se habla con frecuencia, por hechos que han surgido en los últimos tiempos, de la “trata de personas”

 

El Convenio N 2RO/363 del año 2004, se acoge el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, que Complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada

 

La tipología del ilícito, se describe como la captación, el transporte o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza, o al uso de la fuerza o a otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena, u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

 

Por otra parte, cualquiera sea el tipo de explotación, no se tendrá en cuenta el consentimiento de la víctima.

 

Este Protocolo, deja a cada Estado Parte las medidas de penalización que considere necesarias, de manera que nuestro país ha dictado la ley 26.364 que concreta cuatro supuestos de explotación.

 

En este sentido se debe tener en cuenta la violación de la libertad en el trabajo independiente y el respeto por la dignidad humana.

 

Son elementos de la trata de personas, esta suerte de esclavitud: lo que se denomina “el acto propiamente dicho”, es decir, “el hacer”, cuando se capta, traslada, transporta, etc; también, un segundo elemento es “la forma”, ya que se puede utilizar la coacción, el fraude, el rapto, el engaño, el abuso, etc; y finalmente el tercer elemento, es “la causa fin”, entendida en el contesto de la teoría hilemórfica de Aristóteles, que dentro del causalismo, incluye cuatro causa, una de las cuales es, justamente la causa fin: ¿para qué está hecha la cosa? . Bueno, en nuestro caso, está llevada a cabo la trata, para la explotación con beneficio propio abusivo. Todo esto, gira alrededor de un eje que conlleva, necesariamente la violación de la dignidad humana, inherente a toda persona.

 

Por otra parte, el artículo 145 bis del Código Penal, que establece para estos casos, pena de prisión de tres a seis años, con agravantes, en caso de parentesco o pluralidad de víctimas o autores.

 

También el artículo 145 ter, que aumenta las penas sobre la base de la edad y, por otra parte, la nueva normativa innova, como es lógico, en el Código Procesal Penal, complementando es aspecto adjetivo de lo expuesto.

 

Otro ilícito a no olvidar, es el de la discriminación, contemplado, fundamentalmente en la ley 23.592, de aplicación ya en el fuero del trabajo de todo el país, pero que requiere una tipología penal de la que carece, a diferencia de lo que ocurre en otros países del mundo.

 

En un trabajo de esta naturaleza, es imposible abarcar todo el espectro penal de nuestra disciplina y que para muchos ha pasado desapercibido.

 

Así, la ley 23.551 que establece diversas multas, para casos especiales.

 

El artículo 301 del Código Penal, señala, también, que será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el director, gerente, administrador o liquidador de una sociedad anónima o cooperativa o de otra persona colectiva, que a sabiendas prestare su concurso o consentimiento a actos contrarios a la ley o a los estatutos, de los cuales pueda derivar algún perjuicio…….

 

En suma, que la violación de la ley o de los estatutos, pueda acarrear algún perjuicio, indica la configuración del ilícito con la mera posibilidad de causar el mismo, “a sabiendas”, es decir, con verdadero dolo.

 

Tampoco podemos obviar, todo el acogimiento de legislación penal en los delitos contra el régimen previsional, que destaca Olavarría y Aguinaga, en la obra que comparte, sobre fraude, con López Palomero, Vázquez y esta autora (El fraude y sus consecuencias jurídicas, ediciones La Rocca)

 

3.- CONCLUSIONES

Este trabajo solo se presenta como una muestra de la enorme y poco advertida relación profunda entre el Derecho del Trabajo y el Derecho Penal.

 

Relación, que en ocasiones ha alcanzado tal compenetración, que fue dando lugar, al nacimiento de una nueva rama de nuestra disciplina, como es: El Derecho Penal del Trabajo.

 

En ese andarivel, he tenido el honor de dictar el primer curso sobre Derecho Penal del Trabajo, en nuestro país y más precisamente el Facultad de Derecho de la UBA. Muchos otros siguieron luego y esto quiere decir que a nivel académico se está comprendiendo la importancia del tema.

 

Empero, no es fácil, la comprensión legislativa, como ha ocurrido en otros países, como España, México, Chile, países nórdicos europeos, etc, ni tampoco la comprensión jurisprudencial, a cargo de los jueces

 

Es más, algunos se preguntan, como ya dije: ¿Para qué un Derecho Penal del Trabajo?. Con el mismo criterio deberíamos preguntarnos para qué un Derecho Constitucional del Trabajo? o ¿Para qué un derecho administrativo o tributario del trabajo?

 

En este sentido, me gusta recordar, que lo expuesto sobre Vidal Albarracin, hace más de treinta años, cuando enseñaba la autonomía del Derecho Penal Económico, del Derecho Penal Social y de un Derecho Penal Administrativo, explicando, a la vez, al igual que Tissembaum, una concexión entre el Derecho Penal y el Derecho del Trabajo, que se manifiesta en delitos previstos en el Derecho Penal y que se refieren a hechos que afectan el ordenamiento jurídico de la libertad de trabajo y garantías y la convivencia dentro del proceso económico industrial, que puede producirse en virtud de disposiciones de la propia legislación del trabajo, que prevén sanciones penales para el caso e incumplimiento de las obligaciones de hacer, de dar, o de no hacer que se consagran en sus respectivos textos con carácter imperativo y en resguardo del orden público laboral.

 

Se trata de un territorio en el que las conductas humanas, no responden solo a disposiciones personales de cada individuo, sino a factores estructurales, como la división del trabajo, la seguridad personal, las relaciones jerárquicas con subordinación y un escenario de lucha entre los protagonistas de la relación laboral individual y colectiva, donde las apetencias económicas están legitimadas, pero viven en estado de enfrentamiento. El mismo, no podemos desconocerlo, tiene consecuencias, en la sociedad toda.

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