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Ernesto J. Ahuad

por Alfredo Garrido*

Cari Ernesto Ahuad

 

 

“La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito”.

En su luminoso despacho hay muchas plantas, una pecera desde donde nos observa un extraño pez, y en la parte ex-terna del ventanal vienen a comer las migas de pan dejadas al efecto, torcazas y gorriones. Un rápido vistazo a sus bibliotecas revelan lecturas insospechadas, donde se alterna lo jurídico con textos de psicología, sociología, antropología y filosóficos. En las paredes cuelgan enmarcados un retrato caricaturizado de él mismo, y bosquejos en lápiz con figuras mitológicas (“me las hizo una ex pareja”), entre otros. La misma diversidad se observa en los estantes, donde amén de los libros hay juguetes retro (alcanzo a reconocer a los famosos “Topi”, a algunas figuras de acción de superhéroes, y personajes de South Park). Mientras realizamos la entrevista, atiende el teléfono, o interrumpe para atender a los abogados. El entrevistado habla rápido, y su particular forma de expresarse da cuenta de alguien muy instruido pero también con mucha “cultura de la calle”. Una chica le trae un cappuccino de Starbucks, y luego saludarlo brevemente, dice que estaba de paso y que pensó en traerle algo para tomar porque hace frío. Luego se despide. “Una ex alumna”, me revela. Y agrega: “Disculpe, es que hoy es un día de locos”. Cómo es la vida del Secretario de la SADL.

He entrevistado al Dr. Julio Grisolia hace unos meses, y –como se dice– “no para nunca”. ¿Es difícil trabajar con él?

Para nada. Creo que está instalada esa idea de que somos como Batman y Robin, y algo o bastante de eso hay, pero en realidad somos dos personas distintas, que nos complementamos muy bien. Julio es mi amigo y coequiper, pero también mi maestro y gurú, y espero que estemos juntos muchos años, porque soy feliz trabajando y compartiendo cosas a su lado. Nos divertimos mucho, pero también trabajamos. Hemos escrito un par de obras en coautoría (“Ley de Contrato de Trabajo Comentada”, de la que estamos preparando la 3º edición); y “Guía Práctica del Despido”, que se agotó a los seis meses de salida y va ahora por su 2a edición 2010, ambas de editorial Estudio), y varios artículos de doctrina; todo ello amén del trabajo en la Maestría de la SADL, los cursos internacionales y las distintas Diplomaturas de ARTRA. Y hay muchos proyectos más a la espera del momento justo.

Aparte de Julio ¿Tiene otros amigos en el fuero?

Por suerte, tengo muchos amigos. No creo ser soberbio si digo que soy una persona querida. En los lugares donde me tocó trabajar –JNT Nº 48, 10, 56, 12, 62 y ahora 66– hice muchos amigos, y casi siempre tuve jefes que respetaron mi particular forma de ser. Sería imposible nombrarlos a todos, pero igual lo haré. Espero no enojar a nadie si me olvido de alguno. Especial mención merece el JNT Nº 48, porque fue el que me dio la bienvenida al fuero, y donde fui sucesivamente meritorio, ordenanza y personal de Mesa de Entradas. Sólo tengo palabras de gratitud para con Eugenia (paradigma de la buena secretaria) y el Dr. Juan Jesús Pérez. También ocupan un lugar importante la gente del JNT Nº 62: el pragmático Dr. Miguel Pérez con quien congenié tan bien, el sabio Dr. Miguel Maza (que fue quien me nombró Jefe de Despacho antes de asumir en la Sala II de la CNAT) y la Dra. Cristina Chavarría, siempre de buena onda (la “reina” de las conciliaciones). De las demás dependencias donde trabajé, destaco a la Dra. Doris González –que fue “mi Secre” en el JNT Nº 56 y me defendió tanto (ella sabe)-, a la Dra. Liliana González del Juzgado Nº 10; y las Dras. Anita Etchevers y Gaby Kralj del JNT Nº 12 (que en mi corta estadía no pudieron tratarme mejor). También los compañeros de trabajo y amigos del Fuero: Lili, Pato, Elbita, Anita, Pao, Laurita, Majo, Aldo, María del Carmen y Amelia, Gustavo, Eduardo Cerioli, Graciela Avallone, Rolo, Sandra y Verónica, Marta, las hermanitas Comerci, Silvia, Mariana, Eva, Marce, Walter, Liliana, Pipo, Agus, Belén, Sol, Dorita, Rafa Lirman, Inés, Angélica, Gaby y Juan, Virgi, Haydeé, Lorena, Cristian, Guille, Nora, Moni, Noelia, Nati, Gabriel, Nadia, Adriana, Fer, Silvana, Norberto, Germán, Estela y Ceci, Lucy, Claudita Priore, Santi, Norma, Pablito, y todo el personal del JNT Nº 66. Cada momento, cada broma, cada anécdota vivida con ellos (y con los que seguro me estoy olvidando) iluminan mi corazón. No puedo dar por terminada la respuesta sin mencionar a mi querido amigo Ricardo Hierrezuelo, del que podría contar miles de momentos compartidos, pero excedería el marco de esta entrevista (y del espacio con el que cuenta la revista); a Ferreirós y a Paula Sardegna, quienes me dieron la chance de ejercer la docencia en dos de las distintas facultades donde me desempeño; y a Pedro Nuñez, que – junto con Julio– me abrieron las puertas de la querida UADE.

¿Le gusta la docencia?

Disfruto mucho siendo docente. Contrariamente al mito popular, las nuevas generaciones nos superan con creces. Hacen preguntas interesantes, intervienen en clase, tienen inquietudes nuevas, se involucran, investigan, leen, googlean, leen los diarios, se preocupan por conocer. Pasa tanto en la universidad pública (UBA, Facultades de Derecho y de Ciencias Económicas) como en las privadas (UADE, UCASAL y USAL en las carreras de Abogacía y de Abogacía-Maitre en Droit, con doble titulación según convenio USAL-Sorbonne). Ciertos sectores –con oscuros intereses– intentan instalar la idea de que “todo está perdido”, cuando ello no es así. Cada vez que autografío o dedico uno de mis libros, leo un mail de un alumno saludándome en mi cumpleaños o por las Fiestas, o cuando -luego de disertar en una conferencia para profesionales- alguno de los asistentes viene y me dice “Hola, profe. Ud fue mi docente”, no puedo evitar emocionarme. También siento una emoción especial cuando algún alumno (de una carrera que no sea la de Derecho) me dice que luego de haber cursado Derecho Laboral ha decidido cambiarse de carrera (a Abogacía). Pero ojo, que también he convencido a otros de no dejar, y seguir adelante con los estudios. Los chicos, cuando ven que uno le pone ganas, lo aprecian y devuelven el doble. Más allá de todo lo anterior, la docencia es también una forma de devolver un poco lo que me dieron quienes fueron mis maestros y profesores: Podetti, Zaffaroni, Moreno Ocampo, Cifuentes, Gelli, Rimoldi de Ladmann, Rabinovich, Travieso, Rivas, y tantos otros.

¿Tiene tiempo libre? ¿A qué lo dedica?

Depende de lo que se entienda por “tiempo libre”, lo que yo hago en mi tiempo libre, seguramente a otros les parecerá una carga. Amén de la docencia y la actividad en SADL, hace aproximadamente un año, estoy estudiando ruso. Era una de mis deudas pendientes (hablo inglés, francés y alemán), me había enamorado del idioma escuchándolo en distintas radios de internet, me resultaba tan musical, para nada “duro”, me intrigaba su aparente morfología altamente flexiva (luego confirmé que sí la tenía), y me preguntaba qué querrían decir algunas palabras. Pero aún así, me asustaba un poco el alfabeto cirílico, aunque al mismo tiempo me fascinaban esas extrañas letritas (en especial la “Ж”, que luego descubrí que es una especie de “Ye”, similar al sonido duro de la “Y” o nuestra “Ll”). Un día me decidí y dije “Basta, mañana empiezo”. Y lo hice. Relacionado con las peculiaridades del lenguaje, le cuento que colecciono palíndromos (tanto palabras como frases).También me gustan los juegos de estrategia, sean bélicos (como el T.E.G.) o de rol (role-playing del estilo Dungeons & Dragons o Warhammer), a los que juego regularmente con distintos grupos de amigos. Todos amigos “de la vida”, ninguno del ambiente judicial, salvo Hierrezuelo. Además soy melómano y cinéfilo, y disfruto mucho el arte. Recientemente visité la última muestra de Mapplethorpe en el MALBA, “Eros & Order”. Excelente. Los fines de semana los dedico a mi pareja, disfrutamos mucho del aire libre y la naturaleza. Ambos amamos las plantas y los animales (tenemos un perro y varios gatitos), y somos miembros de Greenpeace. Si el “finde” se presta, somos de subir al auto y anclar en algún pueblito a comer una picada o tomar mate.

En averiguaciones que hice, me percaté que tiene muchos apodos: Chucky, Ernes-man, Ernestito, Ticher, Hemingway… ¿Cómo se los pusieron?

(Se rie) Me los fueron poniendo en distintos lugares donde trabajé. “Hemingway” me lo puso un antiguo prosecretario del JNT Nº 56, el Dr. García Torre. Como me iba siempre de vacaciones a islas tropicales (mi paso por el JNT Nº 56 coincidió con la última parte de los años noventa y el “uno a uno”), ese dato y ser tocayo del polifacético escritor, generaron el mote. Pero en realidad, aunque sí he viajado bastante a lugares poco comunes, mi destino favorito es Río de Janeiro, donde voy seguido y donde seguramente viviría si no existiese Buenos Aires; es portentosa su combinación de movida cultural y nocturna, con su aire cosmopolita y bohemio, y el buen clima (aunque algo lluvioso) durante todo el año. Otro de los apodos que menciona –“Chucky”– me lo dieron por lo del muñeco o enano maldito, a raíz de mi lengua fi losa. Cada apodo tiene su historia mínima. De todos modos, creo que el modo de dirigirse a mí más difundido es “Ernestito”, que también es el que más me gusta, porque ese diminutivo cariñoso dice mucho. En sus artículos y obras hace frecuentes citas a films, bibliografía científica no jurídica, literarias y musicales. ¿A qué se debe? Estoy orgulloso de ser quien soy, y agradezco cómo he sido educado. Crecí en un ambiente donde se incentivaba la lectura en todas sus formas, la concurrencia a eventos artísticos, el debate de ideas, y el respeto por lo distinto. Recuerdo con cariño y admiración hacia mis padres mi etapa formacional, en la que cada uno actuó como el yin y el yang. A mi padre –de profesión médico– le agradezco que me haya inculcado la pasión por la historia, los idiomas, el jazz, los relojes y los autos. Y la curiosidad por lo nuevo: la literatura de anticipación (ciencia ficción, terror), y el comic. Recuerdo que me compraba “El Eternauta” de Oesterheld y Solano López, que en esa época venía en fascículos semanales que yo “devoraba”, al igual que las aventuras de Nippur de Lagash, Gilgamesh, Mark y Or-Grund, que salían en las revistas Fantasía, D’artagnan y El Tony. Los super-héroes de DC y la Marvel vivieron luego. Están entre los mejores recuerdos de mi niñez ver El Agente y la Chica de CIPOL, Los Vengadores, El Túnel del Tiempo, Misión Imposible, Zafiro & Acero (tengo toda la serie en DVD), o Viaje a las Estrellas (soy un fan irredento de toda la saga, en especial de Voyager, un auténtico trekkie) o el cine de los “Sábados de Super Acción” junto a mi viejo. Ya más crecido, la pasión por las series de culto siguió con Alias, Xena, y Buffy, entre otras. Mi mamá (odontóloga y docente), por su parte, solía llevarme con frecuencia al Teatro Colón y tempranamente me introdujo en la lectura de textos clásicos y autores indispensables. No se andaba con chiquitas, y me acercó a “Mitología” de Edith Hamilton, y “La genealogía de los dioses paganos” de Boccaccio cuando yo todavía estaba en la primaria. Ella sigue tan activa como siempre, y mantiene su mente ejercitada, lee mucho, le gusta discutir de política, y es una fanática de los crucigramas (en especial los que salen los domingos en “La Nación Revista”). Hoy, cuando veo a mi cuñado y a mi hermana (médicos y delegados sindicales) inculcando los mismos valores –el respeto, la cultura, la solidaridad, el estudio, etc.– a mis sobrinas, o pienso en mi hermano (con dos carreras de grado: bioquímico y farmacéutico) reafirmo la idea de que mis viejos hicieron una labor inmejorable.

Menciona a sus sobrinas y se le cae la baba…

Es que mis sobrinas son extraordinarias. La mayor Dalila entró este año al Colegio Nacional de Buenos Aires, y cuando la veo leyendo “La Odisea” de Homero con el mismo entusiasmo que yo a esa edad; o me río con las acotaciones agudas y el histrionismo de la más pequeña –Nurit– a la que le gusta el “rugido” de mi auto (una coupé BMW) veo un poco la historia familiar. Los Ahuad-Cataldi-Lakerman somos un clan multi-cultural muy unido, lo que no quita que cada uno se arrogue –jocosamente, obvio– la influencia de sus propios genes (italo-árabes o judíos, respectivamente; yo, además de argentino, soy ciudadano italiano) en los éxitos de las niñas.

¿Cómo ve la situación actual del derecho laboral?

Veo cosas que me gustan, que me hacen pensar que el rumbo general es el correcto: mejor distribución de la riqueza (aunque existen muchas deudas pendientes con sectores postergados), resurgimiento de la negociación colectiva, impulso del debate por la efectivización del derecho constitucional a la participación en las ganancias de la empresa, la asignación universal por hijo, los cambios en la composición y doctrina de la Corte Suprema, etc. Pero falta mucho: hay que profundizar los cambios y transformarlos en una auténtica política de estado. En el plano doctrinario y jurisprudencial local (me refiero no sólo a Capital, sino al derecho interno en general), lamentablemente, observo mucho outlet y copy & paste: las ideas se receptan tarde y mal, y todavía existen muchos problemas para entender que hoy en día las ciencias están interconectadas, y que el derecho laboral no es un compartimiento estanco. Hoy quien sabe derecho debe saber medicina, psicología, recursos humanos, economía, derechos humanos, relaciones laborales, derecho regional y europeo, y saber como interrelacionar todos esos conocimientos. Le doy un ejemplo: acaban de darle el premio Principe de Asturias a tres científicos (dos estadounidenses y uno israelí) por sus estudios en neurobiología sensorial, que permitieron definir el rol de un subtipo de neuronas (gliales) que intervienen en la percepción de dolor, lo que permite su medición objetiva. Pero acá seguimos atados a las “tablitas” (dibuja con los índices de ambas manos un cuadrado en el aire) , y muchos tildan la cuestión de la reparación del dolor como un desvarío, aunque autores como Rubinstein vienen insistiendo en el tema hace años, con bases científicas. Y así podría poner mil ejemplos más.

¿Y a nivel global?

Creo que las crisis que nos toca vivir como humanidad suceden por algo. Nada es casual. Sincrodestino, diría Chopra. Sin ir más lejos, Estados Unidos inicia una guerra por petróleo, y poco tiempo después un derrame sin precedentes y virtualmente “imparable” mancha sus costas. Como si una conciencia superior hubiese dicho “Querían petróleo. Acá tienen”. Karma. Lamentablemente, más allá del merecido costo político, trae consecuencias negativas para la biosfera, de la que todos nosotros formamos parte. De todos modos, la humanidad es una especie fuerte, capaz de sortear los obstáculos más duros, y seguir progresando. Estamos en los comienzos de “La generación empática” de la que nos habla Jeremy Rifkin (el autor de “El fin del trabajo”), con una nueva visión de la naturaleza humana y la economía, y que será fundamental en la próxima revolución industrial.

Para finalizar ¿Se considera Ud. exitoso?

El éxito tiene muchos aspectos. Uno de ellos es lo que la mayoría de las personas asocian al éxito: la riqueza material y el prestigio social. Pero ese es sólo uno de sus componentes. La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización de las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar, y la comprensión de nuestra verdadera naturaleza, son también parte del éxito. Si lográs esto, lo demás viene solo. Esta visión de lo que es el éxito, es la que compartimos Julio y yo. En este ambiente –“acá” (señala con los índices hacia el piso)– se confunde el éxito con todo lo contrario; se cree que el éxito se alcanza pisando la cabeza del que se tiene al lado, o haciendo comentarios malhadados del otro, arrastrándose como una bicha, o lamiendo las suelas, las plantas de los pies, o alguna otra parte de la anatomía marchita de algun individuo horadado por el poder y los años. Muchos y muchas terminan postergando a la familia, los amigos verdaderos y los afectos, o se pierden de disfrutar una tarde de sol, para dedicarle tiempo a almorzar, rosquear y conversar gansadas con personas –muchos son psicópatas–que los odian o envidian, en un ambiente malsano. Luego alcanzan el “éxito” pero están medicados, tienen las arterias tapadas por el colesterol o fuman como sapos, y encima viven mirando sobre sus hombros porque están plagados de enemigos, dado que en su absurda reptación ascendente lastimaron a otros. Si estas personas se percatasen que se puede obtener lo mismo –mucho más, en realidad– obrando de manera diametralmente opuesta, les agarra un síncope. Aclarado eso, y parafraseando a la legendaria María Felix cuando le preguntaron “¿Ud se considera hermosa?” y ella respondió “No me considero hermosa, SOY hermosa”, respondo su pregunta: Sí, SOY exitoso.

Conclusiones

Ernesto es una persona amistosa y extrovertida, que sabe que el derecho laboral y su trabajo es sólo una parte –importante, pero parte al fin– de una Vida de la que forman parte sus afectos, sus amigos, y –fundamentalmente– su familia.Lo que otros toman como un vía crucis o una cruzada, para este treintañero abogado “gánico” es un juego, no tan distinto de los locos juegos de estrategia que comparte con sus amigos. Sabe que nadie gana ni pierde definitivamente porque el juego es infinito, y que –por eso– la única recompensa es el placer de ser parte de él. De todos modos, no cabe confundir su aparente candidez, su humildad, o su sonrisa sincera con debilidad, porque está bien al tanto del ambiente en que se mueve y los bueyes con los que ara. Como él mismo suele decir “Acá nadie es Heidi” y “Laura Ingalls está en la tele”, axiomas que no le evitan juzgar a los demás de manera indiferente y objetiva, pues usa su propio comportamiento como regla para conceptuar a los demás. Con el paso del tiempo, aprendió a encauzar su natural rebeldía y temperamento, y hacer así su aporte, ayudando a los demás desde la función judicial, donde utiliza la lógica objetiva y el análisis como método para resolver conflictos, aunque también recurre a enfoques novedosos o poco comunes que simplifican los problemas, con lo que obtiene excelentes resultados. Sus armas principales son su alta necesidad por la acción y la actividad en el trabajo, y su especial sentido del humor (ácido, sarcástico, irónico, “negro”), que usa hábilmente para desdramatizar y mantener el enfoque balanceado. Se desempeña mejor cuando es desafiado por proyectos especiales, y se adapta apropiadamente a las demandas inesperadas. Todo lo anterior, y su alto grado de energía, lo hacen el compañero ideal para Grisolia. El Secretario de la SADL disfruta de los placeres mundanos, pero también tiene un mundo interior muy rico, que sólo revela a los más íntimos. Y ese universo es maravilloso.

ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

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Pedro Núñez

Por Alfredo Garrido*

Pedro final baja

 

“Considero que la perseverancia en las acciones, la búsqueda de objetivos posibles –y no fantasías–  y tener siempre las ganas de hacer cosas,  es lo que a uno lo hacen ir para adelante y triunfar. Triunfar para mí es poder hacer lo que a uno le gusta y vivir de ello”.

Fue difícil dar con él. Venía intentando entrevistarlo desde hacía varios meses, pero siempre estaba de viaje, abocado a distintos emprendimientos. Me lo habían advertido: “Pedro es un hombre ocupado”. Me recibe en su estudio del microcentro porteño, y comenzamos este reportaje que, por su naturalidad al responder cada inquietud, y por la accesibilidad que me demuestra este hombre de Derecho, casi podría calificarse como una charla de amigos. Casi no debo preguntarle nada. Una simple reflexión mía, y una parte de su vida se despliega. La espera, a no dudarlo, valió la pena.

Cuénteme su vida. ¿Qué había hecho Ud. antes de la SADL y la ARTRA?

Respecto de la época anterior a las actuales actividades conjuntas con el Dr. Julio Armando Grisolia y los integrantes de su equipo de trabajo, como Hierrezuelo y Ahuad, debo decirle que trabajo desde el secundario. Mi primer trabajo fue en un estudio jurídico, cuando yo no sabía aún que iba a llegar a ser, algún día, abogado. Luego pasé a desempeñarme con un amigo de mi padre, que había sido nombrado Interventor Federal en la provincia de Salta, realizando para él tareas de secretario privado y chofer, lo que me permitió desde muy joven conocer a muchas personas de diferentes pensamientos, que me enseñaron a ser tolerante, además de reservado. Como se imaginará, no fue fácil para alguien tan joven estar alejado de la familia y los que uno quiere, y al lado de mucha gente mayor a uno y lejos de la familia. Ayudó estar en esa provincia tan maravillosa, y la recompensa de aprender códigos que se respetan toda la vida.Terminada esa etapa, tuve que pasar de la alfombra roja del protocolo, a estar sentado en el patio de un cuartel al comenzar mi servicio militar que, por un azar del destino, siendo porteño lo inicié en Rosario, ciudad a la que vuelvo siempre por razones amistosas, de clientes o por el dictado de cursos. Tardé bastante en terminar la Facultad de Derecho pues siempre mi espíritu inquieto me llevaba a otros horizontes y es así como recorrí casi toda Europa trabajando de guía de turismo para una empresa familiar. Después de eso, viví casi dos años en el campo –en Misiones, la tierra de mi familia– y me dedicaba a comprar y vender vacas, y plantar pinos.Nunca, sin embargo, abandoné la docencia que había comenzado apenas recibido de Licenciado en Relaciones Industriales en la UADE, donde tuve como profesores a dos grandes maestros del Derecho del Trabajo, como son Juan José Etala y Mario Deveali.

Si bien Ud. encabeza con el Dr. Grisolia un equipo de trabajo, cada uno de ustedes parece ejercer funciones muy diferentes. ¿Es así?

Si, así es. Julio es el alma mater de los proyectos que realizamos juntos, es un intelectual en su máxima expresión, el hombre que nunca descansa hasta culminar todas las cosas que se propone realizar. En cambio, yo soy –podría decirse– el hombre de relaciones públicas, el que siempre habla con todos para escuchar las inquietudes. No es una tarea impuesta, sino que es natural en mí. Además, al tener más tiempo, esa ha terminado siendo un poco mi función: el trato con todas las personas, los profesores y maestrandos, magistrados, estudiantes de grado, o el interlocutor con mis colegas de las más diferentes posiciones.Lo puedo hacer porque soy, como digo siempre, un abogado de la matrícula, y además me dedico mucho al asesoramiento, por lo que no tengo las ataduras que a veces puede tener Julio como magistrado. A veces, puedo solicitar algo con entera libertad porque no lo estoy pidiendo para mí ni para ninguno de mis clientes.Quiero destacar algo más, a partir de mi conocimiento con Julio encarrilé todas mis inquietudes –que siempre son muchas como buen geminiano que soy– pues hasta el momento en que iniciamos una tarea académica juntos, yo había sido gerente de empresas pero había ejercido poco la profesión especifica en la especialidad. Sin embargo, a partir de ese momento me concentré en un objetivo y creo que, gracias a la ayuda de Dios, lo he podido concretar.

También Ud. ha sido coautor de algunos libros 

Así es; junto a Julio Grisolia publicamos “La Reforma Laboral de la Ley 25.013“, allá por 1998, y con Ricardo Hierrezuelo publicamos “Responsabilidad solidaria en el contrato de Trabajo” en 2003 (la 2º edición es de 2008); la verdad es que me gustaría tener más tiempo para escribir, creo que esa va a ser otra etapa de mi vida cuando no tenga tanto ajetreo con los viajes y las coordinaciones de los cursos.Muchas veces prefiero la acción y no tengo paciencia para sentarme a escribir. Creo que está mal, porque ganas no me faltan y temas tampoco. Vamos a ver si puedo concretar mi proyecto de escribir algo sobre el Derecho Colectivo del Trabajo, tema en el cual no hay mucho escrito. Por supuesto que artículos y ponencias si tengo varios y en distintos congresos de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral y de ARTRA.

Pero según tengo entendido, Ud. ya era un docente de muchos años en esa época…

Sí, es cierto. Lo era. Había vivido casi una vida como profesor en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE): había sido Secretario Académico de la Facultad de Derecho, luego fui Director de Carrera, y daba cursos en muchos lugares. Pero no me concentraba solamente en el derecho del trabajo, y creo que abordando mis intereses de ese modo, perdía mucha energía. Los proyectos académicos conjuntos y con otros amigos me proyectaron a lo que, creo, soy ahora. Debo manifestarle que la mejor recompensa que tiene un docente es que los que han sido alumnos lo reconozcan y lo recuerden con afecto, a mi me ha tocado encontrarme con colegas ex-alumnos, algunos de mis épocas de Rector de un Centro Terciario Nocturno en donde los hijos le entregaban el título a la madre que había cumplido el ciclo de grande. Son momentos emocionales que no olvidaré jamás. También encontrarlos en los lugares más insólitos, desde un asiento al lado en un vuelo, o que a uno le peguen un grito en medio de un parque de diversiones en Disney. Lo malo es cuando empiezan a decir “Yo lo tuve de profesor en el año…”.

Pero también, como lo está manifestando, había sido gerente de empresas…

Así es, y me alegra que me lo pregunte. Como sabrá, antes de recibirme de abogado cursé la carrera de Licenciado en Relaciones Industriales, lo que hoy se denomina Licenciado en Recursos Humanos. Gracias a ello, conseguí que uno de mis profesores me propusiera para el puesto de Coordinador de Relaciones Gremiales de ATANOR (empresa química que tenía una organización industrial y de recursos humanos impecable). De allí pegué un salto importante, cuando fui designado Director de Relaciones Industriales de AUSTRAL Líneas Aéreas, que en ese momento –ingresé en año 1967– era una empresa pionera e innovadora en muchas de las áreas que hacen a la aviación comercial en la Argentina. Me acuerdo que en los vuelos a Bariloche se servía a los pasajeros una parrillada para cada uno; una locura en la actualidad, pero así era como ganábamos mercado.Creo que esa época me viene mi inquietud viajera, porque la mejor manera de conocer a la gente era subirse a un avión y compartir inquietudes con la tripulación. Realmente fue una época muy linda de mi vida. Por supuesto que también discutíamos paritarias y negociábamos –igual que ahora– todos los problemas.Luego me fui a PETROSUR, otra vez la química, y en esa empresa me sucedió algo curioso: fui Gerente de Recursos Humanos y, luego de algunos años, abogado externo de la misma, en la época en que era del grupo Pérez Companc. Realmente estaba muy metido en la gerencia, y me gusta mucho todavía lo que llamo el “olor de la fábrica”, por eso creo que un especialista en relaciones laborales se parece mucho a un abogado y viceversa, pero no son lo mismo. Le daré un ejemplo. Cuando en alguna oportunidad me encargaron la redacción de un convenio colectivo de empresa, lo primero que dije es “quiero conocer la planta y recorrer todos sus sectores, ver todas las tareas”.Luego pasé por Laboratorios Alex, que producía películas argentinas. Allí conocí a una pareja famosa: Isabel Sarli y Armando Bo, con quienes alguna vez compartí la sala de edición.Mis últimas dos funciones gerenciales fueron en ATC– ARGENTINA TELEVISORA COLOR como Gerente de Recursos Humanos, en donde compartí la actividad con gente muy especial y adonde conocí muchas figuras del mundo artístico que me trataron como uno de ellos, seguramente porque alguno recordaba que mi madre (que me infundió el gusto por lo artístico) que era escritora y había tenido un programa para chicos en el canal, habiendo además estrenado una obra de teatro –nada menos que en el Teatro Colón– que se llamó “Pedro, Pedrito y Pedrín”. ¿Qué tal? Entre los Gerentes Generales que fueron mis superiores estaba Carlos Gorostiza que me trataba como a un igual, y luego cuando me fui de allí recalé como Director de Personal del entonces hoy inexistente Ministerio de Obras y Servicios Públicos, en donde alguno de mis superiores directos fueron los doctores Rodolfo Terragno y Roberto Dromi. Eso fue hasta el año 1992, donde decidí irme de la función pública, y me dediqué plenamente a ser abogado –como diríamos hoy– autónomo. Pero como lo digo siempre, si uno no aprende nada con toda esa gente es que es muy bruto.

Ud. no pertenece al Poder Judicial y sin embargo vive rodeado de magistrados y funcionarios del fuero laboral y de otros fueros, y de todos los lugares en donde existen cursos organizados por la Maestría que coordina. ¿Disfruta ese contacto?

Así es. Lo disfruto mucho, y lo hago –le repito– con entera libertad; nadie me ve como un competidor y creo que muchos disfrutan también de mis cuentos de negociador y abogado asesor de empresas y de todas las anécdotas de mis épocas de gerente.Además creo que por mi personalidad creo ámbitos de afecto y respeto mutuo y de eso las personas se dan cuenta

Me habían dicho que Ud. siempre está viajando y a veces es difícil encontrarlo. Y lo he comprobado yo mismo: es cierto.

¡No es tan así! Bueno, es verdad que últimamente he viajado mucho pero debo decir que aunque todo viaje es un recreo en la tarea diaria, he viajado casi siempre en función de algo relacionado con mis tareas actuales. Le explico. En el año 2003 fuimos convocados a resucitar –junto con Julio Grisolia y otros amigos como el Dr. Jorge Ricardo Macri–, una entidad denominada ASOCIACION DE RELACIONES INDUSTRIALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA – ARIA, que había sido fundada en el año 1967 y que en ese momento estaba desactivada. Nosotros la pusimos nuevamente de pie, y la convertimos en la ASOCIACIÓN DE RELACIONES DEL TRABAJO DE LA REPUBLICA ARGENTINA –ARTRA–, y como la entidad tenía inserción internacional, tuve la suerte de reiniciar esos contactos en el Congreso Mundial celebrado en la ciudad de Berlín en el año 2003 en donde conocí a un hombre maravilloso, un peruano presidente de la entidad internacional que fue el desgraciadamente fallecido Profesor Luis Aparicio Valdéz, que se convirtió a partir de ese momento en un amigo muy querido y en un mentor de todas nuestras actividades, acompañándonos en el II Congreso de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral que se realizó en Córdoba en el año 2004.A partir de ahí me convertí en internacionalista, y tuve la suerte de asistir a los Congresos Mundiales de Lima en el año 2004, y de Sydney en el 2008, donde tuve el honor de ser elegido Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional.En paralelo, sigo viajando por el país casi todas las semanas, en función de la actividad docente y de coordinación que des-empeño en la Maestría de la UNTREF, y en las diplomaturas de ARTRA, que junto al Dr. Grisolia, llevamos adelante en casi todo el país, desde Ushuaia hasta Jujuy.

¿No se cansa de viajar? ¿Le gustan los aviones?

Viajar me gusta porque siempre se aprende algo, se conecta uno con otras personas e idiosincrasias, sobre todo dentro de esta Argentina que es un país tan multifacético y tiene tantos climas y paisajes. Los viajes largos y fuera del país, como el que realicé por ejemplo a Australia y Nueva Zelanda, son una ventura pues realmente se trata de naciones que están ubicadas –literalmente– al otro lado del mundo, pero son tan interesantes y atractivas que merece la pena conocerlas. Además, en ellos puedo practicar mi inglés, para que cada día sea un poco menos “tarzanesco” (se ríe). En cuanto a los aviones en sí, creo que me pasa lo que le pasa a casi todos: no me gustan mucho cuando hay turbulencia, pero siempre digo que es el precio que hay que pagar por estar en el mundo y, para mi, esa es una asignatura prioritaria.

Ud. ha ido a cursos de capacitación de la OIT y en este año a la Reunión Anual ¿Qué nos puede decir de estas actividades?

Con la OIT yo tengo una relación muy personal, desde que fui por primera vez a Ginebra en la década del 70, muchas veces quise concurrir a reuniones técnicas o cursos pero siempre las actividades que desarrollaba en esos momentos me lo impedían. Pero en los últimos años, en la medida que mis contactos internacionales se intensificaron, comencé a recibir invitaciones a través de la Unión Industrial Argentina – UIA, de cuya Comisión de Política Social soy miembro en representación de ADIMRA– y concurrí a varias reuniones y cursos. Es así como en el año 2009 estuve en la ciudad de Lima (Perú) en representación del sector empleador en una reunión técnica, por supuesto tripartita, en donde se analizaron los problemas de empleo juvenil en América Latina. En el mes de mayo de este año fui seleccionado para asistir en el Centro de Capacitación en Turín, para un curso sobre Desarrollo Económico Local y Empleos Verdes. Le confieso que éste último tema para mí era poco conocido, pero luego aprendí la importancia que se le da dentro de las organizaciones internacionales, no sólo a lo que conocemos como “cambio climático”, provocado –entre otras cosas– por el efecto invernadero, sino también por el nuevo paradigma de los denominados “empleos verdes”, es decir aquellos empleos que surgen en empresas que realizan actividades no contaminantes. Concurrir a la Asamblea Anual en junio de este año, dentro de los miembros de la delegación de empleadores, fue muy enriquecedor. Creo que siempre que uno tenga la posibilidad de concurrir a los organismos internacionales lo debe hacer, pero diría que la OIT –con su composición tripartita– tiene un plus especial, pues allí todas las decisiones se toman por consenso y uno tiene que dialogar “hasta el fin”, como digo siempre. Nosotros los argentinos no estamos acostumbrados al diálogo, más cuando hay que mantenerlo con representantes de culturas muy diferentes a las nuestras, como son los representantes de todos los otros continentes, y aún a veces hay que aunar consensos con nuestros mismos vecinos de América Latina. Realmente es muy interesante, pero hay que estar preparado.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Aunque parezca increíble, me hago el tiempo y leo mucho. Me considero un lector infatigable. Pero además trato de moverme físicamente, de hacer algo que me mantenga en forma, cuando estaba en la facultad jugaba al rugby en el San Isidro Club y de ese deporte tengo buenos recuerdos y grandes amigos. Luego navegué muchos años, aún lo hago, y siempre trato de nadar y hacer un poco de gimnasia. Ahora estoy empezando a jugar al golf, aunque por supuesto no tengo la aspiración de ganar el Abierto Británico. Me considero un hombre de club y para mi el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) es mi segundo hogar; los almuerzos de los sábados son irremplazables, y trato de ir siempre que estoy en Buenos Aires. Es fantástico tener un grupo de amigos de todas las actividades en donde el mayor Carlos Illana tiene ochenta y siete años, y el menor es el hijo de un gran amigo.

Con respecto a las reuniones ¿Es cierto lo que me dicen, que Ud. es un gran organizador? 

Bueno, no sé si es tan así, o es que me han hecho la fama. Es cierto que he organizado buenos eventos, también he colaborado en la organización de algunos de los de la SADL en sus Congresos anuales. Otra verdad es que me gusta divertirme, y estar con todos mis amigos y conocidos. Se puede decir que soy un hombre sociable.Tengo además un vicio: festejo siempre mi cumpleaños –que es en el mes de junio– y en esa fecha, siempre, desde hace muchos años, organizo una reunión a la que invito a amigos y gente con la cual trabajo y que pertenece a actividades diversas. No son sólo abogados, hay amigos de todas las profesiones. Me gusta la diversidad, ya le dije que soy geminiano y los de este signo tenemos la diversidad y el placer en la diferencia metidos en la sangre. Además frecuento a mucha gente, muy distinta y eso me gusta porque siempre me enriquece.

¿Tiene hijos? ¿Y qué pasa con los nietos?

Sí, tengo dos hijos maravillosos gracias a su madre: un varón y una mujer. Ambos han heredado mis aficiones intelectuales, aunque debo decir que ninguno de los dos es abogado. Pedro es Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Sociales, y María Victoria es Licenciada en Relaciones Públicas. Ambos son exitosos y tienen sus familias, por lo que me puedo considerar satisfecho en ese aspecto. Julián, el hijo de Pedro, es mi primer nieto. Realmente es un chico maravilloso, y estoy muy contento de él.

¿Cuales son para Ud. los factores del éxito?

No me gustaría hablar de mi éxito personal, si es que lo tengo. Más bien hablaría de que en mi caso, gracias a Dios, hago lo que me gusta y –como digo siempre– por eso me pagan, lo que es muy importante. Considero que la perseverancia en las acciones, la búsqueda de objetivos posibles –y no fantasías– y tener siempre las ganas de hacer cosas, es lo que a uno lo hacen ir para adelante y triunfar. Y, como dije antes, triunfar para mí es poder hacer lo que a uno le gusta, y vivir de ello.

Conclusiones

Pedro, es quizás de todos los del grupo que rodea a Julio Grisolia el tipo más polifacético y que ha andado por muchos caminos diferentes.Ha sido y es básicamente un docente de raza, pero también como él lo dice un buen “lobbysta”, es decir un hombre de Relaciones Públicas más que de recursos humanos o de derecho. Tiene sin embargo un acendrado concepto de lo jurídico que se suma a su estructura cultural pues lee de todo, le gusta toda la música y el aire libre. La naturaleza lo apasiona y el agua y los barcos y el campo son para él algo inigualable. Amigo de sus amigos y capaz de hablar hasta con las piedras, es un consumado negociador y pocas veces se lo va a ver enojado, es como el dice un amante del consenso hasta la exasperación. Ha alcanzado y superado las metas que impone el conocido refrán popular, pues amén de tener dos hijos y haber escrito libros, ha plantado muchos árboles.

ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 18 horas. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social. 

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Estela M. Ferreirós

por Alfredo Garrido*

Ferreiros

 

Me hace felíz tanto una tarde de sol, como una lluvia. Hace mucho ya que descubrí que la felicidad se construye y desarrolla dentro de mí y no fuera.

Ud, a diferencia de la mayoría de sus pares del fuero, obtiene gran atención por parte de los medios periodísticos, tanto los especializados en temas jurídicos como los de información general. ¿A qué se debe?

Realmente no sé si es así, aunque debo reconocer que me consultan con frecuencia de radios, diarios y revistas, tanto en la Ciudad de Buenos Aires, como en el Interior, y lo adjudico a la actividad que desarrollo, tanto en la docencia, como en conferencias, grupos de estudio, publicaciones, etc.

¿Le ha sido difícil compatibilizar la vida familiar (roles de esposa, madre) con el profesional?

De ninguna manera, siempre he podido disfrutar de mi marido, de mis hijas y del resto de mi familia; es más, generalmente el lugar de reunión familiar es nuestra casa, tanto para los festejos navideños, como para los cumpleaños y las reuniones con amigos. Agradezco a Dios la hermosa familia que tengo, y, a la vez, debo reconocer que ellos me han alentado y acompañado permanentemente en mi vida profesional.

¿Y llegar? ¿Cuesta todo más siendo mujer, como dicen otras mujeres destacadas del derecho y la política?

Creo que no se llega nunca; la vida es un camino de proyectos y en mi caso, tengo colegas y amigos que me facilitan el mismo y me alientan cada día.

Me han contado una anécdota relativa a como se conocieron su marido y Ud, que tiene cierto parecido con la de los protagonistas de “El Secreto de sus ojos”. ¿Es cierta esa historia?

Seguramente se refiere a que la historia que relata la película  es copia exacta de lo que fue el principio del romance con mi marido. En el mismo escenario tribunalicio, con los mismos cargos, con las mismas dificultades cotidianas, que hace varias décadas eran preocupantes, y con las mismas coincidencias. De allí en más nació el amor que nos une y que nos permitió disfrutar de la crianza de nuestras hijas,  la elaboración y concreción de numerosos proyectos y que nos mantiene viva la esperanza de un futuro felíz. En fin, a veces comentamos que nos sentimos como si nosotros hubiéramos ganado también el Oscar.

Parece imposible manejar su trabajo y sus cátedras sin ayuda. ¿Quiénes son sus colaboradores principales en la universidad y en la Sala VII?

Por cierto, uno solo no puede hacer nada importante y debo confesar que después de varias décadas de profesión me siento premiada por la compañía de excelentes colegas y colaboradores. Comparto la magistratura con el Dr. Néstor Rodríguez Brunengo, hombre de destaca trayectoria, ya que nos quedamos solos en nuestro ejercicio del derecho judicial después del fallecimiento del Dr. Juan A. Ruiz Díaz. A continuación del paso por la Secretaría del Dr. Mi-guel Pérez, desempeña ese cargo con la misma eficiencia la Dra. Ana Otero. Un colaborador generoso y culto es el prosecretario Dr. Horacio Karpiuk, y también la prosecretaria administrativa Claudia Baños. En carácter de relatoras colaboran las Dras. Roxana Riveiro, Norma Murúa, Erica Clemente y María Eugenia Berecochea. En la Cátedra, la lista sería interminable, pero puedo dar a título de ejemplo,  los nombres de Julio Grisolia, Cristina Vázquez, Cecilia Reybet, Enrique Precedo, Daniela Ducrós, Jorge Danzi, Gabriela Kralj, Gabriela Montenegro, Norma Murúa, Ricardo Hierrezuelo, Ernesto Ahuad, Erica Clemente, Soledad Solorza  Uncos, Pablo Mordacci, Claudia Fernández Cornejo, Lilian Dixon, Luis Pietrani, Mercedes Cadierno, Raimunda Núñez, Viviana Dobarro, Nicolás Schick. Graciela Avallone, Alberto Vignes, Cecilia Goñi, Guillermo Schenone, Agustin Blassi y muchos otros que cada día brindan su grano de arena. Sería imposible nombrarlos a todos.

¿Y en la SADL? ¿Quiénes la auxilian en la conducción de la entidad?

En cuanto a SADL, somos un verdadero equipo que abarca desde su fundador el Dr. Santiago Rubinstein, caminador de pasillos de tribunales y hombre de búsquedas fecundas y novedosas como haber entrevistado a Borges en nombre de los abogados, pasando por Julio Grisolia, verdadero motor en permanente movimiento y jurista valioso que reúne también la calidad de gran organizador y difusor y creador de ideas importantes dentro y fuera del grupo. También trabaja en igual nivel Pedro Núñez, todo el cuerpo docente y administrativo de la Maestría que dictamos, y de todos los demás cursos que abarcan todo el país.No es fácil ni frecuente encontrar un grupo que se mire y se entienda como éste, y que la vez se oriente hacia las mismas metas. Queremos profundizar y difundir el derecho del trabajo, aprovechando a los maestros e incorporando a los jóvenes actuales.

He entrevistado a otros miembros de la SADL en el marco del programa televisivo Alto Nivel –entre ellos, Rubinstein y Grisolia–, que le tienen gran afecto, respeto profesional y se sienten orgullosos de que Ud aceptara la presidencia de la SADL. ¿Cómo la convencieron?

En rigor de verdad es imposible decirles que no a esos dos hombres que no sólo me han honrado con la propuesta, sino que me acompañan con trabajo constante, porque, sinceramente, lo que a los tres nos interesa es la difusión del derecho, su enriquecimiento y la profundización de las ideas jurídicas, con profundidad jurídica y, a la vez, con la alegría de poder hacerlo.

¿Cómo ve el panorama que ofrece hoy el derecho laboral? ¿Cuáles son – a su ver- los grandes temas que se vienen?

El derecho todo, y particularmente el derecho laboral, ha tenido en los últimos años un viraje positivo  en el mundo entero y particularmente en la Argentina. Una orientación, que acompañan también otros países europeos, hacia la profundización de los derechos fundamentales, un nuevo rol de la dignidad humana y la vigencia efectiva de los derechos humanos.El derecho que se viene, tiene que ser, y de hecho ya está ocurriendo, con hondo contenido humano y social.

¿Quiénes fueron sus maestros?

Mis maestros fueron muchos, tal vez porque siempre tuve muchos deseos de aprender.  En la Argentina hemos vivido el lujo de profesores de primera línea que yo pude disfrutar y apreciar; recuerdo a Borda, Llambías, Spota, Abelardo Rossi, Bidart Campos, Horacio Romanelli, Warner Golschmidt, todos profesores que me iluminaron con sus clases presenciales en la Facultad de Derecho. Después la vida me premió con las enseñanzas de sobremesa de Daniel Monzón, donde se formó el grupo de Cristina Vázquez, De Virgilio, Milton Rainolter, Eduardo López Palomero, mi marido Jesús María Olavarría, Susana Marigo, Elisa Fenochieto, y tanto otros. También me enriquecí con los encuentros, en las clases, y en los multitudinarios congresos en la FAES dirigida por Juan Carlos Fernández Madrid, en la incondicional compañía de Amanda Caubet y pude compartir en España, en Francia,  en Guatemala, entre otros países, y en todas y cada una de las provincias argentinas, la sabiduría de sus gentes de derecho.

Conociendo que Ud es experta en el tema ¿Qué opinión le merece el proyecto de ley para asimilar a las trabajadoras domésticas al régimen de la LCT?

Se remitió el proyecto de ley del personal de casas particulares, en reemplazo del decreto  ley que regula el personal doméstico, y esto muestra que se pueden ir dejando en el camino los resabios que quedan de regulaciones medievales en las que cotidianamente no reparamos porque nos hemos acostumbrado, pero que significan una mirada distinta sobre la dignidad de las personas. Y eso en derecho no es poco.

Supongo que su vida no es sólo su familia y el derecho laboral. ¿Cuáles son sus pasiones?

Mis grandes amores son mi familia, mis amigos y el derecho, pero disfruto la lectura, el teatro, el cine, la poesía, los viajes (hemos recorrido con mi marido una gran parte del mundo) y me hace felíz tanto una tarde de sol, como una tarde de lluvia. Hace mucho ya que descubrí que la felicidad se construye y desarrolla dentro de mí y no afuera.

Conclusiones

La presidenta de la SADL (primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de la entidad) no siente que, por el hecho de serlo, haya tenido que batallar más para alcanzar sus impresionantes logros profesionales y académicos. Tuvo y tiene la fuerza para encarar los desafíos. Pero no fueron esas conquistas en los claustros eruditos lo que más impacta de ella, sino descubrir que detrás de esa mujer de fuerte personalidad y discurso resuelto, hay una persona que disfruta de su familia y amigos tanto o más, me atrevo a decir, que de sus éxitos profesionales. En otras palabras, los roles de liderazgo que optó por asumir no hicieron mella en su sensibilidad de mujer, ni en su preocupación por aquellos que ama. Tampoco en la elegancia y coquetería que la caracteriza, aunque no cae por ello en la fatuidad. Sabe que en el mundo del derecho, todo se trata de partir de utopías y terminar construyendo realidades, y que esa es una tarea que insume tiempo y esfuerzo, que acaso nunca termine. Pero ella tiene la fuerza, y lo sabe. Ferreirós es la Abeja Reina, y sus seguidores son un grupo muy heterogéneo, compuesto por aquellos que la consideran una maestra o un referente, los que la adoran casi fanáticamente, y los que la quieren de verdad y la ven como  una amiga, una hermana o una madre.

Reportaje a cargo de ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 17 horas y los domingos a las 16.30 hs.. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

 

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Santiago Rubinstein

por Alfredo Garrido*

Rubistein

Tiene ochenta años pero sigue litigando con una vitalidad envidiable, y no es casualidad: realiza caminatas a ritmo y practica yoga diariamente, y es un entusiasta de la comida naturista. Es respetado entre sus colegas y conocido por sus obras, varias de ellas ya clásicas en el ámbito civil y laboral. A fines de los años ochenta, este discípulo de Krotoschin y Deveali (que prologaron sus obras) fundó la Sociedad Argentina de Derecho Laboral (SADL), la entidad más representativa y con mayor cantidad de socios del país del derecho laboral y de la seguridad social, de la que es hoy presidente honorario.

Se mantiene vital. ¿Hace ejercicios? ¿Lleva alguna dieta?

Para mantener la vitalidad a través de los años, es importante ejercitar la mente, tener objetivos claros y metas lógicas que se puedan concretar en el tiempo. El cuidado de la parte física es fundamental, por ello siempre practiqué deportes, como el futbol y el tenis, este último hasta los 70 años. Hace 10 años concurro a clases de yoga y realizo caminatas a ritmo, casi diariamente. Mi esposa –profesora de cocina natural– supervisa mi alimentación.

¿Cuál es el rol de su familia ante tanta actividad?

El acompañamiento de la familia juega un rol importante en mi vida, pues me sirve de aliciente no solamente para realizar mis actividades laborales y/o científicas, sino también para compartir gratos momentos.

¿Cómo surgió la idea de fundar la Sociedad Argentina de Derecho Laboral?

Como afirmaba el maestro Deveali, soy un “artesano del derecho”, ejercí siempre la profesión y por tal motivo pude hacer lo que se llama un estudio de mercado sobre las necesidades y preferencias de los colegas. Fue por ello que después de evaluar las actividades y gestiones de otras asociaciones vinculadas al Derecho del Trabajo, observé que había una gran franja de abogados que anhelaban mayor participación en la vida societaria, en especial la realización de estudios interdisciplinarios, la creación de maestrías, la vinculación con colegas del interior y del exterior del país, la defensa de la justicia laboral y el respeto a los colegas, etc. Ellas fueron las principales razones que me impulsaron a fundar SADL, allá por el año 1989, fecha contemporánea a la caída del Muro de Berlín, acontecimiento histórico que este año se festeja en todo el mundo.

¿Quiénes lo acompañaban en ese momento?

En los primeros años se incorporaron a SADL, los Dres. Cayetano Zemborain, Graciela Gianella, Roberto Esquenazi, Lucía Giacardi, Guillermo A. Lastra, Horacio Brignole, Humberto Podetti, Miguel A. De Virgilis, José L. Caputo, Javier Delrío, Isidoro Goldenberg, Arturo Ravina, Mario Schmoisman, Rodolfo Vedoya, Blanca S. Meghinasso, Luis Martínez, Carlos María Outes, Matías González, Alejandro Basile, Hugo Molteni, Alicia Vermé, Simón Abecasis, y Carlos Cazenave, entre otros.

¿Cómo ve a la SADL hoy, luego de 20 años de su creación?

Es evidente que la entidad creció y se desarrolló en todo el país, con la realización de importantes congresos, conferencias de especialistas en derecho laboral, jornadas, maestrías a nivel nacional e internacional, y la publicación de la Revista de SADL que se distribuye en toda la República. Considero que SADL actualmente es la entidad de mayor importancia, por el nivel de las actividades que realiza, incluyendo los cursos que se dictan en la sede, con gran afluencia de profesionales.

¿A qué grandes del derecho laboral recuerda con cariño y quienes fueron sus maestros?

Entre los más destacados, puedo mencionar a los Dres. Alfredo L. Palacios, Mariano R. Tissembaum, Mario de la Cueva, Américo Plá Rodríguez, Norberto Centeno, Alejandro Unsain, Mario L. Deveali y Ernesto Krotoschin, estos dos últimos fueron mis maestros, quienes prologaron dos de mis libros y compartieron en sus últimos años, interesantes conversaciones sobre la temática laboral.

¿Cómo se le ocurrió un encuentro entre Borges y los Abogados?

Resulta que siempre me agradó la literatura y la poesía en especial, soy un estudioso del poeta Rainer María Rilke, contando en mi biblioteca con 60 títulos entre los de Rilke y los trabajos sobre él. En la Revista de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA) de hace varios años, se publicó un trabajo sobre Rilke de mi autoría.

En una oportunidad, en calle Florida, buscando libros de Rilke, me sucedió algo curioso. Me atiende una empleada de una librería y con total desconocimiento del autor, me expresa: “No, de ella no tenemos nada”, con evidente ignorancia de un autor conocido en todo el mundo.

En el primer editorial del Suplemento Cultural de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, en mi carácter de Presidente de la Comisión de Cultura, dije: “Aspiramos a transmitir la idea de que a los abogados no sólo les interesa la cultura sino que también suelen ser protagonistas de ella” (Diciembre de 1986). En la Revista “Repertorio latinoamericano hacia la integración por la cultura” (Nº 48, Octubre/Noviembre/ Diciembre 1981) en la cual colaboraron poetas de distintos países, tuve el honor que hayan publicado esta breve poesía:

SUEÑO Y ACROBACIA

“El sueño cae en el espacio como el maravilloso acróbata, y no sabe que su destino se pierde en la eternidad”Con los antecedentes señalados y mi admiración por Borges, lo invité para una charla en la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Me recibió en su domicilio y previa conversación de 4 horas, aceptó mi invitación, como consta en mi libro “Borges con los Abogados”; tuve el honor de hacer su presentación.

¿Cuál cree usted que es la clave del éxito de su Código de Tablas de Incapacidades Laborativas?

La necesidad que había para la evaluación de las minusvalías y el hecho de haber reunido las mejores tablas utilizadas en distintos países; además por su utilidad en el fuero civil, donde no existe ningún baremo especial para esa rama del derecho. El prólogo del Dr. Krotoschin destacó los méritos de la obra.

¿Cómo ve el futuro del Derecho Laboral?

Depende del cambio de estructuras en la organización mundial del trabajo, en los objetivos del sindicalismo, en especial la defensa de la justicia social y también en la modificación de los paradigmas económicos, que puedan evitar crisis fi nancieras, que como la actual incide con fuerza en el tema del empleo y de la pobreza; de todos modos tengo un moderado optimismo acerca del futuro del derecho laboral.

Conclusiones

El Dr. Santiago J. Rubinstein ama la vida, y ello incluye su trabajo. No es un emprendedor por necesidad, sino que crea movido por su pasión por enseñar y aprender.No es un defensor de causas perdidas, pero le gusta aceptar retos difíciles, y abraza lo que para otros son utopías: fundó la SADL para defender el derecho laboral protectorio cuando el mundo se dirigía hacia una década de flexibilización y neoliberalismo; acercó la literatura a los abogados convenciendo nada menos que a Jorge Luis Borges de ir a su encuentro; condensó en una sola obra –y transformó en un clásico: el “Código de Tablas de Incapacidades Laborativas”– todo el material existente en materia de baremos utilizados para medir mermas de la capacidad psicofísica para el trabajo. Rubinstein ama a su familia –son su sostén y su refugio– y defiende a sus amigos. Es un digno contrincante en cualquier arena, el paradigma del abogado sagaz que defi ende a sus clientes sin perder el respeto por el adversario. Contemplándolo, mirándolo directamente a los ojos, inspira respeto y admiración. Es que lo rodea un aura singular, reservada para unos pocos elegidos.

Reportaje a cargo de ALFREDO GARRIDO: PERIODISTA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR del Programa de Televisión “ALTO NIVEL” que se transmite en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y 375 Emisoras del interior del país por CABLEVISION y MULTICANAL (Canal 13 – METRO) los sábados a las 17 horas y los domingos a las 16.30 hs.. Alfredo Garrido supervisó y dirigió la nota que se sustenta en entrevistas, encuentros, reuniones, material acopiado y opiniones recabadas por estudiantes de periodismo y comunicación social.

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OTROS LUGARES EN QUE SE DICTA LA MAESTRIA

EN SAN ISIDRO. COLEGIO DE ABOGADOS DE SAN ISIDRO
Por medio de un convenio firmado entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero y el Colegio de Abogados de San Isidro, se acordó que la Maestría en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales que desarrolla la UNTREF en el ámbito de su Sede de Postgrados en la ciudad de Buenos Aires, sea dictada en el Colegio de Abogados de San Isidro.
Días y horarios: Miércoles de 15 hs. a 21 hs..
Título expedido por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRES DE FEBRERO. ACREDITADA POR LA CONEAU (resol. 20/04).

Informes, inscripción y lugar de dictado: Colegio de Abogados de San Isidro . Area Académica. Acasuso 442 2º piso San Isidro. Te 4743-5720 int. 227/8. Fax 4732-2835 email: areaacademica@casi.com.ar Pagina Web: www.casi.com.ar

EN MENDOZA. UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA (UDA)
Por medio de un convenio firmado entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero y la Universidad del Aconcagua de la ciudad de Mendoza, se acordó que la Maestría en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales que desarrolla la UNTREF en el ámbito de su Sede de Postgrados en la ciudad de Buenos Aires, sea dictada en la Universidad del Aconcagua (UDA).
Días y horarios: Viernes de 16 hs. a 22 hs. y sábados de 9 hs. a 13 hs. (2 fines de semana por mes).
Título expedido por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRES DE FEBRERO.

Se agregan a los docentes de la Maestría los siguientes profesores locales: Jorge Nanclares, Miguel Marcuzzi, Laura Lorente, Laura Leonelli, Norma Llatser, Leandro Fretes Vindel Espeche, Félix Olmos, Walter Ton, Gustavo Castiñeiras De Dios, Roberto Domínguez, Eduardo Emili, María del Carmen Schilardi, Haydé Grillo de Paez y Alejandra Rigo.

Informes e inscripción: UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA (UDA). Catamarca 147, Mendoza. Te (0261)5201623 email:fcek@uda.edu.ar Pagina Web: www.uda.edu.ar