Archivos de la categoría Sin categoría

TASA DE INTERES Y COMPETENCIA TERRITORIAL por Julio Armando Grisolia

TASA DE INTERES Y COMPETENCIA TERRITORIAL                               

  1. Aumento de litigiosidad. Cuadro de situación en 2014

En virtud de la mayor cantidad de empleo –7 millones de trabajadores registrados y alrededor de 4 millones de trabajadores no registrados- y la menor desocupación y subocupación, desde 2008 se viene incrementando considerablemente el ingreso de causas en la Justicia Nacional del Trabajo.

En 2013, teniendo en cuenta la cantidad de causas que mes a mes ingresaban –el más alto de los últimos 20 años- se observaba un panorama similar al que se produjera a fines de la década de los ochenta, en la que se había vivido la peor crisis de la Justicia Nacional del Trabajo. Ese año ingresaron en promedio 77 causas por mes por Juzgado. Por ejemplo, en el mes de agosto de 2013 había superado los 7500 expedientes, lo que equivalía a más de 90 expedientes en ese mes por Juzgado, número al que no se llegaba desde 1990.

Sin embargo, el panorama en 2014 lejos de mejorar empeoró notablemente, ya que en agosto de 2014 el ingreso superó los 9000 expedientes, record histórico del fuero, lo que equivale a más de 120 causas por juzgado por mes.

Conforme a las estadísticas, desde 1998 a 2007 ingresaban menos de 3000 causas por mes, es decir, un número menor a 40 expedientes por mes por Juzgado. Entre 2008 a 2013 esto cambió sustancialmente: mientras en 2008 ingresaban por mes 3200 causas, es decir, 40 expedientes por Juzgado, en 2010 ingresaban 4800 causas por mes, es decir, 60 expedientes por Juzgado, y en 2013 se llegó a un promedio mensual de 6200 causas por mes y 77 expedientes por Juzgado.

El ingreso de causas en 2013 ya había duplicado el ingreso del año 2008. Pero el ingreso de 2014, como quedara dicho, es notoriamente superior al de 2013, llegando a triplicar el ingreso de 2008 y resultar un 50% superior al de 2013. Esto lleva a mayores atrasos en la tramitación y resolución de los expedientes.

Cada juzgado en promedio resuelve 51 causas, entre sentencias y modos anormales de finalización del proceso (conciliación, desistimiento, acumulación, etc.). Obviamente, como el ingreso mensual supera holgadamente los expedientes resueltos, los juzgados mes a mes acumulan más causas; así, en los últimos años se han triplicado los expedientes en trámite: un Juzgado de la ciudad de Buenos Aires tiene en promedio cerca de 2000 expedientes, a los que debe sumarse 1500 en ejecución.

A lo cuantitativo hay que sumarle el aspecto cualitativo. En estos últimos años se modificaron las características de los reclamos laborales, existiendo un segmento de suma complejidad, con varios codemandados y planteos diversos, que lleva a la producción de abundante prueba.

Además, aumentaron los reclamos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales peticionando por la vía sistémica a las ART, y a éstas y a los empleadores por la acción civil, lo que conlleva al tratamiento de distintas cuestiones y a declaraciones de inconstitucionalidad de diversos artículos de la ley 24.557, ello sin perjuicio de la sanción de la ley 26.773.

En el particular caso de los accidentes existe la necesidad de una mayor producción de prueba –se requiere a veces dos peritos médicos de diferente especialidad, que su suman al contador y en algún caso a un ingeniero- y una demora adicional en la producción de la prueba médica por la dificultad de la realización de los estudios complementarios en los hospitales, que lleva a la dilación de los procesos.

Tomando en consideración este grave cuadro de situación, es preciso buscar urgentes soluciones al deterioro que se está produciendo en la administración de la Justicia del Trabajo que lleva a incumplimientos de plazos, formas y a demoras en la tramitación, que puede generar una denegación de justicia.

Cabe recordar que la salida a la crisis de los ochenta no se debió a una mayor producción por organismo sino a la reducción del ingreso, sumado a otros factores. En efecto, la solución no radicó en la mayor capacidad de resolución, es decir, que los juzgados en promedio no resolvieron más causas por mes sino que ingresaron menos expedientes.

Esencialmente la causa fue que en la década de los 90 descendió drásticamente el ingreso de expedientes con motivo de la política laboral flexibilizadora. A ello se sumaron varios factores que fueron determinantes para mejorar la administración de Justicia: se crearon 35 nuevos Juzgados (se pasó de 45 a 80), se informatizó el fuero, se creó el SECLO y se modificó el procedimiento (ley 24.635).

Por ello, si en la actualidad no se adopta alguna medida concreta para reducirse el ingreso de causas no se advierte como habrá de solucionarse esta situación, ya que si convenimos en que tampoco se puede incrementar el número de expedientes que se resuelve, estamos en presencia de un problema grave que puede hacer colapsar el servicio de Justicia del Trabajo de la Capital Federal.

Desde hace años vengo proponiendo distintos cambios tendientes a evitar que esto suceda[1]. En otros trabajos y desde hace más de 20 años me vengo refiriendo a la gestión, a los métodos alternativos de resolución de conflictos, a la conciliación, a la búsqueda de celeridad procesal, a las posibles medidas para incrementar la resolución de causas y asegurar el crédito laboral, a la importancia del hombre como factor esencial del cambio (la actitud de operadores y encargados de administrar justicia), a los jueces como directores del proceso, gestores de paz social y a la importancia de los pronunciamientos en la dinámica de las relaciones laborales, etc[2].

Aquí, además de reiterar lo expuesto en aquellos trabajos, solamente haré brevemente referencia a dos posibles soluciones para la reducción del ingreso de causas: la tasa de interés y la competencia territorial.

 

II. Dos modificaciones legislativas posibles: art. 276 LCT y art. 24 ley 18.345

II.1. TASA DE INTERES POR LEY NACIONAL: art. 276 LCT

Establecer la tasa de interés aplicable en las sentencias es un tema fundamental en la dinámica de las relaciones laborales, ya que esa decisión implica en la práctica determinar el monto real de las indemnizaciones que efectivamente cobrarán los trabajadores y abonarán los empleadores[3].

La asimetría que produce la aplicación de diferentes tasas de interés en el ámbito de Capital Federal (36% anual) y provincia de Buenos Aires (11% anual) lleva a que los trabajadores terminen efectivamente cobrando -y los empleadores pagando- indemnizaciones cuyas diferencias –en la práctica- alcanzan al 100% ante identidad de situaciones.

En el particular caso de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, la exigua tasa de interés dispuesta por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires provoca un incremento de litigiosidad en la Justicia Laboral de Capital Federal, por demandas de trabajadores que prestan servicios en la Provincia de Buenos Aires y se domicilian en dicho territorio.

En efecto, ante la posibilidad de opción respecto de la competencia territorial (art. 24 de la ley 18.345), el abogado del trabajador inicia el pleito en el ámbito de Capital Federal, que además cuenta con el SECLO para arribar rápidamente a un acuerdo conciliatorio. Ello lleva a una distorsión de la litigiosidad genuina en desmedro de aquéllos que no pueden ejercer la opción contemplada en la ley.

Mientras en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, la aplicación de la tasa pasiva del Banco Provincia de Buenos Aires decidida por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires[4] lleva a una tasa anual del 11%, en Capital Federal se fijó la tasa nominal anual para préstamos personales libre destino que otorga el Banco Nación con plazo de 49 a 60 meses (Acta N° 2601 CNAT del 21/5/2014), que lleva a una tasa anual de alrededor del 36%.

Se produce una diferencia que se materializa en el deterioro del capital del trabajador en su crédito alimentario, del 25% por cada año para los trabajadores que litigan en Provincia de Buenos Aires respecto a los de Capital Federal (y otras jurisdicciones del país). Como una causa laboral tiene una duración superior a los tres años –sumado al tiempo para iniciar la demanda-, la reducción del capital del trabajador que litiga en provincia de Buenos Aires -tomando en consideración el momento del despido hasta el efectivo pago de su crédito (4 años)- respecto al que lo hace en Capital Federal (y otras jurisdicciones) es de alrededor del 100%: un trabajador efectivamente puede terminar cobrando $ 200.000 en un caso y $ 100.000 en otro, ante identidad de situaciones (sentencias por iguales montos nominales).

Es correcto que fijar la tasa de interés quede en el marco discrecional de los jueces, pero el Estado no puede desentenderse de la función unificadora y dejar de velar por el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley.

Por ello, a fin de evitar las consecuencias disvaliosas referidas, una propuesta que entiendo viable sería establecer por ley nacional la aplicación de la tasa de interés para los créditos laborales. De este modo se evitaría un grave e irreparable daño a los derechos de un segmento importante de trabajadores que ven en la realidad notoria e injustamente reducidos sus créditos.

La tasa podría ser la que resulta del promedio mensual de la tasa activa fijada por el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos,que era la que aplicaba la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hasta el 20 de mayo de 2014 (Acta nº 2357, BO del 7/5/2002), que actualmente es algo superior al 2% mensual y lleva a una tasa anual de alrededor del 25%.

Esa tasa actuaría como la mínima que los jueces podrían aplicar, sin perjuicio de la posibilidad de imponer una mayor. Podría tratarse de una modificación del art. 276 de la LCT -o una nueva norma- que actuaría como un piso mínimo y operaría de orden público laboral en la materia.

 

II.2. Modificación de la competencia territorial: art. 24 ley 18.345

El primer párrafo del art. 24 de la ley 18.345 establece que “en las causas entre trabajador y empleador será competente, a elección del demandante, el juzgado del lugar de trabajo, el del lugar de celebración del contrato o el del domicilio del demandado”.

La reducción de ingreso de causas se puede lograr también modificando la competencia territorial de la Justicia Nacional del Trabajo y reordenando competencias de la provincia de Buenos Aires. Para ello, es preciso analizar el mapa judicial y observar la posibilidad de creación de nuevos tribunales en determinadas jurisdicciones.

No puede dejar de reconocerse que la modificación pretendida resulta de aplicación práctica complicada, atento requerir de tiempo para disponer una infraestructura distinta y posibilitar las reformas necesarias para adaptar a la justicia provincial a las nuevas circunstancias. Pero resulta necesario rever la competencia territorial.

El tema no es novedoso, ya que ha sido objeto de argumentaciones en ambos sentidos hace más de 40 años (competencia del juez del lugar de trabajo o la opción referida) al momento de dictarse la ley 18.345, lo que motivara inclusive un dictamen en mayoría y otro en minoría de la Comisión Ad Honorem.

Es importante tener en cuenta, a los fines de adoptar una decisión, el principio de territorialidad de la ley procesal que rige en la jurisdicción del Estado que la dictó; esto provoca que la opción existente permita una prórroga de la competencia -si bien sobre bases prefijadas- que colisiona con lo normado en el propio art. 19 de la ley orgánica o por lo menos constituye una excepción a esa norma. Esto motiva la recepción de una gran cantidad de causas por conflictos laborales producidos en extraña jurisdicción que se radican por imperio de la opción del art. 24 de la ley orgánica en los tribunales de la Capital Federal.

Obviamente -y sin perjuicio del disvalioso resultado producido en cuanto a la exagerada absorción de causas- no existen argumentos jurídicos válidos que justifiquen el sobredimensionamiento de la competencia territorial de la Justicia Nacional del Trabajo.

El motivo más sólido para avalar la continuidad del actual sistema radica en el incremento de causas que produciría en los tribunales provinciales reducir la competencia de la Justicia Nacional al Juez del lugar del trabajo, lo que llevaría a que las autoridades provinciales adopten las medidas legislativas necesarias a fin de adecuar su organización judicial a las necesidades de sus habitantes (conf. art. 5º y 6º, Constitución Nacional) para así permitir que sus tribunales puedan efectuar una correcta administración de justicia.

En 2014 se observa que una porción importante de demandas iniciadas corresponden a trabajadores que prestan servicios en la Provincia de Buenos Aires -y además se domicilian en dicho territorio- lo que lleva a una verdadera distorsión de la litigiosidad genuina y va en desmedro de aquéllos que no pueden ejercer la opción contemplada en la ley.

En orden a lo expuesto, tal como lo sostuviera 20 años atrás, resultaría oportuno eliminar las distintas opciones y fijar para la competencia el lugar de trabajo, que es el del cumplimiento del contrato.

Esto -tal cual lo ha sostenido Jorge Bermúdez- evitaría que una controversia originada en territorio provincial -ámbito natural- sea desplazada a la Capital Federal por la sola circunstancia de que el lugar de celebración del contrato se haya producido allí o tenga el demandado el domicilio en ella, y además sería de esencial importancia para la reducción de la litigiosidad y redundaría en un mejor funcionamiento de la Justicia Nacional del Trabajo[5].

 

Bibliografía

 

GRISOLIA, Julio A., Tratado de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Abeledo Perrot, 2013, tomo I.

GRISOLIA, Julio A., “Hacia una nueva Justicia Nacional del Trabajo”, Derecho del Trabajo, La Ley, en enero de 1989 DT, 1989-A, ps. 39/46.

GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para la optimización de la Justicia Nacional del Trabajo”, Derecho del Trabajo, La Ley DT 1993-B, 1385.

GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para la optimización de la Justicia Nacional del Trabajo: 20 años después”, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social, Abeledo Perrot, octubre 2013 DLYSS 2013 B-2053.

GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para asegurar el crédito laboral”, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social, Abeledo Perrot, enero 2013 DLySS 2013 A-1.

GRISOLIA, Julio A., “La tasa de interés aplicable en las sentencias laborales “, Derecho del Trabajo, Diario La Ley, 5 de mayo de 2014.

GRISOLIA, Julio A., “Derecho Laboral y Justicia”. SADL, Revista Laboral de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral N° 48, diciembre 2010.

GRISOLIA, Julio A., “Aumento de litigiosidad y protección de créditos laborales”. SADL, Revista Laboral de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral N° 52, diciembre 2011.

GRISOLIA, Julio A. – PERUGINI, Alejandro, Procedimiento Laboral, Abeledo Perrot, 4 tomos, 2013.

 

 

 

[1]GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para la optimización de la Justicia Nacional del Trabajo”, Derecho del Trabajo, La Ley DT 1993-B, 1385.

GRISOLIA, Julio A., “Hacia una nueva Justicia Nacional del Trabajo”, Derecho del Trabajo, La Ley, en enero de 1989 DT, 1989-A, ps. 39/46.

 

[2]GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para la optimización de la Justicia Nacional del Trabajo: 20 años después”, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social, Abeledo Perrot, octubre 2013 DLYSS 2013 B-2053.

GRISOLIA, Julio A., “Propuestas para asegurar el crédito laboral”, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social, Abeledo Perrot, enero 2013 DLYSS 2013 A-1.

GRISOLIA, Julio A., “Aumento de litigiosidad y protección de créditos laborales”. SADL, Revista Laboral de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral N° 52, diciembre 2011.

[3] GRISOLIA, Julio A., “La tasa de interés aplicable en las sentencias laborales “, Derecho del Trabajo, Diario La Ley, 5 de mayo de 2014.

[4] Los intereses devengados por los créditos laborales reconocidos judicialmente deben liquidarse con arreglo a la tasa que pague el Banco Provincia de Buenos Aires en sus depósitos a 30 días, vigente al inicio de cada uno de los períodos comprometidos, y, por aquellos días que no alcancen a cubrir el lapso señalado, el cálculo será diario con igual tasa (conf. arts. 7 y 10, ley 23.928, modif. por ley 25.561, art. 622, Cód. Civil)SCBA, L 94446 S 21-10-2009, Juez GENOUD, Ginossi, Juan Carlos c/ Asociación Mutual U.T.A. s/ Despido MAG. VOTANTES: GENOUD-HITTERS-SORIA-PETTIGIANI-DE LAZZARI-NEGRI-KOGAN; SCBA, L 95491 S 10-3-2010, Juez PETTIGIANI. Ortega María Rosa c/ Provincia de Buenos Aires s/ Accidente de trabajo MAG. VOTANTES: Pettigiani-Soria-Kogan-Negri. SCBA, L 96668 S 7-4-2010, Juez PETTIGIANI. Montenegro, Jorge Omar c/ SIDERCA S.A.I.C. s/ Ley 9688, etc. MAG. VOTANTES: de Lázzari-Pettigiani-Soria-Kogan-Negri. SCBA, L 98722 S 26-10-2010, Juez NEGRI. CARATULA: Aguirre, Ana A. c/ Goya Corrientes S.R.L. y otro s/ Despido MAG. VOTANTES: Negri-de Lázzari-Pettigiani-Hitters-Kogan-Soria. SCBA, L 98977 S 3-11-2010, Juez NEGRI. Arjones, Ezequiel Aníbal c/ Pruna Inversiones S.A. y otros s/ Despido MAG. VOTANTES: Negri-de Lázzari-Pettigiani-Hitters-Kogan-Soria.

 

[5] La posible reforma al art. 24 de la ley 18.345 relativo a la competencia territorial será tratado en profundidad en un próximo trabajo elaborado junto a Alejandro Perugini.

nov. juris

ACTA N° 2601 (21/5/2014): LA CNAT MODIFICO LA TASA DE INTERES EN LAS SENTENCIAS

Acta N° 2601 (21/5/2014): LA CNAT MODIFICO LA TASA DE INTERES EN LAS SENTENCIAS

El 21 de mayo de 2014, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, mediante Acta N° 2601 resolvió modificar lo establecido por Acta CNAT Nº 2357 del 7/5/2002 y determinar la nueva tasa de interés aplicable desde que cada crédito es debido, estableciendo la tasa nominal anual para préstamos personales libre destino que otorga el Banco Nación con plazo de 49 a 60 meses, la que comenzará a regir desde que cada suma es debida respecto de las causas que se encuentran sin sentencia  y con relación a los créditos del trabajador. La tasa activa que se venía utlizando equivalía a un 25% anual, mientras que la nueva tasa, que es variable, a mediados de 2014 equivale a un interés del 36% anual.

Desde hacía ya varios meses el Dr. Grisolia y un número importante de jueces venía aplicando una tasa de interés similar a la adoptada ahora por la Cámara. Se aplicaba una tasa un 50% superior a la que resultaba del promedio mensual de la tasa activa fijada por el Banco Nación para el otorgamiento de préstamos que llevaba a un interés anual del 37%. 

También el Dr. Grisolia, desde hace años, aplica intereses punitorios en caso de incumplimiento, los que duplican la tasa de interés fijada en las sentencias.

Ver criterio del Dr. Grisolia hasta el 21/5/2014

Ver texto completo

Ver artículo publicado por Julio Grisolia sobre las tasas de interés en las sentencias en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires en el Diario LA LEY del día lunes 12 de mayo 2014

DECRETO 472/14 (BO, 11/4/2014)

Análisis preliminar al decreto reglamentario Nº 472/2014

                                                                     Por  Julio Armando Grisolia y Ernesto Jorge Ahuad[1]

 1. Introducción
Esta norma, fechada el 1/4/2014 y publicada en el Boletín Oficial el 11 de abril de 2014, reglamenta algunos aspectos de la ley 26.773, y fue dictada en uso de las facultades conferidas por el artículo 99, incisos 1 y 2, de la Constitución Nacional, y el artículo 11, apartado 3) de la ley 24.557. Entró en vigencia al día siguiente de su publicación (art. 4). Las disposiciones del decreto, en lo que corresponda, son de aplicación a las contingencias referidas en el artículo 17, apartado 5, de la ley 26.773.

En sus extensos considerandos se resalta que mediante la ley 26.773 se estableció un régimen de ordenamiento de la reparación de los daños derivados de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, y que el citado régimen incluye las disposiciones de la referida ley 26.773,  como así también de la ley 24.557 y sus modificaciones,  y las del decreto 1.694/09 y normas complementarias.

Que, en tal sentido, sostiene la necesidad de establecer un mecanismo que permita prever y ajustar a la fecha de entrada en vigencia de la ley 26.773 – en forma periódica- el monto de la prestación en concepto de Gran Invalidez, y de las compensaciones adicionales de pago único. Se sigue así la línea rectora que establece que las contingencias cubiertas deben ser reparadas en forma suficiente, accesible y automática, instituyendo el pago único como principio general indemnizatorio.

Por otra parte, suprime el período de Incapacidad Laboral Permanente Provisoria, y amplía de la etapa de Incapacidad Laboral Temporaria hasta que haya certeza de la disminución de la capacidad laborativa, lo cual implica una mejora de las prestaciones dinerarias, en sus aspectos temporales y cualitativos, en los términos del artículo 11, apartado 3) de la ley 24.557. En tal andarivel, también considera necesario regular aspectos vinculados a la referida prolongación del período de Incapacidad Laboral Temporaria, a la base de cálculo a tomar en cuenta respecto de los montos indemnizatorios y a las cuestiones operativas relacionadas con la obligación de pago de la prestación dineraria.

Con relación al principio general de que las indemnizaciones se deben efectivizar bajo la modalidad de pago único (criterio general indemnizatorio introducido por la ley 26.773) establece que a fin de implementar el criterio en cuestión, resulta razonable utilizar la metodología de cálculo prevista en el artículo 14, apartado 2, inciso a) de la misma ley, sistema también previsto en el artículo 15, apartado 2, párrafo 2 (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala II, 15/7/2011, “Montecucco, Jorge Alberto c/Mapfre Argentina ART SA s/Acción de Amparo”; ídem, Sala X, 26/6/2012, “Sahonero, Simón Pedro c/Mapfre Argentina ART SA s/Accidente – Ley Especial”; ídem, Sala X, 22/11/2012, “Soleres, Beatriz del Carmen c/Provincia ART S.A. s/Accidente – Ley Especial”).  Faculta, a tal efecto, a  las dependencias competentes a establecer los parámetros técnicos de ajuste de las prestaciones e indemnizaciones que integran el régimen de reparación.

Se faculta a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo  (SRT) a dictar las normas complementarias necesarias para la aplicación del decreto, y a regular la adecuación de las situaciones especiales establecidas en el artículo 45 de la ley 24.557 y sus modificatorias, al régimen creado por la ley 26.773.

Finalmente, señala que resulta imperioso determinar dentro de la limitación de los gastos de administración y otros no prestacionales de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, los atinentes a la comercialización o intermediación en la venta del seguro.

Las normas que efectivizan las modificaciones se encuentran plasmadas en el ANEXO  que forma parte integrante del decreto, y sólo me detendré en el análisis de los puntos más álgidos y que – seguramente- mayor debate generarán, buscándose una interpretación de tipo pragmático, que evite la generación de mayores plazos de incertidumbre en las víctimas, como así también planteos –y consiguientes declaraciones- de inconstitucionalidad, muchas veces innecesarios.

2. Abolición del período de incapacidad provisoria
Se trata de uno de los puntos más destacados de la reglamentación.

Como se recordará, en el régimen original, si la minusvalía era superior al 50%,  la víctima entraba en un período de provisionalidad durante 36 meses, que podía extenderse –por decisión de la comisión médica- por hasta 24 meses más, percibiendo el trabajador durante ese -extenso- período de incapacidad permanente provisoria, una prestación dineraria que se liquidaba conforme a las pautas del art. 208 de la LCT.

Luego, al entrar en vigencia la ley 26.773, y establecer en forma categórica que el principio general indemnizatorio es el pago único, fijando además un período de 15 días para notificar los importes a percibir, se comenzó a debatir en doctrina si ello significaba la tácita o implícita eliminación – o no- del período de provisionalidad (ver, entre otros, Julio Armando Grisolia, “Tratado de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social”, Abeledo Perrot, 2013).

La reglamentación confirma esa hipótesis que -como ya se expresó-  se intuía desde la entrada en vigencia de la ley 26.773, que en su art.  2 disponía que -producido el fallecimiento o agotado el período de incapacidad laboral temporaria- la víctima debía tener a su disposición para el cobro, los importes que le correspondía percibir, sin realizar distinción alguna (art. 4).

En suma, más allá de algunas voces que defendieron – y siguen defendiendo- su persistencia (por cuestiones que nada tienen que ver con la celeridad y la certeza en lo que respecta a la salud del damnificado) lo cierto es que la supresión de la provisionalidad conlleva que el trabajador no quede sumido por un lapso más que excesivo (en hasta cinco años) de situación de provisionalidad, en la que sólo percibe una prestación calculada en base al art. 208 LCT, pero no una reparación sistémica del daño sufrido como consecuencia de la contingencia cubierta.

Recordemos que  la IPP no tiene carácter indemnizatorio, sino que es una prestación que recibe el trabajador que suple la falta de ingresos mientras se determina su incapacidad permanente definitiva. Ergo, establecida la misma (y nadie podría dudar que cuanto más rápidamente se establezca, mejor), su subsistencia no tiene razón de ser, como así tampoco que el trabajador deba esperar –reitero- hasta cinco años (60 meses) para que el sistema se expida sobre el porcentual final de la misma.

Por otra parte, la supresión del período de Incapacidad Laboral Permanente Provisoria, implica en los términos del decreto la ampliación de la etapa de Incapacidad Laboral Temporaria hasta que haya certeza de la disminución de la capacidad laborativa; esto implica una mejora de las prestaciones dinerarias, en sus aspectos temporales y cualitativos, en los términos del artículo 11, apartado 3) de la ley 24.557.

En tal andarivel, también considera necesario regular aspectos vinculados a la referida prolongación del período de Incapacidad Laboral Temporaria, a la base de cálculo a tomar en cuenta respecto de los montos indemnizatorios y a las cuestiones operativas relacionadas con la obligación de pago de la prestación dineraria.

Por ello, en los casos en que el daño sufrido por el trabajador le impida la realización de sus tareas habituales más allá del plazo máximo previsto en el artículo 7°, apartado 2, inciso c) de la ley 24.557, y no haya certeza del grado de disminución de la capacidad laborativa del mismo, se dispone que la aseguradora deberá solicitar a los organismos competentes el otorgamiento de un nuevo período transitorio de hasta un máximo de DOCE (12) meses.

El obligado al pago deberá abonar una prestación dineraria de cuantía y condiciones iguales a la que efectivizaba en concepto de Incapacidad Laboral Temporaria. Durante esta última etapa, el trabajador no devengará remuneraciones de su empleador. Dicho período podrá ser reducido si con anterioridad se hubiese sustanciado el trámite pertinente para establecer la Incapacidad Laboral Permanente ante los organismos competentes.

Por su parte, si al vencimiento del plazo de UN (1) año antes descripto, la Aseguradora no hubiese sustanciado la solicitud de extensión ante los organismos competentes, se entenderá que poseía suficiente certeza sobre el grado de disminución de la capacidad laborativa del trabajador damnificado.

En este caso, además de continuar con los pagos conforme lo establecido en el párrafo anterior, la aseguradora deberá abonar los intereses previstos en el artículo 1° de la Resolución SRT 2.524 (26/12/2005) o la que en el futuro la modifique o complemente, desde el cese de la Incapacidad Laboral Temporaria, por el transcurso del año, hasta la fecha de emisión del dictamen o conclusión médica; respecto de la prestación dineraria de pago único, según el grado de Incapacidad Laboral Permanente que determinen los organismos competentes.

Sin perjuicio de lo establecido en el párrafo precedente, la Aseguradora que no sustancie la solicitud de extensión en tiempo y forma será pasible de las sanciones previstas en el artículo 32, apartado 1 de la ley 24.557 y sus modificaciones.

3. Prestaciones dinerarias
La norma reglamentaria establece que los damnificados con Incapacidad Laboral Permanente superior al CINCUENTA POR CIENTO (50%) e inferior al SESENTA Y SEIS POR CIENTO (66%) percibirán una prestación de pago único calculada según la fórmula del artículo 14, apartado 2, inciso a) de la ley 24.557, que no podrá ser inferior al piso indemnizatorio instituido por el decreto 1.694/09, este último con el ajuste previsto en el artículo 8° de la ley 26.773. A esa reparación se agregarán las prestaciones previstas en los artículos 3° de la ley 26.773, y 11, inciso 4, apartado a) de la ley 24.557 y su actualización. Se trata de un criterio general (el pago único) que ya se había plasmado en la ley reglamentada (art. 2, ley 26.773) y que aquí se extiende expresamente a la incapacidad permanente grave, estableciéndose el modo de cálculo (se utiliza el mismo método que se requiere para las incapacidades menores al 50%).

Los demás montos indemnizatorios en concepto de Incapacidad Laboral Permanente y muerte del damnificado, se deberán calcular considerando las fórmulas establecidas para cada uno de ellos en la ley 24.557 y sus modificaciones, y los pisos mínimos establecidos en el decreto 1.694/2009 y su actualización.

En relación a la prestación adicional por Gran Invalidez, establece que deberá continuar abonándose en forma mensual.

El art. 3 del ANEXO, referido a la indemnización adicional de pago único fijada para diversos supuestos, establece que en los casos de Incapacidad Laboral Permanente o Muerte del damnificado, la indemnización adicional de pago único prevista en el artículo 3° de la ley 26.773 consistirá en una suma equivalente al VEINTE POR CIENTO (20%), calculada sobre la base de las indemnizaciones determinadas conforme al procedimiento establecido en los párrafos primero y tercero del punto 2 del artículo anterior, más las compensaciones adicionales de pago único incorporadas al artículo 11 de la Ley 24.557 y sus modificaciones, cuando así corresponda.

En relación al plazo de pago, el art. 4 fija que el plazo de  QUINCE (15) días previsto legalmente para los obligados al pago de la reparación dineraria se debe considerar en días corridos. En caso de fallecimiento del trabajador, dicho plazo se contará desde la acreditación del carácter de derechohabiente.

Por lo además, señala que una vez notificado el acto que establece la Incapacidad Laboral Permanente, el obligado al pago deberá realizar la correspondiente transferencia monetaria a una institución bancaria del domicilio constituido por el damnificado a los fines de percibir el pago único o, en su defecto, a una institución bancaria de la localidad del domicilio real del damnificado.

Asimismo, se deberá notificar en forma fehaciente al trabajador damnificado o a sus derechohabientes sobre la puesta a disposición de las indemnizaciones, con una antelación de TRES (3) días al vencimiento del pago.

También se deberá precisar cada concepto indemnizatorio en forma separada y hacer saber que el cobro total o parcial en dicha instancia implica optar por las indemnizaciones previstas en este régimen de reparación, respecto de las que le pudieren corresponder con fundamento en otros sistemas de responsabilidad.

Queda librado a la reglamentación que haga la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, las normas complementarias tendientes a establecer las condiciones necesarias para que el damnificado o sus derechohabientes tengan pleno conocimiento de sus derechos con anterioridad al momento de percepción de las indemnizaciones previstas en el régimen.

En relación a las prestaciones dinerarias en curso, el art. 5 establece que el cobro de las prestaciones en dinero por Incapacidad Laboral Permanente en situación de provisionalidad que se encuentren en ejecución y cuya Primera Manifestación Invalidante se haya producido con antelación a la entrada en vigencia de la ley 26.773, no implica el ejercicio de la opción excluyente prevista en su artículo 4°.

Se establece además un sistema de control de pagos (art. 6), al disponerse que cuando el obligado al pago deba efectuar el depósito previsto en el párrafo primero del artículo 6° de la ley 26.773, deberá informar dicha situación a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para que ésta pueda ejercer las acciones de supervisión y control propias de su competencia.

El art. 8 del ANEXO faculta a la Secretaria de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para que establezca los parámetros técnicos y metodologías de ajuste de las compensaciones dinerarias adicionales de pago único y de los pisos mínimos que integran el régimen de reparación.

4. Alícuotas
En lo que hace al régimen de alícuotas, dispone que las ART deberán utilizar el régimen autorizado actualmente por la Superintendencia de Seguros de la Nación, hasta tanto se regule el nuevo régimen de alícuotas, sin perjuicio del ajuste que deban efectuar sobre el tope de gastos establecido en el artículo 16 de la ley 26.773.

En materia de gastos de las aseguradoras, el art. 16 dispone que el gasto de comercialización o intermediación de cualquier naturaleza en la venta del seguro por parte de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, por contrato, no podrá superar el CINCO POR CIENTO (5%) del monto de la cuota de afiliación (el porcentaje aludido no incluye el Impuesto al Valor Agregado).

El gasto de administración y otros gastos no prestacionales, limitados al VEINTE POR CIENTO (20%), no incluyen los gastos de prevención, los cuales se consideran prestacionales.

El incumplimiento por parte de las aseguradoras de lo antes establecido será pasible de las sanciones previstas en el artículo 32, apartado 1 de la ley 24.557 y sus modificaciones. Asimismo, el incumplimiento por parte de los productores asesores de las disposiciones en cuestión, será pasible de las sanciones establecidas en el Capítulo VII de la ley 22.400.

5. La actualización por RIPTE. Alcances
Aquí la norma reglamenta un aspecto de la ley 26.773 que mucho debate había generado (y seguramente seguirá generando) en la doctrina y la jurisprudencia, relacionado con el método de actualización de las indemnizaciones sistémicas a través del índice RIPTE.

Sabido es que RIPTE es una sigla que hace referencia a la “Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables”. Se trata del cociente entre las remuneraciones imponibles con destino al SIJP (Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones) y el total de trabajadores dependientes que figuran en las declaraciones juradas (DD.JJ.) recibidas mensualmente.

En el ámbito de la Seguridad Social el índice RIPTE refleja las remuneraciones promedio de los trabajadores del sistema. Además de aplicarse en el ámbito de la Ley de Riesgos del Trabajo, también es uno de los parámetros de la movilidad jubilatoria, que se aplica automáticamente dos veces al año, en marzo y en septiembre.

El cálculo se basa en un promedio entre las variaciones producidas en los recursos tributarios del SIPA (comparando semestres idénticos de años consecutivos) y el índice general de salarios determinado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos o la variación del RIPTE -índice basado en la Remuneración Imponible promedio de los trabajadores estables- publicado por la Secretaría de Seguridad Social. De ambas se aplica la más favorable, durante el lapso enero-junio para el ajuste de septiembre del mismo año, y julio-diciembre para el ajuste a aplicar en marzo del año siguiente.

Los datos necesarios para la elaboración del RIPTE se obtienen de los registros correspondientes a las Declaraciones Juradas (DD.JJ) que presentan todos los empleadores informando las remuneraciones de sus trabajadores dependientes y cualificados (o sea, no entran el sector público de las provincias no transferidas al sistema).

Se toman las que presentan una continuidad laboral ininterrumpida de 13 meses o más, inmediatamente antes del mes informado, y se incluyen solamente las remuneraciones imponibles (sujetas a aportes), descartándose trabajadores suspendidos, con licencias o indemnizaciones pagadas en cuotas. También se excluyen los montos referidos al aguinaldo y vacaciones.

Tampoco se consideran las remuneraciones y los puestos de los trabajadores que presenten pluriempleo (más de un trabajo en relación de dependencia) o los denominados “plurirégimen” (trabajador en relación de dependencia que a su vez es monotributista o autónomo) en el período informado. Los últimos tres meses son considerados de carácter provisorio debido a posibles correcciones de la base como consecuencia de las rectificaciones.

Vale resaltar que las bases de datos se elaboran en el ámbito de la Seguridad Social, no del INDEC (este organismo incluye para la elaboración sus series al empleo informal no registrado), y que el RIPTE refleja el total de los trabajadores afiliados al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones.

Es decir, es el único índice propio, e interno del sistema (el IGR o Índice General de Remuneraciones, está distorsionado por remuneraciones de trabajadores externos al sistema, como ser el sector público de provincias no transferidas) o empleados fuera de registro.

En suma, es un índice no distorsionado por variaciones normativas, de metodología, administrativas o estacionales.

La entrada en vigencia del decreto reglamentario 472/2014 puede generar dudas respecto a si la actualización o ajuste por RIPTE se aplica  a todas las prestaciones dinerarias de carácter indemnizatorio, o solamente a los pisos sistémicos y a los adicionales de pago único creados por decreto 1.278/2000.

Ello así porque como disposición general en materia de actualización, en el art. 17 del ANEXO se determina que sólo las compensaciones adicionales de pago único, incorporadas al artículo 11 de la ley 24.557, sus modificatorias, y los pisos mínimos establecidos en el decreto 1.694/09, se deberán incrementar conforme la variación del índice RIPTE, lo que parecería indicar que quedan excluidas de la actualización por RIPTE las indemnizaciones por incapacidad permanente definitiva, pues sólo se hace referencia al incremento en relación a los pisos indemnizatorios del decreto reglamentario 1.694/09 y a los adicionales de pago único creados por el decreto 1.278/00 para las incapacidades superiores al 50% y la muerte.
En efecto, la redacción no del todo clara del decreto reglamentario, que en su disposición final sostiene que “sólo se actualizarán por RIPTE las compensaciones adicionales de pago único y los pisos mínimos” podría llevar a sostener que la norma reglamentaria segrega arbitrariamente entre diversas indemnizaciones sistémicas, disponiendo en unos casos la actualización por RIPTE y en otros no.

Sin embargo, una lectura bienintencionada y una interpretación armónica de la normativa involucrada no puede desconocer que el art. 8 de la ley 26.773 expresamente dispone que “…los importes por incapacidad permanente previstos en las normas que integran el régimen de reparación se ajustarán de manera general semestralmente según variación del índice RIPTE…”, con lo cual se hace evidente que –más allá del  mejor o peor acierto a la hora de decidirse la redacción final de la norma reglamentaria, la misma no pudo tener por objeto vulnerar los alcances del texto legal que pretendía reglamentar, que incluye la actualización por RIPTE de todos los importes (art. 8).  Por lo demás, el ajuste semestral está previsto  también  el art. 17 de la ley 26.773, cuando reza que la actualización general prevista en el art. 8 de la ley se efectuará en los mismos plazos que la dispuesta para el SIPA por el art. 32 de la ley 24.241, modificado por su similar, la ley 26.417.

Ergo, es evidente que el decreto reglamentario no ha pretendido vulnerar la intención del legislador (que expresamente tuvo en cuenta un ajuste general de los importes por incapacidad previstos en el sistema, según se desprende del mensaje de elevación del proyecto de ley), y así debería interpretarse (art. 9, LCT); eso es, sin forzar declaraciones de inconstitucionalidad innecesarias, máxime teniendo en cuenta las pautas que ha establecido nuestro más alto tribunal en la materia, en cuanto a que la declaración de inconstitucionalidad es la ultima ratio del orden jurídico, por lo cual las normas han de interpretarse armónicamente para hacerlas encajar en el orden constitucional y que los conflictos de normas han de resolverse – siempre que sea posible- por esta vía y no por el remedio más grave.

Concluyendo, a la hora de efectuar los cálculos sistémicos, se tendrá cuenta la actualización por RIPTE para todas las prestaciones dinerarias indemnizatorias involucradas, que habrán de ser actualizados desde enero de 2010, independientemente de la fecha del infortunio, para luego continuar con el referido ajuste del art. 8 antes citado.  Sin embargo, ello no regirá, obviamente, para aquellas contingencias  posteriores a la vigencia de la ley, que no se retrotraen a enero de 2010, sino al momento en que se compute la prestación sistémica indemnizatoria de que se trate (art. 2, ley 26.773, que literalemente reza que “El derecho a la reparación dineraria se computará, más allá del momento en que se determine su procedencia y alcance, desde que acaeció el evento dañoso o se determinó la relación causal adecuada de la enfermedad profesional”).
Este ha sido el criterio que hemos adoptado a la hora de plantear la cuestión y efectuar los cálculos ejemplificativos en una obra de reciente coautoría y aparición (“Guía Práctica Profesional: Riesgos del Trabajo”, Editorial Estudio, mayo de 2014), donde analizamos exhaustivamente el estado actual del régimen y las acciones judiciales posibles, incluyendo las modificaciones incorporadas con el decreto reglamentario bajo análisis.
[1] El tema se trata en profundidad en el libro de los autores “Guía Práctica Profesional: Riesgos del Trabajo”, Editorial Estudio, mayo 2014.

Wojciech Swida

por Alfredo Garrido

Cari Swida Final color

“Yo aprendí a hablar el español a los 6 años cuando fui a la escuela y mis relaciones se daban más con la colectividad que con el mundo argentino.
Era aquella una comunidad muy dinámica que a diferencia de otras colectividades estaba compuesta por personas de alta preparación intelectual (profesores universitarios, artistas, escritores, periodistas y políticos) todos ellos contribuyeron a darme una preparación especial en todos los ámbitos de la cultura, la que hasta ahora sigue siendo rectora de mi vida.”

Ud. Tiene una historia muy particular. Nos la puede contar?
Vine a la Argentina cuando tenía 1 año. Mis padres eran emigrantes de post-guerra y como pertenecientes a las fuerzas armadas polacas que luchaban junto a los aliados. Por razones políticas (en Polonia la Unión Soviética instaló el sistema comunista por la fuerza) no podían volver a su patria.
Entre otras posibilidades de emigrar estaba la Argentina y esa fue la que eligieron.
Como todos los emigrantes de esa clase (políticos) vivieron siempre con la esperanza de volver a su patria y podría decirse que nunca echaron raíces. Yo aprendí a hablar el español a los 6 años cuando fui a la escuela y mis relaciones se daban más con la colectividad que con el mundo argentino. Era aquella una comunidad muy dinámica que a diferencia de otras colectividades estaba compuesta por personas de alta preparación intelectual (profesores universitarios, artistas, escritores, periodistas y políticos) todos ellos contribuyeron a darme una preparación especial en todos los ámbitos de la cultura, la que hasta ahora sigue siendo rectora de mi vida.

Cuéntenos su trayectoria y su relación con el Derecho del Trabajo
Cuando terminé el secundario mi padre me llevaba a su trabajo en la construcción y allí tomé contacto con los obreros argentinos, descubrí su idiosincrasia y aprendí a apreciarlos y a hacer mías sus preocupaciones. Fue entonces cuando me inscribí en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata ya con el claro propósito de dedicarme al derecho laboral.
Mientras tanto mi padre que fue Mayor del Segundo Cuerpo del Ejército Polaco en la batalla de Monte Casino quedó inválido por un accidente y unos años más tarde emigró junto a toda mi familia a los Estados Unidos. Yo sin embargo decidí quedarme por el afecto que me ligaba con la Argentina. Para mantenerme económicamente trabajé en el montaje de la Destilería de Campana. Allí conocí de los primeros ataques que, plan liberal de Onganía mediante, estaban sufriendo los trabajadores. Fue la época en que se creó la famosa Libreta de Fondo de Desempleo de los trabajadores de la construcción por acuerdo espurios entre el gobierno y el sindicato. Esta nueva ley la 22.250 producía el desarraigo familiar de los trabajadores de la construcción que ante la finalización de una obra eran despedidos y retomados por las mismas empresas en otros lugares del país debiendo de esta manera separarse de su familia, de sus amigos, de su provincia, etc.
Simultáneamente los obreros calificados argentinos que ganaban aproximadamente 200 dólares por mes eran tentados por empresas multinacionales para emigrar a Brasil donde se les pagaba 1000 dólares con casa y comida incluidos. Esto fue el comienzo de desaparición paulatina de todos los obreros más calificados, la que finalmente se completó en los años 90 del siglo pasado.
Me recibí conociendo la problemática del trabajador, su idiosincrasia y su forma de pensar, lo que me permitió comprender inmediatamente cada uno de sus problemas y buscar la adecuada solución jurídica poniendo mucho de creatividad en aquella práctica que ya estaba demasiado estandarizada.

¿Como se vincula con Julio Grisolia?
A Julio lo conocí cuando en el Juzgado 66 me atendió un mocoso de 29 años para notificarme la sentencia N° 1 de dicho juzgado que pertenecía a un expediente mío; era Julio que me la quería notificar personalmente. Después de la lectura de la sentencia me di cuenta que el juez había comprendido en profundidad la problemática planteada en el expediente que era tan difícil que en el juzgado de origen del expediente la jueza interviniente lo retuvo 2 años con autos para sentencia. En lo que siguió del trámite advertí que este juez, a diferencia de muchos otros, aplicaba rigurosamente la ley, lo que debió significarle algunos conflictos, sobre todo con los auxiliares de justicia a los que jamás permitía extralimitarse en sus plazos y atribuciones.
Por bastante tiempo, después de terminado mi expediente, no tuve oportunidad de tomar contacto con él, hasta que en el año 2001 asistí al Primer Congreso de Derecho de Trabajo de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral del cual Julio era organizador.
En este Congreso me encontré con colegas quienes pensaban igual que yo con referencia al gran desastre que sufrió el derecho de trabajo durante los años 90 e inmediatamente me inscribí en la sociedad con voluntad de participar activamente.

¿Como se genera su vínculo con la SADL, la Maestría y con ARTRA?
Desde el comienzo mi participación fue en la SADL. Se estaba pensando en la creación de un curso de post-grado multidisciplinario para enfocar la problemática laboral. Un tiempo después fue rescatada ARTRA por acción directa de Pedro Nuñez en la que cumplí la función de vicepresidente y la idea de una Maestría de Derecho de Trabajo fue tomando cuerpo a partir de las conversaciones con la UNTREF.
Mientras tanto a mí se me ocurrió la idea de vincular esa futura carrera de post-grado con las Universidades de Polonia y como era asesor de la Embajada de la República de Polonia en la Argentina conseguí que el embajador me vinculara con varias universidades de su país. En un viaje muy atareado tuve conversaciones con el Ministerio de Educación Polaco y finalmente se celebró un convenio con la Universidad de los Jagiellones por el cual los estudiantes de post-grado de ambas universidades podían acceder a la posibilidad de tener una doble titulación. Sin embargo esto no se limitó a esta única universidad, pronto se celebró un nuevo convenio con la Universidad de Danzing y actualmente se está avanzando en importantes proyectos con la Universidad de Varsovia.Profesores polacos vienen todos los años para dar clases en la maestría y a mí me toca viajar a Polonia para dar clases tanto en la Universidad de los Jagiellones como en la Universidad de Danzing.
También tuve la oportunidad de participar de varios congresos en Polonia donde tomé contacto directo con el derecho social europeo, obteniendo conocimientos que pude volcar en mis clases de Relaciones Laborales Internacionales en la maestría.

¿Cómo se relaciona con Eleonora Peliza?
Eleonora fue primero mi alumna, luego mi compañera en la docencia, pero sobre todo, es una amiga digna de admiración. Su capacidad de trabajo y el sacrificio con el que lo hace la destaca de los demás. La considero merecedora de los mayores avances profesionales que le corresponde por su capacidad intelectual y jurídica de la que da muestras en todas sus actividades.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?
Mas que admirar a personas determinadas, admiro a algunas de sus obras, por ejemplo del Papa Juan Pablo II reconozco su gran aporte a la problemática social en sus encíclicas tales como la Laborem Exelsers.
De Julio Grisolía admiro su gran capacidad de convocatoria y la dedicación que aporta a cualquier actividad a la que se dedique. Su falta de mezquindad es un componente especial de su personalidad que le permite crear oportunidades para todos los que lo rodean.
Tuve en mi adolescencia algunos referentes que me introdujeron en la problemática social dentro de la colectividad polaca, me enseñaron a razonar más que a memorizar lo jurídico, lo que me permite siempre guiarme por los principios fundamentales más que por la ley o la doctrina. Entre otros tuve un profesor de derecho romano que como viejito y jubilado me daba una mano con esa materia, se destacaba porque en su juventud fue galardonado con un anillo de oro que le entregó el emperador Francisco José del imperio austro-hungaro. Se destacaba porque en sus ratos libres me citaba poesías en latín o el discurso de las Catelinarias de Cicerón.

¿Cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?
Después de los embates contra el derecho laboral a fines del siglo XX, el derecho del trabajo se fue recuperando volviendo a regir los principios fundamentales que le son rectores, así lo han establecido los jueces en su jurisprudencia y muchas de las nuevas leyes derogatorias de las leyes del neoliberalismo. La base fundamental de la defensa del trabajador se encuentra en la sensibilidad de los jueces, el crecimiento del sistema sindical peo sobre todo por la acción constante y profusa de los abogados laboralistas quienes nunca nos dejamos vencer por la avalancha pseudocientífica con que se atacaban los derechos de los trabajadores desde todos los ángulos.
Podemos decir que la Argentina está en este momento adelantada con respecto al derecho social europeo que se encuentra en franco retroceso, tanto por las nuevas directivas como por la entrampada falta de controles.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?
Sí, me gustaría expresar mi admiración y agradecimiento hacia todos aquellos que han dedicado su tiempo y su sabiduría para darme una formación de la que me siento orgulloso. La inmensa mayoría de ellos ya no están con nosotros, va entonces en memoria de ellos mi agradecimiento.

Eleonora Peliza

Por Alfredo Garrido

Eleo final color

“El Dr. Julio Grisolia es un gran generador, siempre con propuestas y nuevas ideas. Es una de las personas más especiales y generosas … sentimos por él, la admiración que se le reconoce a un maestro, el cariño que se le tiene a un amigo y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas.”

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho?

Desde pequeña quise ser abogada. Pero también me gustaba la docencia. Luego del secundario ingresé a la Pontificia Univesidad Católica Argentina, donde me recibí de abogada. Antes de ingresar en la Justicia trabajé en un estudio jurídico, donde mayormente se dedicaban al derecho civil. Sin embargo, siempre me gustó estar “del otro lado del mostrador”, ingresar a la justicia, y hacer la carrera judicial.

Cuéntenos como se desarrolló su carrera en la Justicia

Cuando cursaba el tercer año de la carrera surgió la posibilidad de ingresar al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, como meritoria. Luego de poco más de un año tuve mi nombramiento en el  Tribunal de Trabajo Nº 3 del Departamento Judicial de Morón, allá por febrero de 1998. Puede decirse entonces que fue el destino que me puso en el camino del Derecho del Trabajo. Mi ingreso en la justicia coincidió con mi primer contacto con el Derecho del Trabajo o mas bien con la realidad tribunalicia de los distintos conflictos que pueden plantear las relaciones que se dan en el marco de un contrato de trabajo. Tuve la suerte que mis “jefes” de aquel entonces fueran verdaderos docentes, con vocación de “enseñar” a todo aquel que quisiera aprender. Allí hice mis primeros pasos en la justicia y fue donde aprendí tanto las cuestiones de “hecho” (el “oficio tribunalicio”) como las de derecho, (no solo conocer la ley, sino el saber como aplicarla, interpretarla, que no es lo mismo, y que suele ser, precisamente lo mas difícil de aprender). Cuando ingresé a la justicia tenia 21 años recién cumplidos y lo que más me impactó fue ver la necesidad de aquellos trabajadores que habían sufrido accidentes de trabajo con secuelas incapacitantes de importancia. En esas circunstancias uno va entendiendo,  y viviendo directamente, la necesidad de tener una justicia “a tiempo y en tiempo”. Siempre recuerdo que desde ese momento la frase de Séneca, “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”, que solía repetir uno de mis  profesores de la UCA, cobró otra entidad, significado para mi. Hoy me desempeño como Secretaria del Tribunal de Trabajo Nº 4 del Departamento Judicial de Morón. Me siento muy afortunada porque me gusta mucho lo que hago, creo que se llama vocación.

Pero usted además es una académica. Es magister, es doctora…

En el año 2003 comencé la Maestría en Derecho del Trabajo. Para mi fue una gran experiencia desde lo académico y lo humano. Desde lo académico por el nivel de profesores que tuvimos oportunidad de escuchar, Julio Grisolia, Estela Ferreirós, Pedro Núñez, Carlos Aldao Zapiola, Julián De Diego, Héctor Recalde, Alberto Chartzman Birenbaum, entre otros. Después seguimos juntos en el doctorado, que finalizamos en el 2010. Dentro del Derecho del Trabajo me gusta el Derecho comparado. Me parece muy interesante conocer como funcionan las distintas instituciones del derecho del trabajo en otros países, siempre teniendo presente sus contextos y realidades. Es también bueno conocerlo, para comprender que nuestro sistema no tiene mucho que envidiarle a otros que se consideran más avanzados, por el contrario. Creo que el problema de nuestra región es, al decir de G. Bensusan, las distancias entre las normas y la realidad, la efectividad de nuestras normas.

¿Cómo llegó a esa emblemática Maestría?

Por invitación del Dr. Grisolia, quien integraba la cátedra del  Dr. José María Baños, en la U.C.A., me anoté en la Maestría. Fui parte de la primera promoción. Tuve la suerte de tener de compañeros a gente tanto o más apasionada que yo por lo que hacen y sobre todo por el Derecho del Trabajo. Fue una suerte y una especie de “upgrade” desde lo académico y humano tener como compañeros a Liliana Garmendia, María Elena López, Alan Lirman, Ernesto Ahuad, Ricardo Hierrezuelo, Adriana Terlizzi, Oscar Kindzersky, Norma Marella, Graciela Bozzo y Claudia Priore, entre otros. Hoy son todos destacados profesionales y por sobre todo personas con valores dedicadas al Derecho del Trabajo. Yo había hecho otros posgrados con anterioridad pero en ninguno se había estimulado a participar en las diferentes actividades que se proponían, a invitarnos a ser parte de esa comunidad y sobre todo, a crecer, a tener un lugar y sentirse parte de un equipo. Tanto Julio Grisolia,  como  el peripatético e incansable Pedro Núñez,  son personas generosas que estimulan a participar y a formar parte de las actividades.  A lo largo de todos estos años ambos han formado un gran equipo, y a su vez son mentores y formadores de equipos de trabajo. Han logrado formar un equipo donde si bien no todos pensamos del mismo modo, todos tenemos claro nuestra pertenencia, nuestro “norte” y respeto por lo que cada uno puede aportar.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Swida y Polonia?

También una de las personas más generosas y afables que conozco, el Dr. Wojciech Swida me invitó a formar parte de su cátedra de Derecho de las Relaciones Laborales Comparadas.  Fue con el Dr. Swida que en el año 2006 viajamos a Polonia, iniciando el curso conjunto que se dicta anualmente y en espejo con la Universidad de los Jagellliones en Cracovia. Fue una experiencia muy interesante. Luego vendrían otros viajes. Otra experiencia inolvidable fue la del 2012 en la  oficina de la OIT en Roma, donde fuimos invitados por el Prof. M. Tiraboschi con Pedro Núñez y el Profesor Ojeda Avilés.

¿Cómo llegó a la SADL y a ARTRA?

En cuanto a la SADL, me incorporé a  ella simultáneamente al ingresar a la maestría. Lo que destaco de  la organización es que se integra con distintas voces, distintas formas de pensar, que precisamente es lo que la enriquece y enriquece a sus miembros, ya que lo monocorde lleva inevitablemente a la mediocridad y el  aburrimiento. En ARTRA estuve desde su comienzo.  Para mi es una entidad de nueva generación ya que aborda la realidad del mundo del trabajo de manera interdisciplinaria, no exclusivamente desde el derecho. Actualmente me desempeño como Secretaria Adjunta de la entidad.  ARTRA es miembro de ILERA que a su vez forma parte de la OIT. Ello nos genera vínculos interesantes con destacados académicos del exterior que siempre nos visitan en los congresos que anualmente organizan la Maestría, la SADL y ARTRA. Para mí fue muy significativa la organización que tuvo a cargo ARTRA del Congreso Regional Americano de 2008, que fue récord de asistencia para un congreso regional. Con más de 100 expositores extranjeros. Ese evento fue organizado a pulmón, bajo la dirección del Dr. Grisolia y Pedro Núñez.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De gran cariño, sincera admiración y respeto. El cariño que se le tiene a un amigo, la admiración que se le reconoce a un maestro y el respeto que se tiene a los que son ejemplo en nuestras vidas. El Dr. Julio Grisolia es una de las personas más especiales y generosas que he conocido.  Es especial, porque a diferencia de muchos que ocupan lugares destacados como él, es una persona despojada de toda forma “barroca” en sus modos, en su hablar y en su trato. Y siendo sencillo y humilde no es demagogo. Abraham Lincoln decía que la  demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras mayores. Grisolia es todo lo contrario, con aparentes palabras menores, trato sencillo, revela su gran capacidad para transmitir ideas mayores. Es una persona directa llana y sin egoísmos, porque entiendo, está muy seguro de quién es y qué quiere, lo cuál es una ventaja para todos lo que trabajamos con él. Es generoso, porque nos ha dado a muchos un lugar que en otras organizaciones no hubiéramos tenido, porque piensa en función del equipo y porque sabe ver en cada uno de los que lo acompañamos, lo mejor que tenemos para dar.  Es la generosidad del que está seguro, los egoístas suelen ser inseguros. Si lo lleváramos al plano futbolístico, sería como un gran DT, sacaría lo mejor de cada jugador, aunque no tenga a los mejores, ja, ja. Uno nunca “se aburre” con él y siempre está con ideas nuevas o cosas para proponer. Es un gran generador. No da descanso pero es el primero que trabaja, otra de las grandes diferencias.

¿Le gusta la docencia?

Sí, me gusta mucho. Desde el secundario seguí el bachillerato con orientación docente. Di clases de inglés durante varios años para ayudar con los gastos que implicaba la universidad. Uno de esos jueces del Tribunal de Trabajo Nº 3 de Morón, Dr. Baños, me invitó a que formara parte de su cátedras de la Pontificia Universidad Católica Argentina y en la Universidad de Morón. Allí inicié la carrera docente en 2002. Actualmente dicto clases en grado,  en la Maestría en el Borges, en el C.A.S.I.,C.P.A.C.F., en el interior del país. Colaboro en el Doctorado de la Universidad del Museo Social y en el Posgrado de la Función Judicial de la Universidad de Morón. He tenido oportunidad de dar clases en la Universidad de los Jagelliones en Cracovia y en la Universidad de Gdansk, ambas de Polonia. También en la Universidad de Bérgamo, en Italia. Fueron experiencias muy gratificantes. En primer lugar porque nos permite conocer y entender otras problemáticas y sobre todo porque nos hace encontrar con los estudiantes y otros docentes a medio camino entre las diferencias y las convergencias de las realidades sociolaborales de cada uno de nuestros países. Otra experiencia interesante desde la docencia es la Maestría, bajo la modalidad virtual. Nos ha dado la oportunidad de ver la docencia desde otro ámbito, virtual si, pero tan afable como la modalidad presencial. Me ha permitido conocer mucha gente valiosa del interior de nuestro país, con distintas realidades y con mucho para dar. Aprendo mucho más de lo que enseño, si se permite la expresión.

¿Quiénes la han apoyado en su vida y sus proyectos?

Mucha gente, gracias de Dios; mis padres que siempre me han apoyado y guiado con su ejemplo. Soy la primera generación en mi familia que ha tenido la posibilidad de estudiar y eso siempre me invita a valorar las oportunidades y lo que he logrado hasta ahora, con la ayuda de mucha gente buena con la que me he topado, que ha confiado en mi, tanto en lo académico como en mi desempeño en la justicia. Todos necesitamos la confianza de quien nos puede ayudar y enseña. Siempre pienso que a veces Dios generosamente nos pone en el camino de otras personas, de las cuales si uno está atento puede aprender y aprehender muchas cosas. Obviamente el apoyo fundamental es mi marido, y ahora mi pequeña hija, en los buenos y no tan buenos momentos. Sobre todo mi marido es quien comprende y en algún modo tolera mi cuasi obsesión por el trabajo y el estudio, que en muchas ocasiones implican ausencias.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

A mi familia, hoy por hoy a mi hija…soy “nueva” en esto y bastante inexperta. Me gusta la música, estudié piano, pero mayormente me dedico a escuchar buena música, Beethoven y Chopin son mis preferidos. También me gusta mucho ir al cine y leer. Puede sorprender pero me gusta el futbol. Durante mi adolescencia fui estudiante de intercambio en USA; aprendí e integré un equipo de futbol, pero eso es otra historia.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Creo que nunca se ha tenido en el mundo tanta conciencia sobre los derechos que tiene el hombre que trabaja. En los albores del siglo XX donde comenzó a desarrollarse nuestra disciplina a protección que se daba al hombre que trabaja se brindaba desde la noción de hiposuficiencia. Hoy y sin perder de vista esa realidad la protección se aborda desde una óptica dignificante como es el concebir al trabajo como un derecho humano. Para mi la visión que aportan los derechos humanos perfecciona toda esa protección y la dignifican.  La noción de trabajo decente, el derecho a la estabilidad, a calidad de empleo, a una retribución justa cobra otra dimensión. Sin embargo, queda mucho por lograr y hacer, sobre todo lograr revertir mediante nuestra disciplina y las que la asisten, lo que la OIT denomina la paradoja del crecimiento sin bienestar. Ello es, no basta con que un país crezca es necesario que ese crecimiento trasunte en sus trabajadores en mejor y mas empleo, no solo cantidad sino calidad, eso es un pendiente aún. No basta con tener trabajo, éste debe ser de calidad, para evitar lo que se denomina como fragilidad laboral. Si logramos empleo de calidad habrá prestaciones de seguridad social de calidad. Mucho se ha hecho, y todos debemos seguir trabajando para mejorar esta problemática que no solo en la Argentina sino en nuestra región.

Ver otros reportajes

BOTON-RUBI BOTON-FERREIROSBOTON-PEDRO BOTON-AHUADBOTON-FERA

BOTON-HIERREBOTON-MARIABOTON-BIRENBOTON-LILI BOTON-JULIO

 

Liliana Garmendia

por Alfredo Garrido

LILIANA GARMENDIA color

Cuéntenos un poco de su trayectoria…

Mi trayectoria laboral se remonta al año 1973, cuando ingresé con 16 años, como cadete en una Obra Social sindical. Allí fue aprendiendo y progresando: permanecí durante 23 años culminando mi carrera en esa empresa como apoderada de la Gerencia de Asuntos Legales. Cuando me recibí de abogada realizaba mi tarea en la Obra Social y atendía además clientes particulares. Cuando irrumpen en Argentina los métodos de Resolución Alternativa de Conflictos, supe que eso era lo que venía. Y así fue. Entonces, comienzo mi capacitación en mediación en el país y paralelamente efectúo dos entrenamientos en Estados Unidos Unidos. A la finalización del último, concursé para conciliadora laboral y desde entonces ejerzo esta profesión en el SECLO y en el SECOSE . En realidad nunca supe si tener pocos empleos está bien o está mal, o si significa que uno es bueno en lo que hace o en realidad tranquiliza su espíritu no moviéndose de donde está. Lo que si sé es que de ambos trabajos he recibido mucho y ello me lleva todos los días a proponerme dar lo mejor de mí. A veces lo logro y a veces no, pero al día siguiente renuevo mi compromiso y sin dudas.

¿Y su decisión por el derecho del trabajo?

Mi decisión por el Derecho del Trabajo reconoce algunas circunstancias familiares y sociales, que me llevaron finalmente a inclinarme por esta ciencia. La primera de ellas fue haber conocido, a través de los relatos de mi abuelo, las espantosas condiciones en las que había tenido que trabajar la mayor parte de su vida, condiciones éstas que le generaron una enfermedad que afectó su sistema respiratorio para siempre. En verdad mi abuelo no era el único que había trabajado en circunstancias verdaderamente penosas, también había vecinos a los que les había pasado lo mismo y que morían jóvenes por enfermedades contraídas en sus trabajos. Por entonces, la ecuación “trabajo, enfermedad y muerte”, en mi cabeza, era inevitable.

Pero a veces la historia se contaba diferente…

Seguro. Mi padre trabajó durante cuarenta años en una empresa que en alguna forma devolvía con beneficios el esfuerzo que hacían sus empleados. Tal vez asombre a más de uno, pero los trabajadores más mayores habían prestado servicios por cincuenta años y la mayoría dejaba de trabajar porque tenia que jubilarse. Yo siempre dije que era una empresa llena de parientes y los que no lo eran pasaban a formar parte de la familia casi sin saberlo. Mi padre hasta sus últimos días recordó con alegría su paso por esa empresa, lo que demostraba el fuerte sentido de pertenencia que se había generado en él. Esta historia contrastaba con la de mi abuelo y me hacía saber que la vida laboral de las personas se podía escribir de otra manera. No había duda que el trabajo servía para algo más que para mantener a la familia y progresar, servía para sentirse digno de pertenecer al mundo de los que trabajan.

Ese mundo es tan distinto al que se vive hoy en las relaciones laborales…

Efectivamente, afirmada en el hoy, sé con seguridad que no ya no es la regla mantenerse en un empleo por tanto tiempo, y que es habitual el establecimiento de relaciones precarias y fugaces, como así también que se considere al trabajador un objeto descartable cuando llega a determinada etapa de la vida. La verdad es que no sé qué es lo que nos pasó, ni porque muchos jóvenes eligieron no trabajar convencidos de que no vale la pena. Por estas razones, la cuestión laboral provocó siempre en mí, una reflexión constante y la certeza de que yo sola no puedo cambiar el mundo, tengo la obligación de hacer, desde mi lugar, lo que pueda para ayudar a mejorar esta historia. Es por todas estas cosas que elegí el Derecho del Trabajo. Sin dudas hasta el final no sabré si sirvió o no, pero tengo la ilusión que sí.

¿Cómo se genera su vínculo con ARTRA?

Hace bastante tiempo ya, el Dr. Pedro Núñez me cuenta la historia de la Asociación de Relaciones Industriales de Argentina. Me dijo que había sido una asociación dedicada al estudio de las relaciones laborales, que había sido fundada en el año 1967, por académicos del Derecho del Trabajo, que había funcionado a la par de la OIT en la Argentina y por circunstancias que desconocía no funcionaba en forma activa. También me contó que era la intención de uno de sus miembros fundadores, el Dr. Jorge Ricardo Macri, reflotar la Institución, en el convencimiento de la necesidad de contar nuevamente con una Asociación dedicada plenamente a la investigación de la relaciones laborales, entendiendo que el camino a seguir se extendería mas allá del Derecho del Trabajo y que transitaría por todas las manifestaciones de la vida laboral , como la economía , la sociología laboral , la resolución de conflictos y los Recursos Humanos, entre otras.

¿Y cómo comenzó su resurgimiento?

Por esa razón nos reunimos el Dr. Jorge Ricardo Macri, Pedro Núñez, Julio Grisolia, Wojciech Swida, Oscar Rodríguez, Liliana Cubino, entre otros, y yo. El primer gran esfuerzo lo hizo el Dr. Jorge R Macri, que partió a Ginebra para ratificarel vínculo con la Organización Internacional denominada IIRA, hoy ILERA (Labour and Employment Relations Association). Así fue que en poco tiempo se refundó con su nueva denominación: ARTRA, Asociación de Relaciones del Trabajo de la Republica Argentina. Con la dirección de Pedro Núñez y Julio Grisolia, nos pusimos en marcha y todos sus integrantes estamos hoy comprometidos en una tarea de investigación científica y de capacitción en Relaciones Laborales. Desde su fundación ARTRA ha firmado una mucho convenios de capacitación y de cooperación con Universidades e instituciones de distintas provincias argentinas y con varias institutos de investigación de Universidades extranjeras como la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Universidad de Módena, la Universidad de Sevilla, entre otras. Sin duda todos los esfuerzos que se hicieron desde entonces son importantes, pero el que para mí resultará inolvidable será el haber sido electos por el comité internacional de la ILERA, como sede del Congreso Regional de las Américas en 2008. Ese evento quedará en mí, como el ejemplo más cabal, de que con el esfuerzo de muchos y con la conducción de los que saben, lo bueno es posible.

¿Cuál es su función actual en ARTRA? 

Cuando comenzamos, mi función fue la de Secretaria Adjunta de Pedro Núñez, que era el Secretario Ejecutivo. Luego, cuando Pedro asumió la presidencia, pasé a desempeñarme como Secretaria Ejecutiva; en la actualidad soy la Tesorera de la institución.

¿Cómo se vincula con Julio Grisolia? 

Mi vinculación con Julio Grisolia, fue a través de Pedro Núñez y Viviana Díaz. Hace unos cuantos años ya, el Secose decide la realización las primeras jornadas de capacitación en Resolución Alternativa de Conflictos,en la Ciudad de Mendoza. Era nuestra primera experiencia y nuestros mecanismos de organización de este tipo eventos estaba en realidad, visto a la distancia, muy poco aceitados. En ese entonces, acudimos a la generosidad de Pedro Núñez para que nos ayudara en el armado de las jornadas y él fue él quien me presentó a Julio Grisolia, que junto con Pedro nos brindaron su apoyo incondicional, como siempre. Luego vinieron las jornadas del SECOSE de Mar del Plata, que contó con la participación del Ministro de Trabajo Dr. Carlos Tomada y la Ministro de la CSJN Helena Highton de Nolasco, entre otras personalidades. A partir de allí fueron surgiendo distintos proyectos, que se fueron concretando uno a uno. De Julio he aprendido mucho, pero lo más importante es que su estilo de vida vino a confirmar las enseñanza de mis mayores: que “el trabajo y la honradez” son la única senda por la que se transita en paz. De Julio especialmente aprendí que la sabiduría es patrimonio de quien trabaja incansablemente, vive y se relaciona con el mundo sencillamente, bajando a las arenas de la tierra constantemente.

¿Cómo se relaciona con Pedro Núñez, María Elena López y Eleonora Peliza?

Tal como conté, a Pedro lo conocí a través de Viviana Díaz, un día me contó el proyecto de Julio Grisolia de organizar una Maestría con una entidad en la que él estaba a cargo de las actividades académicas. Esa entidad, de la cual Pedro era miembro de la comisión directiva, era la SADL. Creí en ese entonces que era algo a largo plazo, sorpresa la mía fue cuando en pocos meses ya estaba en marcha el proyecto. Si tenía asignado el cargo de Secretaria Adjunta de ARTRA, y conociendo a mi amigo Pedro, tenía que incorporarme a la Maestría de manera irremediable. Pedro es sin duda un ejemplo a seguir, es un docente que logra hacer comprender al alumno hasta lo incomprensible, es un hombre que a pesar de toda su trayectoria laboral, hoy aborda un avión para dar clases en Mendoza, vuelve y sin prácticamente descanso vuelve a subir a otro avión para representar a ARTRA en Ginebra, Italia o donde sea. Pedro es “un gran remador” y como dicen los chicos, aunque el agua sea dulce de leche, ahí está Pedro, remando sin cesar y enseñando diariamente a remar a los demás.

¿Cómo se vincula a María Elena López y Eleonora Peliza?

A María Elena y a Eleonora las conocí en la Maestría, allá por 2003. Con ellas compartí dos años de estudio. Si tengo que decir una frase que identifique la relación, lo que hago es recordar a un autor de sociología de mi primer año de la carrera de Derecho, Ely Chinoy , que decía que “pájaros de la misma pluma se tienden a juntar” y es verdaderamente así. Ellas se parecen mucho, son esposas y madres maravillosas, estudiosas y trabajadoras sin descanso, pero lo que más admiro es la honradez, la rectitud que rige sus vidas y el compromiso diariamente renovado con el mundo del trabajo. Para ellas, en cuestiones de honorabilidad, no hay medias tintas, o es blanco o es negro; y la verdad es que yo comparto con ellas ese modo de ver las cosas. Siempre digo que agradezco a la vida que me haya puesto en el camino a toda esta buena gente.

¿A quién admira?

La verdad es que admiro a aquel que todos días se levanta, toma un tren, viaja hacinado, se topa con piquetes y embotellamientos hasta que por fin llega a su empleo, da lo mejor de sí y luego vuelve a su hogar para hacerse cargo de la vida familiar. También a aquellos que deciden capacitarse y que luego de haber trabajado varias horas parten para las escuelas y las universidades porque apuestan al conocimiento con la certeza que ello les permitirá obtener un mejor trabajo y que también los ayudará a ser mejores personas. También admiro a quienes a pesar de todas las contingencias e incertidumbres, mantienen las puertas de su empresa abierta y tiene absoluta conciencia que en sus espaldas no sólo llevan a su familia sino que además cargan de alguna manera con la familia de todos sus empleados. Esos que han elegido el trabajo como medio de vida, esos son mis héroes, silenciosos, anónimos y dignos de admiración.

¿Cómo es ser conciliadora laboral?

Ser conciliadora es un desafío, y no es para cualquiera. Implica enfrentarse diariamente con realidades que no se cuentan ni a través de medios gráficos,televisivos, internet, etc. Son aquellas realidades que no dan rating como para ser tenidas en cuenta. Es aprender a reemplazar la desazón por esperanza, de aquel que sufrió un accidente de trabajo y llega a la conciliación con la expectativa de que alguien le pague lo que le corresponde, de obtener una pequeña suma que sea capaz de paliar su sufrimiento (económico, moral, anímico, físico) y se encuentra con alguien de traje que,en lenguaje difícil, le dice que la política de la empresa es “no conciliar en esta instancia”. En verdad el tema no es “conciliar en esta instancia”, sino no haber pagado en su momento lo que corresponde, y pretender que el damnificado se aguante hasta –al menos– la realización de una pericia. Es hacer lo que uno puede para que cada cual se vaya de la mesa negociadora de la mejor manera, sea cual fuere el resultado de la negociación. Si se concilió y hemos resuelto el problema, albricias; sino es buena la oportunidad para establecer vínculos respetuosos entre colegas, que negociarán nuevamente en la etapa judicial, o seguirán hasta el final “a suerte y verdad”. Por otro lado, he recolectado un sinnúmero de anécdotas divertidas de por sí, que nos permiten establecer relaciones más afables con todas las partes.

¿Como conciliadora y Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?  

Si comparo la situación actual con el momento en el que empecé a ejercer como conciliadora, puedo decir que estamos mejor. En ese entonces estaban en vigencia los “contratos basura”, se instauró esta Ley de Riesgos del Trabajo tan cuestionada constitucionalmente, y el régimen de indemnizaciones era diferente. Los años 90 dejaron sin trabajo y sin protección a gran cantidad de trabajadores, y fueron –en parte– el germen de mucho de lo que vino después: el 2001 con el corte de las cadenas de pago, el aluvión de concursos, quiebras tornaban ilusoria la posibilidad de cobrar una indemnización o un resarcimiento por accidente, el “corralito”, etc. Actualmente, en materia laboral, si bien la cuestión económica nunca deja de ser preocupante, no es lo peor que nos pasa. Lo más terrible, a mi entender, y tal vez le sorprenda la respuesta porque es un tema muy soslayado y tabú, es la penosa extensión del consumo de estupefacientes en el mundo laboral, que expone a cada vez más trabajadores a las peores situaciones de degradación personal. Y con esto vuelvo al principio, no sé qué nos pasó y tampoco sé como se arregla esto. Lo que seguro sé, es que este tema no lo resuelve uno solo: se necesita del compromiso de la sociedad en pleno.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

En mis tiempos libres me gusta leer historia argentina y entre mis hobbies se encuentra el repintar cuadros viejos, no restaurar porque para eso hay que saber (por favor, no me comparen con la restauradora del Cristo de Borja). Solamente les levanto el color a los oleos y por decirlo de alguna manera, les hago una suerte de “lifting” y los rejuvenezco.

Conclusiones

Liliana Garmendia –Tesorera de ARTRA, Magister, Socia de la SADL– es una persona amable, que es capaz de comprender la situación de los otros, y –si son de su círculo de afectos– no duda en apoyarlos y estar presente en sus buenos y malos momentos. Es además una “laburante” del derecho, que se  ha preocupado por capacitarse para trabajar en lo que le más le gusta. Es extravertida y un tanto ácida, pero con el equilibrio suficiente para no ser el centro de atención, o para que su utilización del sarcasmo deje de ser entretenida. Impresiona como una persona muy responsable y competente, amante del orden y de la disciplina, le gusta llegar siempre puntual. No es una improvisada, ni le gusta improvisar: es una persona ambiciosa y competente, que siempre aspira a ser lo más eficiente posible, que destaca por sus habilidades organizativas y su minuciosidad a veces obsesiva. En la amistad y en el trabajo marca límites a través de sus “códigos” de barrio, sus propias reglas morales, y fiel a la costumbre y lo familiar, tomando el ejemplo de sus mayores y de  aquellos que  considera un ejemplo a seguir. No por ello deja de estar abierta a las nuevas ideas, y encuentra interesante la posibilidad de cambiar para mejorar.

Ver otros reportajes

BOTON-JULIOBOTON-RUBI BOTON-PEDRO BOTON-AHUADBOTON-FERA

BOTON-HIERREBOTON-MARIABOTON-FERREIROSBOTON-BIREN BOTON-ELEO

Alberto Chartzman Birenbaum

por: Alfredo Garrido

Biren color Final

 

Cuéntenos su trayectoria y su relación con el derecho del trabajo

Uyyyy!!! si el flequillo se ha caído ha sido por algo…. Comencé como docente en la UBA allá por el año 1988, de la mano del recordado Dr. Julio Martínez Vivot, compartiendo la epopeya con el Dr. Roberto Izquierdo y el Dr. Carlos Aldao Zapiola. Como pareció que el hombre tenía hilo en el carretel (todavía tengo y de sobra) luego fui convocado para integrar el claustro de la Universidad de Belgrano. Allí, con la impronta de los “paquetudos de entonces” y de la mano de Avelino Porto recorrí varios años la Ciudad universitaria de la calle Zabala y luego vinieron otros contactos: Rodriguez Mancini quien me nombra su adjunto interino en la UBA, mi carrera docente también en la UBA que me permitió escalar posiciones e investigar sobre lo que me apasionaba, este derecho creado para posicionar al hombre como centro del sistema.

Tengo entendido que es profesor de la Universidad Kennedy

Sí, luego vino la Universidad John F. Kennedy, donde actualmente revisto, y donde desde 1999 soy adjunto titular. Tal vez lo más notable fue cuando me convocaron desde esta Universidad para representar a la Argentina en el año 2000 en el XVI Congreso Mundial de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en un panel donde mi ponencia fue elegida oficialmente. El tema era “La huelga en los servicios esenciales”. Una experiencia inolvidable, no sólo por el lugar donde tuvo su sede- Jerusalen- sino por los contactos con Jean M. Servais, Pla Rodríguez, etc. Y así fueron sucediendo cosas maravillosas en distintos eventos, mi cada vez mayor dedicación a la docencia y también a escribir en revistas especializadas.

¿Como se genera su vínculo con la Maestría de la UNTREF y la SADL y las Diplomaturas de ARTRA?

Bueno, esto ha sido una anécdota que la voy a hacer corta. En la Kennedy conocí a Julio Grisolía, nos hicimos amigos rápidamente, cuando compartimos mesas de exámenes finales. Al poco tiempo me invita a disertar en la Maestría, y lo digo francamente, no le daba mucha bolilla- es decir le contestaba que lo vería, etc. El hombre probo, si los hay, insistía y Birenbaum ni aflojaba. Hasta que finalmente, porque a tenacidad nadie le gana a mi querido Julio, vuelve a insistir y me captura para una fecha allá por el 2003/2004 y según sus dichos fue tal el éxito de mi clase que no me dejó partir. Me capturó, lisa y llanamente, pero en un sostenido crecimiento que es lo más deseado que le puede ocurrir a quien tiene pasión, como en mi caso por lo que hace. Eso fue abriendo paso a las sedes de la Maestría en el interior y las Diplomaturas de ARTRA, donde era número puesto en todos lados, con el privilegio de disfrutar mis clases y ver cómo la gente me brindaba su afecto y admiración. Hasta hoy, sigo felíz con este privilegio.

¿Que lo une a Julio Grisolia?

Qué puedo decir. Además de la corta anécdota de paso por la Kennedy. Hoy con Julio, siento que es mi hermano, el que no tuve y quise tenerlo. Porque Julito está presente en todo. Es generoso, se pone feliz viendo cuando uno es feliz, y si nos va bien lo disfrutamos. Tenemos una química que hemos conservado a través del tiempo. Me tiene presente en todos sus proyectos. Siempre apuesta conmigo y compartimos un vínculo formidable. La verdad, Julio “es lo más”, lo quiero muchísimo. Le debo a Julio todo lo que soy académicamente, porque me ha brindado el espacio para expresarme y continuar en esta, como decía, pasión por la enseñanza.

¿Todos comentan que es un docente de alma. ¿De dónde surge ese gusto?

Si es cierto, no sé surge cuando me fui redescubriendo a mí mismo y me fui dando cuenta de todo lo que podía dar. Siempre buceo para estar actualizado. Soy hiperresponsable y no me permito dar una clase si no tengo el material al toque de lo último que debo transmitir. La gente lo agradece permanentemente. A esta altura es mi VIDA.

¿A quién admira? ¿Cuáles son sus referentes?

Además de Julio Grisolía, puedo citar a Barbagelata, Cabanillas, Carcavallo, Sarthou; entre otros.

¿Cómo ve la situación actual del Derecho Laboral?

Tenemos un grado de conflictividadalto. Hay cruces, inereses contrapuestos entre el sindicalismo y el poder político. Hay asignaturas pendientes muy importantes, sobre todo en materia de trabajo decente, donde creo que aún es un paradigma de búsqueda. Leyes que el parlamento va sancionando en los últimos tiempos, no siempre responden al momento histórico que vivimos y produce efectos adversos. Aspiro a que tengamos paz social en un futuro mediato por el bien de los trabajadores, los empleadores y todos los actores sociales involucrados.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus hobbies?

Me gusta leer, escuchar música. Me gustaría hacer deporte pero no siempre tengo tiempo. Me encanta estar con amigos -compartir una cena- un espectáculo. Soy muy sociable. Colecciono corbatas ( cuando puedo comprarlas obvio); tengo 178 en uso ( 1/2 hora por día para elegir cual combino) y 39 en proceso de pedido del beneficio jubilatorio.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

Por supuesto; se han olvidado que me han asignado el rol de gran bailarín, “bien ganado”. Congresos, fiestas de fin de año, etc, allí hacemos saltar los zapatos al compás de cualquier ritmo frenético, compartiendo con alegría, con mis queridos maestrandos y diplomandos a otro momento, donde la formalidad del docente da paso a esto que también es parte de la vida. Y que también a pesar de todo, tengo mi carácter; porque si algo no me gusta lo digo. Pobre Julito, a veces le llevo alguna pálida, pero como es amigo, siempre lo toma con onda.

Conclusiones

Bajo su fachada apacible, el Dr. Alberto Chartzman Birenbaum esconde una personalidad fuerte pero sincera. Sociable y amigo de sus amigos, este docente de alma no sólo enseña sino que es tutor de sus alumnos, y el vínculo que crea con cada grupo de estudiantes es su motor. Ese feedback con los educandos lo llena de satisfacción, dado que su pasión es la enseñanza, a tal punto que desde su incorporación es uno de los profesores mejor conceptuados por los alumnos de la Maestría de todas las sedes y las Diplomaturas. Memorioso y agradecido, recuerda a sus maestros con cariño y guarda un afecto especial con el Dr. Julio Grisolia. Aunque se toma sus responsabilidades muy a pecho, es una persona que también sabe hacerse un espacio para disfrutar del tiempo libre y los placeres de la vida.

Ver otros reportajes

BOTON-JULIOBOTON-RUBI BOTON-PEDRO BOTON-AHUADBOTON-FERA

BOTON-HIERREBOTON-MARIABOTON-FERREIROSBOTON-LILI BOTON-ELEO

María Elena López

por Alfredo Garrido

Maria Elena final Color

La síntesis del éxito de la Maestría, de la SADL y de ARTRA es el pensamiento de Julio Grisolia, que cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Julio me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….”.

¿Cómo ha sido su trayectoria en el mundo del derecho? 

Desde chica quise ser abogada. A los 17 años ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata donde me recibí de abogada en octubre de 1983 y un año después de escribana. Con la recuperación del sistema democrático, siendo abogada, ingresé a trabajar en la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Tengo una anécdota al respecto, y es que yo quería trabajar en temas de minoridad y una equivocación en mi designación me llevó al área de trabajo. Ahora, a la distancia creo que en realidad fue el destino quien tenía preparado para mí ese camino en el Derecho del Trabajo ya que a medida que incursionaba en él mas interesante me resultaba. Lo que mas me impactó fue trabajar en el área de inspección laboral. Encontrar en pleno siglo XX gente trabajando en condiciones infrahumanas a minutos de la Ciudad de La Plata, ver de sus necesidades,  fue quizá lo que despertó en mí el deseo de profundizar en esa rama del derecho. En ese organismo pude practicar en diferentes áreas, derecho individual, colectivo, negociación, e incluso policía del trabajo. Fueron absolutamente formativos esos primeros años. Luego, tuve oportunidad de trabajar en diferentes procesos electorales sindicales, lo cual fue una experiencia nueva, sobre todo porque luego de muchos años se normalizaba el proceso de elección dentro de lo sindicatos y aparecieron nuevas listas que compitieron con las existentes en ese momento. Ese proceso electoral trajo aparejados cambios y mucha actividad de los profesionales que asesorábamos a las diversas listas. Fue muy interesante. Luego, más o menos en 1989 el Dr. Sardegna me invitó a participar en su cátedra, hice la carrera docente en la UBA y ejercí la docencia durante algunos años allí. Interrumpí la labor para disfrutar de mis hijos en épocas que no se repiten y luego retomé, siempre vinculada a esta rama del derecho, que me gusta realmente. Es así que luego de 2 o 3 años retomé la profesión, me asocié a Ulrich abogados quedando a mi cargo el área de derecho del trabajo individual, y compartiendo con mi socio y marido el área de derecho colectivo. También tuve el honor de participar en la redacción de proyectos de contrarreformas que se presentaron en el Congreso de la Nación como un intento de freno a las propuestas flexibilizadoras de la década de los 90. En el año 1996 fui electa Convencional Estatuyente por la Ciudad de Buenos Aires. En esa función, fui vicepresidente de la Comisión de Políticas Especiales donde se redactaron los capítulos de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires vinculadas al Trabajo y la Seguridad Social, la incorporación de principios, etc. Paralelamente, la continuidad de la vida académica, la obtención del título de Magister vino acompañada con el orgullo de haber tenido como tutor de tesis a un ex Presidente de la Nación, el Dr Raúl Alfonsín, el tema elegido fue a la democracia sindical, al que concibo como una cuestión que aún nos debemos los argentinos. Luego, me recibí de Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos, y ahora, en unos días viajo a España con la idea de hacer una nueva carrera en la Universidad de Sevilla, la de Experto Universitario. Me gusta mucho estudiar, pero para poder aplicarlo luego a la realidad. En fin, desde los 23 años vinculada al derecho, y al derecho del trabajo especialmente.

¿Se han cumplido sus objetivos?

Podría decirse que me siento totalmente plena con el trayecto recorrido hasta el momento. Estoy disfrutando mucho de esta etapa de mi vida, en lo profesional y en lo personal. Por un lado he acumulado mucha experiencia y a la vez me siento activa y con mucha fuerza para enfrentar nuevos desafíos. Soy una persona inquieta, que siempre intenta nuevos desafíos. La designación en el poder judicial es un nuevo desafío, un camino nuevo, cuyo inicio aguardo con inquietud y con el objetivo de poder realizar un buen trabajo.

¿Quiénes la han apoyado en su carrera y sus proyectos?

Muchísima gente, buenos amigos, la familia, los compañeros en el ámbito académico, mis amigos de la vida. Toda gente que ha creído en mí, que ha confiado en que podía cumplir con lo propuesto. Debo agradecer a la vida esto que ha sucedido, sobre todo en el último tramo de mi carrera, donde recibí apoyo de personas inesperado para mi, realmente me he sentido muy acompañada por gente de bien, que con mucha generosidad me han acompañado.

¿La familia la apoya en todo esto?

Mi marido, sus hijas, nuestros hijos, son una compañía vital en este trayecto. Tanto en los buenos momentos como en los malos. Estimulan y festejan mis logros, y me acompañan en los momentos difíciles. Toleran y comprenden mi obsesión por el trabajo y el estudio que en algún momento implica ausencias, en fin, están a mi lado siempre. Es el núcleo donde me recluyo, donde encuentro fortaleza, contención y amor, el motor podría decirse.

¿Cómo llegó a la Maestría, a la SADL y a ARTRA? 

Integré la primer promoción de la maestría, casi de casualidad vi los anuncios y me tentó la propuesta. A eso había que agregar que nuestro estudio estaba ubicado frente al Centro Cultural Borges, lugar donde se dicta. Fue así que me inscribí sin conocer a nadie. Para esa época yo había hecho un largo recorrido en la profesión y asistido a diferentes convocatorias de grupos de estudio, pero me atrapó la apertura ideológica de quienes estaban al frente de la misma. Encontré en Julio Grisolia y Pedro Nuñez a dos personas abiertas, receptivas, que estimulaban la participación sin exigir credencial o ideología alguna para incorporarse y participar en las diferentes actividades que permanentemente generaban. Para mi esto fue nuevo, no es lo común, y creo que fue lo que más me atrapó. La Maestría es un lugar de puertas abiertas, donde se estimula la participación, el estudio, la investigación, para todos aquellos que tengan interés en hacerlo. Con el tiempo, podría decirse que terminamos formando un equipo, donde todos tiramos para adelante, cada uno desde lo que puede aportar. Es muy ameno trabajar así. También hice buenos amigos a partir de esa actividad, amigos muy queridos. Luego, me incorporé a la SADL, donde pude conocer mejor a Estela Ferreirós, quién, más allá de sus calidades académicas e intelectuales que todos conocemos, demostró su calidez y generosidad en momentos difíciles, no voy a olvidar esto, ha sido importante para mí. La SALD cubre un espacio importante en el ámbito del derecho del trabajo, ya que, con igual impronta que la Maestría, integra diferentes voces, hace que convivan pensamientos diferentes, eso enriquece, suma, hace que las discusiones no sean monocordes como suele suceder a veces en otros ámbitos. Este nivel de apertura es necesario no solo para nuestra materia sino para la convivencia en nuestro país. Es ejemplificador ver muestras de buena convivencia entre personas que no siempre piensan igual, y sin embargo pueden llegar a acuerdos, pueden debatir y sentarse a una mesa. Esos hacen los encuentros de la SALD, proporcionan diferentes visiones sobre una situación, todos los pensamientos, es muy rico eso para un profesional. En ARTRA estuve desde su nacimiento, en la actualidad, es una entidad que se adapta a los nuevos tiempos, donde prima lo interdisciplinario. Nuestra disciplina no puede abordarse en estos tiempos exclusivamente desde el derecho, debe integrarse con otras disciplinas, y a eso tiende esta entidad. Posee el valor agregado de estar referenciada con un organismo internacional (ILERA), que a su vez depende de OIT, esto la torna más interesante aún. Los cursos que esta entidad dicta son de los más variados y también comprenden la formación de los especialistas en recursos humanos, coaches, médicos, contadores. El intercambio que se produce entre las diferentes disciplinas es verdaderamente enriquecedor.

¿Cual es su participación en ellas?

En la SADL integro la Comisión de Revisión y estoy presente en sus convocatorias. En cuanto a ARTRA, soy la secretaria ejecutiva. Respecto de ésta última, me gustaría trabajar para intensificar los lazos con las organizaciones hermanas pertenecientes a otros países, también afiliadas a ILERA, sobre todo las de origen latinoamericano y también las de habla hispana. Mi viaje de estudios a España será además una buena oportunidad para establecer vínculos con otras organizaciones, no solo de abogados, sino de graduados en recursos humanos, especialistas de la seguridad social, riesgos del trabajo, etc. El intercambio de información es importante, sobre procesos que tienden a repetirse en los diferentes países, en materia de relaciones individuales y colectivas del trabajo.

¿Cuál es su vínculo con el Dr. Grisolia?

De respeto y confianza. Julio Grisolia es una persona especial, generosa, que cuando piensa un proyecto, lo piensa en función de un equipo de trabajo, donde siempre habrá un lugar para cada uno. Es gratificante trabajar con él pues cuando piensa un objetivo lo hace en función de grupo. Me recuerda siempre esa canción de Baglietto que dice “…para ganar, de que sirve ganar, si no ganan conmigo, los que vienen detrás….” bueno, algo así es el pensamiento de Julio. En mi caso particular, representó un estímulo y a la vez una exigencia para llegar a los objetivos. Trabajando con Grisolía es imposible quedarse quieto, siempre hay nuevos proyectos, nuevas creaciones, la docencia, la escritura, la investigación, algo novedoso.

¿Le gusta la docencia?

Si, me gusta mucho. Durante 1989-1990 hice la carrera docente en la UBA, y durante muchos años fui profesora de grado. Actualmente dicto clases en la maestría en el Borges y también en el interior del país en las diferentes diplomaturas. Me gusta hacerlo, me permite conocer otros profesionales, otras realidades, siempre aprendo algo además de enseñar. Es un ida y vuelta. Nuestro país es enorme, y las realidades en cada provincia son diferentes. Siento que enseñando aprendo.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Fundamentalmente a mi familia, pero también lo dedico a escribir y a estudiar. Mi marido tiene una intensa vida social, trato de acompañarlo bastante, aunque no soy tan sociable como él y a veces me cuesta. Además, me gusta la música, soy profesora de piano y me sirve como cable a tierra de vez en cuando. De vez en cuando viajo al campo, tenemos alli una pequeña chacra con animales y alguna siembra. En fin, aburrirme jamás.

¿Cómo ve el estado actual del derecho del trabajo y la seguridad social?

Desde el plano de los profesionales lo veo en gran auge, sobre todo para quienes asesoran a la parte actora. Esto ha influido además en el ámbito académico, ya que ahora los abogados están dispuestos a asistir a  convocatorias de la especialidad con el objeto de formarse. 10 años atrás, solo la SALD, ARTRA y la Maestria convocaban a eventos en ésta especialidad, lo recuerdo muy bien. Hace algunos años comenzaron a aparecer convocatorias desde entidades diferentes, tendientes a la formación de profesionales en el derecho del trabajo, aunque no con el nivel de convocatoria masiva con el que cuentan nuestras entidades. De todos modos, pienso que todo lo que podamos estudiar, va dirigido a la protección de una parte de la clase trabajadora, ya que hay mas de un 40% de la población trabajadora que continua trabajando en negro y al margen de toda protección social. Creo que es esa la gran deuda que mantiene el derecho del trabajo con los trabajadores.

Conclusiones

La Dra. María Elena López es una mujer culta y refinada. Tiene un hondo espíritu democrático, y ama su profesión. Las vueltas de la vida –el sincrodestino, diría Chopra- la llevaron al mundo de las relaciones laborales, y allí encontró su vocación y una veta para desarrollar su sensibilidad social. Es también una enamorada de su familia, a quienes destina todos sus logros, pues son ellos su motor de fortaleza y contención. Hoy la vida encuentra a la Dra. López en un gran momento, como profesional exitosa y recuperando su pasión por el estudio y la docencia, que supo abrazar en su momento junto a un doctrinario de la talla del Dr. Sardegna, y ahora junto a Julio Grisolia en la Maestría y las Diplomaturas, con el cual está unida por sentimientos de amistad, respeto y confianza.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

Ver otros reportajes

BOTON-JULIOBOTON-RUBI BOTON-FERREIROSBOTON-AHUADBOTON-FERA

BOTON-PEDROBOTON-HIERREBOTON-BIRENBOTON-LILI BOTON-ELEO

 

 

 

Ricardo D. Hierrezuelo

por: Alfredo Garrido

Scan final Hierrez Final

 

“Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho, atiendo las consultas que día a día se generan y trato de solucionar los problemas en el momento”.

El Dr. Hierrezuelo nos recibe en su despacho en el after hours del horario tribunalicio, momento en el que –como tantos otros empleados y funcionarios del fuero laboral–  trabaja con ahínco. En su biblioteca hay fotos familiares y con amigos, lo que da cuenta de quien me toca entrevistar: una persona que ama a los suyos, con fuerte anclaje en sus relaciones personales. También es asombrosa la cantidad de libros, y el estado en que se encuentran (bueno, pero con varias “horas de vuelo”); da cuenta que es un hombre estudioso.Me dice amablemente que la entrevista será corta porque tiene poco tiempo, alega que tiene que ir a dar una clase en la Maestría. Así es la vida de Ricardo, el joven funcionario vocal de la Comisión Directiva de la SADL.

¿Cómo ha sido su carrera judicial hasta llegar a su cargo actual?

Comencé a trabajar en la Secretaría General de la CNAT en 1988 armando los expedientes recién iniciados, luego que se les asignaba el juzgado correspondiente. A los pocos meses pasé a trabajar en la Mesa de Entradas de Diagonal 760, donde estaba bajo las órdenes del Sr. Sosa, de quien tengo un gran recuerdo porque compartía toda la jornada laboral en una sola habitación y teníamos una relación muy fluida. Después pasé a la Mesa de Entradas del Juzgado 21, siendo ascendido en ese juzgado a la categoría que le seguía. Si bien había mucho trabajo, ya que he ido a trabajar a las 6 de la mañana cuando todavía no había amanecido y me he retirado a las 21 hs. cuando ya era de noche, la relación con mis superiores (la Dra. Spinelli era la jueza y la Dra. Bellicchi de Grigoni, la Secretaria) y mis compañeros (Martín Torres, Ro-berto Aduriz, Doris Valentini, Susana y Alejandra Parrinello, entre otros) era muy cordial y  hacía que la extensa jornada se pasara rápido. Después pasé por los Juzgados  7 y 28, en esos momentos dirigidos por los Dres. Cineto y Pesino. En este último juzgado tengo excelentes recuerdos ya que además de aprender mucho con uno de los mejores jueces con quien tuve el honor de trabajar, la relación con mis compañeros trascendía (al igual que en el juzgado 21) la jornada laboral y muchas veces nos encontrábamos los fines de semana en una casa (muchas veces las del propio juez o la mía) para hacer un asado o simplemente para estar juntos. Después me nombraron secretario privado del Juzgado Nº 56, donde estuve más de 12 años. No puedo olvidarme de los cafés que compartía a la mañana con la Dra. Nilda Fullana a quien cariñosamente llamaba Doctorcita, quien también, junto a la Dra. Dora González y el Dr. Julio García Torre incidieron mucho en mi formación profesional. Finalmente, en el año 2004 concursé para Secretario y al año siguiente la Dra. Graciela Lucía Craig me nombró Secretario del Juzgado Nº 55, cargo que detento de ese entonces. No puedo dejar de destacar (y no me lo perdonarían si no lo hago) el personal que integra el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nº 55, quien me ha apoyado desde el comienzo de mi designación, y al cual aprovecho para agradecer mediante la presente entrevista.

No hay persona con la que no haya hablado que no lo haya calificado como un técnico del derecho laboral ¿Cuáles son sus temas favoritos?

La verdad es que todo el Derecho del Trabajo, sobre todo el Derecho Individual, me apasiona y lo he estudiado detenidamente desde que era estudiante. Los temas que más me gustan además de la Solidaridad Laboral que es mi especialidad, son Deberes y Derechos de las Partes, Remuneración, Jornada y Descansos, e Indemnizaciones.  El Derecho Colectivo lo he tenido que estudiar más por cuestiones académicas que laborales. Finalmente, la Seguridad Social, con excepción de la Ley de Riesgos del Trabajo (tema que no considero propio de esa disciplina pero que históricamente se lo ha estudiado como tema integrante de esa materia), trato de eludirla salvo que se relacione con el trabajo.

Su actuación como secretario es bien vista por el abogado litigante. ¿Cuáles son las claves de su gestión?

Trato de tener una participación activa en el juzgado, manteniendo siempre la puerta abierta de mi despacho y atendiendo las consultas que día a día se generan. Muchas veces voy a la mesa de entradas para escuchar los problemas e inquietudes de los  profesionales y tratar de solucionarlos en el momento, evitando así que se presenten escritos innecesarios que lo único que hacen es obstruir o dilatar el procedimiento.

¿Cómo se genera su vínculo con el Dr. Julio Grisolia?

Aunque resulte sorprendente, mi relación con Julio no se inició  por cuestiones laborales, jurídicas, o académicas. Además del derecho, tengo pasión por el fútbol, deporte que practiqué desde que tengo uso de razón y hasta mi tercera fractura. Así, empecé a jugar con algunos amigos del Juzgado 21 en unas canchas que estaban a una cuadra del Cid Campeador, enfrente a la YPF que está en Gaona (en ese lugar, para  variar, hoy se está construyendo un edificio), y uno de ellos el Dr. Perugini al cual haré referencia posteriormente, me invitó a jugar en el campeonato judicial, en el equipo que se llamaba “Trabajo”. En ese entonces tenía 19 años y era la mitad de lo que soy ahora, por eso el tano Furfaro me puso “Cuchuflito”, que derivó después en “Cuchu” y finalmente en “Cuchi” como hoy me conocen. En ese equipo conocí a grandes amigos como Jorge Martínez (el arquero), Jorge Ferrer, Federico Agüero Urquiza, Hugo Allocati, entre otros,  y especialmente a Julio Grisolia (el capitán), con quien hoy mantengo una amistad que trasciende el ámbito laboral y académico.

 

¿Y los amigos del Fuero?

Tengo muchos amigos en el Fuero. Creo que soy una persona, no sé si querida, pero al menos no odiada, lo cual en estos ámbitos ya es mucho. No quiero efectuar una enumeración que seguramente será parcial y dejará heridas, sino que prefiero concentrarme en tres personas que han resultado muy importante en mi vida laboral y personal. Uno es el Dr. Grisolia, a quien debo gran parte de mi carrera, ya que me apoyó, me incentivó para escribir y perfeccionarme. Gracias a eso hoy soy Doctor en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos y Magister en Derecho de Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales, tengo escritos 3 libros en coautoría y más de 80 artículos. El segundo es Alejandro Perugini quien me brindó su amistad desde el comienzo. Lo conozco desde que trabajaba en el Juzgado 21 y él venía a visitar a otro amigo en común. Ahí nos hicimos amigos y esa amistad lleva más de 20 años. Además es el padrino de mi hijo mayor, y una de las personas que más respeto por su formación jurídica. El tercero es mi “amigo TEG” Ernesto Ahuad. A él lo conocí en el Juzgado 56 y comenzamos a compartir otras cosas que exceden el ámbito laboral. Lo llevé por primera vez a dar clases a Dolores, cuando teníamos un curso (junto con Julio) de Derecho Laboral. Jugamos por más de diez años al TEG, junto a otros tres amigos que no son del Fuero (Juan, que hoy es Secretario de una Fiscalía Penal, Fernando y Mariano que son contadores). Nos reuníamos una vez por semana en la casa de Fernando (principalmente), en la Mariano, o en la mía y hacíamos campeonatos de TEG con copa y todo (conservo algunos trofeos en mi casa). Además hemos escrito varios artículos juntos, sobre todo en materia de Riesgos del Trabajo.

Con tantas actividades, el apoyo de la familia es fundamental ¿O no?

El apoyo de mi mujer Sandra es invaluable, ya que ha sido paciente y me ha aguantado todo, desde volver a mi casa a las 23 hs. (cuando voy a dar clases a la UADE) hasta directamente no pasar la noche junto a mi familia (lo cual sucede cada vez que tengo que dar clases en el interior del país en las Maestría de Mendoza de la SADL o en las Diplomaturas de ARTRA). La verdad es que no sé como todavía no cambió la cerradura. Además hace 10 meses tuvimos una hija hermosa que se llama Victoria, quien es mi debilidad (aunque también la causante de que no pueda dormir por las noches). No puedo dejar de señalar el apoyo que he recibido de Rodrigo, mi hijo mayor, quien ha soportado no poder concurrir a alguna competencia de natación o partido de tenis, o asistir a alguna reunión de padres en el colegio debido a mis ocupaciones. Finalmente, no puedo dejar de mencionar a mi madre, quien siempre me ha guiado en mi profesión y a quien tengo muy descuidada debido a mis compromisos laborales. Sin embargo, como buena madre, ella lo sabe entender.

¿Le queda tiempo libre? ¿Cómo lo utiliza?

El tiempo libre, que no es mucho,  trato de ocuparlo con mi familia, ir al gimnasio (aunque hace al menos un mes que no voy), dormir (cada vez menos) y también en profundizar mis conocimientos sobre los temas que más me gustan. Me gustaría poder leer más, sobre todo libros que nada tengan que ver con el Derecho de Trabajo. Por suerte he leído mucho cuando no tenía tantas ocupaciones y espero poder relegar algunas de éstas para volver a ese grato pasatiempo.

¿Hay alguna observación que quisiera agregar?

No puedo dejar de mencionar a algunas personas que dentro y fuera del Fuero me han servido de guía en mi carrera profesional. La primera es la Dra. Ferreirós, quien me aceptó en su comisión hace casi veinte años, cuando era adjunta en la cátedra del Dr. Sardegna, y a partir  de ahí comencé la carrera docente, hasta llegar al cargo de adjunto interino que ocupo en la actualidad en la cátedra de la Dra. Ferreirós. En segundo lugar, quiero mencionar al Dr. Núñez, con quien tuve el honor de escribir el libro de solidaridad del que acaba de publicarse la tercera edición. Finalmente, quiero destacar al Dr. Rubinstein eximio presidente honorario de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral, por sus invalorables aportes.

Conclusiones

El Dr. Ricardo Hierrezuelo es un apasionado del derecho laboral, al que dedica muchas horas de estudio y análisis; y luego lleva lo aprendido a la práctica, a través de la docencia, la Maestría y otros cursos de posgrado, y la doctrina judicial. Es un hombre de metas claras, que ha sabido transitar la carrera judicial sin dejar de lado sus valores guía: la honestidad, la fidelidad, y el honrar la amistad de los que lo quieren. Ha sido y es básicamente un personaje querido en el fuero, acaso también envidiado por sus logros (algo inevitable en el competitivo ambiente jurídico  académico), pero todo lo ha construido con los mejores materiales que cualquiera podría encontrar: su capacidad y la ayuda férrea de aquellos que lo quieren y lo aprecian.También es casi un obsesivo de su trabajo, lo que le garantiza muy buenos resultados. Su familia es su apoyo y su contención, y cada logro lo dedica a ella. Ricardo no ha olvidado de donde viene, y conoce hacia donde se dirige. Y tiene una estrella especial que lo guía a todo lo que se merece.

* ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. 

Ver otros reportajes

BOTON-JULIOBOTON-RUBI BOTON-FERREIROSBOTON-AHUADBOTON-FERA

BOTON-PEDROBOTON-MARIABOTON-BIRENBOTON-LILI BOTON-ELEO